| La
Comisión Política del Comité Central del Partido
Comunista de Brasil (PC de B) se reúne bajo el signo de la
victoria. La oposición, la izquierda y -entre la izquierda-
el PT y el PC de B dejan las elecciones del 6 de octubre con un
expresivo resultado positivo. Estamos pasando por un período
de cambio cualitativo en nuestro país. Los brasileños
votaron por un cambio de direcciones por lo que concierne al país
y para la adopción de nuevos métodos políticos
de gobierno. Lula, ondeando la bandera brasileña, representa
el cambio deseado -él es el único candidato capaz
de unir al país alrededor de un proyecto de soberanía,
democracia, desarrollo y justicia social.
94,776,749
electores votaron (82.2 por ciento de los votantes), de los cuales
6,975,128 anularon su voto y 2,873,203 lo dejaron en blanco. El
monto de votos nulos y blancos disminuyó comparado con el
de 1998. De los 84,928,418 votos válidos, 39,443,876 fueron
para la Coalición Lula para Presidente (46.4 por ciento -más
del doble de los votos que para el candidato oficial, José
Serra, con el PSDB. La oposición obtuvo 76.8 por ciento de
los votos. Una manifestación inequívoca de qué
tan descontenta está la población con el presente
gobierno. Lula ganó en todos los estados excepto en Río
de Janeiro, donde Garotinho, con el PSB, fue el más votado;
Ceará, donde Ciro Gomes, con el PPS, ganó; y Alagoas,
el único estado donde Serra ganó. En términos
porcentuales, los mejores resultados obtenidos por Lula fueron en
Santa Catarina, Minas Gerais, Paraná (donde Lula nunca salió
victorioso en elecciones pasadas) y Bahía.
En
cuanto a lo que a las disputas en los estados concierne, 13 gobiernos
se definieron en la primera ronda. Tres de ellos fueron ganados
por el PSB, dos por el PT y dos por el PPS. En el Distrito Federal
y los otros estados donde habrá una segunda ronda, la oposición
está presente en 9, incluyendo estados de gran concentración
electoral, como Sao Paulo, Ceará, Río Grande de Sul
y Pará.
La
primera ronda fue una gran batalla política. La preferencia
hacia la oposición fue notoria. En la Casa de Representantes
(Congreso), el PT es ahora el partido mayoritario con 91 representantes;
el bloque opositor está constituido por 193 representantes
-y muchos otros representantes de partidos que formaron parte de
la coalición oficial podrían incluso unir sus posiciones
y sus votos a los de las fuerzas progresistas en las sesiones del
Congreso. Las fuerzas progresistas constituyen el 50 por ciento
de la Casa de Representantes. Por otro lado, las fuerzas conservadoras,
representadas por el PSDB, PFL, PMDB y PTB, perdieron 63 representantes.
Los dos perdedores principales fueron el PFL, el cual había
tenido 106 y ahora tiene 84 representantes, y el PSDB, el cual tuvo
99 y ahora tiene 71. En el senado, la alianza que apoyó al
gobierno de Fernando Henrique Cardoso se redujo de 68 a 52 senadores.
El PMDB fue el mayor perdedor, obteniendo 8 posiciones menos, seguido
por el PSDB, que obtuvo cinco menos, y el PFL, con 1 menos. Por
otra parte, el PT duplicó sus filas, que incrementaron de
7 a 14 senadores. El PDT incrementó de 2 a 5 senadores y
el PSB, de 3 a 4. El PPS mantuvo un puesto.
Nuevos
métodos políticos
Vivimos
un período de cambio cualitativo. La vasta mayoría
votó por la oposición. Es opinión generalizada
en las calles que el gobierno de Fernando Henrique ha traicionado
al pueblo; éste se rindió a los círculos financieros
y dejó la producción a un lado; demostró desatención
por los asuntos sociales. A la par con la insatisfacción
por la dirección seguida por el país, la demanda por
la renovación de los métodos políticos también
se incrementa, un hecho claramente evidenciado en las elecciones.
Junto con el crecimiento de la oposición y el declive del
status quo, la derrota de diversos políticos tradicionalmente
conservadores fue también notable. Los medios han diluido
las dimensiones del cambio a fin de preservar y respaldar al candidato
oficial.
La
situación política nacional está siendo sacudida.
Las políticas económicas conducidas por el gobierno
de Cardoso han levantado contradicciones entre los intereses de
la mayoría que cree en un rápido y amplio incremento
en la producción y en el número de empleos por un
lado y, por el otro, la minoría que se beneficia enormemente
por las altas tasas de interés y la especulación de
nuestra moneda, manteniendo vínculos cercanos con los círculos
financieros mundiales dominantes. Esta "moderna" contradicción
en el sistema garantizó un margen objetivo para una alianza
política y social constituida por trabajadores, empresarios
urbanos y rurales, la clase media, intelectuales y militares. Es
posible reunir amplias fuerzas en torno a un proyecto nacional y
a un nuevo gobierno enfocado en retomar el crecimiento, fortalecer
el mercado doméstico, revaluar el trabajo y en garantizar
una mayor participación de la gente en las decisiones nacionales.
