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AL
PUEBLO DE MEXICO:
Durante
las dos últimas décadas, México sufrió
transformaciones negativas en lo interno y en sus relaciones con
el exterior. Estos cambios profundos, incluyeron la sustitución
en el gobierno de la burguesía nacional que era económica
y políticamente dominante, primero por tecnócratas
neoliberales educados en el extranjero, y ahora por populistas de
derecha que se formaron al servicio de los monopolios transnacionales
y de los grandes grupos económicos de la oligarquía
nacional.
Esta
nueva composición del gobierno nacional generó el
desplazamiento del centro del poder económico y político
del ámbito nacional al externo, es decir, supeditó
los intereses nacionales a los dictados del capital financiero internacional,
lo que en la práctica significa la neocolonización
del país.
Ahora
que se dio la votación mayoritaria para Fox y el PAN, los
partidarios de la democracia neoliberal se han apresurado a festinar
ese hecho, pregonándolo como una victoria de esa "democracia"
que tales elementos reducen a los términos de la alternancia
entre partidos y proyectos que solamente tienen diferencias secundarias,
de forma, pero que coinciden en lo esencial, es decir, al más
puro estilo estadounidense.
Una
"democracia" en la que los derechos del pueblo quedan
constreñidos a la simple opción entre candidaturas
y partidos que no se distinguen desde el punto de vista cualitativo,
puesto que no significan alternativa real alguna al sistema oprobioso
de explotación ni al estado de cosas imperante en el que
cada día el pueblo vive en peores condiciones y la riqueza
se concentra en menos pero más poderosos individuos. Desde
luego que esta "democracia" de caricatura, nada tiene
que ver con aquélla por la que ha luchado el pueblo de México
a lo largo de su historia.
Sin
embargo, divulgar esa versión y convertirla en una idea que
sea aceptada por la sociedad, con categoría de verdadera,
es en estos momentos una tarea estratégica de la mayor importancia
para los intereses del capital financiero internacional que ha venido
neocolonizando a México. Por eso es que se expresa un despliegue
propagandístico abrumador en ese sentido. Desde fuera y desde
dentro del país, llueven los elogios a "nuestro avance
democrático". Se trata de una campaña concertada.
Pretenden convencernos de que vamos bien, por la senda del progreso,
superando una aborrecible etapa de "autoritarismo", "estatismo",
"paternalismo" y "populismo", términos
con los que etiqueta sobre todo a los gobiernos progresistas surgidos
de la Revolución Mexicana, como el del Gral. Lázaro
Cárdenas.
Pretenden
que estemos felices con la ilusión del "cambio"
y la falsa "democracia" y los dejemos consolidar su predominio.
La verdad es que con los resultados electorales del 2 de julio se
viene a dar un paso más, importante y significativo, del
proceso iniciado en 1982. El nuevo gobierno tomará medidas
que profundizarán el proyecto neoliberal dependiente del
imperialismo, cuyo propósito final es despojarnos de nuestra
independencia y soberanía, destruir al Estado nacional mexicano
y reemplazarlo por un aparato administrativo de tipo neocolonial
que esté al servicio del capital financiero internacional;
destruir nuestra economía nacional y sustituirla por una
totalmente subordinada a la de Estados Unidos, y despojar a nuestro
pueblo de la calidad de constructor de su propio destino.
La
verdad, es que con el arribo de Vicente Fox a la presidencia de
la República se inicia una nueva etapa en la vida de México.
Muchos podrán pensar que solamente se trata de un gobierno
neoliberal más, sin embargo, no es posible desconocer que
lo que Vicente Fox representa no es solamente el continuismo y la
profundización del proyecto, sino también el cambio
del sector de la burguesía que detentará el poder.
Ya
no se trata de funcionarios que hicieron su carrera en el servicio
público, sino de los que se formaron en las empresas privadas;
ya no serán profesionistas formados en las escuelas públicas,
sino egresados de las instituciones privadas, sobre todo de carácter
confesional; ya no serán representantes de grupos políticos
o de sectores integrantes del partido gobernante, sino personeros
de los intereses de las grandes empresas nacionales y extranjeras.
En
el nuevo equipo no habrá compañeros, sino socios.
Más que hablar de gabinete legal y ampliado, habría
que referirse a ellos como consejo de administración. Y aunque
el discurso para el pueblo pueda estar lleno de promesas de acabar
con la miseria, de crear las oportunidades para que cada mexicano
pueda progresar, la verdad es que lo que orientará a cada
uno de estos funcionarios es su diaria labor, será el objetivo
central de obtener ganancias para quienes los patrocinan y a quienes
representan, aunque ello implique que quienes generan la riqueza
carezcan de lo indispensable.
Además,
a diferencia de los que dejan el cargo, que solamente a partir de
sus estudios de posgrado en las universidades gringas, se habían
impregnado de la teoría neoliberal, la mayoría de
los que lo asumen han sido neoliberales de toda la vida, ya sea
por su militancia en la llamada iniciativa privada, particularmente
en empresas propiedad del capital extranjero; por su participación
en organizaciones políticas y sociales de derecha, o por
haber estado vinculados a instituciones educativas reaccionarias
u organismo financieros internacionales al servicio de los monopolios
extranjeros.
Como
se verá, la etapa que se inicia es nueva, pero no por ello
favorable a los intereses de la patria, ni a los del pueblo de México.
Los que todavía piensan que la democracia, el bienestar y
la independencia nacional serán los signos que prevalezcan
en esta nueva fase, habría que recordarles que la derecha
de nuestro país, a lo largo de la historia, ha estado siempre
a favor de los intereses extranjeros, y al interior del país,
de los de la breve minoría que detenta el poder económico
y que ahora ha capturado el poder político para ponerlo a
su servicio.
Frente
e esta nueva realidad, el frente de los patriotas, de los progresistas,
de los revolucionarios y de los verdaderos demócratas, es
más necesario y urgente que nunca. Pero los objetivos a alcanzar
en esta etapa no pueden ni deben estar circunscritos a cuestiones
menores relativas a la obtención de cargos públicos
y de posiciones políticas.
La
transformación que México requiere es aquella encaminada
a la necesidad de detener la aplicación de la política
neoliberal que entrega los destinos de la patria al capital financiero
internacional y empobrece cada día más al pueblo de
México.
Para
lograr lo anterior es necesario desplazar del gobierno a los neoliberales,
cualesquiera que sea su origen partidista; a través de una
intensa lucha política que no se agota en lo electoral, sino
que pasa por la de carácter social, por la defensa de los
intereses de las masas populares y por el rescate de la soberanía
de nuestra patria.
El
Partido Popular Socialista, fiel a los legados de su fundador e
ideólogo, Vicente Lombardo Toledano, hace un llamado a todos
aquellos enemigos del neoliberalismo, a todos aquellos que están
dispuestos a luchar por conquistar nuestra definitiva independencia
económica y política, y a los que aspiran a transformar
a México en una patria socialista, a que unamos nuestros
esfuerzos, cada quien desde sus trinchera o en la unidad en la acción,
para combatir y derrotar al neoliberalismo y a los neoliberales,
a los oligarcas nacionales y al imperialismo norteamericano, su
protector, para construir una patria libre y soberana por la que
ha luchado, a lo largo de su historia, el pueblo de México,
encabezado por sus mejores hombres.
¡Viva
Hidalgo! ¡Viva Morelos!
¡Viva Juárez!
¡Viva Villa! ¡Viva Zapata!
¡Viva México!
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