| La
crisis del mundo capitalista viene de décadas atrás,
sin solución, cada vez peor. Los consorcios yanquis que controlan
las industrias de las armas y del petróleo hace tiempo que
tenían su propia agenda para enfrentar esa crisis y para
aprovecharla en su favor. Querían además salir fortalecidos
en la lucha ínter imperialista. Entre sus prioridades estaban
desatar nuevos conflictos militares y, por otra parte, tomar el
control del mayor número de yacimientos del energético
en el orbe. Esto último se volvió más urgente
en la medida en que ese país pasó a depender cada
vez más de la importación de petróleo. Los
atentados del 11 de septiembre les sirvieron de pretexto para poner
sus planes en marcha.
Ahora
se confirma de fuentes internas lo que ya se observaba a través
de muchos indicios: Bush sabía. Washington sabía del
atentado y lo dejó correr de manera criminal. Lo aprovechó.
El 20 de septiembre Bush dio el golpe. Con un discurso violento
ante el Congreso, logró que se soslayara el origen turbio
de su gobierno surgido del robo electoral, con la ayuda de la mafia
de Miami. Sometió a todos los países capitalistas
a su dominio en lo que llamó la Alianza contra el terrorismo.
Canceló el derecho soberano de todos los Estados de decidir
por sí mismos su política exterior. Quien no acatara
los términos de la "guerra" fijados de modo unilateral,
sería visto como enemigo. Volvió obsoletas a instituciones
como la ONU. Derogó el derecho internacional. Tomó
un papel ventajoso en la lucha que sostienen las principales potencias
imperialistas por el dominio del mundo. Dictó leyes que coartan
los derechos y las libertades de su pueblo y exigió que otros
países las dictaran semejantes. Activó a las fuerzas
del imperialismo en el orbe. Estimuló al sionismo. Buscó
con todo esto establecer una dictadura fascista en todo el planeta.
Con ese mismo fin impulsa planes de militarización de la
Unión Europea y estimula la actividad de pactos y alianzas
bélicas como el de la OTAN.
Los
bombardeos contra Afganistán tuvieron un carácter
perverso. Además, Washington dejó abierta la amenaza
de atacar a otros países. Ya sea a los que llamó insidioso
el "eje del mal", la República Popular de Corea,
Irán e Irak; o a otros, según convenga a su turbio
interés en un momento dado. Esto puede incluir a todos los
que traten de ejercer su soberanía y su autodeterminación.
En esa misma línea incrementó el uso de Israel como
punta de lanza contra los países árabes en su conjunto.
Protege a la extrema derecha de ese país y apoya sus políticas
fascistas. Apoya a criminales como Ariel Sharon, cuyas manos están
llenas de sangre por las masacres de Sabra, Shatila y Yenín.
Respalda en los hechos la ocupación ilegal del territorio
palestino e impide a ese pueblo que erija su Estado nacional.
En el caso de América Latina
y el Caribe las cosas empeoraron también. Esta región
desde siglos atrás ha sido ambicionada por el imperialismo
yanqui para su dominio exclusivo. Hoy, luego del 11 y del 20 de
septiembre, redobló sus actos para someterla por diversos
medios. Uno preferente es el de la llamada Área de Libre
Comercio de las Américas, ALCA. Con este proyecto pretende
consumar el dominio económico y político de la región.
Por eso quiere imponerlo por todos los medios. También por
la fuerza. También por el engaño.
Para imponer el ALCA y para someter
a toda la región Washington ha tratado de aislar aun más
a Cuba. Así lo ha anunciado Bush con cinismo. Los yanquis
han visto con preocupación su actitud firme, independiente
y soberana, sin titubeos. Y sus vínculos con toda la región.
Quieren romperlos. Quieren acabar con instancias como la Cumbre
Iberoamericana. Quieren que todos los gobiernos de la región
se sumen al bloqueo criminal. Quieren sumar a todos a la campaña
que manipula el tema de los derechos humanos para justificar el
bloqueo. Para eso se valen de gobiernos y funcionarios lacayos.
Como el de, Battle, en Uruguay. Como el de Fox, en México,
y su canciller, Castañeda. A este último gobierno
Washington le dio el encargo de evitar la presencia del comandante
Fidel Castro, Jefe de Estado de Cuba, en la Cumbre sobre Financiación
del Desarrollo, foro de la ONU celebrado en Monterrey, México.
