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1. Que con la jornada electoral del 2 de julio culminó un escandaloso fraude contra la voluntad del pueblo. Entre los componentes del fraude destacan la cínica utilización de programas y recursos públicos a favor del candidato panista-yunquista, Felipe Calderón; la permanente campaña paralela que realizó Vicente Fox desde la Presidencia, violando la legislación vigente, que lo prohíbe; la parcialidad con que actuó el Consejo General del Instituto Federal Electoral durante toda la campaña, puesto que sus decisiones favorecieron de manera invariable al candidato del gobierno; el que esa misma autoridad haya permitido la utilización sin freno de la “propaganda negra” por parte del PAN, que está prohibida por el Código Electoral; el que Consejo General del IFE también haya permitido la contratación y difusión masiva por largo tiempo de propaganda electoral manipulada y mentirosa en la televisión por parte de los negociantes privados más corrompidos, que integran el llamado Consejo Coordinador Empresarial, siendo que la ley restringe el derecho de contratar y difundir propaganda electoral sólo a los partidos políticos con registro; la designación, por parte de ese mismo Consejo General del IFE, de los Consejos Distritales Electorales, encargados de la administración del proceso y de los cómputos en los 300 distritos del país, que de esta manera quedaron en su mayoría en manos de personeros del PAN, que así estuvieron en condiciones de alterar el proceso y sus resultados con alto grado de impunidad; la manipulación de la información de los resultados de la elección, tanto en el caso del “conteo rápido” como del “PREP” y el cómputo distrital. 2. Que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación convalidó el fraude. El sistema electoral vigente considera al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación la más alta autoridad en esta materia, y determina que sus resoluciones son “definitivas e inatacables”, desde el punto de vista jurídico. El hecho concreto es, sin embargo, que el tribunal convalidó el fraude. Con ello, a pesar de la pregonada “transición democrática” y la alternancia de partidos, quedó a la vista el hecho de que la “independencia de poderes” se mantiene como una ficción, y quedó demostrado el carácter profundamente antidemocrático del sistema electoral vigente, su absoluta inoperancia y su estado de plena decrepitud y obsolescencia. 3. Que el fraude tuvo el objetivo de imponer a Felipe Calderón en la presidencia, contra la voluntad popular. Calderón fue el candidato más comprometido con los intereses del capital financiero y corporativo internacional, mismo al que, durante su campaña, ofreció con descaro entregarle todos los recursos naturales y fuentes de riqueza que aun quedan en manos de los mexicanos, destacadamente las industrias eléctrica y petrolera; porque es también el más entreguista frente a los planes intervensionistas y hegemonistas del imperialismo de Estados Unidos, en América Latina y el Caribe; porque es el que más duramente atentará contra los derechos laborales y contra la seguridad social de los trabajadores, según se desprende de sus postulados como candidato, de su trayectoria toda, de su ideología y de su militancia partidaria; porque es el más comprometido a profundizar las llamadas “reformas estructurales” que ya antes pusieron en marcha los gobiernos de Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo y Vicente Fox, y que han hundido al pueblo en la miseria; porque anunció reiteradamente su disposición a reprimir toda protesta popular, sin reparar en los medios, aun los más violentos. 4. Que la Convención Nacional Democrática tiene el imperativo ético de rechazar el fraude y al mismo tiempo oponerse con decisión a todo el proyecto neoliberal. Debemos rechazar con energía todo el proyecto neoliberal, en lo económico, en lo político y en lo social, porque se trata de una concepción ajena y contraria al proyecto nacional construido por nuestro pueblo y sus más lúcidos y esclarecidos dirigentes, como Hidalgo y Morelos, como Benito Juárez, como Villa y Zapata, a lo largo de nuestra historia. Las políticas neoliberales han impedido el desarrollo nacional con independencia y progreso del pueblo. Por la vía de las privatizaciones y el encadenamiento a intereses ajenos a los de la nación y el pueblo, atrofiaron el desarrollo de las fuerzas productivas nacionales y han desarticulado las bases para su ulterior desenvolvimiento; asimismo, han convertido a la economía de México en un mero apéndice de la estadounidense, subordinándola en sus aspectos vitales. Tal es la causa de la crisis económica, que es, por eso, de incapacidad para producir lo necesario para satisfacer las necesidades de todo orden del pueblo de México en el presente y en el porvenir y, al mismo tiempo, es parte de la general, que sume al régimen capitalista mundial en los estertores de su crisis terminal; esta situación crítica, por supuesto que golpea con mayor dureza a las economías dependientes, como la nuestra. Como resultado de lo apuntado, se ha desatado una pobreza que flagela a la gran mayoría de los mexicanos: 86% carecen de los satisfactores mínimos de supervivencia que conforman la llamada canasta básica; el hambre, la desnutrición y la insalubridad proliferan en las ciudades y sobre todo en el campo; millones de compatriotas han huido, literalmente, en los últimos años, hacia Estados Unidos, en su calidad de metrópoli imperialista, buscando allá una fuente de empleo para subsistir porque aquí ya no la encuentran, aunque con ello expongan su vida y empeñen su dignidad. Las diferencias entre los pocos que poseen lo superfluo en acumulación grotesca y las masas que carecen de lo estricto, se vuelven abismales. El neoliberalismo, además, ha tendido, por múltiples medios, a uncirnos en calidad de país subordinado a la parte norte del continente, Canadá y, sobre todo, Estados Unidos, potencia hegemónica, al mismo tiempo que nos ha ido aislando de nuestros aliados naturales y hermanos, los pueblos de América Latina y el Caribe que se encuentran, la mayoría de ellos, luchando igual que el pueblo mexicano por rescatar su plena soberanía y dignidad. 