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Con su acción y su pensamiento surcó los caminos de México y del Mundo El 16 de julio del próximo año de 1994, se cumplirá el Centenario del nacimiento de uno de los hombres más notables de este siglo que está por fenecer: Vicente Lombardo Toledano. El 16 de noviembre del presente año recordaremos los primeros 25 años de la muerte del ilustre teziuteco. Fue un hombre que surcó los caminos de México con su pensamiento y su acción y dejó huellas imperecederas en las luchas sociales y políticas, así como en la batalla de las ideas y en los empeños por engrandecer la cultura nacional. En los escenarios de América Latina y del mundo sembró los ideales de liberación nacional y de progreso de los pueblos, especialmente de la clase obrera. El 27 de julio de 1956, ante correligionarios suyos que se reunieron para celebrar un aniversario más de su natalicio, Lombardo afirmó: "...el pueblo es el único héroe de la historia y los individuos valen en la proporción en que sepan interpretar y servir fielmente los intereses y los anhelos del pueblo". Es claro que los pueblos forjan a sus conductores en los momentos decisivos para el combate histórico y les dan las armas para que comanden al ejército de luchadores. Pero la historia de los pueblos no se da ni se entiende sin el concurso de sus dirigentes. Una misma gesta con dos matices aflora siempre en el fecundo suelo de las transformaciones sociales. En el paisaje multicolor del devenir social, jamás se han dado ni se darán hombres inmaculados. Todos han errado en poco o en mucho al caminar por los escabrosos senderos de la historia. Lo importante es hacer el balance justo, justipreciar con honradez y objetividad en qué medida los grandes hombres han contribuido al progreso económico, social y espiritual de los pueblos y de la humanidad. Medio siglo de la historia de México no podría entenderse sin la presencia de Vicente Lombardo Toledano. Es la etapa en que había que construir un nuevo país, una nueva sociedad, un nuevo Estado, de acuerdo con los ideales de la Revolución Mexicana. Indudablemente que Lombardo es uno de los arquitectos que hicieron el diseño de la nueva nación, de acuerdo con los lineamientos que había dado el pueblo en armas. No pudo ir a los campos de batalla, porque no tenía edad para ello; pero si tuvo la edad y la estatura para las duras tareas de la construcción. La Revolución Mexicana le abrió los horizontes del porvenir Vicente Lombardo Toledano es un hombre de la Revolución Mexicana, porque ella le hizo entender el drama de nuestro pueblo, le abrió los horizontes, para afiliarse al pueblo trabajador y le mostró la vía que tenía el pueblo de México para seguir avanzando en el sentido de la independencia nacional y del progreso social. Como él mismo lo dijo: "Comencé a pensar en México el día en que estalló la Revolución". Pero Lombardo es un hombre de su tiempo y de más allá de su tiempo. Su tiempo lo forjó, pero le dio la perspectiva de un nuevo tiempo en la historia: la de una sociedad superior, en la que desaparezca de la realidad y de la conciencia la visión de Thomas Hobbes, de que "el hombre es lobo del hombre". Las transformaciones sociales y Lombardo era un adolescente cuando varios regímenes envejecían y la humanidad tenia ímpetus de renovación. El imperialismo continuaba con su misión expoliadora, amacizando el coloniaje o haciendo un nuevo reparto del mundo, a través de la primera conflagración. México era víctima de esa nueva expansión y también estaba convertido en colonia económica de las grandes potencias. La servidumbre y la esclavitud persistían en la tierra, que se concentraba como nunca pueblo alguno lo había constatado. Los trabajadores dejaban su vida en las minas y en las fábricas, como nuevos ilotas, víctimas de una oligarquía que depredaba y saqueaba riquezas del suelo y del subsuelo y succionaba la sangre joven, convertida en valores financieros que se fugaban. La democracia política había desaparecido hasta del lenguaje y la dictadura porfirista, marginaba y aplastaba al pueblo con su fórmula sacramental: "poca política y mucha administración". Alrededor de las instituciones donde se formó Lombardo -la Escuela Nacional Preparatoria, la Facultad de Derecho y la Escuela de Altos Estudios- se oía el fragor de los combates. Pero las ideas prevalecientes en la Universidad Nacional no radian con la pasión y los ideales del pueblo en armas. El positivismo, la filosofía oficial del régimen, que cuadraba bien a un sistema que se consideraba cúspide del orden Y del progreso, poca influencia había de tener en el joven Lombardo. El "amor a la ciencia como espina dorsal del conocimiento", para decirlo con sus propias palabras, fue lo que prendió en su conciencia, por la influencia de sus mentores, principalmente de Agustín Aragón, sumo pontífice de la filosofía comteana en las aulas universitarias. El Ateneo de la Juventud, fundado en 1909, como dice Juan Hernández Luna, "es el asilo de una nueva era de pensamiento en México". Sin embargo, esa "nueva era", que venía a destronar al positivismo, carecía de una doctrina combativa que diera luces a un pueblo que estaba en pie de lucha reclamando el derrumbe de las viejas estructuras. La filosofía irracionalista de Henri Bergson y Emile Boutroux había de inundar el campus universitario y de ella