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127 PLENO DEL COMITÉ CENTRAL
INFORME POLÍTICO DE LA DIRECCIÓN NACIONAL

1. CUESTIONES DE PRECISIÓN DE LÍNEA ESTRATÉGICA Y TÁCTICA. LOS PASOS INMEDIATOS EN ESTA ETAPA DE ACUERDO CON LA REALIDAD MEXICANA

a) La revolución socialista ya: voluntarismo o demagogia

1. El tránsito al socialismo es un proceso nunca exento de complejidad. Una vez establecido por Marx y Engels el carácter transitorio del régimen capitalista y su necesaria sustitución por el régimen superior, sin explotadores ni explotados, el régimen socialista, viene el problema de cómo realizar ese salto súbito de lo cuantitativo a lo cualitativo, el cambio revolucionario que, aun siendo súbito, sin embargo no por ello deja de ser un proceso. La respuesta nunca es simple. La revolución es, en cada caso, única e irrepetible. Por eso, una tarea fundamental que ha de realizar el partido de la clase obrera en cada país es la de trazar la vía para la transición. Para tal fin, el partido ha de utilizar varias herramientas: el conocimiento y manejo de los principios del marxismo leninismo; el conocimiento serio de la historia y la idiosincrasia del pueblo en concreto, de su personalidad; la interpretación justa del momento histórico y de la correlación de fuerzas en el plano internacional e interno; el grado de maduración de las contradicciones objetivas, y el grado de maduración de las condiciones subjetivas, esto es: el desarrollo de la conciencia y la cultura revolucionaria y el grado de organización y disciplina de la clase obrera y de sus posibles aliados.

2. La respuesta simple: tomar el poder ya, construir el socialismo de inmediato, sin aportar ningún otro elemento, ése ha sido uno de los repetidos errores del movimiento comunista. Un error de voluntarismo o de retórica demagógica. Máxime si se toma en cuenta que jamás en la historia se ha dado el caso de un salto desde un régimen de capitalismo dependiente al socialismo, sin mediar un proceso revolucionario de liberación nacional, y que, por el contrario, sí existen las experiencias que demuestran que existe una relación dialéctica entre revolución de liberación nacional y revolución socialista, como muy bien lo ilustra la Revolución Cubana.

3. En la misma esfera de las respuestas simples y erróneas ha habido otros casos, como el de pretender repetir en otras partes y en otras condiciones la experiencia que tuvo éxito en determinadas circunstancias específicas, sin tener en cuenta que éstas son irrepetibles; como el de creer que sólo hay una vía única y generalizada, sea la vía de las armas u otra cualquiera, sin comprender que las vías son múltiples y que ninguna se puede seleccionar ni desechar a priori, sino sólo en función de condiciones concretas, y como el error de pretender trazar la vía revolucionaria, la estrategia y la táctica específicas, desde un centro ideológico y político distante, por cuadros revolucionarios con preparación y experiencia, pero sin el conocimiento de las condiciones particulares. Todo esto forma parte de las enseñanzas que ha recogido el movimiento comunista en el mundo y que hoy se esfuerzan en tomar en cuenta los partidos revolucionarios como el nuestro, más que nunca. Forma parte, por tanto, del acervo común, de la experiencia colectiva del movimiento comunista mundial.

4. En nuestro caso concreto, es claro que existen las condiciones objetivas para la revolución -como en general, en América Latina y el Caribe-, pero aquí no existen las subjetivas. No existe aún el sujeto de la revolución con conciencia de clase, con organización, con disciplina. Nuestra tarea es formarlo. En otros países de la región, el proceso de formación del sujeto promotor del cambio ha avanzado mucho más. Este sujeto ya ha sido capaz de derrocar gobiernos de la burguesía proimperialista, por ejemplo, en Argentina, en Bolivia, en Ecuador, en los últimos años, sobre la base de movilizaciones de masas de enormes dimensiones, que en México están muy lejos todavía de alcanzar proporciones equivalentes. Sin embargo, en ninguno de los casos citados existe todavía un sujeto capaz de hacer la revolución, es decir de tomar el poder e imponer un gobierno socialmente distinto, más avanzado, que rompa con la dependencia neocolonial con respecto del imperialismo, y menos todavía uno que inicie el proceso de construcción de un régimen social de otro tipo. El derrocamiento ha afectado solamente a individuos o grupos, que pronto han sido sustituidos por otros que representan los mismos intereses.

b) ¿Un gobierno de democracia nacional? ¿Con cuáles fuerzas? ¿El retorno del PRI? ¿El arribo del PRD?

