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INDUSTRIA ELECTRICA.
LOS VENCIDOS BUSCAN LA REVANCHA
PARTIDO POPULAR SOCIALISTA DE MEXICO
• Por Cuauhtémoc Amezcua Dromundo / Primer
Secretario del PPS de Mexico
Era el México de hace 43 años.
El 27 de septiembre de 1960 el entonces presidente, Adolfo López
Mateos, tomó la medida que hacía falta y que el pueblo y
sus mejores fuerzas demandaban. La Nacionalización de la Industria
Eléctrica era indispensable. No habría otra forma que pudiera
garantizar que el país contara con la energía que se requería
en volúmenes crecientes para su desarrollo. Ni para asegurar que
esa industria fundamental se sustentara en razones de beneficio social
y no del interés particular. Así lo sustentó ese
presidente patriota en la Iniciativa de Adición al artículo
27 de la Constitución que envió al Congreso y que éste
aprobó con entusiasmo.
Era una época en la que México avanzaba, aunque con dificultad.
Construía las bases de su independencia económica, sobre
las cuales podría consolidar su independencia política y,
por ende, su plena soberanía. La Revolución Mexicana estaba
viva, los hechos no dejan lugar a dudas. Hoy la realidad es distinta.
Llevamos ya más de veinte años de destrucción constante
de lo que pudimos construir en décadas de luchas y sacrificios.
Todo el retroceso empezó en 1982. A De la Madrid le siguió
Salinas, luego Zedillo y, para acabarla de empeorar vino Fox. Todos en
el mismo camino neoliberal pero cada uno peor que el anterior. Todos con
el mismo compromiso. Entregar las riquezas del país a las corporaciones
transnacionales. Es así que han ido despojando al pueblo de su
patrimonio, trozo a trozo.
La Industria Eléctrica no escapó. Sobre ésta se lanzó
Salinas, voraz. Su Ley de la Industria Eléctrica de 1992 la abrió
a la inversión extranjera. Aunque con ello violó la Constitución,
según lo denunció desde entonces el grupo parlamentario
del PPS, el único que se negó a votar un dictamen que vulneraba
la Ley Suprema de los mexicanos.
Por ese boquete ha avanzado la privatización clandestina, que ya
abarca un alto porcentaje. Pero no se conforman los monopolios tipo Enron.
Quieren más. Lo quieren todo. Y Fox, y sus aliados, acuden solícitos
a atenderlos. A 43 años y con argumentos endebles buscan la revancha.
¿Cuáles argumentos esgrimen los neoliberales? Primero, que
hacen falta recursos cuantiosos, de muchos millones de dólares,
para fortalecer la industria eléctrica. Que el Estado no los tiene
y, si los tuviera, debería dedicarlos a otras cuestiones: a abatir
la pobreza, a atender las necesidades del pueblo. Argumento falso. Fox
y los demás neoliberales inflan las cifras de las inversiones que
requiere la industria eléctrica. Las exageran hasta lo grotesco.
Es cierto que hay que invertirle recursos, pero mucho menos de lo que
ellos dicen. Son recursos de los que sí dispone el Estado. En su
mayor parte los puede aportar la propia industria eléctrica, a
condición de que ellos, los neoliberales, dejen de descapitalizarla.
A condición de que no le sigan sustrayendo de manera indebida sus
recursos; que no la sigan debilitando, como lo han venido haciendo de
manera deliberada.
Segundo argumento: que si no se le invierten cuantiosos recursos privados,
la industria eléctrica no podrá crecer lo necesario. No
podrá garantizar que el país cuente con la energía
que se requerirá en volúmenes crecientes en el futuro. Argumento
falso que todo lo pone al revés. Cuando estuvo privatizada esta
industria crecía a un ritmo lento. Ese ritmo lo determinaban los
intereses privados de los extranjeros propietarios de la industria eléctrica.
Sólo pudo crecer y desarrollarse de manera impetuosa a partir de
que fue nacionalizada. En muchos países la industria eléctrica
ha sido privatizada. En todos dejó de crecer con rapidez.
Tercer argumento: que si la industria se abre al capital privado la energía
se abaratará. Falso de toda falsedad. La energía se abarató
a partir de que la industria eléctrica fue nacionalizada. Si se
privatiza, la energía volverá a encarecerse. Así
ha sucedido en todos los países del mundo en los que se ha privatizado.
No hay una sola excepción.
Cuarto argumento: que la industria eléctrica será más
eficiente en manos privadas. Nada más falso. Véase el caso
de los recientes mega apagones que han paralizado la vida de ciudades,
regiones, países enteros. Así ocurrió en Argentina;
en todo el norte de Estados Unidos y sur de Canadá; en Londres
y sus alrededores; en toda Italia. Lugares todos ellos con industria eléctrica
privatizada.
Y otro argumento tan falso como los ya enumerados, el que esgrime una
y otra vez el presidente Fox: que no va a privatizar; que sólo
va a abrir la industria al capital privado. ¿Acaso ignora Fox que
eso precisamente es privatizar? ¿Puede ser tan ignorante? ¿O
miente deliberadamente con el fin de engañar a sus oyentes?
Como se ve, los argumentos de los privatizadores no resisten el menor
análisis. Pero persisten. El negocio es grande, sumamente rentable.
Y a las corporaciones transnacionales se les hace agua la boca. A diferencia
de lo que ocurría hace 43 años, hoy no hay un presidente
patriota. El peligro asecha.
Sin embargo... Sin embargo el pueblo está allí. Un gran
Frente contra la Privatización de la Industria Eléctrica
ha surgido. El SME, en primera fila. Y por fortuna no todos los legisladores
ni todos los partidos están en esa jugada contraria a la Nación.
Véase un caso concreto: el pasado 30 de septiembre la gran mayoría
de los senadores del PRI se revelaron contra la dirección de su
partido, se expresaron en contra de lo que ha venido declarando la coordinadora
de los diputados de su partido, Elba Esther Gordillo, en una línea
entreguista. También repudiaron expresiones del presidente del
PRI, Roberto Madrazo, en el sentido de que la posición del PRI
al respecto se acerca mucho a la de Fox. Manuel Bartlett ha destacado
de entre todos por su defensa vehemente de la industria eléctrica
nacionalizada.
A 43 años de la histórica
iniciativa del presidente López Mateos, los vencidos buscan la
revancha. Quieren volver a saquearnos, como lo hicieron durante décadas.
Creen que con la actual correlación de fuerzas en los planos mundial
y nacional podrán lograrlo. Tienen en Fox un presidente sumiso
a sus intereses. Y cuentan también con numerosos personeros en
los partidos de la burguesía. Pero subestiman a los patriotas.
Subestiman al Sindicato Mexicano de Electricistas. Subestiman al Frente
contra la Privatización de la Industria Eléctrica. Y subestiman
al pueblo.
Ciudad de México, 2 de octubre de 2003. |
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