había de beber el estudiante Lombardo Toledano, a través de las elocuentes lecciones de su maestro Antonio Caso, quien "fue para mí y sigue siendo en el recuerdo y en mi afecto personal, el maestro por antonomasia...... según sus propias palabras de sincero reconocimiento. Pero recibió una valiosa herencia de sus maestros, principalmente de Caso: el amor a la cultura nacional y una disciplina férrea en el conocimiento de la cultura universal. Las revoluciones son las mejores escuelas de educación política. La Revolución Mexicana dio elevadas lecciones a Lombardo sobre lo que era su país y su pueblo. Al vincularse a la clase obrera en 1917, a través de la Universidad Popular, empezó a descubrir su campo de lucha. Su militancia en el movimiento obrero lo encaminó hacia la búsqueda de nuevas armas teóricas. A partir de 1925 comienza el estudio sistemático del marxismo en las obras clásicas. "La vida -dijo- me obligó a rectificar o a revisar el acervo cultural con el que abandoné la Universidad Nacional de México. Fueron años duros, porque en aquella época no había siquiera literatura en español que pudiera servirme para completar las enseñanzas recibidas... Así llegué hasta la adopción de la filosofía del Materialismo Dialéctico, por la vía dura y difícil del trabajo casi aislado, de la soledad, sin poder recibir la opinión y el aliento de otras personas que hubieran compartido conmigo las preocupaciones que tenía... comprendí que la filosofía no es sólo conocimiento de la realidad, sino medio para transformarla. De ese modo se enriqueció el horizonte de mi propio ser y hallé para siempre mi sitio en el mundo: el de un militante de la revolución que debe liquidar la explotación del hombre por el hombre y concluir con la querella milenaria entre el hombre y la naturaleza". Soldado del ejército invencible del proletariado Desde que concurrió al Congreso Constituyente de la Confederación Regional Obrera Mexicana -la CROM- en la ciudad de Saltillo, Coahuila, en 1918, hasta su muerte, Lombardo Toledano perteneció a las filas del proletariado. En 1920 fundó el primer sindicato de maestros: la Liga de Profesores del Distrito Federal. En 1923 fue electo Secretario de Educación de la CROM y miembro de su Comité Central. Para luchar por la clase obrera y poder influir en su destino, debía estar en donde estaban los obreros organizados, como solía decir. Su militancia en la CROM fue guiada por principios y no por líneas oportunistas circunstanciales. Su disciplina en la CROM llegó hasta donde llegaban los intereses de la clase obrera. Nadie puede regatear a Lombardo Toledano su papel en la primera central obrera como defensor de los derechos de los trabajadores, manuales o intelectuales. Por su trabajo tesonero, la CROM unificó al magisterio nacional, al convocar a un congreso representativo de los mentores de todo el país en 1927, del cual surgió la Federación Nacional de Maestros, de la que fue electo su primer Secretario General. Un hecho que debe destacarse fue la primera huelga de maestros en el Puerto de Veracruz, por el retraso en el pago de los salarios. Lombardo tuvo intervención directa en esta lucha y una de sus tesis respecto de las relaciones obrero-patronales, por primera vez fue reconocida por las autoridades: la relativa a considerar a los empleados como obreros y al Estado como patrón. Es necesario reconocer el papel de Lombardo Toledano en la lucha por que el país tuviera una legislación del trabajo de carácter federal. Sus tesis fundamentales al respecto, fueron expuestas en la Convención Obrero-Patronal, reunida en noviembre y diciembre de 1928, para discutir un Proyecto de Código Federal del Trabajo, presentado por Emilio Portes Gil, Secretario de Gobernación en el Gabinete del Presidente Plutarco Elías Calles. Ellas son: l) los trabajadores al servicio del Estado deben tener los mismos derechos que los trabajadores de las empresas privadas; 2) frente único del proletariado sin distinción de patrones privados o públicos, esto es, colocar al Estado en la misma situación que el patrón privado; 3) los trabajadores manuales e intelectuales deben tener las mismas prerrogativas; 4) la personalidad jurídica de los sindicatos existe independientemente de que el poder público la niegue o la acepte; 5) el Estado no tiene por qué fiscalizar la vida interna de los sindicatos; 6) el Articulo 123 constitucional acepta implícitamente la lucha de clases y reconoce la huelga como un derecho de los trabajadores a la coacción; 7) debe reconocerse a los obreros el derecho de participar en la dirección de las empresas. Algunos de estos planteamientos fueron recogidos por la legislación del trabajo, a partir del Código Federal del Trabajo de 1931; otros, constituyen demandas de nuestro tiempo. Maestro del proletariado nacional Lombardo Toledano tenía principios y una conducta muy firme en el seno de la CROM. Consideraba que el movimiento obrero debía asumir posiciones críticas frente a las desviaciones y claudicaciones del poder público respecto del programa revolucionario. Las organizaciones sindicales debían ser independientes del Estado. La clase obrera organizada debía luchar por sus propias reivindicaciones y por las de la nación: "...tenemos que pugnar -dijo en su discurso del 18 de septiembre de 1932, ante la Federación de Sindicatos Obreros del Distrito Federal- por que se