El
pueblo iraquí está nuevamente enfrentando el peligro
de la guerra; atrapado entre el régimen dictatorial el cual
está apostando con el destino del país entero para
permanecer en el poder a cualquier costo, y una administración
de Estados Unidos empeñada en hacer de Irak la fase inicial
en su doctrina del ataque preventivo.
Nuestro
pueblo soporta a la camarilla en el poder encabezada por Saddam
Hussein, quien ha servido a los intereses estratégicos de
Estados Unidos, plenamente responsable por la muerte y destrucción
sufrida durante las recientes décadas como resultado de la
sangrienta represión y las criminales aventuras y guerras.
Los Estados Unidos tienen también responsabilidad por la
muerte y la destrucción causada por la Guerra del Golfo y
el injusto bloqueo económico internacional impuesto hace
12 años.
La
guerra e intervención militar extranjera, ya sea bajo el
pretexto de eliminar el armamento de destrucción masiva o
de "cambiar al régimen", debe ser firmemente rechazada.
La
guerra causará más muerte y destrucción, con
horrorosas consecuencias para civiles inocentes. Además,
la guerra y la intervención militar no pueden traer consigo
paz y democracia para Irak. La guerra también agravará
la situación en el Medio Oriente, dando a los gobernantes
israelíes la oportunidad de cometer más masacres en
contra del pueblo palestino.
El
pueblo iraquí por sí mismo quiere deshacerse del arsenal
de armas de destrucción masiva de Saddam. Después
de todo, estas armas fueron usadas primero y antes que nada en contra
del pueblo (por ejemplo el uso de armas químicas para aniquilar
5000 personas en el pueblo kurdo de Halabja en marzo de 1988).
Para
alcanzar este objetivo, todos los medios políticos y diplomáticos
deben agotarse, bajo la base del derecho internacional. El régimen
de Saddam debe ser presionado a parar su política suicida
y a cumplir con las resoluciones relevantes de la ONU, a fin de
evitarle al pueblo iraquí otra destructiva guerra.
El
pueblo iraquí quiere deshacerse del aborrecido régimen
de Saddam y alcanzar la democracia, pero ésta es una tarea
sólo para el pueblo iraquí, con apoyo internacional
genuino y legítimo.
Dicho
apoyo internacional es crucial para permitir a nuestro pueblo y
sus fuerzas patrióticas alcanzar un Irak unificado, democrático
y federal. Esta alternativa será asimismo una fuerza positiva
para la paz y la estabilidad en el Medio Oriente.
Por
eso, nosotros llamamos a las Naciones Unidas, y a todas las fuerzas
amantes de la paz en el mundo a hacer un llamamiento para:
-
Levantar el inhumano bloqueo internacional al pueblo iraquí.
-
Hacer más estricto el aislamiento político y diplomático
del régimen dictatorial de Saddam.
-
Implementar la Resolución 688 de abril de 1991 del Consejo
de Seguridad de la ONU, respecto a los derechos humanos en Irak.
-
- Eliminar las armas de destrucción masiva bajo la propia
supervisión de la ONU.
-
Mandar observadores de derechos humanos de la ONU a Irak, y presionar
a los gobernantes a parar las ejecuciones masivas de los prisioneros
políticos.
Dichos
pasos, junto con múltiple apoyo y solidaridad con la justa
lucha del pueblo iraquí por la democracia y la libertad,
constituyen una opción alternativa al camino de la guerra
y la intervención militar extranjera. Estos le levantarán
la moral del pueblo y le permitirán determinar su futuro
con su propia y libre voluntad.
Alza
tu voz, alta y clara, en solidaridad con el pueblo iraquí
y sus fuerzas democráticas... contra la guerra y la dictadura,
por la paz y la democracia. |