5. Hemos examinado los daños que ocasionó a la vida nacional el que sectores de la burguesía proimperialista tomaran el control de la vida pública y pusieran en marcha las políticas neoliberales dictadas por el imperialismo, a partir de 1982. Daños en la esfera de la economía, en la distribución del ingreso -que se ha concentrado a partir de entonces de una manera acelerada, en detrimento de las mayorías-; en las relaciones de producción, que se contraponen cada vez más con el desarrollo de las fuerzas productivas, sumiendo al país en una crisis sin salida; en el ámbito de los derechos sociales de los trabajadores del campo y la ciudad, a los que se va regresando a la fase prerrevolucionaria de la dictadura de Porfirio Díaz. Daños en la superestructura jurídica, que ha abierto boquetes en la Constitución de México, a la que sin embargo todavía aspiran a cancelar y sustituirla por una a su gusto, dado que la actual aun conserva principios y normas que constituyen obstáculos enormes para los fines del imperialismo y sus servidores.

6. Daños en cuanto a la vida democrática, que retrocedió hasta implantarse una verdadera dictadura de clase, de la burguesía proimperialista y, detrás y por encima de ella, de los capitalistas transnacionales, es decir, del imperialismo, que es quien en verdad y cada vez más detenta el poder económico y el poder político de México, en la medida en que avanza el proceso de neocolonización. De manera paradójica, a este cambio, que implantó -como parte del mismo- la llamada democracia procedimental, la propaganda imperialista lo ha calificado como "avance democrático", falsa interpretación en la que coincide no sólo la burguesía proimperialista, sino también otros sectores de esa misma clase social, incluida la que profesa una ideología socialdemócrata.

7. Daños en los partidos políticos ligados a los intereses de la clase trabajadora, que aumentaron su fragmentación hasta un grado sin precedentes. Daños en la representación parlamentaria del pueblo de México, dado que, desde 1994, no forma parte de ella ningún partido de esta clase social que todo lo produce con sus manos y con su cerebro.

8. Daños que cambiaron de una manera profunda la correlación de fuerzas en México, con un sentido negativo, a causa de que el sector proimperialista y neoliberal desplazó a la burguesía nacional. Éste era el sector de la burguesía que había ejercido la dirección de la vida pública, destacadamente desde Lázaro Cárdenas -aunque ya venía desde antes- hasta fines de la década de los setenta, y que tenía contradicciones objetivas con el imperialismo y con la burguesía privada, aunque a ambos les hacía concesiones. Se trataba de una burguesía sui géneris, no propietaria de medios de producción y cambio, sino administradora del otrora poderoso sector estatal de la economía surgido y desarrollado durante el largo período de la fase constructiva de la Revolución Mexicana, y que en éste sustentaba la base económica de su fuerza. Había entre ellos una relación simbiótica: la burguesía nacionalista mexicana en el poder lo era porque acrecentaba y defendía el sector estatal de la economía en el que radicaba su sustento económico, su fuerza, su razón de existir y la fuente de sus contradicciones con el imperialismo. Nació, creció y se desarrolló en la medida en que surgió, creció y se desarrolló ese sector nacionalizado de la economía y en la medida en que tuvo en sus manos su administración. Sus intereses de clase se ligaban a la existencia de esa área de la economía estrechamente vinculada a ese sector de la burguesía. Por eso, cuando fue desplazada del poder Ejecutivo y perdió la función de administrar la otrora poderosa economía estatal, también perdió con ello la fuerza, el perfil y, de manera irreparable, los intereses y la mentalidad de clase que la caracterizó, con lo que de hecho dejó de existir como un sector significativo en el conjunto de las fuerzas partidarias del desarrollo independiente de México. Además de que el propio sector estatal de la economía, a causa de las privatizaciones, se ha reducido dramáticamente.