Con esa indigna función se atropelló el principio
de igualdad jurídica de los Estados, y se ofendió
al derecho soberano de un pueblo hermano. Además, se rompió
con cien años de relaciones de amistad y respeto entre México
y Cuba. Relaciones que tuvieron momentos de gran dignidad, como
cuando, en pleno macartismo, México fue el único país
de la región que resistió todas las presiones y jamás
rompió sus relaciones con la Patria de Martí. Y se
quebrantó también una añeja política
exterior basada en los elevados principios de autodeterminación
de los pueblos, de no intervención y de solidaridad con los
que luchan por su liberación. Principios señeros que
nuestro país ejerció desde los tiempos del Benemérito
Benito Juárez y que le dieron prestigio en el concierto de
las naciones. Vano intento, porque más allá de la
conducta servil de un gobierno como el actual, está la voluntad
indomable del pueblo de México de mantener su amistad, solidaridad
y respeto irrestricto al hermano pueblo de Cuba.
También para imponer el ALCA
y para someter a toda la región fue que Washington intentó
derrocar al presidente Hugo Chávez, en Venezuela. Porque
su gobierno rechaza la anexión de América Latina y
el Caribe a Estados Unidos y le opone el ideal de Bolívar
de la unidad de nuestros pueblos por sí mismos. Porque, en
esa vía, Chávez busca fortalecer el MERCOSUR, y no
el ALCA. Porque en la nueva Constitución, que los golpistas
quisieron derogar, se establece el derecho de ese pueblo para resolver
sobre el ingreso o no al ALCA por medio del referéndum. Porque
el régimen de la Revolución Bolivariana defiende el
derecho de los pueblos de la región a la libertad y autodeterminación.
Porque tiene una conducta digna. Porque no se subordina.
Para esos mismos fines Washington
lanzó el Plan Colombia y su añadido, la Iniciativa
Andina. Hizo que el gobierno de Pastrana rompiera el diálogo
de paz. Y desató la guerra. Porque quiere aplastar a sangre
y fuego la lucha de ese pueblo hermano por su liberación.
Quiere someterlo. Quiere impedir que ejerza su derecho a construir
un régimen soberano y justo. Con el Plan Colombia y la Iniciativa
Andina amenaza sumir en la guerra a toda la región. Busca
también apoderarse de la Amazonía. La quiere por su
enorme riqueza, sobre todo en materia de agua y biodiversidad.
Para esos mismos fines Washington
lanzó el Plan Puebla Panamá. En este caso dio al actual
gobierno de México el papel de agente, para que dé
la cara por el patrón. Con ello quiere tender una cortina
de humo. Quiere evitar que se sepan sus fines políticos.
El proyecto busca privatizar toda la enorme riqueza de la región:
los energéticos, las culturas, la biodiversidad. En ese camino,
Washington utiliza ya también al gobierno de México
como esbirro, para que impida el paso de trabajadores sin visa hacia
Estados Unidos desde la frontera con Guatemala. Ya puso a la policía
migratoria mexicana en esta zona bajo mandos yanquis.
Para esos mismos fines Washington
puso en marcha un acuerdo energético de América del
Norte. Este es un pacto para adueñarse del petróleo
y del gas de México. Vieja ambición del imperialismo
yanqui, renovada hoy, cuando depende cada vez más de remesas
del exterior. Y puso en marcha también el Comando Norte.
Se trata de un proyecto militar que pretende unificar bajo el mando
del Pentágono a las fuerzas armadas de Estados Unidos, Canadá
y México. Con todo esto atropella la soberanía de
nuestro país. Y hubiera sido impensable, cuando los gobiernos
de México eran patriotas. Washington cuenta ahora con la
conducta servil del gobierno de Fox.
Frente
a todas estas amenazas y peligros hacen falta algunas medidas. Entre
otras, fortalecer las instancias de intercambio de experiencias
y juicios entre los partidos comunistas y obreros del mundo. Como
estos encuentros convocados por el hermano Partido Comunista de
Grecia, que han sido muy valiosos. Hacen falta otros pasos. Ya es
necesario encontrar formas de articulación de nuestras luchas.
Así lo exige la defensa de la paz. Así lo exigen los
intereses superiores de los pueblos del mundo.
(1)
Ponencia del Partido Popular Socialista de México en el Encuentro
Internacional de Partidos Comunistas y Obreros "La nueva situación
en el mundo después del 11 de septiembre", convocada
por el Partido Comunista de Grecia. Atenas, 21 al 23 de junio de
2002.
(2)
Miembro de la Comisión de Relaciones Internacionales.
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