| Como
nunca antes el hambre y la miseria más extrema devastan a
nuestro pueblo que se ve obligado a reclamar el respeto a los más
que elementales derechos de alimentarse y curarse. Duhalde y la
alianza de gobierno que lo sustenta, formada por peronistas, radicales,
frepasistas, cavallistas y conservadores de las provincias, en representación
de los sectores de derecha económicos, sociales, políticos,
intelectuales, religiosos, militares y sus socios mayores de Estados
Unidos y Europa, han impuesto un rumbo continuista de las políticas
irracionales que nos trajeron hasta el borde del abismo en que nos
encontramos como nación. La profundización de la crisis
política, la aplicación a rajatabla de las órdenes
del FMI y principalmente la movilización popular en contra
de todo ello, han hecho naufragar al gobierno de Duhalde llevándose
al ministro Remes Lenicov y dejando al gobierno al borde del colapso.
El cambio de ministros, sin un cambio de modelo y de sistema no
es lo que demandan con sus luchas los trabajadores y el pueblo.
Son distintos perros con el mismo collar.
Todo
indica que van por más, con otra feroz ronda de ajustes en
una economía de penurias, una administración colonial
y la restricción de los espacios democráticos en una
virtual dictadura civil recostada en la estrategia militar imperialista
que estuvo detrás del derrotado golpe en Venezuela, bombardea
Colombia y busca cercar a Cuba.
Lo
que requiere detenerlos, derrotarlos y reemplazarlos por un gobierno
popular que aplique un programa de cambios revolucionarios urgentes
e imprescindibles para sacar al país de la crisis.
Se
impone entonces construir una alternativa política popular,
democrática, antiimperialista y anticapitalista. Las movilizaciones
y luchas de diciembre de 2001 han generado nuevas condiciones para
construirla, se ha creado una situación más favorable
para acumular en función de una nueva relación de
fuerzas, como se puso en evidencia el 24 de marzo pasado y aspiramos
a que se acreciente el próximo 1 de mayo.
Todos los que de un modo u otro se han movilizado en estos meses
se preguntan cómo se podría lograr que esta vez la
lucha sea fructífera, cómo hacer que la sangre derramada,
el sufrimiento popular y el heroísmo juvenil sean recompensados.
Creemos
que se trata de desarrollar un proceso de construcción de
poder popular en la lucha social, en lo político institucional,
ideológico cultural e incluso en capacidad de confrontación
con el aparato represivo que principalmente asume el rol de disciplinador
social.
Se
trata de desplazar las direcciones empresariales y traidoras del
movimiento obrero y estudiantil que han sido cómplices del
despojo; renovando, democratizando y alentando la creación
de una nueva institucionalidad popular que rompa con el molde corporativo
burgués en que los encerraron por décadas.
Se
trata de fortalecer el movimiento de las asambleas populares impulsando
que se conviertan en verdadera articulación del conjunto
de formas organizativas que asume el pueblo en cada lugar.
Se
trata de desplegar un movimiento territorial y piquetero autónomos
de cualquier poder o maniobra clientelística, se trata también
de fortalecer los movimientos que luchan contra la impunidad (de
los genocidas en especial), impunidad que es caldo de cultivo de
nuevos genocidios.
Se
trata de renovar el movimiento popular de acuerdo a lo que requiere
la crisis de representatividad: más protagonismo, más
democracia de bases, más firmeza en la defensa de los derechos
agredidos y, sobre todo, romper con la dispersión y la división
impulsando la articulación, la unidad para la resistencia
y un centro coordinador de todas las luchas y todas las fuerzas
dispuestas a confrontar con el gobierno y la alianza que lo sostiene;
lo que permitiría afrontar todas las formas de lucha desde
la de calles hasta la electoral, desde la renovación de cargos
ejecutivos a nivel municipal hasta un debate en forma sobre el modelo
de país en una Asamblea Constituyente.
En
esta batalla, las fuerzas de la izquierda estamos interpeladas por
la crisis y la vitalidad del movimiento popular para unirnos y aportar
a la unidad del conjunto del bloque popular constituyendo una fuerza
política superior a la que expresamos las izquierdas con
nuestras divisiones, con lo que nos neutralizamos y perjudicamos
así a las luchas del movimiento popular.
Esto
es clave para el proceso de acumulación
Los
comunistas nos comprometemos a fortalecer Izquierda Unida, abriendo
sus puertas y ventanas a los nuevos tiempos, ganando en protagonismo
de su militancia y poniendo cada espacio institucional conquistado
(el bloque de nuestra diputación nacional, el de la provincia
de Buenos Aires, Córdoba y la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires), cada local, cada puesto de dirección en el movimiento
popular, al servicio de la gran causa patriótica de la unidad
de la izquierda y la construcción de la alternativa popular,
promoviendo el protagonismo popular, la organización democrática
para la confrontación consecuente, la politización
de los agredidos para constituirse en sujeto político, la
promoción de una nueva cultura que anticipe en sí
misma el modelo de sociedad por el que luchamos.
