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El pueblo de Cuba libra hoy una
intensa batalla por su derecho a la libre determinación y
su derecho a la independencia. Se trata de defender, bajo cualquier
circunstancia, el futuro de nuestro país como nación
y todas las conquistas que la Revolución ha alcanzado y puesto
al servicio de nuestros hombres, mujeres y niños, muchas
de las cuales constituyen hoy una quimera en numerosos países
del mundo.
La humanidad vive difíciles
momentos, marcados por la agresividad de una administración
norteamericana fascista que se ha empeñado en sustituir las
relaciones diplomáticas y las normas jurídicas internacionales
por la fuerza brutal de una superpotencia que apuesta a la imposición
y a la guerra en aras de afianzar su hegemonía mundial.
Cuba conoce bien la agresividad
del imperio: más de 40 años de férreo bloqueo
económico, financiero y comercial; acciones terroristas;
más de 600 planes de atentado y planes de asesinato contra
nuestro presidente; estímulo a la subversión, a la
emigración ilegal, a los sabotajes, a la acción de
grupos armados que han sido tolerados en su accionar terrorista
contra nuestro país. Y desde el mismo año del triunfo
de la Revolución -1959- la obsesión de los gobiernos
de Estados Unidos de fabricar en Cuba una oposición, de fomentar
la creación y fortalecimiento de grupos que respondan a sus
intereses y encargados, en un supuesto escenario de derrota de la
Revolución, de propiciar la anexión de Cuba a Estados
Unidos.
Para algunos en el mundo hablar
hoy de anexión puede parecer historia antigua. Pero para
el pueblo cubano, que ha debido enfrentar las apetencias históricas
y los planes concretos de anexar a Cuba a Estados Unidos, ese diferendo
entre la voracidad imperial y nuestra voluntad de independencia
se mantiene vigente y es un factor ineludible a la hora de analizar
la realidad cubana.
La hostilidad de la administración
Bush hacia Cuba ha superado la de todas las administraciones anteriores.
Una veintena de cubanos procedentes de los grupos extremistas de
Miami ocupan puestos claves en su gobierno, a lo que se unen los
compromisos del presidente con esos mismos grupos extremistas que
jugaron un papel clave en su elección.
La Oficina de Intereses de Estados
Unidos en La Habana se ha convertido en el cuartel general que pretende
dirigir la subversión interna en nuestro país, con
un jefe de esa oficina que viola constantemente las leyes que rigen
el comportamiento diplomático, en abierta injerencia en los
asuntos internos de Cuba y dedicado por entero a la organización
y apoyo de esa "oposición" fabricada y financiada
por Estados Unidos.
Pruebas concretas de estas afirmaciones
fueron presentadas a la prensa extranjera el pasado día 9
de abril por nuestro ministro de Relaciones Exteriores. Curiosamente,
el contenido de dicha conferencia de prensa ha sido prácticamente
silenciado en el exterior por los grandes medios de comunicación.
Por otra parte, en los últimos
meses se han producido en nuestro país siete secuestros de
naves aéreas y embarcaciones cubanas, propiciados por la
aplicación indiscriminada de la Ley de Ajuste Cubano, la
práctica de recibir en Estados Unidos a gente que comete
actos terroristas, uso de armas y violencia para llegar allí
y la tolerancia del gobierno con esos delincuentes, muchos de los
cuales se pasean hoy libremente por las calles
de Estados Unidos.
La experiencia de más de
40 años en el enfrentamiento a las agresiones de Estados
Unidos y al modo de operar de la mafia anticubana de Miami, indicaba
que ese desenfrenado estímulo a los grupos de mercenarios
y traidores a su Patria y el aliento, de hecho, a esa ola de secuestros
tiene propósitos de provocación y de posibles conflictos
graves, incluidas la agresión y la guerra contra Cuba.
Ningún gobierno extranjero
puede dictar nuestro destino. Estamos siendo agredidos y nuestro
deber es responder a esas agresiones, como lo haría cualquier
gobierno del mundo. La Revolución se ha visto obligada a
adoptar medidas duras, pero ineludibles, dentro del marco estricto
de las leyes.
Alrededor de esas medidas se ha
desatado una inusitada campaña mediática de tergiversación
y falseamiento de los hechos. Precisaremos los que más se
repiten:
-
No se juzgó y condenó a "disidentes" y supuestos
activistas de derechos humanos, sino a personas que trabajaban (y
cobraban) para una potencia extranjera que por ley aprobada por
su Congreso (la Helms Burton) tiene el propósito declarado
de destruir la Revolución.
- En todo el proceso judicial ha habido respeto absoluto a las garantías
para todos los acusados, en virtud de la legislación cubana
y en virtud de principios generalmente reconocidos y aceptados en
el mundo.
- Todos los acusados conocieron los cargos que se les imputaban
y tuvieron oportunidad de alegar sobre ellos antes de la celebración
del juicio.
- Todos los acusados ejercieron el derecho de contar con abogado
defensor. 44 abogados fueron designados directamente por los acusados
y sus familias y 10 fueron de oficio.
- Todos los acusados ejercieron su derecho de ser escuchados en
juicio por tribunales previamente constituidos. No se creó
ningún tribunal especial ad hoc para juzgarlos. Ha habido
una vista oral donde ha intervenido el acusado, ejerciendo su derecho
de volver a intervenir al final y responder preguntas tanto de la
defensa como de la fiscalía. Estuvieron presentes testigos
de una y otra parte, además de los peritos; los abogados
de la defensa interrogaron igualmente a testigos y peritos.
- Todos los juicios han sido públicos. En cada uno participó
un promedio de 100 personas, incluidos los familiares de los acusados.
- Todos los acusados y sus defensores han ejercido el derecho de
aportar las pruebas a su favor que consideraron, además de
las presentadas por la instrucción policial y la fiscalía;
los abogados defensores presentaron 28 testigos. Todos tuvieron
acceso previo al expediente de la acusación.
- Todos tienen derecho, y así les fue notificado en el juicio,
de recurrir las sentencias ante un tribunal superior al que fueron
condenados, en este caso ante el Tribunal Supremo, lo cual es un
derecho que les asiste y que la legislación cubana respeta
escrupulosamente.
- Ha habido un escrupuloso respeto a la seguridad física,
a la integridad física y moral de cada uno de los acusados
en todas las etapas del proceso. No se nos puede imputar el empleo
de la coacción, la presión, la amenaza o el chantaje.
- Los terroristas secuestradores que fueron condenados a la pena
máxima fueron juzgados en idénticas condiciones legales
a las arriba expresadas. Se trataba de delincuentes comunes con
pésimos antecedentes penales y no tenían vínculo
alguno con la supuesta "oposición política".
Somos un país amante de la paz, de la solidaridad entre los
pueblos, de la amistad fraternal y sincera y siempre hemos honrado
estos principios.
Justamente en nombre de la paz,
en nombre de la seguridad de nuestro pueblo, en nombre de nuestra
independencia, actuamos y actuaremos siempre.
Más allá de la enorme
campaña que se viene desplegando contra Cuba, distorsionando
y falseando nuestra realidad y nuestras acciones, hay un hecho incuestionable
que trasciende incluso las fronteras de Cuba: si en las condiciones
del mundo hoy, un país pequeño, cercano a una superpotencia,
puede ser un país independiente, un país que siga
su propio camino.
Nuestro
pueblo ha optado por una respuesta afirmativa a esa interrogante.
Departamento de Relaciones Internacionales,
Comité
Central del Partido Comunista de Cuba.
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