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LA CUMBRE DE MONTERREY,
SUS PROPOSITOS REALES.
• Por Cuauhtémoc Amezcua Dromundo
Para los días 12 y 13 de enero
está convocada una Cumbre Extraordinaria de las Américas
en la ciudad de Monterrey. ¿Con qué propósitos?
Como es usual, en este tipo de eventos hay propósitos públicos
y encubiertos. Los primeros son los que se difunden con el fin de ganar
legitimidad. Propaganda pura. Los segundos son los que verdaderamente
busca alcanzar quien lleva el timón de mando. Al pueblo de México
y a todos los del continente interesan estos últimos, que son los
que habrán de repercutir en su presente y su porvenir.
Quien lleva el mando en este conjunto no son los 34 jefes de Estado y
de gobierno, de manera colegiada, como se dice hacia fuera. Cuando se
asocia un tiburón con 33 sardinas, está claro quién
controla las cosas y para qué. Así que los objetivos reales
de la Cumbre Extraordinaria no son sino los que convienen al gobierno
de George W. Bush. Frente a él ni siquiera habrá un conjunto
de jefes de Estado débiles pero dignos, sino un conjunto en el
que predominan los personajes bien dispuestos a servir al poderoso. ¿Quiénes
de entre los latinoamericanos y caribeños asumirán una posición
independiente y digna? La experiencia lo dice. Chávez, sin duda.
Lula, muy probablemente. Kirchtner, tal vez. Habrá algunas incógnitas
entre los nuevos en estos eventos. Es el caso de Duarte, de Paraguay.
Fuera de los señalados, difícilmente se puede esperar alguna
grata sorpresa.
En estas condiciones, los objetivos de la Cumbre son los objetivos de
Bush. Los tiene de coyuntura, internos y externos. Los tiene también
estratégicos. Un breve listado incluiría los siguientes:
Hacer campaña para su reelección. Fortalecer su agresividad
y belicismo en el plano del mundo. Tratar de aislar más a Cuba
y a todo el que resista a sus planes de dominio. Acelerar las medidas
que consoliden la hegemonía de su país sobre toda la región
y lo fortalezcan en su lucha frente a la Unión Europea y Japón
por el dominio del mundo. Profundizar el saqueo de nuestros energéticos
frente a la amenaza de extinción de los suyos propios. Acelerar
la toma en sus manos de otros recursos naturales como la biodiversidad,
el agua, el oxígeno, que serán fuentes de riqueza insospechada
en el siglo que se inicia. En resumen, hacernos más pobres y más
dependientes.
Como se ve, la Cumbre de las Américas de Monterrey, para nuestros
pueblos, para su independencia y soberanía, no es otra cosa que
una siniestra amenaza.
6 de enero de 2004.
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