9. Hoy en día sobreviven muchos individuos y grupos de ese antiguo sector nacionalista de la burguesía, pero su mentalidad y su conducta ya no son los mismos. Ahora militan tanto en el seno del PRI -el partido de origen de todos ellos- como en el PRD, en el que muchos se refugiaron al estallar toda clase de contradicciones y luchas entre grupos e individuos en aquél. Pero ni unos ni otros sustentan las mismas concepciones de otros tiempos, porque éste nunca fue un asunto de ideología o convicciones personales o de grupo, sino de intereses de clase y de sector social. En las nuevas circunstancias, esos individuos y grupos han cambiado y se han convertido en modernos políticos profesionales, casi todos ellos. Luchan con vehemencia por ocupar puestos públicos, dado que son muy bien remunerados, en exceso para un país cada vez más pobre y dependiente. Y porque esos puestos les permiten, por la vía de la corrupción, ingresos aun mayores, descomunales, corrupción que crece en la medida en que se mercantiliza todo el entorno al avanzar la concepción neoliberal que pone al mercado en el centro de todas las actividades materiales y culturales y todo lo convierte en mercancía. La mayoría de estos políticos hoy, lejos de asumir posiciones de defensa de los intereses de la nación, actúan de manera oportunista y tienen un doble -o múltiple- discurso, según el público que los escucha, y con el que quieren quedar bien, con el fin de asegurar votos. Pero sobre todo se cuidan de quedar bien con los dueños del poder económico y político real, los imperialistas y la burguesía proimperialista, a quienes tratan de convencer que bajo ninguna circunstancia atentarán contra sus intereses y que, por el contrario, les servirán con fidelidad. Por eso eliminan de sus discursos todo lo que pueda amenazar los intereses del imperialismo y del sector proimperialista de la burguesía. De integrantes de una burguesía patriótica, progresista, devinieron en políticos oportunistas, sin principios y sin pudor.

10. Así fue que se cerró la perspectiva de un régimen de democracia nacional, como parte de nuestro proceso de desarrollo histórico, el que se caracterizaría por estar encabezado precisamente por un sector nacionalista y patriótico de la burguesía, decidido a marchar hacia la liberación de nuestro país con respecto del imperialismo, en alianza con la clase obrera y otras clases y sectores sociales. Esto además de que tampoco se dan ya otras condiciones que eran indispensables, como por ejemplo, la existencia de un cada vez más poderoso y determinante campo socialista en el escenario del mundo. Sólo la ignorancia o la carencia de honestidad puede justificar hoy el que se hagan alianzas o se brinden apoyos al PRI o al PRD desde posiciones de izquierda, y se les quiera justificar con el mero pretexto -en otros tiempos planteamiento justo y correcto- de avanzar hacia un régimen de ese tipo.

c) ¡Un gobierno de democracia popular! Pero ¿de qué características concretas? ¿Con cuáles fuerzas? ¿Cuál sería el probable proceso de transición para llegar a él?

11. Mantiene su vigencia, en nuestro caso -y, en general, en toda América Latina y el Caribe- la perspectiva trazada por Vicente Lombardo Toledano de avanzar hacia un régimen de democracia popular, que se caracteriza porque: a) la burguesía proimperialista es desplazada del poder por un bloque social plural, desde el punto de vista de las clases y sectores sociales, integrado por representantes de la clase obrera, de los campesinos, de la intelectualidad avanzada, de la pequeña burguesía rural y urbana y de la burguesía nacional, bajo la dirección de la clase obrera, y b) éste régimen es la antesala del régimen socialista y se concentra en la tarea de edificarlo.