controle el capital extranjero, por incrementar la producción nacional y poner ésta al servicio del pueblo y no del capital privado nacional y extranjero. Queremos que el petróleo, los transportes, las comunicaciones, la energía eléctrica pertenezcan a la nación mexicana y no a una empresa extranjera". Además, la misión del proletariado debe ser la de liquidar la explotación. Con estos planteamientos se puede ver con claridad que la labor empeñosa de Lombardo tenía como objetivo enrumbar al movimiento obrero por la ruta del sindicalismo revolucionario. Estas posiciones de principios condujeron a que Vicente Lombardo Toledano rompiera con la dirigencia de la CROM, en septiembre de 1932. De esta crisis, surgió primero la CROM-Depurada en marzo de 1933 y después la Confederación General de Obreros y Campesinos de México -la CGOCM-, en octubre de 1993, como centrales de transición, las cuales adoptaron principios y programas acordes con el sindicalismo revolucionario. Precisamente en el Programa Mínimo de Acción de la CROM-Depurada, formulado por Lombardo, aparecen demandas para la independencia económica de la nación: "Prohibición para el capital extranjero de adueñarse de la tierra, del petróleo, del carbón de piedra, de las minas de hierro, de la energía eléctrica, de los ferrocarriles, de los teléfonos y de los medios en general de comunicación, o de controlar, mediante monopolios o concesiones privilegiados, esos instrumentos fundamentales de la economía". Se refrendaban los propósitos nacionalistas de establecer controles estrictos al capital extranjero y de pugnar por una intervención del Estado en la economía nacional, en beneficio de los intereses del pueblo. Bajo la guía de Vicente Lombardo Toledano, el movimiento obrero tenia el camino abierto y luces muy claras para llegar a su unificación, así como para acentuar sus propias demandas y contribuir a que los derechos de la nación se pudieran plasmar en acciones concretas de gobierno. Estaba convencido -y la práctica la demostró- de que sólo con organizaciones sociales vigorosas y decididas a dar la batalla, podían frustrarse los planes de la reacción en contra de la obra progresista de los regímenes revolucionarios. Bajo el liderazgo de Vicente Lombardo Toledano, se realizó el Congreso de Unificación Proletaria, del 26 al 29 de febrero de 1936, del que emanó la Confederación de Trabajadores de México -la CTM-. "A diferencia de la CROM -dice Lombardo- nació sin la ayuda del gobierno, con independencia absoluta del Estado". La doctrina social de la CTM, contenida en su Declaración de Principios, Objetivos y Táctica de Lucha, aprobada en su Congreso Constituyente, postula la abolición del régimen capitalista, la liberación económica y política del país y la unidad internacional del proletariado. El Programa de la CTM puntualiza que la organización obrera luchará por la elevación del nivel de vida del pueblo, la ampliación de la Reforma Agraria, el desarrollo de la industria nacional y el establecimiento de condiciones a las inversiones extranjeras. Con base en el principio del internacionalismo proletario, el Congreso resolvió emprender acciones concretas para unificar a la clase obrera de América Latina, así como al proletariado a nivel mundial. El Sindicalismo Revolucionario al servicio de la independencia nacional La CTM, bajo la guía de su fundador, llevó a cabo una obra revolucionaria sin paralelo en la historia de México. Unificó por primera vez a todas las corrientes sindicales del país, contribuyó a la unidad del proletariado de América Latina, aplicó con agilidad y eficacia la línea estratégica y táctica de la alianza de la clase obrera con los campesinos y sectores democráticos, con el fin de conseguir objetivos comunes, ligando siempre las reivindicaciones inmediatas de la clase trabajadora con la batalla por la independencia económica de la nación. El movimiento obrero mexicano, conducido por Vicente Lombardo Toledano, al llevar al terreno de la práctica la línea de la unidad de las fuerzas democráticas y antimperialistas, dio impulso a la obra patriótica del Presidente Lázaro Cárdenas, hasta lograr la expropiación de la industria petrolera, objetivo largamente planteado por el dirigente obrero. El histórico Decreto del 18 de marzo de 1938 no fue un acontecimiento espontáneo que hubiera brotado de la noche a la mañana, sin antecedentes. Fue la culminación de un largo proceso que venia desde la victoria de la Revolución Mexicana y la promulgación de la Carta de Querétaro. La creación de la CTM y la unificación de los trabajadores petroleros en un solo sindicato, hechos que se inscriben dentro de la obra de Lombardo, fueron factores decisivos para que el régimen revolucionario diera el paso histórico. El conflicto contra las compañías petroleras, desde las exigencias puramente económicas del Sindicato Petrolero, hasta llegar al Decreto Expropiatorio, fue meditado y medido en sus diferentes ángulos y aristas. Cada acción cuidadosamente planeada, así como sus consecuencias. Los procedimientos y alegatos jurídicos, estudiados y sopesados de manera minuciosa: el pliego de peticiones, la huelga, el conflicto económico. Las movilizaciones del pueblo hábilmente conducidas. Las explicaciones a la sociedad del proceso de la lucha, claras y oportunas. La correlación de fuerzas en el ámbito nacional e internacional, bien