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Vicente
Lombardo Toledano, no sólo impulsó y desarrolló la conciencia nacional
antiimperialista y de manera especial, la conciencia de clase de
los trabajadores mexicanos -incluidos lo trabajadores de la educación-,
se puede decir, que también consagró gran parte de su vida a precisar
una guía para la conducción del proceso educativo de la Revolución
Mexicana, hechos, que con su rica y prolongada práctica pedagógica
y política, lo definen como un educador íntegro que ha dejado para
la posteridad enseñanzas perdurables, válidas y de alta calidad.
Las
raíces de esa conducta, son en gran parte explicables, por la influencia
que recibió de sus maestros. No solamente las características objetivas
del momento histórico en que vive, que al reflejarse en su conciencia
lo inducen a la meditación, van a determinar esa vocación educadora
y política, sino sobre todo, las enseñanzas que recibió de brillantes
y excepcionales maestros que formaron sus ideas en las principales
ramas del saber, consolidaron su desarrollo intelectual y contextura
moral, ampliaron su cultura y le inculcaron "el amor a la ciencia
como espina dorsal del conocimiento".
Eso
explica que ante el dominio que ejercía en el seno de la Confederación
Regional Obrera Mexicana (CROM), creada en 1918, la orientación
de la escuela racionalista atea, que si bien enfatizaba el combate
contra los prejuicios religiosos, lo hacía desde el punto de vista
de los anarquistas, Lombardo Toledano propusiera una nueva teoría
educativa más avanzada, que alejara a los trabajadores de los resabios
del anarcosindicalismo. Eso esclarece también, porqué Lombardo Toledano,
detiene la ofensiva desatada por el irracionalismo contra el positivismo
en la Escuela Nacional Preparatoria, elevando considerablemente
el nivel de la enseñanza científica, poniéndola al día, e introduciendo
las materias humanísticas como complemento del sabe principal.
En
su paso por la Universidad Nacional, Lombardo Toledano asimiló la
influencia filosófica idealista de sus maestros, especialmente del
espiritualismo filosófico, pero años después, cuando se inicia en
el conocimiento del socialismo científico, empezó a comprender que
la filosofía que había aceptado, era falsa. Enriquecido su "mundo
interior", de una manera sistemática fue reemplazando su pensamiento
filosófico idealista por la doctrina del materialismo dialéctico
e histórico.
Así,
ubicado en la filosofía científica del proletariado, afirma que
le sirve "para concebir la naturaleza, para explicarla; para concebir
la vida del hombre y para explicarla; para concebir la sociedad
humana y para explicarla, y también para actuar dentro de la sociedad
humana y transformarla de manera progresista".
Junto
a los principios que explican lo que es el materialismo como teoría
general acerca del mundo y los que postula la dialéctica como método
general para conocer el mundo, Lombardo Toledano expone también
el contenido fundamental del materialismo histórico, o sea la aplicación
de los principios de la dialéctica materialista al conocimiento
del origen y del desarrollo de la sociedad humana. Por ello, en
alguna ocasión apuntó: "forma parte de mi ser más profundo el método
dialéctico de la vida, que yo no podría pensar de otro modo. Forma
parte de mi ser más profundo la doctrina materialista y hace mucho
que es la forma en que investigo las cosas, la manera en que examino
todos los problemas y también el único medio que tengo para apreciar
la naturaleza y la vida social".
Desde
ese marco enjuicia la concepción vulgar de la filosofía, las opiniones
superficiales y anticientíficas de las que participan falsos intelectuales
y teóricos infecundos que quieren negar la filosofía o hacer de
ella una "actividad académica, sin vínculos con los apremios de
la sociedad humana".
La
filosofía adquirió para Lombardo Toledano, un carácter trascendental
y se convirtió en arma de los hombres y mujeres que quieren transformar
la sociedad en que viven. Y esos hombres son los inconformes con
su existencia, los que revolucionan la comunidad humana, los que
impulsan el progreso, las que luchan contra el pasado y el presente
de miseria, de dolor, de injusticia, de explotación, de ignorancia
y de falta de libertad y democracia verdadera.
Por
ello, Lombardo Toledano llegó a poseer la clara conciencia de que
el materialismo dialéctico e histórico rompe con todas las corrientes
filosóficas, por cuanto es una filosofía científica, una filosofía
práctica y una filosofía de partido, es decir de la clase trabajadora.
