Entrevista
de de la revista Debate Legislativo al compañero Cuauhtémoc
Amezcua Dromundo, Secretario General del Partido Popular Socialista,
publicada en el número 22, de mayo 2000, pp.38 y 39.
DL:
¿Por fin, cuál es la posición del Partido Popular Socialista
en esta campaña electoral? ¿Apoya o no al candidato del PRI?
Cuauhtémoc
Amezcua Dromundo: La posición del PPS la fijó el pleno de su
Comité Central, el 19 de marzo pasado, de manera clara y definitiva.
No apoya a ninguno de los seis candidatos presidenciales.
DL:
Sin embargo, algunos medios han difundido la noticia en otro
sentido. Han dicho que ustedes apoyan al licenciado Francisco Labastida.
¿De dónde surgió esta versión?
Cuauhtémoc
Amezcua Dromundo: Esa información no es correcta. Lo que dio
pie a tal confusión es que una facción, un pequeño grupúsculo proclamó
su apoyo a la candidatura del licenciado Francisco Labastida, y
lo hizo indebidamente a nombre del PPS, al que no pertenecen ni
representan.
DL:
Sin embargo, ellos publicaron desplegados en algún periódico
nacional. Dijeron que un Congreso del PPS lo había decidido. ¿Nos
puede decir quiénes son esas personas y por qué usan el nombre de
su partido?
Cuauhtémoc
Amezcua Dromundo: Se trata de un pequeño grupo de ex militantes
que fueron desconocidos y excluidos del Partido durante la reposición
del XVIII Congreso, celebrado los días 23 y 24 de agosto de 1997.
Esa fue la sanción que acordó la máxima autoridad partidaria contra
esas personas que intentaron liquidar nuestra organización política
como partido de clase y entregarlo a las manos de un grupo de la
burguesía.
DL:
Disculpe nuestra insistencia, pero parece haber cierta congruencia
en eso del apoyo a Labastida, considerando los antecedentes. Ya
en anteriores ocasiones el PPS ha apoyado al PRI y a sus candidatos.
Más todavía, este grupo argumenta, ahora, que existe un gran peligro
representado por "la derecha panista".
Cuauhtémoc
Amezcua Dromundo: Con todo gusto. Quisiera empezar con una precisión.
El PPS nunca en su historia ha "apoyado", porque este término tiene
una connotación unilateral, diríase, incondicional.
Y eso no ha sido así. Nuestro partido hizo alianzas -permítanme
enfatizar en el concepto, que es muy distinto-, hizo alianzas
políticas en el pasado con candidatos del partido del gobierno,
pero esto fue en otra etapa de la historia de México, cuando
el gobierno estaba en manos de una burguesía nacionalista, y no
en las de los neoliberales, como ahora.
Y
con una condición expresa, sin la cual esas alianzas en modo alguno
podrían justificarse: que tales candidaturas hubieran surgido
precisamente del seno de las fuerzas progresistas del gobierno y
su partido, y no de sus corrientes tibias, indefinidas, y menos
todavía de su ala derecha, que siempre ha existido, aunque no una
corriente tan de extrema derecha como ésta de ahora, los neoliberales.
Esas
alianzas, particularmente las que se hicieron con los licenciados
Adolfo López Mateos, Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría Alvarez
y José López Portillo, tuvieron sustento sólido desde los puntos
de vista ideológico, político y programático, y tuvieron el propósito
de influir en la correlación de fuerzas para aislar a la derecha.
Nada
de eso ocurre ahora. El apoyo de esa facción fue unilateral,
sin que medie ningún sustento ideológico, político ni programático,
conducta que nunca ha sido la práctica histórica del PPS.
DL:
Queda el asunto del PAN. ¿Acaso no es un peligro real? ¿No es
ese un argumento válido?