calibrada. En suma, la línea estratégica y táctica para llevar al éxito el combate, trazada y aplicada correctamente: "... frente a la lucha imperialista -precisó Lombardo-, la única táctica de lucha es la táctica de un Frente Popular. ¿Cómo realizar la táctica del Frente Popular frente a la actitud de las empresas imperialistas del petróleo? Ligando los intereses del movimiento obrero y del pueblo de México, junto con los intereses del gobierno nacional, hacer un frente común el sector proletario y el pueblo, frente a las empresas imperialistas". ¿Quién podría negar que el talento político de Lombardo fue un factor de gran peso para el triunfo de la causa? El dirigente obrero previó que el conflicto obrero patronal tenía que dar el salto hacia una aguda contradicción entre la nación mexicana y el imperialismo, la cual tenía que resolverse en favor de los intereses de México. Es así como el 22 de febrero de 1938, ante el Congreso Ordinario de la CTM, hace el pronóstico del desenlace: "Llegará un momento, camaradas, que parece inevitable, en que las compañías petroleros tendrán que ser reemplazadas por los representantes del Estado y de los trabajadores mexicanos para mantener la producción del petróleo. Estamos dispuestos a asumir la responsabilidad técnica, económica, legal, moral e histórica que compete a hombres libres". Días después de la Expropiación, escribió: "...la necesidad de restituir al patrimonio del pueblo una riqueza que originalmente le pertenece, paulatinamente se venia expresando en fórmulas más concretas. Puede afirmarse que cuando estalló la huelga de los trabajadores petroleros en mayo de 1937, los objetivos de la lucha ya estaban debidamente precisados". Convencido de que la Expropiación Petrolera marcaba el inicio de nuestra independencia económica, solía decir: "Yo no estaba dispuesto a cambiar una victoria nacional por una victoria sindical"... El Sindicalismo Revolucionario por la emancipación de América Latina Preocupado por la unidad del movimiento obrero internacional, Vicente Lombardo Toledano, al frente de la CTM trabajó infatigablemente por hacer realidad la unidad del proletariado latinoamericano y mundial. Tal como lo había resuelto su Congreso Constituyente, la Confederación de Trabajadores de México convocó en septiembre de 1938 al Congreso Obrero Latinoamericano, del que surgió la Central que tuvo mayor influencia en los pueblos del Subcontinente: la Confederación de Trabajadores de América Latina -CTAL-, bajo la Presidencia del propio Lombardo. De acuerdo con sus documentos básicos, esta gran Central no se concretó a la lucha puramente económica, sino que fue una vigorosa fuerza ideológica y política, que contribuyó a la unidad de los trabajadores en cada país y a nivel continental, combatió con denuedo al fascismo y trazó programas para la emancipación económica de las naciones de nuestra región. Voz e ideario de los pueblos coloniales y semicoloniales En el ámbito del movimiento obrero mundial, no es menor la aportación del ilustre poblano, por el sendero del sindicalismo revolucionario. Desde la prestigiada tribuna de la CTAL, Lombardo se vinculó con el movimiento obrero de todos los continentes hasta lograr que estos esfuerzos culminaran en los Congresos Obreros de Londres y París, en 1945, que crearon la Federación Sindical Mundial, de la que el fundador de la CTM fue Vicepresidente hasta 1963. Llevando la voz de los pueblos sometidos, el Presidente de la CTAL, desde la fundación de la FSM, expresó los grandes objetivos del movimiento obrero internacional: " ... la nueva organización no debe ser un organismo puramente sindical. Debe tener un programa claro y concreto cuyos objetivos serán la defensa de los intereses de los obreros, el progreso social y económico de la clase obrera, el respaldo a la nueva agrupación de las Naciones Unidas y la contribución obrera a la aplicación de los principios asentados y decisiones tomadas en las conferencias internacionales... Nadie puede impedir a la clase obrera de los países coloniales y semicoloniales luchar por la independencia política y económica, y al proletariado internacional, especialmente a los obreros de las metrópolis, apoyar con todo entusiasmo, moral y materialmente, esta lucha... La clase obrera... no puede en este momento eximirse de continuar la batalla para exterminar los vestigios del nazifascismo y oponer un bloque único a la ofensiva de los grandes monopolios y de los trust imperialistas que quieren malograr la victoria y preparar una tercera guerra mundial". Hombre de ideas y de ideales La actividad sindical y la lucha política de Vicente Lombardo Toledano están inextricablemente unidas. Son dos vertientes que van hacia el mismo caudal. ¿Cómo concibió la política el líder obrero? Como "la ciencia dedicada a dirigir a la sociedad. Requiere del conocimiento de las aportaciones que han hecho otras disciplinas que se refieren a los problemas humanos... cuyo remate es la filosofía, síntesis de la cultura universal y arma suprema para el logro del cambio progresivo de la sociedad humana". Con esta directriz, Lombardo puso su vida al servicio de sus ideas y de sus ideales, inspirados en las propias proclamas y rebeldías del pueblo mexicano. Fue militante, fundador y conductor de partidos políticos y funcionario público. Perteneció al Partido Laborista Mexicano, al