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SOBERANIA Y PETROLEO
Por Cuauhtemoc AMEZCUA DROMUNDO

1. Sin soberanía energética no hay soberanía plena.
El petróleo ha sido históricamente un elemento indispensable para el desarrollo económico, desde el surgimiento del capitalismo hasta nuestros días. Por esa razón, disponer de él ha estado en el centro del interés de todos los países del orbe.

El régimen capitalista, visto como fenómeno global, tiene y ha tenido siempre dos expresiones: países desarrollados, unos, y dependientes otros; los primeros no podrían existir sin los segundos. Entre ellos se da una relación perversa de dominación, explotación y saqueo ejercido por los primeros sobre los segundos por distintos medios.

El petróleo, en este contexto, ha desempeñado a lo largo de la historia la función de un doble instrumento, ya sea de sometimiento o de liberación, según se trate de los países imperialistas o de los que aspiran a romper el yugo de la dependencia. Porque sin soberanía energética no puede lograrse la soberanía plena de ningún Estado.

Desde el siglo XIX, las grandes potencias, Gran Bretaña, Holanda, Estados Unidos, han desplegado su poderío para posesionarse de las fuentes y controlar la producción y distribución del energético. Para alcanzar sus fines corrompen funcionarios; alteran procesos electorales; provocan crisis políticas; organizan e impulsan insurrecciones y golpes de Estado; derrocan gobiernos e imponen otros que les convengan; cometen magnicidios; bloquean países; promueven guerras y masacran pueblos. La historia de los países dependientes productores de petróleo, sin excepción, está llena de todo ese tipo de casos, sobradamente.

La reciente Guerra del Golfo Pérsico se inscribe en ese contexto, incluido el bombardeo a Irak realizado en febrero de 2000, en tanto George W. Bush platicaba con Vicente Fox en el rancho de este último. Para ellos, los imperialistas, todo se vale, sin limitación ética o moral.

Los países productores del hidrocarburo, que por cierto son en su mayoría dependientes, salvo las excepciones de Estados Unidos -imperialista-, y en su tiempo la Unión Soviética -que emprendió un proyecto de socialismo que no llegó a concretar, pero que le permitió alcanzar la plena independencia y un muy alto desenvolvimiento económico y social-, han escrito páginas brillantes, llenas de heroísmo y abnegación en la lucha por recobrar el dominio sobre este recurso natural y no renovable, y, en ejercicio de su soberanía, convertirlo en palanca para su propio desarrollo y liberación, y para el bienestar de sus pueblos.

2. México: la estrategia de la nacionalización petrolera.

El Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano acaba de publicar Defensa del Petróleo Mexicano, libro que contiene una selección de textos, la mayoría de la autoría del gran pensador y dirigente político y social cuyo nombre lleva dicho Centro, y todos relativos a la experiencia de México en esa lucha.

Son sesenta y dos documentos que fueron formulados entre marzo de 1933 y marzo de 1968, y uno posterior, que dan cuenta del ideario de Lombardo Toledano en torno al hidrocarburo y con respecto a las vías para liberar a México y lograr el desarrollo de sus fuerzas productivas en el camino de la construcción de un futuro luminoso para su pueblo, en que desaparezca la explotación del hombre por el hombre, un régimen socialista y comunista.

Varios de estos documentos son fuentes historiográficas de primera mano, como el Programa Mínimo de Acción de la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM), que deja constancia de que desde 1933, cinco años antes de la expropiación, esa central obrera ya exigía la "prohibición para el capital extranjero de adueñarse de la tierra, del petróleo, del carbón de piedra, de las minas de hierro, de la energía eléctrica..." entre otros recursos, así como la prohibición de "...controlar mediante monopolios o concesiones privilegiadas esos instrumentos fundamentales de la economía del país".

De ese mismo tipo de documentos fuente, este libro contiene circulares y comunicados de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) y actas de audiencia y versiones estenográficas de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, que acreditan de manera plena el rol que desempeñó Vicente Lombardo Toledano -que muchos historiadores le han regateado, ya sea por celo político, confusión teórica o incapacidad profesional- como el ideólogo, el estratega, el planificador y conductor del proceso que desembocó en la expedición del Decreto Expropiatorio por Lázaro Cárdenas. Todas estas funciones las llevó a cabo Lombardo Toledano desde su posición de Secretario General de la CTM, ejemplo, en ese tiempo, de lo que puede y debe ser una gran central obrera independiente, dirigida con criterios revolucionarios.

Comentaré brevemente la estrategia que desembocó en la Nacionalización de la Industria Petrolera, según la dejan a la vista del lector los documentos y testimonios contenidos en ese tomo, porque se ha vulgarizado la versión de que la nacionalización fue algo resuelto de improviso, un acto cargado de espontaneidad, y los documentos que se publican en el libro de referencia dejan muy en claro que eso es falso.