12. Ahora bien, lo cierto es que el régimen de democracia popular no surge de la nada, sino que para llegar a él hay que edificar de manera previa una serie de premisas. En el caso de México ahora estamos ya en la etapa en la que hay que construir el bloque social que en su momento tomará la dirección de la vida pública. Para tal fin es necesario convocar, aglutinar, cohesionar y fortalecer a un muy heterogéneo y amplio conjunto de fuerzas, de hecho todos los sectores y clases sociales dañados por el neoliberalismo, es decir, por el imperialismo.

13. El partido de la clase obrera tiene que interactuar con todas estas fuerzas durante todo el proceso de construcción del bloque, y hacerlo con dedicación, con tacto y con sabiduría. El partido debe ser tenaz en cuanto a contribuir al aglutinamiento del mayor número de fuerzas que sea posible, que tengan las características señaladas y, por lo mismo, debe evitar y combatir toda forma de autosuficiencia, sectarismo, maximalismo o intransigencia. Debe ser tenaz asimismo en cuanto a contribuir a evitar que el bloque en proceso de formación sea saboteado por alguna corriente sectaria o cooptado por alguna que quiera aprovecharlo para los fines de políticos profesionales oportunistas, que ahora proliferan. Debe contribuir a la educación política de todos los integrantes del bloque, a la elevación de su conciencia antiimperialista y de su conciencia de clase. Debe ser paciente y tenaz en la discusión, en la batalla de las ideas en el seno del bloque en proceso de construcción, en la definición y el armado del programa del bloque y en la definición de sus tareas, todo ello con el fin de fortalecer al conjunto de fuerzas y orientarlo hacia los objetivos de la liberación y, en su momento, hacia otros fines más avanzados desde el punto de vista de la transformación revolucionaria de la sociedad. Al mismo tiempo, debe ganar autoridad moral en el seno del bloque, por su sencillez, por su dedicación, por su tenacidad, por su desinterés en cuestiones menores, por su camaradería, por no disputar posiciones ni tratar de sacar ventajas, por lo acertado de sus propuestas. Nada sería más negativo que el partido de la clase obrera llevara al bloque la pretensión de proclamarse la "vanguardia" a priori, que disputara la dirección formal, que peleara por estar a la cabeza, que quisiera imponer sus tesis, sus objetivos sobre la base de la retórica o de las maniobras y desdeñara las demandas de todos los sectores y clases sociales convocados. Con todo ello atentaría contra la integración del bloque y su fortalecimiento, y alejaría la perspectiva de la victoria revolucionaria.

14. Si en esta etapa formativa la clase obrera no debe disputar por la dirección del bloque y si tampoco ha de encabezarlo la burguesía nacional, como ya se dijo, entonces, ¿quién lo ha de encabezar? Esta cuestión no tiene una respuesta genérica; ni puede tenerla ni la necesita, por lo que pretender darla sería un intento forzado y puramente especulativo. La experiencia demuestra que lo puede encabezar cualquiera de sus componentes, dependiendo de condiciones muy particulares. Lo puede hacer quien en un momento concreto tenga la capacidad de convocatoria, la mejor organización, el mayor contingente, la mayor experiencia, la sensibilidad, la autoridad política y moral, la fuerza relativa dentro del amplio y heterogéneo conjunto. Y puede suceder que quien lo encabece en una fase inicial quizá conserve el liderazgo por un lapso más o menos prolongado, o quizá lo pierda al poco tiempo, para ser sustituido por otro individuo, grupo, sector o clase social, dentro de un proceso de maduración del bloque social, interno y externo, y de las condiciones de la lucha.

