|
El
proyecto neoliberal vino a confirmar la validez de la tesis de la
inevitabilidad histórica de la crisis general del capitalismo
generada por las profundas contradicciones antagónicas internas
del capitalismo, las que hoy alcanzan proporciones de gran nivel
y tensión en un mundo que, en lugar de integrarse de acuerdo
con los planes previstos, se fractura en mil pedazos, ahondando
las contradicciones.
Una
crisis general capitalista en una nueva etapa donde la mundialización
de la información propicia la unión cada vez más
extensa de las fuerzas opuestas a la vorágine capitalista
y a los planes de los gerentes de las administraciones públicas,
proyectando la fuerza de los pueblos que anticipan el fracaso de
la globalización neoliberal, profundizan la lucha de clases
y la convicción marxista de que el verdadero resultado de
las luchas del proletariado "no es el éxito inmediato,
sino la unión cada vez más extensa de los obreros
[...], favorecida por el crecimiento de los medios de comunicación
creados por la gran industria y que ponen en contacto a los obreros
de diferentes localidades", como señaló Marx
en el Manifiesto Comunista, hace más de 150 años.
Esta
crisis, viene a ratificar la comprensión leninista del Imperialismo,
como forma superior del capitalismo, que resalta sus rasgos fundamentales,
tales como: 1) La mayor concentración de la producción
capitalista en los monopolios. 2) El crecimiento desmesurado del
capital especulativo que alcanza cifras escandalosas. 3) La exportación
de capitales. 4) La asociación internacional de los monopolistas.
5) El reparto del mundo entre las potencias imperiales. Por tanto,
la identificación plena para todos de este fenómeno
económico.
El dominio absoluto de los monopolios en la vida económica
del mundo viene a echar abajo la propaganda neoliberal de la "libertad
de mercado", descubriendo que el principal rasgo del Imperialismo
es el dominio de los monopolios y no el mercado Que esta dominación
monopolista se completa con la supremacía política
de los países imperialistas. Que los monopolios profundizan
su dominio y explotación con el poder del Estado. Que el
carácter parasitario y agresivo del imperialismo se manifiesta
en la especulación financiera y la guerra, profundizando
las contradicciones antagónicas entre el trabajo y el capital;
entre los pueblos del mundo y la metrópoli del imperialismo,
así como la contradicción que se da entre los propios
países imperialistas, exacerbando sus luchas por la captura
de los mercados, las fuentes de materias primas y la conquista de
territorios ajenos.
Si
la globalización neoliberal permite a los imperialistas,
como nunca, la mayor de las ganancias y un apabullante control político
y económico del mundo, ¿por qué siguen recurriendo
a la amenaza de la guerra? Porque la guerra misma, azuzada por los
sectores más reaccionarios de los gobiernos imperialistas,
constituye un recurso más para el control del poder y una
jugosa fuente de ganancias.
Sin
embargo, todas estas contradicciones habrán de llevar a la
ruptura de la cadena imperialista en su eslabón más
débil, porque siendo la globalización un proceso objetivo,
el carácter subjetivo del neoliberalismo profundiza la oposición
general a la concentración y ambición individual.
Siendo
la llamada globalización un fenómeno de nuestro tiempo,
suceso que identifica no sólo la posibilidad de que el mundo
esté interconectado a través de avanzados sistemas
de comunicación y que se tome conciencia de los problemas
sociales, económicos y políticos que afectan a lo
que se ha dado en llamar "aldea global", que para algunos
autores es un equivalente a la "internacionalización
económica" y, por los tanto, un fenómeno íntimamente
vinculado con el desarrollo capitalista, intrínsecamente
expansivo y que tiene en la experiencia colonial e imperial una
de sus más claras expresiones históricas contemporáneas
(3).
Aunque
algunos antecedentes y formas embrionarias de lo que hoy conocemos
como globalización, datan de siglos atrás, de la etapa
inicial del sistema capitalista, dicho fenómeno es una realidad
objetiva de nuestros días y no es más que la profundización
del proceso de internacionalización del capital.