Por
lo mismo, siempre expresó interés principal en contribuir a que
el proletariado comprendiera que la filosofía, no sólo no debe serle
ajena, sino que entendida como teoría y como práctica del conocimiento
del mundo y de la vida, es un instrumento, una guía de lucha invencible
y su aliada más valiosa para el logro de sus grandes objetivos históricos.
Por
eso, Lombardo Toledano, dedicó su atención a esclarecer con su reflexión
y su práctica a que algunas ideas fundamentales, poco claras, que
de una u otra forma estaban, están y estarán en la preocupación
de la clase trabajadora pudieran comprenderlas y asimilarlas y así,
se convirtieran en ideales y en convicciones de combate para alcanzarlas
plenamente. Ello dilucida su empeño y preocupación porque los trabajadores
de la educación mejoraran su preparación defendieran sus intereses
económicos, políticos y sociales, se sintieran parte de la clase
trabajadora, con pleno desarrollo de su conciencia de clase.
Eso
aclara también las contundentes afirmaciones hechas en el Primer
Congreso de Universitarios Mexicanos en 1933 en el sentido de que
"postulamos una actitud simplemente científica, una actitud que
hasta estos momentos no se ha invalidado por nadie" y de que "lo
que queremos es que tomen en cuenta los progresos de la ciencia,
el estado actual de la cultura científica en el mundo, ya que las
Matemáticas, la Física, la Química, la Biología, han realizado grandes
hallazgos a favor de la cultura humana. Nosotros vinculamos al mundo
en este afán de síntesis, de comunicación íntima, de relación entre
el individuo y el mundo. Entre el hombre y la naturaleza es donde
hemos de hallar las bases inconmovibles de nuestro afán de seguir
preconizando la verdad".
Por
ello, años más tarde, al explicar que una de las principales tareas
de la escuela "es la de enseñar la verdad, lo mismo la verdad relativa
al origen del universo, que la verdad relativa al origen del hombre
y de la sociedad humana", hace Lombardo Toledano un análisis histórico-dialéctico
del sentido y contenido de la verdad a través de los siglos, culminando
con la afirmación certera y objetiva de que "la explicación de la
verdad es un problema de la ciencia". Por eso se pregunta "¿cuál
debe ser para nosotros los mexicanos de hoy el concepto de la verdad?
¿Cuál debe ser el conocimiento que transmita la escuela a los niños,
los adultos, al conjunto del pueblo?" Y para contestar dichas preguntas
recuerda lo que ha sido la evolución del concepto de la verdad en
la educación pública de México. Ya no la verdad dogmática religiosa
del virreinato, ya no la verdad científica positivista de la evolución
mecánica, ya no la verdad espiritualista del irracionalismo. Es
el concepto de a verdad de acuerdo con los nuevos métodos de la
ciencia. La enseñanza debe transmitir los conocimientos de acuerdo
con un método científico único, concibiendo la ciencia como base
de la cultura y combinándola con el conocimiento de las humanidades.
El
mismo Lombardo Toledano afirma que "es la explicación de un nuevo
concepto de la evolución, no sólo de los hombres, son sólo de la
historia, no sólo de la conciencia, sino de la evolución de cuanto
existe, de la evolución de la naturaleza, evolución no mecánica,
ni progresiva de un modo fatal, sino evolución dialéctica, de afirmaciones,
negaciones, síntesis, reacciones sobre lo establecido, efecto que
se convierte en causa, hecho que cambia de calidad, cantidad que
cambia de calidad, de contenido, diálogo eterno, afirmación y negación,
base para una afirmación posterior, siempre creadora. Eso es la
explicación científica de la verdad para poderla valorizar y transmitir
de un modo válido, de un modo exacto".
De
esta convicción, se comprende que lo fundamental estriba, para Lombardo
Toledano, en alcanzar en el plazo más corto, el nivel más avanzado
de contenido científico en la orientación y criterio de la teoría
y la práctica de la enseñanza de las nuevas generaciones. Además,
afirmaba que la enseñanza debía basarse en un concepto científico
de la verdad para hacer frente a los dogmas.
Por
lo mismo, afirmó con verdadero optimismo que la Escuela Mexicana
es la que va a explicar científicamente, el proceso de la historia,
la que va a explicar científicamente la relación entre los hombres,
la que va a explicar científicamente el proceso futuro de los hombres
y de los países.
Por
cierto, no pocas veces dejó asentado el pensamiento de que no había
mayor servicio que la Patria requiriera, que el servicio de explicar
la verdad, y de propagar la verdad.