Partido de la Revolución Mexicana y al Partido Popular, transformado en Partido Popular Socialista. Antes de arribar a la filosofía del proletariado, Lombardo perteneció al Partido Laborista -creado por el "Grupo Acción" de la CROM-, bajo la influencia de la socialdemocracia europea. Pero como le expresara a Henri Barbusse en 1935: "los problemas teóricos de la lucha de clases jamás fueron objeto de atención por los líderes de la organización obrera... Los miembros del Partido Laborista Mexicano no llevamos al Gobierno ningún programa concreto; ni programa parlamentario ni programa qué realizar dentro de la Administración Pública". Es decir, el PLM, iba siempre a la deriva, de acuerdo como soplaban los vientos circunstanciales de la política. Poniendo siempre los intereses de la clase obrera por delante, el 9 de diciembre de 1928, Lombardo propuso la disolución de esa organización política. Decía en el documento respectivo: "Suprimiendo el órgano político de la CROM que no es útil en estos momentos, suprimiremos seguramente los odios y los ataques que sufren nuestros sindicatos... Habemos muchos de los que por mandato del Partido Laborista Mexicano y porque lo hemos considerado útil, hemos actuado en el campo político, con profundo asco previo y con un asco mayor aún, asco experimental, ya en medio de la lucha. Pero cuando la acción política no es entendida y en vez de beneficios trae dificultades innecesarias a nuestros sindicatos, estimamos que no debemos actuar más en este campo". Claro, el PLM murió por inanición, cuando le faltaron los apoyos de arriba. Si bien es verdad que siendo miembro del PLM desempeñó cargos públicos, también es cierto que lo hizo con independencia y a veces chocando con militantes de ese partido. Por encima de todo estaban sus convicciones de militante honesto, imbuido de humanismo. Sus ideas al servicio del pueblo y de la nación Como Regidor del Ayuntamiento de la Ciudad de México desarrolló una política en favor de los humildes, combatió la corrupción y planteó su pensamiento de toda la vida en torno al municipio: "Libertad municipal, iniciativa, revocación (del mandato) o referéndum, es decir libertad del pueblo para juzgar al Cabildo de la Ciudad de México". Como Oficial Mayor del Gobierno del Distrito Federal, puso en marcha el reparto de la tierra, de tal manera que en un año, según sus propias palabras, se otorgó la tierra "a todos los pueblos de la región". En 1921, en nombre del Gobierno del Distrito Federal, convocó y presidió el Primer Congreso Agrario. Ahí esbozó su ideario sobre el problema agrario: "... la tierra es un tesoro que no debe poseer quien no se halle agotado en la lucha para obtenerla: los hombres que han olvidado que sólo tienen derecho a vivir quienes trabajan para sí mismos y para los demás, no tienen derecho tampoco a llamarse dueños de nada. La propiedad no debe ser, no es ya, un privilegio intocable de quien posee algo..." En plena Rebelión Delahuertista, por defección del Gobernador Froylán C. Manjarrez, Vicente Lombardo Toledano, fue designado Gobernador Interino de Puebla. En su breve periodo de primer mandatario de su estado natal -del 19 de diciembre de 1923 a fines de marzo de 1924-, realizó una obra de trascendencia. Llevó a cabo reformas económicas, agrarias, administrativas y educativas y aplicó los mandatos constitucionales en materia laboral. Nombró como colaboradores a destacados intelectuales como Alfonso Caso, Pedro Henriquez Ureña y Agustín Loera Chávez. Como dice el propio Lombardo: "Las antiguas haciendas porfiristas estaban intactas..." pero en un mes y medio repartió 9,454 hectáreas. Combatió a fondo los cacicazgos. Impulsó la firma del primer contrato colectivo de trabajo que hubo en la República. Para modernizar la industria textil, desarrolló empresas con capital de la federación, del gobierno estatal y de los obreros. Con la asesoría del ilustre maestro Henriquez Ureña, se modificaron los planes de estudio del Colegio del Estado, a fin de hacer una equilibrada combinación entre las ciencias y las humanidades. Con motivo del asesinato del insigne socialista del sureste, Felipe Carrillo Puerto, Lombardo hizo declaraciones que aparecieron el 7 de enero en el Boletín del Gobierno de Puebla. "La muerte de Carrillo -dijo- resta al movimiento social en el que está empeñado México, uno de sus elementos más valiosos, el más original de todos... su obra no es simple copia de procedimientos en boga; es una verdadera creación yucateca. Para realizarla, Carrillo tenia cualidades extraordinarias: su amor al pueblo; su conocimiento profundo en Yucatán; su energía infatigable". Lombardo en Puebla, como Carrillo Puerto en Yucatán, no estaba siguiendo caminos trillados. Por eso la reacción no podía soportar su obra y presionó de mil formas al Presidente Obregón para que sacara al joven gobernador del mandato en Puebla. Así ocurrió a fines de marzo de 1924, pero dejó una huella imborrable en la realidad y en la historia de su pequeña patria. Vicente Lombardo Toledano hizo sus primeras armas parlamentarias en las Legislaturas XXXI y XXXII del Congreso de la Unión, electo diputado por el XIII Distrito Electoral de Puebla, con cabecera en Teziutlán, en donde vio la luz primera un 16 de julio de 1894. Como no se habla dictado la Ley Reglamentaria del Artículo 123 constitucional, Lombardo trabajó arduamente