5. Que la Convención Nacional Democrática debe avanzar hacia un frente común con el amplio y combativo movimiento de masas contra el neoliberalismo y el imperialismo que se viene dando; con todas sus diversas expresiones. Por los agravios que el neoliberalismo causa al pueblo trabajador y a casi todas las franjas de la población, para resistir a la creciente dependencia, antidemocracia y miseria que se nos ha venido imponiendo, fue surgiendo y se fue fortaleciendo un amplio movimiento de masas contra el imperialismo y sus políticas neoliberales. Fue el Frente Nacional de Resistencia contra la Privatización de la Industria Eléctrica, en primer término; luego aparecieron otras varias expresiones, como la Promotora por la Unidad Nacional contra el Neoliberalismo; el Frente Sindical Mexicano; el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra; el Frente Sindical, Campesino, Social y Popular; el Diálogo Nacional por un Nuevo Proyecto de Nación; el movimiento que han llevado a cabo los trabajadores del Sindicato de Mineros y Metalúrgicos; el de la “Otra campaña”, en el que milita el EZLN; el que vienen librando de años atrás los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, y recientemente el muy vigoroso de la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca. Existen hoy en día numerosas y valiosas expresiones de lucha popular, que comparten todas un denominador común, el de haber sido desatados por las políticas neoliberales que diseñó e impuso el imperialismo y que acataron y pusieron en marcha de manera sumisa, autoridades ajenas a los intereses y a la voluntad del pueblo. Eso no lo podemos permitir más; hay que combatirlo desde todas las trincheras. Por lo mismo, las expresiones todas de la resistencia contra el neoliberalismo y el imperialismo, y contra la injusticia, debemos vernos con una mirada fraternal. Nuestros enemigos son los mismos. No es gratuito ni casual el hecho de que quienes hicieron el fraude electoral son precisamente los elementos más comprometidos con el proyecto neoliberal y con el imperialismo 6. Que no podemos reconocer legitimidad alguna a Calderón ni a las instituciones que constituyen el actual sistema político. Que es el momento, con el artículo 39 de la Constitución, de que el pueblo tome en sus manos su carácter de Constituyente originario, fuente de toda legitimidad: · Porque con el fraude, el sistema electoral demostró a plenitud que es injusto y antidemocrático, razón por la que no se le puede invocar como fuente de legitimación, y porque sucede exactamente lo mismo con el sistema político en su conjunto. ·• Porque es plenamente válido invocar el artículo 39 de la Constitución, cuya esencia consiste en reconocer y devolver al pueblo, de manera directa, su carácter de Constituyente originario, fuente de toda autoridad y base de sustento de toda legitimidad y es, por lo mismo, concreción del principio de autodeterminación popular. ·• Porque las elecciones son regidas por las leyes de la mercadotecnia y por la lógica del dinero, y no por las del voto libre y consciente de los electores; porque las campañas por el voto son regidas por métodos que destruyen la condición de ciudadano enterado y actuante y la adulteran, sustituyéndola por la de consumidores pasivos. ·• Porque los poderosos, desde posiciones públicas y privadas, pueden meter mano y alterar a su gusto el curso de los procesos electorales en aspectos que son determinantes, según ha quedado comprobado. ·• Porque el pueblo en modo alguno puede aceptar seis años más de neoliberalismo depredador, de sumisión a los intereses del capital financiero y corporativo internacional, de entreguismo desde la esfera pública frente al gobierno de Estados Unidos y de traición a los pueblos hermanos de América Latina y el Caribe. ·• En fin, porque, como lo dejó sentado con todo el peso de su incontestable autoridad histórica, política y ética el campeón de las luchas por la democracia, contra el intervensionismo y por la autodeterminación de los pueblos, Benito Juárez: el triunfo de la reacción es moralmente imposible, Resuelve: 1º. Se desconoce el cómputo oficial dado a conocer por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación que pretende legalizar el fraude cometido el dos de julio de 2006. 2º. Se rechaza la usurpación y se desconoce al señor Felipe Calderón Hinojosa como presidente de la República, lo mismo que a los funcionarios que él designe, así como a todos los actos de su gobierno de facto, ya que todo poder público debe dimanar de la libre voluntad del pueblo. 3º. Se rechazan las políticas neoliberales todas ellas, por su carácter contrario a los intereses superiores del pueblo y de la nación mexicana. 4º. Se buscará el acercamiento y la construcción de un frente común de lucha con todos los movimientos de masas que resisten a las políticas neoliberales y defienden intereses populares. 5º. La Convención Nacional Democrática saluda a los pueblos hermanos de América Latina y el Caribe que, igual que el pueblo de México, están en lucha por su plena soberanía y autodeterminación. Los delegados del Partido Popular Socialista de México: Cuauhtémoc Amezcua Dromundo,
Primer Secretario; |
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