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2. Los retos actuales: a) El frente de masas movilizadas 25. Más de dos décadas de políticas neoliberales han lastimado profundamente a numerosos sectores de la población, hundiéndolos en dramáticas condiciones de supervivencia. Grupos, sectores de la sociedad se han movilizado para tratar de resistir a los golpes pero casi todos fueron derrotados, aun después de luchas abnegadas; trabajadores de tal o cual empresa del Estado que se resistieron a la privatización, o de tal o cual empresa privada que trataron de evitar retrocesos en sus condiciones de trabajo; campesinos que se opusieron a las reformas regresivas a la legislación agraria; profesores que enfrentaron la contrarreforma al artículo 3º en materia educativa, en fin. Pocas victorias se registran en las luchas de este tipo, la de los campesinos de San Salvador Atenco, entre ellas, que lograron impedir se les despojara de sus tierras para construir un aeropuerto que sería un lucrativo negocio para unos cuantos. Ha habido también movilizaciones de masas para tratar de revertir algunas de las medidas neoliberales, o de atenuarlas, como las de las diversas organizaciones de campesinos. 26. Entre las victorias más significadas de la resistencia contra el neoliberalismo se cuenta hasta hoy la del amplio frente que surgió para enfrentar la iniciativa del gobierno de Ernesto Zedillo de modificar la Constitución para privatizar la industria eléctrica, hace ya varios años. Era un paso más en el camino emprendido por Miguel de la Madrid y continuado y profundizado por Salinas de Gortari, que amenazaba ahora una industria vital para el desarrollo independiente de México, y las voces que se alzaron en contra fueron numerosas y significativas. Entre ellas, muy destacadamente, los trabajadores organizados en el Sindicato Mexicano de Electricistas, que no sólo defendían de modo legítimo su fuente de trabajo y su contrato colectivo, sino también, en este caso, un patrimonio fundamental del pueblo. Surgió así un gran movimiento que se denominó el Frente Nacional de Resistencia Contra la Privatización de la Industria Eléctrica, en el que desde un principio el Partido Popular Socialista de México ha participado de modo activo. La resistencia tuvo éxito puesto que logró derrotar a Zedillo y sus patrocinadores -el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, las corporaciones transnacionales explotadoras de los energéticos en el mundo- y sus aliados locales. Zedillo terminó su mandato sin haber cumplido con esa demanda del imperialismo y le heredó la tarea al cuarto gobierno neoliberal, el de Vicente Fox. Éste, llegado a la presidencia como resultado del engaño a un amplio sector de la población que se creyó la propaganda de que el suyo sería un gobierno "del cambio" que corregiría los graves daños que trajo el neoliberalismo de sus antecesores, sin embargo, tan pronto llegó a la presidencia retomó con toda la fuerza la propuesta de la privatización de la industria eléctrica en el texto de la Constitución -única forma de darle legalidad y consolidarla- junto con otras también negativas que conformaron el rubro de las llamadas "reformas estructurales". El fin de este gobierno ya se avizora, por fortuna, sin que haya alcanzado ese propósito. Éste ha sido, de entre muchos, el primer movimiento que logró una victoria de esa magnitud frente a los neoliberales. Los métodos de lucha han sido pacíficos y diversos: ha destacado la batalla de ideas y, junto con ella, la movilización de masas. 