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UZ. El PPSdM es un partido relativamente grande, con algunas decenas de miles de militantes. Sin embargo, no participa en el proceso electoral. ¿Por qué? CAD. Hacia fines de la década de los ochentas e inicios de los noventas llegó a México la ofensiva globalizadora neoliberal que recorrió al mundo. Entre numerosas reformas de orden económico, político y social para poner al país a tono con las pretensiones del capital financiero y corporativo internacional, las hubo también al sistema electoral y al sistema de partidos, con el mensaje propagandístico de que, con estas reformas, se llegaba por fin a la “democracia”. El resultado verdadero fue que se suprimieron del todo las condiciones de equidad en la participación electoral, que ya de suyo eran precarias, se canceló el registro electoral a nuestro partido (se le llama así en México al derecho a proponer candidatos y aparecer en las boletas) y se dejó al margen de tal posibilidad a todos los partidos que se asumen como representantes de los intereses de clase de los trabajadores. Para colmo, de entre los partidos que tienen el registro electoral, hoy en día no hay siquiera alguno que asuma posiciones de ruptura con el neoliberalismo, es decir, con una creciente dependencia de México con respecto del imperialismo. En estas condiciones, por ahora no existe la posibilidad de que por la vía electoral se pueda revertir el proceso de pérdida de soberanía, de empobrecimiento dramático del pueblo y de cancelación de la democracia al que hemos estado sometidos los mexicanos durante el último cuarto de siglo. Es por eso que nuestro partido estimó
que, participar en el proceso electoral en favor de cualquiera de los
partidos con registro y sus candidatos sería hacernos cómplices
de la estrategia del imperialismo, que es la de ilusionar al pueblo con
la falsa posibilidad de un cambio por la vía electoral que, como
dije, mientras prevalezcan las condiciones actuales, no existe. El 2 de julio se elige al Presidente de la República y al parlamaneto en su totalidad, las dos cámaras, diputados y senadores. El candidato del PRD –patido miembro de la Internacional Socialdemócrata-, Andrés Manuel López Obrador, tiene amplias posiblidades de ganar, aunque también las tiene más o menos iguales el candidato de la derecha, Felipe Calderón y, en menor grado pero no se le puede desechar todavía, el del también socialdemócrata PRI, Roberto Madrazo. 1. Nuestro problema fundamental es el de la creciente dependencia del país con respecto del capital financiero y corporativo internacional y sobre todo estadounidense.. Cualquiera de los tres daría facilidades para que ese proceso siguiera adelante; aunque habría más entusiasmo en hacerlo por parte del PAN. 2. Nuestro segundo problema, muy vinculado al anterior, es el de la tendencia a privar de sus derechos a los trabajadores para favorecer a los capitalistas. Nuestro tercer problema, también ligado a los dos mencionados, es el del rápido proceso de concentración de la riqueza en muy pocas manos que se viene dando, con su correlativo incremento de la pobreza masiva. En este caso, el gobierno de López Obrador mitigaría la sensación de daño en algunas de las capas más golpeadas de la población –éste es el aspecto en el que se distinguiría de sus competidores-, pero no atacaría las causas de fondo. 3. De repetir el PAN tendríamos continidad de la conducta entreguista de su gobierno con respecto del de Estados Unidos, en materia de política exterior, lo que implicaría una creciente pugnacidad contra Cuba, Venezuela y Bolivia, y también complicidad en otras agresiones que emprendiera esa potencia en cualquier lugar del mundo. Esto no ocurriría igual con el hipotético gobierno de cualquiera de los otros dos partidos. Como se ve, no es idéntica la perspectiva con cualquiera de los tres, hay diferencias y no son desdeñables. No las hay, sin embargo, en cuanto a la cuestión número uno, de tener un país independiente y soberano, o no tenerlo; de frenar el proceso de entrega de la nación al imperialismo o continuar por ese camino. Tampoco en el de los derechos de los trabajadores. UZ. Hablando de los derechos laborales: en el mes de abril en Michoacán se murieron dos mineros durante una represión policial, en febrero perdieron sus vidas 65 mineros en un accidente en una mina. Anunciaron 200 organizaciones sindicales una huelga para fines de junio, justo antes de las elecciones. ¿Cuáles son sus reivindicaciones? CAD. El dirigente del sindicato de los mineros y metalúrgicos, Napoleón Gómez Urrutia, denunció a la empresa, el Grupo México, como responsable de la muerte de 65 mineros en Pasta de Conchos, Coahuila, por negligencia criminal, pues en la mina no se satisfacían los requisitos obligatorios para la seguridad de los trabajadores. Y denunció al gobierno de Vicente Fox de complicidad criminal. Al día siguiente, el gobierno desconoció al dirigiente sindical y designó otro. Luego, los mineros estallaron huelgas en varios centros de trabajo, en defensa de la vida