Por
lo mismo, siempre concibió a los maestros como trabajadores de la
ciencia y la cultura, no mártires ni apóstoles ni predicadores de
mitos bíblicos. Por ello, muchas veces explicó a los propios maestros,
que lo que esencialmente contiene el artículo 3º de nuestra Constitución
es un método científico para explicar la verdad y para transmitirla.
Toda
su permanente y apasionada lucha por hacer de la educación mexicana
un instrumento que sirviera para liberar al pueblo de sus temores
y prejuicios y a la nación, para superar la dependencia y el subdesarrollo,
explica su permanente preocupación por la superación cultural de
los maestros y por dotarlos de una organización sindical que luchara
por mejores salarios y conquistas sociales y elevara su calidad
de lucha política. Esa labor apasionada coadyuvó a convertir a Lombardo
Toledano en Maestro, en líder ideológico y cultural de una larga
etapa histórica del desarrollo de México.
Al
asimilar la experiencia del movimiento obrero internacional, entender
a fondo el Manifiesto Comunista redactado por Marx y Engels y conocer
las ideas fundamentales de la Primera Internacional, fundada en
1864, entre las que destacan las tesis de que "la fuerza de la clase
obrera está en su unidad; de que la meta inmediata de la organización
sindical es luchar por las reivindicaciones económicas de los trabajadores
contra la clase explotadora; de que la divisa esencial de los sindicatos
es luchar contra el trabajo asalariado y en contra del sistema capitalista;
de que las agrupaciones sindicales están obligadas a dar su apoyo
a los movimientos políticos y sociales que tengan como finalidad
la emancipación total del proletariado frente a la burguesía; etc.
Lombardo Toledano pone de manifiesto que el sindicalismo revolucionario
mexicano se inspira en los mejores principios del movimiento obrero
internacional. Así, expresa: "los sindicatos de trabajadores, son
uno de los frutos de la Revolución Industrial, que corresponde al
ascenso histórico del régimen capitalista. La Revolución Industrial,
en la medida estricta de la cronología, corresponde a la transformación
del sistema de la producción económica en Inglaterra a finales del
siglo XVIII, debido a la aplicación de los descubrimientos científicos
a la técnica, partiendo de la utilización en gran escala del carbón,
como materia energética, y del vapor como fuerza motriz". Tal hecho
precisó la clara división de la sociedad entre el proletariado y
la burguesía, esas clases antagónicas tienen que buscar los caminos
para defender sus intereses, esos caminos son las diferentes formas
de la lucha de clases.
Las
circunstancias concretas, entre otras, que el Ateneo de México acordara
crear la Universidad Popular Mexicana para extender la cultura a
la clase trabajadora, la de que dicho Ateneo se dispersara por la
crisis creada por el proceso de la Revolución Mexicana. Que la Universidad
Popular abriera sus puertas, pero que las cerrara inmediatamente.
Y que ya cuando la Revolución estaba a punto de concluir en su fase
armada, los que fungían como directores del Ateneo decidieran reabrir
la Universidad Popular Mexicana en 1917 y llamaran al joven Lombardo
Toledano para que se ocupara de ella. Y que quienes entonces asistieran
a esa institución a escuchar conferencias fueran obreros, le permitió
una cercanía con ellos, con los que poco a poco se fue vinculando.
Por ese camino se incorporó a los sindicatos, paulatinamente, de
tal manera que cuando terminó sus estudios de derecho y de filosofía
en 1918, ya estaba ligado directamente a las agrupaciones obreras.
Comprendió entonces, cuando tuvo esa clase de relaciones con los
trabajadores, toda la profundidad del drama social de México.
Ligado
ya a la clase obrera desde los años 15, 16, 17, 18 en 1920 formó
la primera agrupación de maestros que hubo desde el punto de vista
sindical. Eran muy pocos maestros universitarios, maestros de la
escuela preparatoria y algunos maestros de las escuelas primarias
de la ciudad de México. El propósito era el de comenzar a agrupar
a los trabajadores de la enseñanza para estudiar los problemas pedagógicos
del país. En 1921 participó, ya como secretario general de la Liga
de Profesores del Distrito Federal (primer sindicato que hubo de
profesores), como delegado a la III Convención de la CROM, que se
realizó en la ciudad de Orizaba, Veracruz. A partir de ese momento
quedó incorporado para siempre en el movimiento obrero.
Al
año siguiente de haberse creado la CROM, se formó el Partido Laborista
Mexicano (PLM), por los propios dirigentes de la CROM, a semejanza,
en cierta forma, del Partido Laborista de la Gran Bretaña. En ambos
organismos -sindical y político- militó en aquellos años Lombardo
Toledano.