La estrategia de esa lucha constó de los siguientes pasos:

1) Agrupar a los trabajadores de la industria en un solo sindicato vertical, superando la pulverización. Antes de eso, las empresas extranjeras, que eran alrededor de sesenta, tenían cada una de ellas varios sindicatos, con una gran variedad de contratos diferentes. El esfuerzo unificador culminó en 1937.

2) Promover la suscripción de un solo contrato de trabajo en toda la industria que homologara los salarios y derechos de los trabajadores sobre la base de los más altos; se trataba de lograr salarios justos y condiciones humanas de trabajo.

3) Ante la negativa de las empresas, que argumentaron falsamente que no tenían los recursos suficientes para atender esa demanda, que les significaba una cuantiosa erogación adicional, decretar la huelga, en mayo de 1937.

4) Planificar desde un principio las medidas necesarias para ganar la simpatía y el apoyo masivo del pueblo para la huelga como una condición para la victoria. Esto incluía el que dicha huelga tendría que durar poco tiempo, porque de prolongarse y escasear la gasolina y el petróleo, lo que paralizaría el transporte, la industria, la generación de energía eléctrica, entre otras consecuencias, se podía perder tal simpatía y apoyo y revertirse las posibilidades de triunfo.

5) Por esta razón, de estrategia y táctica, desistirse de la huelga en el momento oportuno.

6) Plantear entonces un procedimiento previsto por la ley, denominado conflicto de orden económico, que facultaría y obligaría a las autoridades a auditar a las empresas y determinar su verdadera situación financiera, la que ocultaban celosamente.

7) Poner al tanto al presidente Cárdenas de todo el proyecto y también de sus implicaciones tanto para los intereses de los trabajadores como para los de la Nación en su conjunto. Convenía que conociera toda la concepción estratégica que se había elaborado y hasta dónde podría llegar, sobre todo por tratarse de un presidente confiable por "honesto, limpio, sincero, identificado con su pueblo" , según lo calificaba Lombardo Toledano.

Con respecto de este último punto, Lombardo informaba lo siguiente al Consejo Nacional Extraordinario de la CTM, a principios de enero de 1938, dos meses antes de la expropiación, según consta en actas:

"Conseguido el propósito de asociar los intereses del pueblo..." y de los trabajadores con los del gobierno, "...adquirimos la confianza de que se encomendaría a personas solventes, por su capacidad técnica y por su honorabilidad, la solución del problema y que, en consecuencia, el fallo del tribunal del trabajo tendría que hacernos completa justicia. Y así fue..."

¿Cuál habría de ser la actitud final de las empresas petroleras? Había diversos escenarios de conflicto, y el desenlace concreto era imposible saberlo por anticipado, pero Lombardo, conocía a Cárdenas, su carácter y patriotismo y lo declaraba digno de la confianza de los trabajadores y el pueblo.

Los hechos ocurrieron así: las empresas apelaron a la Suprema Corte en demanda de que dejara sin efecto la resolución del Tribunal del Trabajo que las condenaba a aumentar de manera muy significativa las prestaciones de los trabajadores, pero la Corte la confirmó.

Las empresas, en esa nueva situación, dijeron que siempre sí aceptaban el laudo de manera íntegra. Pero entonces la dirección del movimiento, a cargo de la CTM y del Sindicato Petrolero, con Lombardo Toledano como dirigente principal, lo rechazaron, porque como lo declara el propio Lombardo, "no íbamos a cambiar una victoria sindical por una victoria nacional. Rompimos los contratos y planteamos el problema de la Expropiación y la Nacionalización del petróleo".

3. Desarrollo económico con o sin soberanía.

Los neoliberales sostienen que la vía de desarrollo del capitalismo de Estado fracasó, y que, en todo caso, corresponde a una etapa superada. Que en estos tiempos, de la globalización, sólo a los nostálgicos se les ocurre seguir planteándola, pero sin perspectiva real alguna. Que ahora lo fundamental es "abrir las economías" al libre flujo de los capitales. Y que el país que no lo haga pronto y a fondo, sin limitaciones ni reticencias, quedará rezagado de manera irremediable. Nada de eso es verídico.

Y de acuerdo con esa lógica proponen "abrir" a los capitales privados nuestro petróleo e industria eléctrica aunque, tramposos, dicen que eso no es privatizar. Recurren a tales engaños para contrarrestar la resistencia del pueblo, para confundirlo e inmovilizarlo.

Lo cierto es que México, igual que cualquier otro país dependiente, puede modernizar su economía transformándola en una de tipo industrial, incluso con tecnologías avanzadas, por cualquiera de dos caminos: uno es ciertamente el de privatizarlo todo, entregar todas las fuentes económicas, todos los recursos naturales y la fuerza de trabajo al capital privado, "lo que implica entregarlo en primer término al capital internacional". Y no se trata de un camino nuevo, ni mucho menos.

Lo que sucede es que este camino implica la pérdida total de la soberanía nacional, es decir, la recolonización del país. Y también la renuncia a una distribución justa del producto social, que se concentra de manera acelerada en pocas manos, condenando a la mayoría a la pobreza creciente y a la marginación.