para lograr que se legislara en materia del trabajo. En los debates que sostuvo, defendió el principio de la unidad de la clase obrera y la necesidad de fortalecer a las organizaciones sindicales, dándoles a las mayorías el derecho de contratar. Estrategia de la alianza de las fuerzas revolucionarias Después de la Expropiación Petrolera, el Gobierno del Presidente Cárdenas afrontaba graves peligros frente a los propósitos intervencionistas de las potencias afectadas y a las acciones desestabilizadoras de las fuerzas reaccionarias del país. Era necesario defender e impulsar la obra cardenista. De ahí que Vicente Lombardo Toledano haya sido un activista con el movimiento obrero para concurrir a la fundación de una alianza de las fuerzas patrióticas y progresistas: la clase obrera, los campesinos, los intelectuales, las mujeres, los jóvenes e inclusive el ejército, para conformar el Partido de la Revolución Mexicana (PRM). Para Lombardo la nueva agrupación debía ser un partido de todo el pueblo, como un instrumento para impulsar a la Revolución Mexicana en la nueva etapa y la defensa de la nación frente al imperialismo. En la Asamblea Constituyente del PRM, el 30 de marzo de 1938, Lombardo reafirmó sus convicciones socialistas: "el proletariado, hijo natural del portentoso progreso de la técnica y de la fuerza política de la burguesa, ha planteado a la humanidad entera la liquidación del régimen burgués... " Su partido, en la vía mexicana al socialismo Con una visión clara del camino trazado por la Revolución Mexicana, Vicente Lombardo Toledano, con un grupo de mexicanos ligados profundamente a las luchas sociales de México, concibió y llevó a la práctica la organización del Partido Popular, el 20 de junio de 1948, después de una consulta con las masas populares de todo el país y de la reunión de la "Mesa Redonda de los Marxistas Mexicanos". Nació como un partido de las masas populares, alrededor de un programa que contenía los tres grandes objetivos de nuestro proceso revolucionario: la independencia económica y política de la nación, la elevación sistemática de las condiciones de vida del pueblo y la ampliación del régimen democrático. Este programa fue desarrollado y dado a conocer en detalle en la campaña de 1952, a través de la voz de Lombardo, que fue nominado candidato a la Presidencia de la República por las fuerzas de izquierda En 1960 el Partido Popular fue transformado en Partido Popular Socialista, guiado por la filosofía de la clase obrera, para instaurar un nuevo régimen de la vida social. El programa del nuevo partido, señalaba: " ... por que se establezca un gobierno integrado por todos los sectores democráticos y patrióticos, como instrumento de la democracia del pueblo, dirigido por su clase obrera, como paso transitorio para la instauración del régimen socialista en México". En cuanto a la línea estratégica y táctica, el dirigente proletario precisaba: "consistirá en la acción conjunta de la clase obrera, los campesinos, los trabajadores del Estado, los maestros de escuela, los intelectuales, los pequeños industriales y agricultores y la burguesía nacionalista, para resolver las reivindicaciones más urgentes de la nación mexicana frente al imperialismo". Vicente Lombardo Toledano y el partido que fundó y dirigió hasta su muerte, se guiaron por el pensamiento universal de la clase obrera, pero interpretado a la luz de la historia, las tradiciones y la idiosincrasia de nuestro pueblo. Lombardo y su partido siempre estuvieron enraizados en lo más profundo de las esencias del pueblo mexicano. Esta obra del destacado luchador ha de ser juzgada por la historia a su debido tiempo, pero no cabe duda de que ha constituido y constituye un factor de independencia y de progreso para México. Educador para la liberación del pueblo y de la nación Su rica es la vida de Vicente Lombardo Toledano como líder obrero y militante político, no lo es menos como maestro y teórico de la educación, que trazó objetivos y dio orientaciones precisas para que la actividad formadora del hombre sirviera a la niñez, a la juventud, a la población indígena, a la clase obrera y a la nación. Es larga la lista de instituciones a las que prestó servicios docentes como maestro y funcionario: Secretario de la Universidad Popular Mexicana (1917); Director de varias escuelas de la Universidad Nacional de México: Escuela Nacional Preparatoria, en dos ocasiones (1922-1923 y 1933); Escuela Nacional Preparatoria Nocturna (1923); Escuela de Verano para Extranjeros (1922); Escuela Central de Artes Plásticas (1930); Jefe del Departamento de Bibliotecas de la Secretaria de Educación Pública (1921). Fue fundador y director de la Escuela Preparatoria "Gabino Barreda" en 1933, de la Universidad de ese mismo nombre, en 1934 y de la Universidad Obrera de México, en 1936. Maestro de la Escuela Nacional Preparatoria, de la Facultad de Jurisprudencia y de la Facultad de Comercio v Administración. Desde que fue director de la Escuela Nacional Preparatoria de 1922, siendo muy joven, su vida docente siempre estuvo guiada por criterios bien definidos: la educación es una actividad científica, humanista y política en la más elevada significación de este término; la educación debe tener una orientación filosófica, porque no es un quehacer individual, sino colectivo; la educación debe- unificarse en lo esencial, ya