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LA SITUACIÓN DE AMÉRICA LATINA Y DEL MUNDO LUEGO DEL 11 Y DEL 20 DE SEPTIEMBRE (1)
Por Cynthia Amezcua Orellana  (2)

La crisis del mundo capitalista viene de décadas atrás, sin solución, cada vez peor. Los consorcios yanquis que controlan las industrias de las armas y del petróleo hace tiempo que tenían su propia agenda para enfrentar esa crisis y para aprovecharla en su favor. Querían además salir fortalecidos en la lucha ínter imperialista. Entre sus prioridades estaban desatar nuevos conflictos militares y, por otra parte, tomar el control del mayor número de yacimientos del energético en el orbe. Esto último se volvió más urgente en la medida en que ese país pasó a depender cada vez más de la importación de petróleo. Los atentados del 11 de septiembre les sirvieron de pretexto para poner sus planes en marcha.

Ahora se confirma de fuentes internas lo que ya se observaba a través de muchos indicios: Bush sabía. Washington sabía del atentado y lo dejó correr de manera criminal. Lo aprovechó. El 20 de septiembre Bush dio el golpe. Con un discurso violento ante el Congreso, logró que se soslayara el origen turbio de su gobierno surgido del robo electoral, con la ayuda de la mafia de Miami. Sometió a todos los países capitalistas a su dominio en lo que llamó la Alianza contra el terrorismo. Canceló el derecho soberano de todos los Estados de decidir por sí mismos su política exterior. Quien no acatara los términos de la "guerra" fijados de modo unilateral, sería visto como enemigo. Volvió obsoletas a instituciones como la ONU. Derogó el derecho internacional. Tomó un papel ventajoso en la lucha que sostienen las principales potencias imperialistas por el dominio del mundo. Dictó leyes que coartan los derechos y las libertades de su pueblo y exigió que otros países las dictaran semejantes. Activó a las fuerzas del imperialismo en el orbe. Estimuló al sionismo. Buscó con todo esto establecer una dictadura fascista en todo el planeta. Con ese mismo fin impulsa planes de militarización de la Unión Europea y estimula la actividad de pactos y alianzas bélicas como el de la OTAN.

Los bombardeos contra Afganistán tuvieron un carácter perverso. Además, Washington dejó abierta la amenaza de atacar a otros países. Ya sea a los que llamó insidioso el "eje del mal", la República Popular de Corea, Irán e Irak; o a otros, según convenga a su turbio interés en un momento dado. Esto puede incluir a todos los que traten de ejercer su soberanía y su autodeterminación. En esa misma línea incrementó el uso de Israel como punta de lanza contra los países árabes en su conjunto. Protege a la extrema derecha de ese país y apoya sus políticas fascistas. Apoya a criminales como Ariel Sharon, cuyas manos están llenas de sangre por las masacres de Sabra, Shatila y Yenín. Respalda en los hechos la ocupación ilegal del territorio palestino e impide a ese pueblo que erija su Estado nacional.

En el caso de América Latina y el Caribe las cosas empeoraron también. Esta región desde siglos atrás ha sido ambicionada por el imperialismo yanqui para su dominio exclusivo. Hoy, luego del 11 y del 20 de septiembre, redobló sus actos para someterla por diversos medios. Uno preferente es el de la llamada Área de Libre Comercio de las Américas, ALCA. Con este proyecto pretende consumar el dominio económico y político de la región. Por eso quiere imponerlo por todos los medios. También por la fuerza. También por el engaño.

Para imponer el ALCA y para someter a toda la región Washington ha tratado de aislar aun más a Cuba. Así lo ha anunciado Bush con cinismo. Los yanquis han visto con preocupación su actitud firme, independiente y soberana, sin titubeos. Y sus vínculos con toda la región. Quieren romperlos. Quieren acabar con instancias como la Cumbre Iberoamericana. Quieren que todos los gobiernos de la región se sumen al bloqueo criminal. Quieren sumar a todos a la campaña que manipula el tema de los derechos humanos para justificar el bloqueo. Para eso se valen de gobiernos y funcionarios lacayos. Como el de, Battle, en Uruguay. Como el de Fox, en México, y su canciller, Castañeda. A este último gobierno Washington le dio el encargo de evitar la presencia del comandante Fidel Castro, Jefe de Estado de Cuba, en la Cumbre sobre Financiación del Desarrollo, foro de la ONU celebrado en Monterrey, México. Con esa indigna función se atropelló el principio de igualdad jurídica de los Estados, y se ofendió al derecho soberano de un pueblo hermano. Además, se rompió con cien años de relaciones de amistad y respeto entre México y Cuba. Relaciones que tuvieron momentos de gran dignidad, como cuando, en pleno macartismo, México fue el único país de la región que resistió todas las presiones y jamás rompió sus relaciones con la Patria de Martí. Y se quebrantó también una añeja política exterior basada en los elevados principios de autodeterminación de los pueblos, de no intervención y de solidaridad con los que luchan por su liberación. Principios señeros que nuestro país ejerció desde los tiempos del Benemérito Benito Juárez y que le dieron prestigio en el concierto de las naciones. Vano intento, porque más allá de la conducta servil de un gobierno como el actual, está la voluntad indomable del pueblo de México de mantener su amistad, solidaridad y respeto irrestricto al hermano pueblo de Cuba.

