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Todos
los ojos del mundo estarán fijos en Seattle, Washington, del 30
de noviembre al 2 de diciembre de 1999. Impulsados por el liderazgo
de la AFL-CIO (Federación Norteamericana de Trabajo y Congreso de
Organizaciones Industriales), sus colegas en movimientos sindicales
y de medio ambiente, así como de movimientos populares en todo el
mundo, decenas de miles de personas enviarán un mensaje muy claro
al capital corporativo financiero internacional. Le dirán a la Organización
Mundial de Comercio (con 5 años de existencia) y las dos organizaciones
de crédito imperialistas más importantes, el Banco Mundial y el
Fondo Monetario Internacional, que ya fue suficiente. "No a una
nueva Ronda Comercial" es el reclamo unánime.
La
población mundial ya no soporta más el fraude cruel que ha significado
la privatización y los "libres mercados", para satisfacer los insaciables
apetitos de ganancia del capital monopolista mundial.
Informes
recientes de la organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo
y de la UNICEF describen en forma dramática cómo los ricos son cada
vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. En "La Meca" de
la codicia imperialista, la ciudad de Nueva York, que es la ciudad
más rica del mundo, los niveles de desempleo y pobreza son dos veces
más elevados que el promedio nacional en los Estados Unidos. Esta
historia se repite en cada país, región o continente.
Los
movimientos sindicales de Canadá, México y los Estados Unidos advirtieron
acerca de los efectos devastadores que podrían generarse si se firmaba
y ponía en práctica el Tratado de Libre Comercio para América del
Norte. Desafortunadamente, estas advertencias se hicieron realidad,
por no hablar de que fueron subestimadas. Lo mismo sucedió en Europa,
donde el movimiento sindical planteó que la Unión Europea y su EURO
podían causar estragos y producir tasas récord de desempleo. Hace
exactamente diez años, la tasa de desempleo era de alrededor de
un 3%, hoy se encuentra entre el 14 y el 15%. El continente Africano
está condenado a ser una amplia zona empresarial para el libre mercado.
La crisis asiática fue una manifestación de los ciclos económicos
que son intrínsecos del sistema capitalista; provocada en este caso
por el papel desempeñado por las corporaciones multinacionales e
instituciones financieras de los Estados Unidos, Japón y Europa.
Se
necesitó de la acción conjunta de los movimientos populares y sindicales
de todo el mundo para poder rechazar el infame acuerdo MAI. Pero
el acuerdo MAI fue rechazado; una derrota que todavía tiene al capital
monopolista mundial lamiendo sus heridas. Son muy grandes los riesgos
para estos financieros irresponsables y anti-populares. La Ronda
de Uruguay, que dio origen a la Organización Mundial de Comercio,
demostró que la codicia y arrogancia del capital no tendrán fin
si nosotros no le ponemos un alto.
La
globalización es un desarrollo cualitativo del capital monopolista
a escala mundial. Se basa en el libre flujo el capital. El "libre
mercado" es la palabra clave imperialista para el flujo libre y
sin impedimentos del capital de los más poderosos monopolios que
buscan el máximo de ganancias, y para tener la libertad de saquear
los recursos naturales de naciones enteras y repartirse la mayor
parte de la producción y los mercados mundiales.
La
globalización de la economía mundial y de las agencias que la ponen
en práctica, ha creado una carrera hacia la cima en salarios, condiciones
de trabajo, todos los aspectos de las condiciones de vida de la
clase trabajadora, el medio ambiente, la cultura.
Esto
se aprecia mejor en un informe financiero reciente de Merrill Lynch.
"Obviamente, aquellos de nosotros que estamos en el negocio de las
inversiones, creemos que la globalización habrá de propagar el capitalismo
y la democracia, y que la población mundial trabajará y elevará
su nivel de vida, como una vía opuesta a la de escoger la violencia
para resolver cualquier iniquidad que surja. Sin embargo, un nuevo
Carlos Marx que encabece el desencanto es siempre una posibilidad".
Y luego continúan con una advertencia a la clase trabajadora: "Nuestra
visión acerca de los acuerdos salariales inflacionarios es que sería
difícil aprobar aumentos salariales junto con los consumidores,
dadas las actuales condiciones competitivas. Como resultado, creemos
que los márgenes de ganancias podrían verse afectados por aquellas
compañías que hacen concesiones salariales demasiadas generosas".
Estamos
unidos en Seattle, para descarrilar los planes de la Organización
Mundial de Comercio que pretende construir el capitalismo mundial
y despojarnos de nuestras soberanías nacionales. Decimos "¡NO! a
las llamadas estrategias de "libre mercado" de la OMC. Decimos NO
a las estrategias que buscan dividir a los trabajadores con argumentos
raciales, étnicos, religiosos o de nacionalidad. Decimos NO a las
estrategias que ignoran las demandas ambientales de las personas,
encaminadas a preservar la tierra para las futuras generaciones.
Los
objetivos políticos y económicos de las naciones que se reúnen en
Seatlle son los de erradicar, no incrementar, la deuda mundial,
especialmente la de los países en desarrollo; aumentar el conjunto
de regulaciones que protejan a los trabajadores en las fábricas
y campos; incrementar el flujo de apoyo financiero para aquellos
que lo necesitan.
Seattle
es solo el inicio de un nuevo movimiento internacional que habrá
de poner a los trabajadores y la comunidad frente al timón para
dirigir el destino de nuestro mundo en el umbral del próximo milenio.
Creemos que el fenómeno de la globalización es una consecuencia
natural del capitalismo moderno y su búsqueda insaciable del máximo
de ganancias. Las leyes que gobiernan este proceso, originalmente
descritas por Marx y Lenin, llevan la crisis capitalista a todos
los rincones del planeta, y convierten a las políticas exteriores
y las fuerzas armadas de las principales potencias en las ejecutoras
de los TNC.
Las
políticas "globales" del gobierno de los Estados Unidos son determinadas
en gran medida por las grandes corporaciones transnacionales estadounidenses.
Estas políticas están dirigidas contra los intereses de los trabajadores
del mundo, incluyendo a los trabajadores de Estados Unidos. Debe
existir apoyo y solidaridad para con los países que repudian la
deuda, nacionalizan sus industrias y mantienen en el sector público
sus industrias nacionalizadas sin amenazas de privatización; imponen
controles al flujo de capital, toman medidas para construir economías
encaminadas a satisfacer las necesidades de sus pueblos (incluyendo
la producción de medicinas y otros tipos de propiedad intelectual),
protegen su cultura, etc. Debe existir una lucha internacional por
la unidad anti monopolista.
La
globalización como tal no es el enemigo -es la producción destinada
al máximo de ganancias y la explotación y miseria que crea en los
pueblos del mundo. La única solución a los problemas de crisis de
la globalización capitalista es el socialismo. Solo entonces la
globalización será en beneficio del pueblo -no de las ganancias
corporativas.
Para
revertir esta situación, se necesitará todavía de la resolución
y decisión de la comunidad mundial de trabajadores, sus sindicatos
y organizaciones políticas; de toda la humanidad. Nosotros iniciamos
este proceso. Mantengámoslo en marcha.
Noviembre
de 1999,
Partido
Comunista de Canadá
Miguel Figueroa,
Secretario General
Partido
Comunista de Estados Unidos
Gus Hall,
Secretario General
Partido
Popular Socialista (México)
Cuauhtémoc Amezcua Dromundo,
Secretario General
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