27. A partir del frente contra la privatización de la industria eléctrica han surgido otros varios frentes amplios con diversos nombres y características tales como la Promotora por la Unidad Nacional Contra el Neoliberalismo, el Frente Sindical Mexicano, el Frente Sindical, Campesino, Indígena, Social y Popular, y finalmente, el Diálogo Nacional por un Nuevo Proyecto de Nación. Y claro está, ha habido un efecto acumulativo de experiencias de lucha, de elevación de conciencia y de elevación de miras en cuanto a las perspectivas de la lucha, la identificación del enemigo y las posibilidades organizativas. Así, en el Diálogo Nacional por un Nuevo Proyecto de Nación ya no se trata sólo de resistir a tales o cuáles acciones del neoliberalismo; tampoco de combatirlo en abstracto; ya se planteó allí la necesidad de construir una nación independiente, soberana y democrática de verdad; ya se planteó allí la necesidad de un programa o proyecto de nación que aglutine a numerosas clases, sectores y grupos sociales diversos en la lucha. Es decir, se van dando cambios en el movimiento de masas que surgió de la resistencia de diversos sectores de la población frente a los agravios del neoliberalismo. 28. El Diálogo Nacional por un Nuevo Proyecto de Nación -la forma más acabada de todos estos frentes de masas, es un esfuerzo valioso. En primer lugar por la amplitud y la magnitud del conjunto de fuerzas que participan en él, doscientas y tantas organizaciones diversas, representativas de distintas clases, sectores y grupos de la sociedad: obreros, campesinos, profesores, intelectuales, artistas, mujeres, jóvenes, pequeños y medianos industriales y comerciantes y, en general, todos los agraviados por el imperialismo. En segundo lugar, porque lo que se viene construyendo es un programa en verdad distinto y contrario al que han venido aplicando los neoliberales y distinto de los que han aparecido como proyectos de aspirantes a la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador y Cuauhtémoc Cárdenas. Véanse al respecto tres documentos: la Convocatoria al Primer Diálogo Nacional por un Nuevo Proyecto de Nación, la Síntesis de relatorías del Primer Diálogo Nacional, que resume los consensos de la primera jornada, y la Declaración de Querétaro, que sintetiza los más recientes acuerdos. Y en tercer lugar porque en el amplio conjunto de fuerzas que participan en este proyecto, la clase trabajadora tiene un peso importante. Las organizaciones con mayor relevancia de entre las muchas que participan, son sindicatos tales como el Mexicano de Electricistas -el que ha cargado con la responsabilidad mayor, organizativa y de activismo, sin duda-, el de los Trabajadores del Seguro Social, el Frente Sindical Mexicano, el de Telefonistas, el de la UNAM y varios otros, nacionales y locales, de numerosos lugares del país. 29. El programa que se viene elaborando es claramente antiimperialista, antiyanqui y antineoliberal. Se pronuncia por el rescate de la soberanía nacional y la soberanía popular; por la cancelación de la deuda externa y del FOBAPROA-IPAB; por la denuncia y cancelación del TLCAN y contra el ALCA; contra las privatizaciones, sobre todo en materia de energía; por la intervención del Estado en la economía y la planificación de la misma, con la participación de la clase trabajadora; en defensa de los contenidos avanzados que conserva la Constitución vigente y por restituirle lo que le ha sido alterado por los neoliberales; contra la pretendida reforma laboral; por el impulso a la integración latinoamericana, entre otros de los grandes temas. Es decir, se diferencia del todo de los que vienen formulando los precandidatos del PRD, que, lejos de ser claros, son ambiguos, lejos de ser antineoliberales en su contenido, para lo cual tendría que ser antiimperialistas, coquetean con el imperialismo, como buscando sus favores. Aquí se ve el peso de la clase obrera. 30. Independientemente de que en el seno del Diálogo Nacional por un Nuevo Proyecto de Nación se han manifestado voces e intereses diversos, entre ellos los que quieren convertir a todo este naciente movimiento en capital político particular y arrastrarlo de manera oportunista a las filas del PRD, y, en el otro extremo, las voces que queriendo ser radicales proclaman propuestas sectarias -que en los hechos tienden a dinamitar la amplia alianza de fuerzas que se construye-, los frutos del esfuerzo, hasta hoy, son positivos y alentadores en alto grado. 