También para imponer el ALCA y para someter a toda la región fue que Washington intentó derrocar al presidente Hugo Chávez, en Venezuela. Porque su gobierno rechaza la anexión de América Latina y el Caribe a Estados Unidos y le opone el ideal de Bolívar de la unidad de nuestros pueblos por sí mismos. Porque, en esa vía, Chávez busca fortalecer el MERCOSUR, y no el ALCA. Porque en la nueva Constitución, que los golpistas quisieron derogar, se establece el derecho de ese pueblo para resolver sobre el ingreso o no al ALCA por medio del referéndum. Porque el régimen de la Revolución Bolivariana defiende el derecho de los pueblos de la región a la libertad y autodeterminación. Porque tiene una conducta digna. Porque no se subordina.

Para esos mismos fines Washington lanzó el Plan Colombia y su añadido, la Iniciativa Andina. Hizo que el gobierno de Pastrana rompiera el diálogo de paz. Y desató la guerra. Porque quiere aplastar a sangre y fuego la lucha de ese pueblo hermano por su liberación. Quiere someterlo. Quiere impedir que ejerza su derecho a construir un régimen soberano y justo. Con el Plan Colombia y la Iniciativa Andina amenaza sumir en la guerra a toda la región. Busca también apoderarse de la Amazonía. La quiere por su enorme riqueza, sobre todo en materia de agua y biodiversidad.

Para esos mismos fines Washington lanzó el Plan Puebla Panamá. En este caso dio al actual gobierno de México el papel de agente, para que dé la cara por el patrón. Con ello quiere tender una cortina de humo. Quiere evitar que se sepan sus fines políticos. El proyecto busca privatizar toda la enorme riqueza de la región: los energéticos, las culturas, la biodiversidad. En ese camino, Washington utiliza ya también al gobierno de México como esbirro, para que impida el paso de trabajadores sin visa hacia Estados Unidos desde la frontera con Guatemala. Ya puso a la policía migratoria mexicana en esta zona bajo mandos yanquis.

Para esos mismos fines Washington puso en marcha un acuerdo energético de América del Norte. Este es un pacto para adueñarse del petróleo y del gas de México. Vieja ambición del imperialismo yanqui, renovada hoy, cuando depende cada vez más de remesas del exterior. Y puso en marcha también el Comando Norte. Se trata de un proyecto militar que pretende unificar bajo el mando del Pentágono a las fuerzas armadas de Estados Unidos, Canadá y México. Con todo esto atropella la soberanía de nuestro país. Y hubiera sido impensable, cuando los gobiernos de México eran patriotas. Washington cuenta ahora con la conducta servil del gobierno de Fox.

Frente a todas estas amenazas y peligros hacen falta algunas medidas. Entre otras, fortalecer las instancias de intercambio de experiencias y juicios entre los partidos comunistas y obreros del mundo. Como estos encuentros convocados por el hermano Partido Comunista de Grecia, que han sido muy valiosos. Hacen falta otros pasos. Ya es necesario encontrar formas de articulación de nuestras luchas. Así lo exige la defensa de la paz. Así lo exigen los intereses superiores de los pueblos del mundo.

(1) Ponencia del Partido Popular Socialista de México en el Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros "La nueva situación en el mundo después del 11 de septiembre", convocada por el Partido Comunista de Grecia. Atenas, 21 al 23 de junio de 2002.
(2) Miembro de la Comisión de Relaciones Internacionales.

 
 

  Teoría y Práctica. Organo de Teoría y Política
del Comité Central del Partido Popular Socialista de México
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