que debe perseguir metas también esenciales de carácter social; la educación debe tener como propósitos fundamentales la independencia de la nación, la elevación permanente de las condiciones materiales y culturales del pueblo y el perfeccionamiento de la democracia. Poco después de que dejó la dirección de la Escuela Nacional Preparatoria en agosto de 1923, expuso esta tesis: "... el criterio que ha prevalecido hasta hoy, y que parece llevar trazas de no abandonar nuestras aulas, puede definirse como la actitud del maestro que pretende enseñar la verdad sintiendo un santo horror a los problemas sociales. Yo no sostengo esa tesis, por el contrario, afirmo que, sin preocupaciones políticas en el más alto sentido de la palabra, -todo conductor de la juventud se convertirá en un individuo que predicará en la caverna de que habla Platón en su República: tomaría las sombras de lo real por la verdad misma como motivo de convicción, y hablaría para hombres sin contacto con la existencia. La mayor parte de las universidades del mundo han cambiado ya su carácter de torres de marfil; ha entrado en ellas el afán de ir preparando a la juventud para la resolución futura de los problemas sociales'. En 1941 decía el maestro Lombardo Toledano: " ... la escuela y la educación pueden desempeñar como ha desempeñado siempre, una tarea trascendentalísima en la historia de los pueblos; como reflejo de la vida social, y como orientadora de la conciencia pública, la escuela tiene dos misiones: primera, explicar la verdad: segunda, orientar debidamente la conciencia del pueblo". El Primer Congreso de Escuelas Preparatorias de 1922, convocado por su director y el Primer congreso de Universitarios Mexicanos de 1933, cuya convocatoria firmó también Lombardo, junto con Roberto Medellín y Julio Jiménez Rueda, tuvieron los objetivos persistentes en el pensamiento del dirigente obrero: unificar los planes de estudio y orientar la enseñanza hacia los problemas sociales. El Congreso de Universitarios de 1933, según la convocatoria, tenia como misión la planeación de la enseñanza superior, a fin de que respondiera a las necesidades económicas y sociales del país; así como al desarrollo independiente de la nación. Según el pensamiento del maestro Lombardo Toledano desarrollado en ese evento, las universidades debían abandonar la anarquía en la enseñanza y emprender las tareas de investigación, sistematización y exposición del conocimiento, basados en una metodología filosófica estrictamente científica. Podemos afirmar que Vicente Lombardo Toledano fue uno de los pioneros que contribuyeron a darle al Articulo 3o. Constitucional su contenido. Sus afanes comenzaron poco después de promulgada la Carta de Querétaro. El mismo lo precisa: "Yo recuerdo ahora -dice- que en el año de 1924, en una convención realizada por la central obrera de aquel tiempo, la Confederación Regional Obrera Mexicana, en Ciudad Juárez, en este Estado de Chihuahua, tuve el honor de presentar una iniciativa de reformas al Articulo 3o. Constitucional para darle a la educación una orientación congruente con la Reforma Agraria y la reforma social. La idea fue ganando tiempo, adeptos; surgieron otras iniciativas con la misma tendencia hasta que se aprobó la reforma... De esta manera, la Revolución Mexicana había completado su plan de reformas. Reformas del sistema de la tenencia de la tierra, reformas de las relaciones obrero-patronales, reformas de la escuela". Desde que Vicente Lombardo Toledano se ligó al movimiento obrero como Secretario de la Universidad Popular Mexicana en 1917, siendo aún estudiante, inició su labor educativa en el seno del proletariado. Insistió una y muchas veces en la necesidad de establecer instituciones de educación para la clase obrera, con la finalidad de crear los cuadros sindicales y forjar la conciencia de los trabajadores hacia el porvenir. Desde la fundación de la CROM hizo proposiciones concretas, las cuales había de reafirmar en la Confederación General de Obreros y Campesinos de México (la CGOCM) y en el congreso que dio nacimiento a la CTM. Nos recuerda el nacimiento de la Universidad Obrera de México: "...abrió sus aulas -dice- el día 8 de febrero de 1936, en los momentos en que el movimiento obrero mexicano se unificaba y producía en su Primer Congreso Obrero y Campesino la Confederación de Trabajadores de México". Y explica los fundamentos de la educación obrera: "Desde luego, la educación obrera es de carácter político. Por eso, la Universidad Obrera de México es un establecimiento de carácter político... trata de formar los cuadros del movimiento obrero... y ésta es una tarea política. Es la Universidad Obrera, además, una institución superior, porque ofrece a los estudiantes conocimientos científicos fundamentales de la cultura, porque discute las corrientes del pensamiento contemporáneo, porque discute las corrientes del pensamiento contemporáneo, porque analiza al detalle las doctrinas contrarias a la ideología de la clase obrera, porque analiza y estudia también los principales problemas de México y del extranjero y porque dedica su labor a la investigación científica y a la formación de investigadores". La cultura como patrimonio y arma del proletariado Podemos estar en lo justo si afirmamos que Vicente Lombardo Toledano fue un enciclopedista. Se desvivió por incursionar en los laberintos