Cuauhtémoc
Amezcua Dromundo: El peligro panista existe, sobre todo con
un individuo como Fox de candidato, típico demagogo de derecha,
muy semejante a Hitler, de tan triste memoria. Eso es cierto y hay
que desenmascarar y combatir al partido de la derecha reaccionaria
de siempre, y a su candidato de ahora, que incluso lo rebasa y se
pone más a la derecha. Eso es una cosa. Otra distinta es usar ese
hecho como argumento para apoyar a un candidato, como Labastida,
que públicamente se ha identificado con el grupo neoliberal que
encabeza el presidente Zedillo, puesto que este grupo también sirve
a los intereses imperialistas y oligárquicos, y tiene grandes coincidencias
e identidades con el PAN. Entre el grupo neoliberal y el PAN, la
única diferencia es de grado, no de esencia. De todo esto hay múltiples
hechos probatorios, por ejemplo, lo que ocurre en la Cámara de Diputados,
donde el grupo neoliberal y el PAN invariablemente actúan unidos
en todos los asuntos significativos, desde las contrarreformas a
los pilares de la Constitución, con Salinas, hasta el IPAB, ahora
con Zedillo.
DL:
¿Ustedes ponen en el mismo nivel a Fox y a Labastida?
Cuauhtémoc
Amezcua Dromundo: No, de ninguna manera. De todos, Fox es sin
la menor duda el que mayor peligro representa para el pueblo y la
Nación. Labastida, sin embargo, ni en su etapa de precandidato de
su partido ni luego como candidato, en ningún caso ha dado un solo
elemento político o programático que pudiera dar base como para
que lo defienda un partido progresista, nacionalista; mucho menos
uno de carácter revolucionario, un partido de izquierda con el prestigio
y trayectoria histórica del PPS. Por el contrario, Labastida llega
a la candidatura del PRI y luego a la campaña, como adversario de
la corriente nacionalista y progresista de su mismo partido, públicamente
comprometido con el grupo neoliberal. Jamás se ha deslindado de
él. A diferencia de lo que hacen todos los priístas progresistas,
comprometidos con los ideales de la Revolución Mexicana, que los
hay, gente muy valiosa y respetable, Labastida jamás ha sometido
a crítica ninguno de los actos del actual gobierno. ¿Cómo se puede
mantener la congruencia entre combatir al neoliberalismo y apoyar
a quien pública y connotadamente es el candidato apoyado por el
grupo neoliberal? ¿Cómo puede haber seriedad entre quien lucha contra
la privatización de la industria eléctrica, seriamente amenazada,
y un candidato que lo más que ha dicho es que fue inoportuno el
momento en que se planteó la iniciativa?
Por
esas razones, el Partido Popular Socialista decidió combatir con
la mayor energía la candidatura de Vicente Fox, por el peligro que
representa para el pueblo y la Nación. Y decidió, respecto de Francisco
Labastida, denunciar con firmeza lo que representa, como candidato
comprometido con el grupo neoliberal y, por tanto, con la continuidad
de la política antinacional y antipopular impuesta a México durante
los últimos tres sexenios.
DL:
¿Y qué nos dice de Cárdenas, de Camacho, de los demás candidatos?
Cuauhtémoc
Amezcua Dromundo: Cárdenas, es cierto, ahora retoma en cierto
modo un lenguaje y posiciones en buena medida nacionalistas, progresistas,
parecidas a las que enarboló en 1988. Sin embargo, lo ha hecho demasiado
tarde. Durante muchos años, sobre todo durante su candidatura de
1994, ha coqueteado con la derecha, con el imperialismo, con el
alto clero, queriéndose ganar las simpatías y el apoyo de la extrema
derecha, igual que lo hace Fox.
Extemporáneamente
cayó a la cuenta que esa conducta fue equivocada, que nunca pudo
ganar la confianza de esas fuerzas. En cambio, perdió la confianza
de la izquierda y de las grandes masa populares. Por esa conducta
vacilante, capituladora, es que lo han abandonado los sectores mayoritarios
del pueblo. Por eso, ni él ni los demás candidatos. El Comité Central
los examinó a todos y llegó a esta conclusión: de acuerdo con sus
planteamientos públicos hechos hasta hoy, ninguno representa alternativas
progresistas para la actual etapa de la vida del país.
DL:
¿Cómo resumiría en pocas palabras la decisión del PPS con
respecto de esta contienda presidencial?
Cuauhtémoc
Amezcua Dromundo: Para cualquier partido revolucionario, como
lo es el PPS, sería oportunista apoyar a cualquiera de los candidatos
presidenciales. Por eso, por lealtad a nuestros principios y a nuestra
trayectoria histórica, no apoyamos a nadie. Por otra parte, El Partido
Popular Socialista se mantendrá firme en la trinchera en la que
ha combatido durante medio siglo: sin claudicaciones ni oportunismos.
Así lo decidió el Comité Central.
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