Pero México, igual que todos los países dependientes, puede desarrollar su economía con soberanía y equidad en la distribución, pero esto exige de la intervención vigorosa y decidida del Estado en la economía, no como mero rector, porque eso no resuelve nada, sino como agente directo, productor y distribuidor de los bienes estratégicos y prioritarios para el interés nacional, generador de satisfactores y estimulador y garante de formas sociales y cooperativas de producción. "Nacionalizar es descolonizar", sentenciaría Lombardo Toledano, y para él nacionalizar era un concepto que en su sentido profundo iba más allá de que la propiedad de los recursos sea de connacionales y no de extranjeros. Para él, nacionalizar equivalía a "poner la industria al servicio de los intereses económicos del país, por encima de los intereses particulares".

De seguirse este camino, las inversiones extranjeras no se excluyen, pero se les sujeta a condiciones, tal y como lo hace, por ejemplo, Cuba, hoy mismo. Lombardo, teórico fundamental de esta vía de desarrollo, enumera dichas condiciones así :

1. Respeto a la soberanía de cada nación.
2. No intervención del capital extranjero en los asuntos domésticos del país donde se invierta.
3. Subordinación expresa del capital extranjero a las leyes nacionales.
4. Utilidades sólo justas, no excesivas.
5. Reinversión de una parte de las utilidades en la misma industria o en las actividades que el Estado señale.
6. No explotación irracional de la riqueza natural del país.
7. Inversiones de acuerdo con un plan de desarrollo económico nacional.
8. Vigilancia estrecha del Estado sobre las inversiones del capital extranjero, de acuerdo con las leyes nacionales de cada país.
9. Explotación por cuenta del Estado de los recursos físicos del país como base para su industrialización, independientemente del capital privado invertido en las diversas actividades económicas.

4. El cambio: de Lázaro Cárdenas a Vicente Fox.

Durante los tres sexenios de neoliberalismo, formalmente surgidos del PRI, de 1982 al año pasado:

- A PEMEX se le descapitalizó brutalmente. Y se le postró, preparando su privatización, tal y como se hizo con la gran mayoría de las empresas públicas en este período . Y si nacionalizar significa descolonizar, en contraparte, privatizar significa recolonizar. Por eso es que México ha perdido en mucho la calidad de país independiente y soberano a causa de este proceso.
- El gobierno supeditó nuestra política petrolera a los intereses de los consorcios transnacionales y, particularmente, de Estados Unidos.
- Privatizó la parte más rentable de la industria petroquímica.
- Se comprometió con el Banco Mundial a privatizar los energéticos, tanto el petróleo como la electricidad.
- Dejó de ejercer la solidaridad internacional en materia petrolera por medio del pacto de San José, para convertirlo en un asunto de mercado. Contrasta esa actitud mezquina con la gallarda, que ejerce en este campo la República Bolivariana de Venezuela, encabezada por el presidente Hugo Chávez Frías.
- Y convirtió a México en esquirol de la OPEP.
Luego vino el "cambio" , con Vicente Fox, así dice su propaganda:
- Y se entregó el consejo de administración de PEMEX -y con él su control- a los magnates de la revista Forbes, expertos sin la menor duda en el arte de amasar inmensas fortunas personales a costa de todo lo que esté a su alcance.
- Refrendó los compromisos con el Banco Mundial y los extendió a los inversionistas privados del Foro de Davos.
- Mantuvo el esquirolaje a la OPEP y la conducta mercantil en el Pacto de San José.
- Se dispone a resolver la crisis energética de California y Texas y a pactar con George W. Bush la construcción de un mercado común de energéticos, al costo de hipotecar nuestro porvenir en la materia, en tanto que declara que los tiempos han cambiado y que ahora ya "negociamos de tú a tú" .
- Y hace suya la política monroísta que pretende subordinar a América Latina y Caribeña, Nuestra América, según la llamara José Martí, a Estados Unidos, y convertirla toda en zona de sobreexplotación por medio del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas.

Hoy no gobierna Cárdenas, sino Fox.

Hoy no existen grandes organizaciones sindicales independientes, como lo fueron la CTM y el Sindicato Petrolero.

Tampoco un ideólogo y estratega de la estatura de Vicente Lombardo Toledano.

Pero las posibilidades de retomar la lucha por la emancipación y llevarla adelante, hasta alcanzar nuevas y aun más significativas victorias, esas sí existen. Y la teoría del desarrollo económico con soberanía y progreso social formulada por Vicente Lombardo Toledano sigue siendo válida, apenas con algunas variantes, entre ellas, la necesidad de poner hoy gran énfasis en el impulso al proceso de unidad política de los pueblos latinoamericanos y caribeños .

   
 
  Teoría y Práctica. Organo de Teoría y Política
del Comité Central del Partido Popular Socialista de México
   

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