En
la V Convención Nacional de la CROM y que se realizó en la ciudad
de Guadalajara, Jalisco en 1923 fue electo secretario de Educación
del Comité Central de la CROM y estuvo en él durante ocho años consecutivos
hasta que renunció a seguir perteneciendo a esa central obrera.
En
enero de 1927, como resultado del Congreso Nacional de Maestros,
convocado por Lombardo Toledano en nombre de la CROM (del 30 de
diciembre de 1926 al 4 de enero de 1927), se crea la primera organización
nacional de maestros de escuela que se llamó Federación Nacional
de Maestros. Así es que fue la organización obrera la que patrocinó
la primera organización nacional de los maestros de escuela. Lombardo
Toledano fue electo secretario general.
Al
crearse la Federación Nacional de Maestros se inició una lucha sistemática
para reivindicar el papel del magisterio y también para exigir mejores
salarios y pago puntual de su retribución.
Los
maestros de algunas regiones del país se quejaban de que no les
pagaban los sueldos puntualmente. De manera especial en el estado
de Veracruz se reflejaban las condiciones dramáticas en que vivían
los maestros. Lombardo Toledano como secretario general de la Federación
Nacional de Maestros, se puso al frente del conflicto que llegó
a una huelga por el pago, contra el Ayuntamiento del puerto de Veracruz,
porque eran maestros que dependían del municipio. Como representante
laborista en la Cámara de Diputados, Lombardo Toledano expuso la
situación deplorable en que se desenvolvían los profesores y obtuvo
el apoyo del cuerpo legislativo. Este hecho y la presión de los
profesores propiciaron que el conflicto se resolviera como lo demandaba
el sindicato. El triunfo tenía alcances que rebasaban los exclusivos
intereses de los maestros y se instalaba en un a perspectiva más
amplia: empezaba el reconocimiento por parte del Estado, de los
derechos de los trabajadores intelectuales.
En
nuevas circunstancias históricas nace la segunda agrupación sindical
magisterial de carácter nacional, mucho más importante que la Federación
Nacional de Maestros, porque asoció a todos los maestros del país,
fue el Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de la República
Mexicana 8STERM), en 1937 en un congreso convocado por Vicente Lombardo
Toledano, fundador y en esa etapa secretario general de la Confederación
de Trabajadores de México (CTM). Esta nueva organización representa
en esa época a todo el magisterio nacional, con ligas profundas
y definitivas con el proletariado mexicano. Así, nuevamente el movimiento
obrero, ahora por mediación de la CTM contribuyó a la unificación
del magisterio en un solo sindicato.
En
diciembre de 1939, Lombardo Toledano, con el STERM, organiza en
nombre de la CTM, y la preside, la Conferencia Nacional de Educación
(11-17 de diciembre), y pronuncia el discurso de orientación general,
al iniciarse el evento. En su carácter de secretario general de
la CTM, convoca a los maestros, intelectuales y líderes obreros
más capacitados para una reunión que se denomina Conferencia de
Educación Popular, con el objeto de estudiar, desde el punto de
vista técnico y filosófico, las bases y los métodos para llevar
a su debido cumplimiento la reforma educativa del país. Con este
acto, Lombardo Toledano mantiene a la clase trabajadora como la
verdadera fuerza de vanguardia en la orientación de la escuela mexicana
y como la fuerza social determinante en la formación de la conciencia
democrática del país.
En
los diferentes puestos que ocupó Lombardo Toledano como dirigente
obrero y con los múltiples eventos que proyectó, estuvo en permanente
contacto con las necesidades e inquietudes, tanto materiales como
morales de los trabajadores en general y de los educadores en particular
y, se halló al tanto también de la conducta inmoral y de las traiciones
de líderes obreros, políticos y funcionarios corruptos que medraban
a costa de los trabajadores.
El
STERM, funcionó regularmente hasta 1940. se dividió en ese año en
tres fracciones, precisamente por la intervención de la Secretaría
de Educación Pública (SEP) en su régimen interno. La crisis duró
hasta 1943.
En
diciembre de 1943 surgió el actual Sindicato Nacional de Trabajadores
de la Educación (SNTE), que supera a las agrupaciones que le precedieron.