31. Es decir, estamos frente al surgimiento de un embrión del bloque social que ha de desplazar de la dirección de la vida pública a la burguesía proimperialista, del que se habla en el párrafo 12. Este conjunto de fuerzas puede llegar a serlo, si es que se desarrolla y madura de un modo adecuado. Nuestro partido debe interactuar con estas fuerzas en los términos que se plantean en el párrafo 1, con mucho mayor vigor que lo que hasta ahora hemos hecho. Deben sumarse todos los cuadros del partido en el país, sin excepción a esta tarea. b) El trabajo unitario con otros partidos marxistas leninistas 32. De manera simultánea al trabajo de construcción del bloque social amplio y plural, nuestro partido debe trabajar de un modo intenso en la construcción de la unidad de la izquierda marxista leninista, por varias razones. Entre otras, porque somos varios los partidos de este tipo que participamos en el frente amplio y será muy deseable que todos podamos unir nuestro esfuerzo y canalizarlo en el mismo sentido, y no en sentidos divergentes y menos contrapuestos. Y, por lo menos, porque debe existir una relación armoniosa y no de confrontación entre nuestros partidos. Además, en el caso de otros partidos comunistas y obreros que no participan en este esfuerzo, será conveniente y útil invitarlos e interesarlos a que lo hagan. Todo ello contribuirá en mayor o menor medida a alcanzar el objetivo que nos proponemos. 33. Además, en la medida en la que se avance hacia el régimen de democracia popular será cada vez más necesario y urgente avanzar a la vez hacia la construcción del partido único de la clase obrera. 34. En un ambiente de fraternal respeto, estamos empeñados en impulsar en los sentidos señalados nuestro trabajo unitario con los partidos hermanos. Véanse al respecto nuestros comunicados recientes Comunicado a la Coordinación de los Comunistas, y Propuesta al Partido de los Comunistas, ambos del 17 de febrero. Hasta ahora, hemos dado pasos significativos en el trabajo unitario con los partidos hermanos señalados. 35. Asimismo, hemos avanzado en la conformación de una visión colectiva única frente a la coyuntura electoral, con cinco organizaciones que todas participamos también en los movimientos de masas ya citados. Hay un proyecto de documento conjunto en proceso de afinarse y discutirse con otras agrupaciones más, que se titula ¡Ni un gobierno neoliberal más! 3. Las tareas necesarias: 36. Partiendo de las consideraciones anteriores, se hace evidente que las tareas que nuestro partido debe desarrollar en el presente son, esencialmente, las mismas que se requieren en todo tiempo: Trazo de una línea estratégica y táctica correcta; elaboración de un programa que responda a las necesidades actuales; fortalecimiento ideológico y orgánico de nuestro partido, constitución del partido único de la clase obrera, y contribuir a formar al sujeto de la revolución. Lo que hace diferente y difícil para nosotros su implementación, en la etapa actual, es la carencia de recursos económicos y materiales, por lo que se hace necesario enfrentarlas con imaginación. Una ventaja inicial es que, por lo que se refiere a los dos primeros aspectos, nuestro partido ha tenido siempre la capacidad de mantener una línea política adecuada y un programa que responde a las necesidades fundamentales de cada momento. Como se señala en apartados anteriores también estamos haciendo los esfuerzos necesarios para actuar mancomunadamente con los partidos que se asumen marxistas leninistas y estamos presentes en instancias que podrían convertirse en destacamentos importantes para la derrota del proyecto neoliberal. Sin embargo, tenemos que reconocer que nuestras mayores deficiencias se hallan en el terreno interno: en la unidad ideológica, política y orgánica de nuestro partido. Tomando en consideración todos estos elementos, analicemos los retos que tenemos que enfrentar: a) Una línea estratégica y táctica correcta 37. Los aspectos esenciales de nuestra línea estratégica no han variado desde que se fundó el partido en 1948: el enemigo fundamental de nuestra patria sigue siendo el imperialismo, particularmente el norteamericano, y los aliados de nuestro principal enemigo siguen siendo la burguesía proimperialista y los sectores reaccionarios de dentro y de fuera del poder público; las fuerzas fundamentales en la lucha contra el enemigo común