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EL NEOLIBERALISMO SIGNIFICA TRAICION
A LA PATRIA*

VICENTE LOMBARDO TOLEDANO

Vicente Lombardo y la CTAL* Artículo de Vicente Lombardo Toledano publicado en la Revista Siempre! Número 114, del 31 de agosto de 1955, con el título de “El liberalismo económico, máscara de los monopolios.

Hasta los más ignorantes saben que el liberalismo ha muerto históricamente, Ha muerto porque el liberalismo correspondió a la etapa de la libre concurrencia, cuando el régimen capitalista se hallaba en el período inicial de su desarrollo. Entonces la doctrina de la libertad irrestricta era la filosofía oficialmente adoptada en los países en los que las fuerzas de la burguesía en ascenso necesitaban destruir todas las limitaciones que en el campo del pensamiento, de la investigación, de la vida política y de las relaciones económicas, caracterizaban al régimen feudal. Fue la etapa en la que la burguesía era revolucionaria. Pero el libre juego de las fuerzas económicas engendró la concentración del capital. Fueron desapareciendo las posibilidades de la libre acción individual y se formaron los monopolios. A partir de ese momento, el liberalismo no sólo entró en crisis en todos sus aspectos, sino que los monopolios lo combatieron porque se había convertido en un arma contra sus intereses. Hacia fines del siglo pasado, los grandes países capitalistas eran dirigidos ya por el sistema de los monopolios.

La Segunda Guerra Mundial quebrantó gravemente el régimen capitalista. Además de la Unión Soviética, que en 1917 había roto por primera vez el sistema capitalista, los países del centro y del sudeste de Europa y algunos en Asia, entre ellos China, al destruir su vieja estructura, redujeron considerablemente el área geográfica del sistema capitalista. Pero del seno del mundo capitalista enjuto la potencia material de los Estados Unidos de Norteamérica surgió acrecentada. Este hecho es la causa principal de los conflictos y problemas de la postguerra. Los monopolios yanquis, que no se conforman con tener la hegemonía del mundo capitalista, aspiran a consolidarla interviniendo en la vida económica de las potencias de segundo orden y de los países semicoloniales y coloniales. Para lograr su objeto reviven ahora la teoría del liberalismo que ellos contribuyeron a liquidar hace más de medio siglo.

La resurrección de la doctrina de la libertad económica se halla en su apogeo especialmente en los países semicoloniales y coloniales y, entre éstos, en los de la América Latina, porque los monopolios norteamericanos necesitan destruir las restricciones que en algunos de ellos existen para poder controlarlos mejor. Si la América Latina adoptara un programa firme para defender la producción de los países que la forman, el desarrollo de sus industrias, los precios de sus exportaciones e importaciones y, sobre todo, estableciera condiciones estrictas para las inversiones del capital extranjero, la conquista pacífica de la América Latina por los grandes consorcios financieros de los Estados Unidos, que se halla en marcha, tropezaría con serios obstáculos. Por eso proclaman en el seno de nuestros países la vuelta al liberalismo.

En México, la campaña es intensa y adopta todas las formas posibles, desde la tesis de que el Estado debe dedicarse sólo a atender los servicios públicos, a ayudar a la educación, a la defensa del territorio nacional, al mantenimiento del orden interno, a pavimentar las calles y a construir drenajes, a atender los correos y los telégrafos y a asistir a los huérfanos, ancianos e inválidos, expuesta en un lenguaje pseudocientífico y cursi, empapado en falsas lágrimas de liturgia protestante, hasta las demandas directas de las asociaciones de empresarios, comerciantes y banqueros ligados a los monopolios norteamericanos, que exigen al Estado que no intervenga en la economía, ni se constituya en productor o en empresario, pues realiza una competencia desleal a los particulares.

El liberalismo económico en México está muerto también, porque, como dice el adagio español, "arreglado al bodegón, son las moscas". Dentro de nuestro desarrollo incipiente, la vida económica de nuestro país está ya en manos de los monopolios. Unos son monopolios domésticos, que impiden la libre producción y el libre comercio dentro del mercado interior. Otros son monopolios subsidiarios de los grandes trusts de los Estados Unidos. La propaganda del liberalismo, dentro de este cuadro de la realidad económica de México, tiende a que el Estado abandone su papel de director de la economía nacional y desista de su propósito de constituirse en fuerza creadora de las principales ramas de nuestra economía y de los servicios públicos, para que esas actividades caigan en manos del capitalismo norteamericano.

El Estado en nuestro país, como en todos los que tienen la misma estructura económica y social no sólo debe intervenir en la economía nacional como lo ha hecho hasta hoy, sino que debe acentuar más esa intervención, programando su actividad, porque un país débil, que se halla apenas en el umbral del capitalismo, al lado de la potencia imperialista más grande de la historia, si no defiende su independencia económica e impulsa su desarrollo material con sus propios recursos, en pocos años no será sino un satélite de los Estados Unidos, con todas las consecuencias políticas, sociales y culturales que ese hecho implica.

¿Los particulares, en México, pueden y están dispuestos a construir las obras de irrigación de las tierras, las carreteras, los ferrocarriles; a fomentar las industrias básicas, con capital mexicano, como la eléctrica, la del carbón, la siderúrgica, la química, la de construcción de máquinas, para que no dependamos del extranjero? Sería infantil pensarlo. Los únicos particulares que se lo proponen son los norteamericanos, y eso no para hacer progresar a México con autonomía, sino para lo contrario: para que esas actividades, que son la clave de nuestra independencia nacional, pasen a sus manos y entonces sea imposible la liberación de la nación mexicana respecto del imperialismo.

La libertad económica en México, en esta época de nuestra evolución histórica, no sólo por imposible desde el punto de vista teórico y de las fuerzas internacionales que actúan en el mundo, sino por razón de nuestra supervivencia como nación soberana, significa traición a la patria.

 

TEORIA Y PRACTICA
Organo teórico del Comité Central del PPS de México.

AMEZCUA
Artículos, discursos y ensayos del Primer Secretario del Partido.
   
   

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