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EL FRAUDE ELECTORAL Y LOS GRANDES PROBLEMAS DEL PUEBLO El PPS de México denuncia el escandaloso fraude electoral cometido por el gobierno de Vicente Fox y se pronuncia por una movilización generalizada que incluya la lucha por la solución de los problemas de fondo que afectan a la nación y al pueblo de México. Con la jornada electoral del 2 de julio culminó un escandaloso fraude contra la voluntad del pueblo, que es necesario desenmascarar y combatir. El fraude tuvo dos tipos de componentes: estructurales y de coyuntura. Hace falta desenmascarar unos y otros.
Los recursos fraudulentos señalados, y muchos otros más, fueron usados con descaro para imponer a Calderón, en contra de las posibilidades de los demás candidatos, y perjudicaron de manera directa al postulado por el PRD, Andrés Manuel López Obrador, que en las cifras oficiales queda a medio punto porcentual de distancia.
No es ése todo el problema, sin embargo. Hay que considerar que además de los componentes coyunturales del fraude, existen otros que afectan a toda la estructura electoral y política del país, a todo el sistema de partidos, a todo el sistema político, que es profundamente antidemocrático. Así lo idearon los neoliberales, para que no haya equidad; para que en ningún caso sea el pueblo el que pueda tomar las grandes decisiones, que tienen que ver con el rumbo de la nación y con los grandes problemas que la afectan; para que el pueblo ni siquiera pueda incidir en tales decisiones en grado alguno. En el diseño del actual régimen antidemocrático, hay que recordarlo y decirlo con franqueza, intervinieron, el PAN, el PRI y el PRD, que se pusieron de acuerdo. Lo planearon de tal forma que pudieran, entre los tres, alternarse en los puestos públicos de distintos niveles, al tiempo que mercantilizaron y despolitizaron las campañas electorales, con el fin de aislar al pueblo de las mismas; impidieron la participación en la vida electoral de partido alguno que represente los intereses de la clase trabajadora; entregaron el poder real al capital financiero y corporativo internacional y a sus personeros locales y, con todo ello, cerraron las posibilidades de que, en tanto persista el actual estado de cosas, por la vía electoral se pueda revertir el proceso de pérdida de soberanía de la nación, de empobrecimiento dramático del pueblo y de cancelación de la democracia, al que hemos estado sometidos durante el último cuarto de siglo. Pero es el caso que entre los tramposos no existe la ética; al integrarse el actual Consejo General del IFE, sólo dos de esos tres partidos, el PAN y el PRI, se apoderaron de las nueve posiciones que lo conforman, sin respetar la “cuota” de la que el PRD había disfrutado en todas las versiones anteriores. Y más tarde, la señora Gordillo, al aliarse de manera abierta con Fox, el PAN y Calderón, despojó al PRI de dos posiciones, con lo que dejó al aparato en su conjunto al servicio de un solo partido, PAN. Así actúan los partidos de la burguesía neoliberal; tanto los de línea “dura” como los neoliberales “light”; todos carecen de moral. Todos traicionan a la nación y al pueblo y se hacen trampa entre sí. En este caso, a fin de cuentas, tocó al candidato del PRD ser víctima de los antiguos cómplices de su propio partido, en el proceso de derechización de México. El candidato del PRD, Andrés Manuel López Obrador, ha llamado a la movilización popular en defensa del voto, que considera le debió favorecer. Según los elementos de juicio que son del dominio público, es muy probable que así hubiera sido, en efecto, si no se hubiera dado el fraude de tipo coyuntural. López Obrador, sin embargo, no se refiere al problema completo, no habla del fraude estructural. Tampoco de los demás grandes problemas que afectan a la nación y al pueblo: la dependencia económica y política respecto del imperialismo; el creciente saqueo de nuestros recursos por medio del llamado libre comercio internacional; el sacrificio creciente al que se somete a la clase trabajadora.
La movilización popular debe combatir decida y enérgicamente la posibilidad del ascenso de Calderón a la Presidencia, por ser profundamente fraudulenta, contraria a la voluntad popular y lesiva a los intereses de la nación y del pueblo; pero también debe rechazar todo el proyecto neoliberal, en lo económico, en lo político y en lo social. Debe levantar un proyecto profundamente antiimperialista, que incluya medidas rumbo a la liberación nacional y a la elevación sistemática del nivel de vida de las mayorías mediante la equitativa distribución de la riqueza. ¡Alto al fraude electoral! Ciudad de México, a 15 de julio de 2006. LA DIRECCION NACIONAL
DEL COMITÉ CENTRAL |
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