son: la clase obrera, los campesinos pobres y la intelectualidad revolucionaria, dirigidos por el partido de la clase obrera, y nuestros potenciales aliados son las corrientes progresistas de México: líderes sindicales y campesinos, investigadores y académicos, elementos de la burguesía nacionalista, integrantes de partidos políticos, etc. El mérito de nuestro partido ha sido el de haber mantenido esta concepción invariablemente y haber podido distinguir siempre al enemigo principal y enfilar su combate contra él. Jamás se confundió, como sí le sucedió a diversas corrientes de la llamada ultraizquierda que caracterizaron a la burguesía en el gobierno, antes de la llegada de los neoliberales, como el enemigo principal, combatiendo todas sus acciones, inclusive las de corte progresista como las nacionalizaciones, haciéndole con ello el juego a las fuerzas proimperialistas y al imperialismo mismo. Ello nos distingue de esas otras fuerzas políticas que hoy, con su actuación, con su defensa del sector estatal de la economía, con su lucha contra las privatizaciones, convalidan la certeza de nuestra línea. Por lo que respecta a la táctica que se requiere emplear ante cada situación concreta si bien hemos sabido mantener su esencia también es cierto que hemos tenido la capacidad de entender las nuevas condiciones y variar su aplicación para ponerla en consonancia con la nueva realidad. Jamás hemos aplicado nuestra táctica de manera dogmática. Jamás nos hemos conformado con repetir planteamiento que fueron justos y válidos en otras épocas y en otros escenarios. Por el contrario, hemos partido, como dice Lenin, de la realidad concreta para llegar a la táctica justa y adecuada. En eso nos diferenciamos de algunas corrientes que surgieron del seno mismo de nuestro partido y que hoy repiten en forma oportunista las formulaciones tácticas que utilizamos cuando la burguesía progresista gobernaba el país, pero que hoy carecen de justificación. De esa manera nos hemos diferenciado, nuevamente, tanto del aventurerismo y del sectarismo como del oportunismo. b) Una labor sistemática de propaganda y agitación 38. Nuestro problema no radica entonces en carecer de claridad de los objetivos inmediatos y futuros de nuestra lucha política. Nuestro problema radica en que no hemos tenido la suficiente capacidad de convencer a otros individuos y sectores de la validez de nuestra línea estratégica y táctica. Para ello se debe incrementar nuestro vínculo con las masas, encabezar sus luchas cotidianas y desarrollar una sistemática labor de propaganda y agitación. 39. Es necesario reiniciar nuestra labor de difusión ideológica y política. Debemos utilizar los nuevos medios de comunicación, como la Internet, para difundir sistemáticamente nuestra ideología y nuestras posiciones frente a los grandes problemas del mundo de nuestro tiempo y de la nación en la que nos ha tocado vivir, de la misma manera que debemos opinar en torno a los problemas cotidianos que afectan a la mayoría de nuestro pueblo. Solamente así, difundiendo nuestros ideales, nuestras propuestas, nuestras opiniones entre los sectores que conforman el pueblo podremos avanzar en el cumplimiento de nuestra responsabilidad histórica. Para ello es indispensable que, en la medida de lo posible, nos coordinemos para llevar a cabo esta acción: Los integrantes del Comité Central y, sobre todo, de su Dirección Nacional, y de su Secretariado, proporcionando trabajos y estudios económicos, políticos y sociales, de carácter nacional, a través de la página web del partido, que orienten la lucha de nuestro pueblo. Los camaradas que tienen responsabilidad en las entidades federativas difundiéndolos en la medida de lo posible y, a la vez, transformando esas orientaciones en análisis que aborden los problemas inmediatos de la clase obrera, de los campesinos y otros sectores populares y difundiéndolos por las mismas vías. Es tarea urgente elaborar nuevamente nuestra revista teórica y contar con un órgano de prensa regular; elaborar volantes para repartir entre los trabajadores y el pueblo en general, y exponer, por todas las vías posibles, nuestros