El
PT se convirtió en el foco principal del incremento en la
conciencia y anhelos de la mayoría, garantizando al partido
y a su principal líder -Lula- el rol de artífice suficientemente
capacitado para alcanzar una amplia alianza en la búsqueda
de una nueva era para Brasil. El resultado de las elecciones en
esta primera ronda otorga una nueva dimensión política
con significancia histórica sin paralelo al PT y a la izquierda;
Lula es el candidato a presidente más votado de la historia
del país.
Artífice
del consenso
Al
final de esta primera ronda de elecciones del 2002, consideramos
el resultado de la presente alianza beneficioso para todas las partes
que constituyen la Coalición Lula para Presidente.
Entendemos
que hoy nuestra coalición adquiere una mayor importancia
política, que desde el logro de un nuevo gobierno nacional
bajo el liderazgo de Lula y el PT - con la participación
del PC de B y otros aliados- llegó a ser realmente tangible.
Al mismo tiempo, el rol político de las tendencias de izquierda
se ha intensificado. Brasil podría jugar un papel destacado,
enfatizando de manera significativa la tendencia hacia el cambio
del unilateral, hegemónico y belicista orden mundial.
La
victoria en la segunda ronda será la consecuencia de la consolidación
e intensificación del papel de artífice del consenso
que Lula puede jugar -él es el único candidato capaz
de desempeñar este rol esencial para el cambio necesario.
Lula representa un consenso para el cambio hacia la nueva era. En
orden de llevar más lejos esta función política
concentradora nacional, Lula debe llegar a ser más un líder
brasileño universal que simplemente un líder del PT;
él debe ondear la bandera brasileña más alto,
enfatizando la dimensión de su rol consensual más
allá de su partido. Lula debe ser el intérprete de
amplias tendencias políticas y amplios segmentos sociales.
La
segunda ronda es la continuación de la primera -sólo
Serra se beneficiaría diciendo lo contrario, así como
sólo un candidato oficial estaría interesado en discutir
"sólo el futuro", olvidando el legado de su partido-
mayor dependencia del exterior, estancamiento económico y
privación de los derechos sociales universales para la vasta
mayoría- que el presidente Fernando Henrique Cardoso deja
al siguiente presidente.
La
expresiva victoria de Lula en la primera ronda debe ser destacada
y valorada. El pueblo votó en contra de la presente orientación
del gobierno; votó por el cambio. Este contraste será
inevitablemente intensificado hasta el 27 de octubre.
La
diferencia entre Lula y Serra es de hecho entre cambio y continuidad.
No es posible separar al gobierno, desde que éste es responsable
por la difícil situación enfrentada por el país
y su pueblo. Confrontemos el derecho moderno en la segunda ronda.
El PSDB arremeterá contra nosotros. En este escenario el
presidente Cardoso efectuará sus mejores movimientos para
salvar a su candidato. Su disfraz de hombre de Estado más
allá de disputas electorales está siendo descubierto.
Esta semana su gobierno anunció la liberación de 1.577
billones de reales (394 millones de dólares) de los gastos
de este año para comprar apoyo para su candidato.
El
capital internacional también hace movimientos para asistir
a Serra. En un editorial, el New York Times admitió que Lula
obtuvo el voto de millones que fueron perjudicados por las "reformas
de libre mercado". El periódico de Estados Unidos escribió
que "tal empobrecida mayoría puso a Hugo Chávez
en el poder en Venezuela y parece ser una fuerza mayoritaria en
las elecciones presidenciales de Argentina del próximo año".
El periódico Diario Alerta que la victoria de Lula
no agradará a la administración Bush, a los inversionistas
extranjeros de Brasil ni a la comunidad empresarial dado que "su
campaña hizo claro su continua oposición a muchas
de las reformas económicas respaldadas por Estados Unidos
que Brasil ha llevado a cabo en años recientes así
como su agudo desacuerdo con las políticas de Washington
hacia Cuba y Colombia". Esta es una señal indicadora
y los "inversionistas extranjeros", la "comunidad
empresarial" y el gobierno de Estados Unidos en sí mismo,
mencionados por el periódico, no observaran pasivamente el
desarrollo de la campaña electoral.
Las
presiones, disturbios y chantajes presentados por los círculos
financieros globales y los Estados Unidos tomarán formas
más sofisticadas. Pero de acuerdo con el resultado de la
primera ronda, el poder político de la candidatura de Lula
ha crecido. Es posible engatusar o neutralizar una parte importante
de la clase dominante. Ello demanda más unidad y mayores
esfuerzos de las partes que participan en la alianza opositora y
las nuevas fuerzas de apoyo, como las de Garotinho y Ciro.
En
breve, la candidatura de Lula debe unir todas las fuerzas opositoras
y sectores políticos interesados en una nueva dirección
para garantizar la victoria. Nuestra bandera es aquella del cambio
y Lula es el único candidato con condiciones objetivas de
reunir a los brasileños en torno a un nuevo proyecto para
un Brasil soberano, un país democrático con desarrollo
y justicia social.
El
PC de B continuará sus esfuerzos por ampliar el frente Lula
para Presidente y trabajará para la creación de un
vasto movimiento civil electoral. ¡Todos estamos por Lula!
(1) Presidente del Partido Comunista
de Brasil, intervención durante la Octava Reunión
de la Comisión Política del Comité Central,
octubre 10, 2002. |