interna de su sindicato, y en el estado de Michoacán, en la siderúrgica Lázaro Cárdenas, fueron reprimidos con violencia, con la pérdida de la vida de dos trabajadores. El movimiento sindical en su gran mayoría ha exigido al gobierno que no se entrometa en la vida de la organización de los mineros ni de sindicato alguno, éste es el principal motivo del paro que se anuncia para el 28 de junio. UZ. La campaña elecoral es rechazada no sólo por los partidos de izquierda sino también de parte del EZLN. Al mismo tiempo se acercaron los partidos marxistas y este grupo guerrilero. ¿A qué se debe el nuevo entendimiento puesto que en años anteriores Marcos no pareció simpatizante de ideas socialistas? CAD. Marcos ha variado su posición con respecto al pensamiento revolucionario y a la acción revolucionaria en varias ocasiones. La que ahora tiene permite la realción fraternal y el trabajo conjunto, aunque hay discrepancias que se pueden ir ventilando en los momentos propicios. En su época juvenil, Marcos formó filas en una guerrilla de corte maoísta que actuaba en el norte del país y que ya desapareció. Años después, cuando lanzó la lucha armada en Chiapas, su proclama –la Declaración de la Selva Lacandona, que luego se llamaría primera, porque ha habido cinco más- habló de que el EZLN no era una guerrilla, sino un ejército formal organizado en todo el país, y como tal le declaraba la guerra al Estado y al ejército, y anunciaba que tomaría el poder en pocas semanas, pues tenía la fuerza y la preparación para hacerlo, con el fin de instaurar un régimen socialista. Sin embargo, la realidad era distinta en todos los aspectos, como pronto se vio; su preparación para la lucha armada era incipiente, como también lo era su preparación política e ideológica; su contingente era breve y se circunscribía a una zona reducida; la solidaridad nacional e internacional salvó al EZLN del aniquilamiento. Poco después abandonó las ideas que proclamó en la Primera Declaración de la Selva Lacandona y fue formulando otras, contradictorias, en sucesivas proclamas. Acabó por declarar que él no es revolucionario, sino rebelde, que no consideraba vigente eso de tomar el poder ni construir el socialismo, sino que había que transformar la realidad desde abajo; e hizo de la autonomía de los pueblos indígenas su bandera de lucha. En toda esta etapa no tuvo interés en dialogar con quienes nos asumimos marxistas leninistas. Ahora, recientemente –hacia finales del año pasado-, Marcos tomó la sana iniciativa de convocar al diálogo que antes desdeñó, y como le tomamos la palabra y saludamos su inciativa con agrado, dio comienzo el intercambio de ideas y la relación respetuosa y camaraderil entre el EZLN y el PPS de México, y así también entre el EZLN y otras organizaciones que se asumen partidarias del socialismo. En esta etapa, Marcos enarboló como propio –con algunas variantes- el planteamiento que nuestro partido ha venido haciendo de años atrás, en el sentido de que la tarea de las fuerzas revolucionarias en este momento concreto, en México, es la de construir una fuerza capaz de cambiar el rumbo del país, hacia su independencia económica y política con respecto del imperialismo, en el camino hacia la construcción de una sociedad socialista; y de que la vía para construir esa fuerza lo es el amplio movimiento de masas contra el neoliberalismo y el imperialismo, en el que coactuamos organizaciones sindicales, campesinas, estudiantiles y partidos revolucionarios, además de grupos muy diversos constituidos por distintos sectores cuyo denominador común es el de ser víctimas del imperialismo. Esta nueva concepción del EZLN se plasmó en la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, como documento guía, y en la Otra campaña como acción concreta. En este planteamiento tenemos coincidencias importantes que nos permiten interactuar en buenos términos, aunque también hay diferencias. Entre éstas, hay dos principales y otras menores, de las que no me ocuparé; de las importantes, la primera está en que Marcos no acepta todavía confluir en un solo gran frente de masas, que se ha venido construyendo en la práctica en los últimos ocho o nueve años, y prefiere impulsar uno nuevo, paralelo, que él considera el único válido y que se concreta en la Otra campaña; la segunda radica en que nosotros concebimos el frente de masas movilizadas como un proceso de acumulación de fuerza que debe incidir en el cambio de la correlación, en favor de la clase obrera y el pueblo y en detrimento del imperialismo y sus aliados locales, y como un proceso de construcción del sujeto revolucionario para la liberación nacional y la revolución social, que sentará las bases para la construcción de una sociedad socialista y comunista; en tanto que Marcos ve la movilización como una vía para agudizar las contradicciones y quizá provocar estallidos inmediatos, pues desestima la cuestión fundamental de la correlación de fuerzas. * Ver http://www.dkp-online.de/internat/amerika/mexico/38260204.htm |
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