análisis de la situación actual de nuestro país y de nuestro pueblo, y nuestras propuestas para solucionar sus problemas más apremiantes. c) Necesario incremento de nuestras filas 40. Solamente de esa manera, con trabajo permanente, sistemático, podremos contactar a aquellos que se identifican con nuestras ideas y encauzar sus preocupaciones para que constituyan, junto con nuestros compañeros, la parte activa de nuestra lucha en sindicatos y agrupaciones de carácter social y popular. Es indispensable transmitir nuestras ideas a otros mexicanos, particularmente a la nueva generación para que constituya nuestro relevo en la lucha histórica en la que nos hemos empeñado. Por que, si no crecemos, nada de lo que hemos emprendido hasta hoy dará frutos. No basta con el prestigio ganado a lo largo de muchos años por la justeza de nuestra línea, por la conducta vertical de la inmensa mayoría de nuestros militantes y dirigentes, es necesario que eso se convierta en influencia real, efectiva, actual para que otros se sumen a nuestras filas, a la lucha revolucionaria. Para que todos aquellos que decidan ingresar, se formen en nuevas condiciones donde lo más importante sea la participación diaria en el lugar de trabajo, de estudio o donde se vive, para defender los intereses de la clase obrera, del pueblo y de la nación y para convencer a otros más de la justeza de nuestro proyecto histórico. Una campaña de afiliación no tiene que ser una actividad formal, con carteles y volantes, con entrega de credenciales en actos especiales, sino un trabajo constante de influencia ideológica y política, de aprovechar la justeza y validez de nuestros planteamientos para convencer a los que entran en contacto con nosotros de que es posible no solamente derrotar a los neoliberales sino transitar hacia la definitiva independencia de nuestra patria y, más tarde, al socialismo. d) Una amplia labor de capacitación política e ideológica 41. Estando conscientes de que para realizar todas las tareas mencionadas es necesario contar con conocimientos básicos, teóricos y políticos, del marxismo aplicado a nuestra realidad; que también es necesario considerar nuevos mecanismos que permitan, a cualquiera de nuestros cuadros medios, capacitar a los nuevos elementos que se integren a nuestras filas. En este campo: los organismos nacionales de dirección tienen la responsabilidad de preparar cursos para la autoeducación política y también para ser proyectados a través de acetatos o de programas de computación. Por su parte, los cuadros medios deben capacitarse más para ser el conducto que permita la realización de los cursos a todo aquel que así lo desee, sirviendo no como expositor sino como dirigente capaz de aclarar las dudas que pudieran surgir del auditorio. Debemos multiplicar los cursos para quienes se acercan por primera vez a nuestra organización, o realizar cursos para tratar de acerca a nuevos elementos al partido. Lo importante, en todo caso, es que tengamos siempre presente que los cursos de capacitación política proporcionan elementos teóricos y análisis político, pero que la verdadera educación política solamente se adquiere en la lucha revolucionaria. Y que la mejor forma de educar a los nuevos y viejos integrantes o simpatizantes de nuestro partido es incorporándolos a las tareas cotidianas y a la lucha por la defensa de los intereses de la organización social o popular en donde actúan. 4. Nuestras posibilidades 42. Cuando analizamos éstos y otros temas que se les vinculan, de inmediato salen a relucir nuestras limitaciones económicas y a ellas atribuimos el incumplimiento de nuestras responsabilidades: por eso no recorremos el país; por eso no tenemos publicaciones partidarias; por eso no realizamos propaganda y agitación impresa; por eso no capacitamos a nuestros miembros y a los que se acercan a nosotros; en fin, por eso no incrementamos nuestras filas. Sin embargo, ésta causa que es real, no debe convertirse en nuestra excusa preferida, no debe servir para tratar de justificar inacción. Porque nuestras posibilidades reales se multiplican, el neoliberalismo está más desacreditado