Prosiguiendo en su tarea de unificación y de orientación de todos
los maestros de la República, Lombardo Toledano dirige la palabra
al Congreso Constituyente del SNTE. Y en 1946 ante el Primer Congreso
Nacional del SNTE, realizado en la ciudad de Cuernavaca, Morelos,
Lombardo Toledano, explica las tareas inmediatas de los maestros
de México. Declara que la Revolución Mexicana no está en crisis
sin o muchos revolucionarios en lo personal: que revolución y democracia
son una misma cosa; que los fascistas se disfrazan de demócratas
después de haber perdido la guerra (Segunda Guerra Mundial), y que
es indispensable movilizara al pueblo entero de México contra la
ofensiva reaccionaria o imperialista, que trata de detener el progreso
de la nación y la emancipación definitiva del país. El Congreso
hace suyo el llamamiento de Lombardo Toledano y declara que ese
discurso debe ser tomado como la orientación oficial del magisterio
nacional.
Durante
toda su rica actividad sindical Lombardo Toledano elevó constantemente
la calidad ideológica, estratégica, táctica, política y moral del
movimiento obrero. Siempre defendió y puso en práctica los principios
orgánicos del movimiento sindical. Impulsó permanentemente la UNIDAD
en todos los sindicatos y en especial en el magisterio, en oposición
a la atomización sindical que persiguen los enemigos de los trabajadores
a través de burdas maniobras o de sutiles pretextos divisionistas,
porque sabía que sin unidad, las luchas de los trabajadores son
ineficaces y éstos no conquistan sus objetivos.
El
movimiento sindical debe estar unido para cumplir su función específica:
la defensa de los intereses comunes de todos los trabajadores. Por
ello, decía Lombardo Toledano, debe asentarse sobre la base de un
solo sindicato por gremio, una sola federación por rama de trabajo
y una sola central obrera.
Exigió
siempre con pasión preservar la DEMOCRACIA SINDICAL, que es el conjunto
de métodos y procedimientos por los que el movimiento sindical rige
sus actividades, toma decisiones, elige sus representaciones, etc.,
todo lo cual se garantiza con la máxima participación de los trabajadores
en la vida y actividad de los sindicatos.
Fue
siempre intransigente en la práctica de mantener la INDEPENDENCIA
SINDICAL, que significa que toda la estructura de las organizaciones
sindicales no dependen en absoluto de los patrones ni del Estado,
ni admite intromisión en las cuestiones internas que le competen,
sin menoscabo del trato cordial y respetuoso que entre los trabajadores
y patronos debe existir.
Lombardo
Toledano insistió ante los trabajadores de la educación que supieran
distinguir y entender el verdadero carácter de los sindicatos, lo
que los diferencia de los partidos políticos; ya que mientras éstos
presuponen la adhesión a determinada ideología, los sindicatos en
cambio, no exigen más que la condición clasista y por lo tanto,
agrupan a los trabajadores de todas las ideologías, partidos, religiones
y creencias, con tal de que pertenezcan a la rama o profesión correspondiente.
Insistió permanentemente que los sindicatos tienen objetivos preponderantemente
económicos, reivindicativos, pero que pueden participar de la lucha
política general de la clase obrera, sin carácter partidista. Y
ratificaba que los sindicatos son, por ello, escuelas de capacitación
política, en cuanto preparan y forman a sus cuadros para intervenir
en las responsabilidades dirigentes, organizadoras, profesionales
y educadoras.
Esta
conducta sindical basada en los principios es toda una herencia
que debe conocerse y asimilarse por todo el movimiento obrero y
en especial por los trabajadores de la educación, sobre todo en
esta época de neoliberalismo globalizador dependiente del imperialismo,
que desde diferentes ángulos atenta contra los derechos de los trabajadores,
limita sus derechos e intereses profesionales, económicos, políticos
y sociales, profundiza la explotación, que estimula a grupos y "corrientes
radicales de desesperados" para que atenten contra la vida unitaria
de los sindicatos y contra su propia existencia, como rentes únicos
de los trabajadores.
La
lucha histórica del movimiento obrero que coadyuvó a la unificación
del magisterio nacional en un solo sindicato, cuya síntesis es el
actual Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, está
en la mira del neoliberalismo dependiente, que lo mismo traiciona
a la Revolución Mexicana que hunde a los trabajadores en la dispersión
y en la degradación social, por eso pretende pulverizar y borrar
un esfuerzo que dio a los trabajadores de la educación, la capacidad
de lucha por sus intereses de clase y por la educación científica
y democrática. Es tarea del magisterio de hoy defender la existencia
del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y revitalizar
su unidad, su vida democrática y su independencia para que sea un
eficaz defensor de los intereses del magisterio, de los derechos
del pueblo y de la independencia plena de la Nación mexicana.
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