La
globalización es un resultado inevitable del desarrollo de
la sociedad y teóricamente pudo haberse dado en cualquiera
de dos condiciones históricas concretas: ya fuera bajo la
preponderancia en el mundo de la propiedad social de los medios
de producción o todavía bajo la preponderancia de
la propiedad privada altamente concentrada, como ocurrió,
esto es, en medio de un avanzado proceso de monopolización
transnacional, con la hegemonía del capital financiero y
bajo el dominio de las grandes potencias.
En
las condiciones concretas en que se ha dado la globalización,
ésta permitió el fortalecimiento del capital financiero
transnacional y el afianzamiento de su dominio económico
y político sobre las demás clases y sectores sociales
al interior de las potencias, y la aparición de una fase
neocolonial de subordinación y saqueo de éstas sobre
los demás países del mundo.
Sin
embargo, la globalización no resuelve las contradicciones
congénitas del régimen capitalista ni lo saca de su
crisis histórica sino que, por el contrario, las agudiza,
si bien la globalización se ha convertido en un recurso argumental
que pretenden presentar como novedoso para sostener que "no
nos queda otro camino".
En este proceso, los estados-nación individuales pierden
el control sobre elementos fundamentales de políticas económicas,
como ya sucedió en los países en vías de desarrollo
de la década de los ochenta y en los europeos durante comienzos
de los años noventa.
A
esto se suma una fuerte tendencia, extendida en todo el mundo económico,
a establecer oligopolios y alianzas estratégicas entre empresas,
paralelamente con una fuerte presión al sector estatal en
el sentido que se socialicen los riesgos y los costos, práctica
que durante todo este período constituyó un factor
clave de la economía de los Estados Unidos. Los acuerdos
internacionales de "libre intercambio" se basan en complejas
tramas de medidas liberalizadoras y proteccionistas, que permiten
a las grandes empresas obtener enormes ganancias en muchos sectores
que son de importancia vital.
Neoliberalismo
y globalización
La
integración capitalista que se da en este proceso, debido
al desarrollo desigual de los países que participan, ahonda
desigualdades y genera políticas de subordinación,
ya que el capital financiero aprovecha la desigualdad para subordinar
a sus "socios"; lo cual, a fin de cuentas, no es más
que una forma nueva de colonialismo.
Los
teóricos al servicio de los monopolios, derivan de las tesis
de la globalización y la interdependencia, la supuesta necesidad
de impulsar la existencia de bloques regionales integracionistas,
en donde las grandes potencias ocupen el papel principal; asegurar
el libre comercio, la supresión de la política proteccionista
de los países que quedan bajo la influencia de los países
industrializados y, en general, la dependencia de las economías
de los países influidos por ellos.
Los
ideólogos del neoliberalismo han fracasado en su intento
por rescatar y restaurar los valores del viejo liberalismo en todos
sus aspectos: filosóficos, culturales, ideológicos,
políticos y sociales. Al cotejar los intereses reales, las
ideas de fondo y la conducta real de los partidarios del neoliberalismo,
queda a la vista el hecho de que de trata sólo de una estrategia
propagandística.
Lejos
de llevar a la integración, el capitalismo neoliberal conduce
a la subordinación y absorción total de las economías;
a la desintegración de las naciones, a profundizar las contradicciones
e imponer la solución por la fuerza.
(1)
Ponencia presentada en el VII Seminario "Los partidos y una
nueva sociedad" que organiza el Partido del Trabajo. Ciudad
de México, 14 al 16 de marzo de 2003.
(2) Secretario de Relaciones Internacionales del Partido Popular
Socialista de México.
3) Saxe-Fernández, John. (coordinador) Globalización:
crítica a un paradigma. Editorial Plaza & Janes. Pp..
9 y 10.
|