que nunca y no podemos dejar que la socialdemocracia, es decir, el neoliberalismo ligth, sea quien capitalice la inconformidad popular. Es necesario desarrollar una amplia campaña de agitación para sacudir las conciencias y canalizar esa inconformidad, de las más amplias masas populares, hacia una postura revolucionaria, antiimperialista y anticapitalista. En las actuales condiciones, seguir argumentando que nada podemos hacer por carecer de recursos, es prácticamente claudicar en nuestro empeño de transformar la realidad de nuestra patria. Que la tarea es dura nadie lo discute, pero que hay más posibilidades de éxito que en el pasado reciente tampoco es de dudarse. a) La falta de recursos económicos 43. La falta de recursos económicos no puede ni debe convertirse en excusa porque durante muchos años nuestro partido se las ingenió para obtener los indispensables y realizar su diaria labor; es cierto que los tiempos son distintos, que las condiciones de existencia son cada vez más difíciles, pero desde luego que se puede avanzar si todos mantenemos firmes nuestras convicciones. Si en verdad queremos desarrollar actividades partidarias, modestas, como publicar volantes o pequeños periódicos que nos sirvan para atraer nuevos miembros es posible hacerlo si cada uno de nosotros recupera aquella vieja práctica de pagar cuotas en función de los ingresos, de pedir apoyo a simpatizantes y amigos, de "botear" nuestras publicaciones, etc., donde quiera se puede hacer, aun en las condiciones más adversas. Asimismo, podemos enviar información y opinión nuestra a todos aquellos que por diversas razones entraron en contacto con nosotros a través de Internet. Podemos publicitar nuestra página web y cada uno contribuir a enriquecer su contenido, inclusive subiendo cada uno de nosotros la información que aporte. Podemos hacer muchas cosas a pesar de las limitaciones económicas. Debemos discutir un plan de finanzas, pero no para obtener recursos para acumularlos ni para comprar bienes partidarios como en el pasado, sino para realizar la labor partidaria de todos los días, para cumplir con nuestra responsabilidad de militantes. b) Nuestra limitada estructura 44. El otro problema que enfrentamos es nuestra limitada estructura, nuestra carencia de cuadros y militantes suficientes para el cúmulo de tareas que debemos enfrentar. Debemos decidirnos a crecer. Debemos pasar a la acción. Tenemos compañeros muy valiosos, que actúan con gran entrega en alguno de los diversos frentes de lucha, pero que no son capaces de desarrollar otro tipo de tareas y eso nos limita. Debemos especializar a los cuadros que tenemos para que cada cual, de acuerdo con su formación, experiencia y posibilidades reales, cumpla alguna de las múltiples tareas que hay que desarrollar. Pero, en cada caso, los organismos de dirección tienen la obligación de señalarles las responsabilidades que deben cumplir en el frente al que fueron asignados, porque nada hay más negativo que la simulación del cumplimiento de las tareas y ello se facilita cuando no están claras las responsabilidades de cada uno. Solamente de esa manera podremos aprovechar racionalmente los pocos cuadros que tenemos y seremos capaces de atraer a nuevos miembros a nuestras filas. Debe estar claro para nosotros que sin asignación de tareas es imposible formar a los nuevos cuadros que requiere la lucha revolucionaria. c) Prioridades diversas al interior de nuestro partido 45. Un elemento más que está frenando nuestro desarrollo es la diversidad de prioridades que encontramos al interior de nuestro partido: Algunos compañeros mantienen la idea de que debemos esforzarnos para que pronto regresemos al terreno electoral, sea como partido con registro o aliado a otro que sí lo tenga, y en algunas entidades aún nos involucramos en procesos electorales o estamos deseosos de participar en ellos; pero esa no es más que una ilusión, según lo hemos discutido ya con amplitud en el seno del partido. Por tanto, todos debemos poner los pies en la tierra y considerar que en esta etapa ese terreno nos está vedado, no porque seamos enemigos en términos generales