El
documento aprobado el 24 de marzo por el encuentro "Memoria,
Verdad y Justicia" (refrendado por más de 130 organizaciones
sociales y políticas), las experiencias del movimiento popular
más reciente, las asambleas barriales y otras discusiones,
sintetizan un nivel de acuerdos que despejan el camino a una plataforma
que se podría simbolizar.
Por ejemplo, ante el continuismo del gobierno, del modelo liberal
y el capitalismo, una alternativa de poder popular. Ante el pago
de la deuda externa y la sumisión al Fondo y sus políticas
de ajuste perpetuo, no pagar la deuda externa y romper con el Fondo.
Ante
la extranjerización de la economía, recuperar todo
lo que nos robaron, empezando por las empresas privatizadas, los
ahorros incautados por el corralito financiero y el sistema previsional
regalado a las AFJP. (Lo que se recupere deberá ser administrado
de un modo democrático por los propios usuarios y sus representantes
porque también hay un no a la vuelta al Estado y los burócratas
puestos al servicio de los negociados)
Ante la inflación que destruye el salario y las prestaciones
que percibe el pueblo, incluyendo los magros subsidios a la desocupación,
instalar un férreo control cambiario y de precios, desarrollar
el mercado interno mediante el aumento salarial, las jubilaciones
y los subsidios a los sin salario, créditos a los que generen
empleo digno y constitución de fondos regionales de desarrollo,
para evitar la desintegración nacional.
Ante
la concentración de la riqueza, distribución; ante
el dólar flotante, dólar controlado. Ante la política
de subordinación del país a los objetivos de los Estados
Unidos, política de independencia y soberanía nacional
y relaciones fraternas con toda la América Latina.
El gobierno de Duhalde, carente de toda legitimidad, dado su origen,
-el Parlamento más repudiado de la historia- y su conducta
práctica -hace todo lo contrario de lo que el pueblo quiere-
ha abandonado rápidamente las máscaras populistas
o los arrebatos nacionalistas ("abandonaremos la alianza financiera
para instalar la alianza productiva"), y asume un rol cada
vez más activo en la profundización del rumbo continuista,
acentuando la recesión en busca de la baja del consumo que
les permita alcanzar el famoso equilibrio fiscal y poder retomar
los pagos de la deuda.
Están
empujando a millones de argentinos a cruzar la línea de la
pobreza, ampliando el espacio de marginalidad y exclusión
humana. Si los cálculos de una inflación del 40 ó
50% anual se cumplen, serán 27 ó 28 millones los argentinos
que en sus hogares no ingresen los 600 pesos que hoy marcan ese
límite difuso donde se extinguen la dignidad y la ciudadanía.
Se
han subido al carro guerrerista de los Estados Unidos, que se puso
en carrera tras los atentados del 11 de septiembre, que arrasó
Afganistán, que hoy arrasa a Palestina, arremete contra Colombia,
conspira contra Venezuela y busca aislar a Cuba. Duhalde se ha puesto
la camiseta del imperio: adiestra pilotos de guerra para el ejército
de Colombia, milita con pasión el voto contra Cuba en Ginebra.
No
están confundidos ni son ineptos
Es
necesario que se vaya Duhalde, que se vayan todos, que se renueve
de arriba abajo el sistema político argentino, convocando
a elecciones generales, en las que la izquierda debe ir unida, para
que también en el terreno electoral se exprese lo que hoy
está gestando una nueva institucionalidad popular como las
asambleas populares, el movimiento piquetero, los trabajadores ocupados
y desocupados y todos los sectores en lucha.
Desde
allí se podría convocar a una Asamblea Constituyente
que legitime los cambios económicos y sociales imprescindibles,
que sancione la reforma política que el pueblo plebiscitó:
más representación popular, revocabilidad de los mandatos
a quienes no cumplan los compromisos electorales, incentivo y reconocimiento
a todas las formas de democracia directa (tales como las asambleas
populares) y obligatoriedad de plebiscitar las decisiones que afecten
los intereses esenciales de la nación y el pueblo, reducción
del gasto político y ampliación de la representación.
Romper
con el FMI
Fuera el gobierno ilegítimo de Duhalde.
Que se vayan todos.
Elecciones ya.
Partido Comunista en Izquierda Unida.
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