15. Hoy mismo se están construyendo bloques de este tipo en la gran mayoría de los países de América Latina y el Caribe, procesos que se hallan en distintos grados de desarrollo. Y las variantes que se están dando en cuanto a quién los encabece son numerosas. Hay casos en los que el movimiento indígena hace cabeza y aporta el contingente mayor y mejor organizado. Hay otros en que lo hace el campesinado sin tierra, aunque no indígena. En otros, trabajadores desempleados constituyen el factor con más peso y activismo. Hay casos en que hacen cabeza individuos de la pequeña burguesía intelectual. También hay casos en los que el bloque social por la liberación nacional los encabeza algún elemento de las fuerzas armadas con mentalidad nacionalista y antiimperialista. En algunos, por hoy pocos -como en el caso de México y el de Argentina-, el movimiento sindical juega un papel destacado. Los partidos comunistas y obreros participan de modo activo y consecuente en la gran mayoría de estos esfuerzos. En ningún caso hacen cabeza. No existen las condiciones para que así sea.

16. ¿Quiere decir esto que en estos tiempos la clase obrera ya no es la clase social revolucionaria por excelencia, como dicen algunos que teorizan al respecto? ¿Quiere decir que han surgido nuevos actores sociales? ¿Que la clase obrera perdió el papel de sujeto revolucionario que otrora le correspondía? ¿O que ni siquiera lo tuvo nunca como una regla general y que fue un error teórico atribuírselo? No, nada de eso es verdad. Lo que sucede es distinto. Es cierto que en la lucha por la liberación de los países dependientes como los de nuestra región participan varias clases y sectores sociales, pero no son "nuevos" actores. Al contrario, en la mayoría de los casos se trata de "viejos" actores sociales, tanto o más, en muchos casos más, que la clase obrera. El movimiento indígena y el campesinado, anteceden en el tiempo a la clase obrera que surge hasta una fase muy posterior, cuando llega la industrialización.

17. La clase obrera sigue siendo la clase social revolucionaria por excelencia, si se habla de la fase de transición al socialismo. Sólo que lo que está en el orden del día en la región latinoamericana y caribeña es otra fase de la revolución, la revolución de liberación nacional con respecto del imperialismo -la lucha por nuestra segunda y definitiva independencia- y en ésta, el sujeto revolucionario es plural, igual que lo fue la lucha por nuestra independencia política con respecto de España y las otras potencias europeas.

18. La revolución de liberación nacional no necesariamente debe desembocar en regímenes de democracia burguesa en esta fase, bien pueden desembocar en regímenes de democracia popular y más tarde socialistas y comunistas. Esto es así porque hay unidad dialéctica entre la revolución de liberación nacional y la revolución socialista en esta etapa de la historia de la humanidad, cuando el régimen de la propiedad privada de los medios de producción y cambio ha envejecido y prácticamente se ha agotado. El que el proceso tenga uno u otro desenlace depende de factores internos y externos al bloque social que lucha por la liberación. De la correlación de fuerzas al interior del bloque, de la correlación de fuerzas externa al bloque pero interna en lo nacional y también de la correlación regional e internacional de fuerzas, entre otros factores que inclusive pueden ser meramente coyunturales. Finalmente, la revolución de liberación nacional puede llegar hasta sus últimas consecuencias y socializar los bienes de producción y cambio, o puede sucumbir. Cuando ocurre esto último, el proceso queda trunco, no alcanza tampoco el objetivo de la plena liberación nacional económica y política, que se pospone para reiniciarse la lucha en otro momento.