de las elecciones, nunca lo fuimos ni lo debemos ser en el presente; pero lo que no debemos olvidar es que las condiciones de la competencia electoral y, en general, el sistema electoral y de partidos que impuso el neoliberalismo, impide nuestra presencia y nuestra participación en condiciones, ya no digamos de equidad, sino con las mínimas necesarias para que ese tipo de trabajo rinda frutos. Por tanto, la única manera de regresar a ese terreno es acumulando fuerzas y cambiando las condiciones que ahora imperan; por ello, acumular fuerzas es ahora nuestra tarea principal, de la cual se deben derivar nuestras actividades. Para otros compañeros lo prioritario es la lucha sindical. Sin embargo, en este campo es necesario precisar la estrategia para realizar exitosamente, al mismo tiempo, al interior de los sindicatos, la lucha política partidaria. Y esto bien que se podría hacer sin necesidad de tantos recursos. El problema es de prioridades. Finalmente, están los que piensan que esta etapa es solamente para influir a través de publicaciones, escritos, cursos y conferencias, pero no alcanzan a percibir que la batalla de las ideas, que tenemos que ganar, carece de posibilidades de éxito si no la vinculamos a la lucha diaria. Necesitamos discutir fraternal y sinceramente cuáles deben ser nuestras prioridades en este momento y una vez acordadas impulsarlas todos, en todas partes. d) Nuestras capacidades dentro de las limitaciones 46. Somos miembros de un partido que más allá de sus limitaciones y defectos, adquirió un gran prestigio entre diversos sectores de la sociedad de nuestra patria y también ante los partidos hermanos. Somos herederos de una tradición a la que debemos ser fieles. Vicente Lombardo Toledano debe ser nuestro ejemplo. De él debemos tomar el amor al estudio, la preocupación por transmitir las ideas, pero, sobre todo, su incansable batallar por organizar a las masas para luchar por sus objetivos inmediatos e históricos. Hay que ganar la batalla de las ideas, hay que conquistar la cabeza y el corazón del proletariado y la mejor manera de hacerlo es con el ejemplo. Ni un minuto más de inacción, ni una excusa más, esta es una trinchera de lucha no un club de debates; esta es una organización para luchar por el poder, no sólo para transmitir conocimientos. Es necesario que dentro de nuestras limitaciones sepamos hacer uso de nuestras capacidades. Sin embargo, nada podremos lograr si no tenemos conciencia clara de nuestros deberes y de nuestras posibilidades. 47. Las tareas están claras: a) Difundir nuestro pensamiento ideológico y político a través de la propaganda y la agitación en todos los frentes para orientar las luchas de las masas por sus intereses económicos, sociales y políticos; b) acrecentar nuestras filas a través del trabajo diario, de la movilización y de la lucha diaria, tenaz, organizada por los intereses económicos del pueblo porque, como decía el maestro Lombardo: "El partido sólo puede vivir, desarrollarse y triunfar, en contacto estrecho con las masas populares"; c) difundir nuestra ideología y nuestra línea estratégica y táctica, por todas las vías posibles para contribuir a educar a las masas, y realizar los esfuerzos necesarios para elevar el nivel teórico de todos nuestros integrantes, y d) Discutamos a fondo todos los temas del presente documento y finalmente definamos nuestras prioridades y enfoquemos nuestros esfuerzos hacia el cumplimiento de las metas que nos hayamos propuesto, con la unidad ideológica y política propia de todo partido revolucionario, que fortalezca la unidad orgánica y nos prepare para la acción. 48. En todo caso, jamás debemos perder de vista que una de nuestras tareas fundamentales, además de organizar a los trabajadores dentro y fuera del partido, es la difusión de nuestras ideas. En ambos casos se requiere no solamente señalar tareas individuales y colectivas sino también supervisar su cumplimiento, para que todo ello redunde en una influencia mayor de nuestra organización política y en el acrecentamiento de nuestra militancia. ¡Viva México! |
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