de la cultura para una finalidad esencial: servir a la clase obrera y a México. Su formación académica sólo dice parte de su vida: Licenciado en Derecho, Profesor Académico y Doctor en Filosofía. Sus grados académicos de carácter honorífico abonan su prestigio como hombre de talento y de sabiduría: Miembro Honorario del Colegio de Abogados de la República de Costa Rica, Doctor Honoris Causa de la Universidad de Guadalajara y de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Su voz dejó ecos imperecederos en México y en el mundo. Sus trabajos llenan alrededor de cien volúmenes, sin embargo no se ha recopilado toda su obra, falta recoger la que ha quedado en el extranjero. Pero concebía la cultura como un arma de combate revolucionario, como entendía Marx la filosofía en la XI Tesis sobre Feuerbach: la "cultura no es un cuerpo muerto de enseñanza -sostuvo el maestro Lombardo- la cultura es un instrumento de trabajo y un instrumento de lucha. Saber para revolucionar la vida a la cual pertenecemos en este período de la historia. Usar el conocimiento de la realidad y las leyes que la gobiernan para transformar la realidad en otra mejor..." En suma, "la cultura es patrimonio del proletariado... de las masas trabajadoras que todo lo crean". Su visión de México quedó plasmada en debates, alegatos y tesis, los cuales siguen provocando análisis y reflexiones. Nacionalizar al Estado en favor de las fuerzas democráticas Anhelaba que el pueblo mexicano fuera dueño de sus riquezas y de su destino político e histórico. Insistía en la urgencia de unir a todas las fuerzas avanzadas del país en un gran frente nacional democrático y patriótico, para que México conquistara definitivamente su independencia económica y política, su pueblo superara la pobreza y el subdesarrollo y la democracia tuviera un profundo contenido social. Además, la democracia debía ser el cauce del nacionalismo revolucionario: poner el Estado bajo la dirección de las mejores fuerzas del país: " ... ha llegado el momento -dijo- de nacionalizar al Estado, integrando el gobierno con los más capaces elementos representativos de los sectores democráticos de la nación". Su ideal socialista jamás se apagó Su ideal socialista jamás se apagó. Pero el socialismo que concebía para nuestro país debía tener los colores del paisaje de México y las vibraciones de la historia de su pueblo. Debía estar enraizado en el ser nacional. Debía seguir la vía trazada por la Revolución Mexicana, a través de la democracia nacional y de la democracia del pueblo. En la XLVI Legislatura del Congreso de la Unión, Vicente Lombardo Toledano ocupó un lugar de honor como Diputado del Partido que él fundó y dirigió hasta su muerte. Algunas de sus iniciativas forman parte de la vida parlamentaria y de las instituciones del país. Otras han sido recogidas en parte. Otras más, como la relativa a un nuevo capítulo en la Constitución sobre la economía nacional, merecen nuevos estudios desde las perspectivas de la nación. Quienes hoy se esfuerzan por rescatar, aunque sea en parte, el patrimonio cultural de nuestra capital, encontrarán en las iniciativas del maestro Lombardo Toledano valiosos puntos de vista que pueden ser considerados como fundamentos de un trabajo de largos alcances. En el acto de homenaje que le rindieron sus amigos, discípulos, compañeros de lucha y personalidades del campo democrático en el Palacio de Bellas Artes, al cumplir sus 70 años de vida, reafirmó sus convicciones y su destino al lado de los trabajadores: "La vida me ha demostrado -expreso- que sin principios firmes derivados de una doctrina filosófica válida acerca del universo, del mundo y del hombre, lo mismo en la dirección del Estado que en la lucha política, no es posible una obra perdurable y fructífera. Transigir con los principios equivale al suicidio, hasta que no queda del que prevarica sino el recuerdo triste de un vencido que en vano proclama su victoria. La vida me ha enseñado que la decisión de servir va aparejada a la humildad, porque la vanidad y la soberbia no son sino la máscara que oculta incapacidad o una culpa que no quiere confesarse. La significación de la vida individual depende del grado de cooperación que se haya dado en la teoría y en la práctica a la conquista de las metas que la humanidad persigue... Desde que era estudiante no he sido sino eso: un soldado del invencible ejército de la clase trabajadora que todo lo produce, todo lo descubre y todo lo crea con sus manos y con su cerebro, lo mismo en las minas que en las fábricas, en las escuelas, en los laboratorios de investigación y en el interior de la conciencia. A ese ejército pertenece el porvenir, y si yo luché durante muchos años en el pasado, fue para llegar al presente, y si hoy lucho con pasión es para llegar al futuro". Y refrendaba su compromiso con México: "Por lo que a mí toca, seguiré la senda hasta el último momento de mi vida". La obra de Vicente Lombardo Toledano pertenece al patrimonio del pueblo de México y no a un partido político en lo particular. Vicente Lombardo Toledano vive y vivirá haciendo y renovando la historia de la Patria. Por lo expuesto y con fundamento en el Articulo 71, Fracción II de la Constitución General de la República, me permito someter a la consideración de esta Soberanía, el siguiente Proyecto de
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