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Los
mexicanos tenemos un deber histórico y moral con México y América
Latina: explicar con mayor claridad quien fue Vicente Lombardo Toledano,
el más profundo y universal pensador de la Revolución Mexicana.
Vicente
Lombardo Toledano es un clásico de la historia y del pensamiento
mexicanos por una razón singular: combinó acción y reflexión; fue
un constructor de instituciones fundadas en una concepción de México
y el mundo, generada desde la filosofía, la historia, la economía
y la sociología, a lo largo de más de medio siglo de trabajo.
Pero,
¿qué es ser un clásico?
Ser de todos los tiempos: de ahora, de antes y de después.
Esta
singularidad confiere a su legado una multiplicidad de instancias
de análisis: valor como testimonio histórico; interés interpretativo
de los diversos momentos en los conflictos sociales; ejemplo de
cientificidad en el estudio de los problemas políticos; vigencia
de su pensamiento como guía instrumental; y, sobre todo, posibilidad
de pensar y repensar la realidad como una totalidad consistente.
Vicente
Lombardo Toledano fue uno de los más cabales integradores de los
mexicanos de este siglo, sembrando y sembrando. Los frutos ahí están,
aunque no se le mencione. No importa.
Para
subrayar cómo llegó este hombre a una comprensión de nuestro país
y de nuestro continente de tan largo alcance, hay que mencionar
que poseía una gran cultura pero que no se quedó ahí, en cultura,
sino que la reelaboró dándole carácter mexicano y latinoamericano,
proyectándola a lo universal.
Vicente
Lombardo Toledano fue maestro, combatiente político, antropólogo,
filósofo, periodista, que de manera infatigable estudió, escribió
y comunicó acerca de todo lo que ocurría en México y el mundo de
su tiempo. Fue, como José Martí, capaz de escribir páginas inolvidables
de los principales personajes de la historia, la política, la literatura,
el arte y la ciencia.
Esta
excepcional combinación de elementos en una mente privilegiada como
la suya, con una personalidad atrayente y sugestiva y un cariño
altruista por su pueblo, el pueblo mexicano del campo, de la fábrica,
de la escuela rural, de la sierra, lo convierte en el hombre capaz
de agrupar y fundir en un movimiento a toda la clase trabajadora
de México y América Latina para luchar por elevar su nivel de vida
y defender lo que les era suyo, la Patria, encontra de la
reaccion interna las asechanzas de los poderosos externos.
Vicente
Lombardo Toledano desarrolló una actividad incansable en el campo
de las ideas, y llevó su lema "el que gane la batalla de las ideas
ganará el porvenir" hasta sus últimas consecuencias, para unir voluntades
y esclarecer conciencias a favor de la causa del progreso social
para combatir la ignorancia y la sumisión al explotador y al fanatismo.
Aun
dentro de su intensa actividad política, Vicente Lombardo Toledano
mostró una gran sensibilidad y preocupación hacia los jóvenes, cuidando
siempre su vocación educativa. Uno de sus últimos escritos lo dedica
precisamente a la juventud a manera de carta: "a un joven socialista
mexicano" en donde lo exhorta a prepararse como único modo de ser
libre.
Postuló
la necesidad de que los pueblos latinoamericanos trabajaran por
lograr su segunda independencia. Nuestro principal enemigo, decía,
no está adentro, está afuera, es el imperio del norte.
En
su vida como revolucionario y como pensador, logró articular ciencia,
conciencia y acción. Y lo hizo a partir de una actitud ética, porque
era un hombre ético; de una gran honestidad para consigo mismo y
para con los demás. Era un hombre convencido de sus ideas, con una
cultura en la que estaban presentes el pensamiento, el conocimiento
y el sentido de lo bueno, más profundamente humanos.
Esta
conducta ética siempre lo motivó a que debía enseñar con el ejemplo.
En ello está la esencia de su virtud humana, de su virtud educativa,
la prueba de la consecuencia de su vida.
Vicente
Lombardo Toledano, excepcional en todo lo que hizo, jamás buscó
hacer dinero, lo pudo hacer pero no quiso, prefirió ser simplemente
Maestro. Como ha dicho el antropólogo hispano mexicano, Santiago
Genovés, "este hombre se sabía todos los cuentos de la vida, siendo
un ser humano sin cuento".
Viene,
pues, a cuento un fragmento del poema Quiero... sueño de León Felipe:
No
me contéis más cuentos,
que vengo de muy lejos
y sé todos los cuentos.
No me contéis más cuentos...
Que no quiero,
que no quiero,
que no quiero,
que no quiero que me arrullen con
cuentos;
que no quiero,
que no quiero,
que no quiero,
que no quiero que me sellen la
boca y los ojos con cuentos;
que no quiero,
que no quiero,
que no quiero,
que no quiero que me entierren
con cuentos...
Así, Vicente Lombardo Toledano, Hombre con mayúsculas, creador,
constructor, educador, vivió sin aspavientos; con esa sutileza del
ser humano refinado pero sencillo, sin ese afán de presunción de
los mediocres. Por eso fue un hombre grande, por eso es un gran
mexicano para los mexicanos, que hoy con justa y meritoria razón,
esta Universidad en este espacio que alberga a los departamentos
de Filosofía, Historia y Geografía del Centro Universitario de Ciencias
Sociales y Humanidades le rinde tributo erigiéndole un monumento
en su honor, pues creo que fue y seguirá siendo uno de sus más grandes
maestros. .
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