19. Con respecto del programa que este bloque debe enarbolar, debe ser uno que se oriente al propósito de liberar al país de la dependencia económica y política con respecto del imperialismo. Deberá orientarse a romper con los dictados del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial; fortalecer la economía en manos del Estado; defender y consolidar las empresas y ramas de la economía estratégicas para la soberanía y el desarrollo propio que no han pasado a manos privadas; rescatar las que fueron privatizadas, sobre todo las entregadas a los capitales extranjeros; denunciar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, TLCAN y rechazar el ALCA; oponerse al pago de la deuda externa porque es injusta y se ha pagado varias veces; acelerar el desarrollo de las fuerzas productivas nacionales y diversificar el comercio de México hacia todos los mercados del mundo, de acuerdo con el principio de beneficio mutuo y sin condiciones políticas. También deberá impulsar la integración económica -y sobre todo política- de México con los demás pueblos hermanos de América Latina y el Caribe, tarea indispensable en nuestros tiempos. Deberá incluir la mejoría de las condiciones de vida de las masas populares; aumentar sus recursos; liquidar el analfabetismo; mejorar cuantitativa y cualitativamente la educación y formar los cuadros medios y superiores para el progreso de la nación; incrementar los servicios sociales y de salubridad y defender y acrecentar nuestra cultura. Deberá instaurar un auténtico régimen democrático, a diferencia del actual, que lo es sólo de fachada. Deberá recuperar los principios progresistas de la Constitución que han sido derogados, defender y consolidar los que aun se conservan y aplicar unos y otros con sentido revolucionario. Deberá incrementar las relaciones del pueblo mexicano con todos los pueblos del mundo; ocupar de nueva cuenta el sitio de importancia en el escenario internacional que ha distinguido históricamente a nuestro país, defendiendo los principios de no intervención, de autodeterminación de los pueblos, de igualdad jurídica de los Estados, la causa de la paz y el desarme y brindar solidaridad a todos los pueblos que luchan por su emancipación.

d) La vía posible ¿La lucha armada? ¿La lucha electoral? ¿La movilización de las masas? ¿Alguna combinación?

20. Con respecto de la vía, hemos afirmado que todas son posibles. Que ninguna puede válidamente ser declarada como la única posible o conveniente a priori y que ninguna debe ser desechada por adelantado ni de manera generalizada. Puede ser la vía de las armas ya sea en su variante de lucha guerrillera o de masas, ambas han sido utilizadas con éxito por los pueblos de la región latinoamericana y caribeña en distintos momentos en su larga lucha por su liberación. Puede ser sin empuñar las armas, lo que a su vez tiene muchos caminos concretos: movilización de masas, huelga general, proceso electoral, en fin. También pueden darse y en la experiencia se han dado, combinaciones de todo tipo.

21. El decidirse por una vía en particular depende de las condiciones concretas del lugar y el momento de que se trate. Aun en América Latina y el Caribe, región con tantas similitudes, hay variantes. Las condiciones de Bolivia son distintas a las de Argentina; las de Colombia son diferentes a las de Venezuela. Ecuador o Perú tienen las suyas. También México o Brasil. Por eso, la revolución es única e irrepetible en cada caso.

22. Sin embargo, otro hecho que no se puede desdeñar es que la revolución, para tener éxito por cualquiera de las vías y en todos los casos, requiere de dos condiciones generales: a) la maduración de las contradicciones objetivas, que en el caso de México y de toda América Latina y Caribeña ya existen, y b) las condiciones subjetivas, es decir, nivel de conciencia y nivel de organización, de decisión de lucha y de disciplina del sujeto revolucionario, que en el caso de la lucha por la liberación nacional es amplio y plural. Esta última condición no existe en México. Construirla está en el orden del día. Esa es nuestra tarea de urgente e insoslayable ejecución.

23. Por hoy, es claro que no existen las condiciones para que la lucha por la vía de las armas tenga éxito, en México, aunque sí probablemente en otros lugares de América Latina, como es el caso de Colombia. La experiencia demuestra que los pueblos sólo se lanzan a la lucha armada cuando se cierran todas las posibilidades para transformar la realidad por medios pacíficos, y no antes. En cambio, en nuestro caso, por hoy el camino con más posibilidades va siendo la movilización de las masas.

24. Ahora bien, tampoco ha llegado el momento de decidirse por una vía específica en el caso de México, puesto que la tarea inmediata, como ya se dijo, lo es la construcción del bloque social que ha de tomar en sus manos la conducción de la vida pública en un futuro cercano. En tanto eso se realiza, las cosas pueden cambiar y abrirse coyunturas favorables a privilegiar una u otra forma de lucha, una u otra combinación. O pueden cerrarse otras vías o posibilidades. Por hoy es ocioso tratar de definir algo para lo cual aun no existen los elementos de juicio ni está en el orden del día.

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