Otra
vez, al igual que hace un año, el gobierno de Fox violó
la Constitución, la ley suprema de los mexicanos, y traicionó
principios históricos y jurídicos vinculados de modo
estrecho con la construcción de nuestra Patria. Fue en Ginebra,
en el seno de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU.
Washington, igual que todos los años, promovió una
moción de condena a Cuba, por supuestas violaciones a tales
derechos, las que sólo existen en la propaganda yanqui y
en su manera tramposa de plantear las cosas. Washington calumnia
a Cuba como parte de su política injerencista y agresiva
contra la Patria de Martí, para darle sustento. Otra vez
lo hizo sin dar la cara, valiéndose de interpósitas
personas, en este caso los gobiernos de Perú, Costa Rica
y Uruguay, ajenos a sus pueblos. A la manera de los cobardes. Y
contó una vez más con los votos de gobiernos serviles,
carentes de dignidad y decoro, como lo es y lo ha sido siempre el
del señor Fox.
La
Constitución de México establece reglas precisas que
el presidente debe seguir en materia de política exterior.
Debe respetar los principios de no intervención y de autodeterminación
de los pueblos, entre otros. La violación de estos dos principios
y no otra cosa es lo que da sustento a las falsas acusaciones de
Washington y sus peleles contra Cuba, y a la conducta de quienes
votan con ellos, como el gobierno de Fox, porque intentan tipificar
con "violación de los derechos humanos" el que
este pueblo hermano haya decidido darse un régimen social
y político superior. Pretenden negarle ese derecho, el de
construir su propio destino, que es un derecho superior de todos
los pueblos.
Nuestra
Constitución contiene tales normas porque México ha
sido un país que ha sufrido innúmeras agresiones,
las más de ellas por parte de Estados Unidos, que en una
de tantas incluso le arrebató más de la mitad de su
territorio. Pero esto sólo lo entienden, lo valoran y lo
respetan quienes tienen dignidad y, como se ve, no es el caso del
gobierno de Fox.
La
acusación contra Cuba tuvo este año elementos de una
grotesca hipocresía. Condenan a Cuba quienes se negaron a
enjuiciar a Estados Unidos luego de la terrible masacre que ha cometido
contra el pueblo de Irak, matando, hiriendo y mutilando a cientos
o miles de hombres mujeres y niños de la población
civil. ¡Vaya ironía!
Pero
tiene además un elemento ominoso, la creciente amenaza de
una agresión bélica contra Cuba, como las que ya ha
llevado adelante y las demás que planea realizar Estados
Unidos dentro de su nueva política de irrespeto total al
derecho internacional, que encubre con pretextos muy semejantes
a los que usara Hitler en su tiempo. De eso se han hecho cómplices
los gobiernos serviles que entregaron su voto al poderoso, sin que
tuvieran el menor sustento para hacerlo.
En
medio de toda esta grave situación, sin embargo Cuba ha salido
victoriosa. Ha quedado en claro que la razón le asiste. Que
es víctima de las más injustificadas maniobras. Que
sus impugnadores carecen de decoro. A pesar de todas las torcidas
acciones de Washington y sus lacayos.
Por
el Comité Central:
Cuauhtémoc Amezcua Dromundo,
Primer Secretario.
Santos
Urbina Mendoza,
Secretario de Relaciones Internacionales.
Ciudad
de México, 17 de abril de 2003.
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