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FOX: SU PROYECTO EN MATERIA DE EDUCACION. ¿ESO QUEREMOS PARA MEXICO?
Por Jorge SANDOVAL ALDANA

Con el objeto de elaborar el programa educativo del gobierno federal para el período 2000-2006, el entonces presidente electo Vicente Fox integró a su equipo de transición un equipo de expertos en materia educativa, cuyo producto fue un documento titulado "Bases Para el Programa Sectorial de Educación".

Dicho equipo fue encabezado por Rafael Rangel Sostmann, Director del Instituto Tecnológico de Monterrey e integrado por importantes investigadores como Sylvia Schmelkes y Pablo Latapí, entre otros. Sin embargo, el producto desarrollado no es nada novedoso, sino la adaptación a México de medidas que ya demostraron su ineficacia en diversos países de América Latina y que se empezaron a implantar durante los gobiernos de Carlos Salinas y Ernesto Zedillo.

Ese modelo educativo fue aplicado inicialmente por el gobierno del dictador Pinochet en Chile y actualmente es promovido -mejor dicho impuesto- a los países latinoamericanos por organismos financieros internacionales, principalmente por el Banco Mundial.

El punto de partida que han utilizado para justificar la implantación del nuevo modelo educativo es un diagnóstico catastrófico de los sistemas educativos públicos, caracterizándolos como ineficientes y de baja calidad. Desde el punto de vista de sus promotores, dichos sistemas son grandes maquinarias ineficientes que no tienen remedio y que es necesario desmontar para reducir gastos e inversiones consideradas improductivas. De esta manera las medidas que se desarrollan tienden a disminuir los sistemas educativos públicos y, de ser posible, a desaparecerlos.

En la mayoría de los países latinoamericanos se han desarrollado medidas similares, "presentándolas al publico con un discurso pedagógico cargado de atributos técnicos y de un lenguaje organizacional ". Entre otras medidas que se han tomado en los diversos países están la descentralización, privatización, flexibilización de la contratación, reducción de las plantas docentes y evaluación externa, fracturando la unidad nacional de los sistemas escolares y de los sindicatos de profesores, reduciendo la oferta educativa en las universidades públicas y el nivel medio a partir de razonamientos financieros, entre otras. Estas medidas -como afirma la Confederación de Educadores Americanos (CEA)- han sido presentadas como la modernización necesaria y la única salida posible ante el catastrófico diagnóstico que realizan a los servicios educativos públicos.

Sin embargo, lo que ha sumido en las crisis a los sistemas educativos no es tanto las nuevas tecnologías, la globalización, o la supuesta inviabilidad de los sistemas educativos escolarizados públicos, sino las medidas neoliberales que renglones arriba se han descrito brevemente.

Con todas sus fallas los sistemas educativos presentaron grandes logros en los años sesentas y setentas: la tasa de alfabetización creció sistemáticamente, cada vez más mujeres se incorporaron a los sistemas escolarizados y la perspectiva para finales de siglo era alentadora. Es decir, los problemas en los sistemas escolares públicos eran atendibles -y lo siguen siendo-. La verdadera crisis educativa inició realmente con los programas de restricción en la inversión educativa iniciados con el modelo neoliberal. Lo que fundamentalmente importa al Banco Mundial es reducir los gastos educativos de los países, a fin de asegurarse que continúen pagando puntualmente el servicio de la deuda externa.

De esta manera dos son los programas estrella que ya está implementando el gobierno foxista:

1.- Evaluación externa (a lo que se le ha llamado el IFE educativo), y

2.- Escuelas de calidad.

Al lado de dichos programas se presenta la creación del Sistema Nacional de Becas Crédito, del Sistema de Educación Permanente para Adultos y el Programa Nacional de Formación, Desarrollo y Actualización del Magisterio.

Los dos programas mencionados inicialmente están estrechamente vinculados entre sí. En el primer caso, la idea del gobierno es crear un organismo autónomo del gobierno, de manera similar al Instituto Federal Electoral, que se encargue de evaluar el desempeño de los centros escolares y determinar el "valor agregado" que genera cada centro educativo. Los apoyos económicos que se brinden a las escuelas, a través del programa Escuelas de Calidad, estarán supeditados a los resultados de la evaluación.

El Instituto Nacional de Evaluación Educativa estará dirigido por tres órganos colegiados:

Un Consejo Directivo que tomará las decisiones de mayor trascendencia;

Un Consejo Consultivo integrado por el responsable de evaluación de la SEP, los de las entidades federativas y los del Consejo Nacional de Fomento Educativo y del INEA, y

Un Consejo Técnico integrado por expertos en evaluación nacionales y extranjeros.

Lo que el documento no dice es quién integrará el Consejo Directivo -además de su presidente- sin embargo, el anteproyecto diseñado por el Instituto de Fomento e Investigación Educativa, A. C. presentado al equipo de transición considera la siguiente integración del Consejo Directivo:

Un representante de la Asociación Nacional de Padres de Familia.

Un representante de la Unión Nacional de Padres de Familia.

Un representante nombrado por la Comisión de Educación del Sector Empresarial.

Un representante nombrado por la Comisión de Educación de la Confederación Patronal de la República Mexicana.

El Presidente del Consejo Mexicano de Investigación Educativa, A.C.

El Director General del Centro Nacional de Evaluación Superior.

El Coordinador de la oficina del Premio Nacional de Calidad.

Participarían también en el Consejo General con derecho a voz pero sin voto los siguientes integrantes:

Un representante de la Secretaría de Educación Pública.

Un representante de las autoridades educativas de las entidades federativas escogido de entre la terna propuesta por el presidente del Consejo y nombrado por mayoría de votos de las propias autoridades estatales.

Un representante de la organización sindical cúpula de los maestros.

Como puede observarse fácilmente, es claro que el interés del gobierno es poner al sistema educativo al servicio de los empresarios, privatizando -desde ese punto de vista- sus objetivos, de manera similar al Consejo Directivo de PEMEX integrado recientemente con empresarios como el propietario de TELMEX, entre otros. De nuevo, bienes públicos sirviendo a intereses privados.

Por otra parte, la experiencia de los países que han aplicado el modelo de evaluación externa, es que la información recabada no se utiliza para proponer mejoras a los sistemas educativos públicos, sino para presentarlos como ineficientes e inviables y a los profesores como los causantes directos de los bajos niveles de calidad. La estrategia de enfrentar al magisterio con la sociedad -debemos recordar- no es nueva para los gobiernos panistas: el gobierno de Francisco Barrio en Chihuahua sostuvo un enfrentamiento permanente con el magisterio y una también permanente campaña de desprestigio en contra de los trabajadores de la educación chihuahuenses. El sistema de evaluación externa, encabezada por los empresarios y representantes de la derecha puede ser el inicio de una nueva escalada contra la educación pública y contra los profesores.

En cuanto a lograr una educación de alta calidad, seguramente que en este país no hay quien se oponga. El problema será definir lo que entendemos por calidad, es decir ¿calidad de qué? ¿calidad para qué? ¿calidad para quién? Porque el término "calidad educativa" no es unívoco, lo podemos definir desde diversas perspectivas y dimensiones, por ejemplo:

- La medida en que se logran los fines y objetivos políticos y culturales de la sociedad.

- La eficiencia y la eficacia de los métodos y tecnologías utilizados en el proceso educativo.

- En una perspectiva individual, calidad podría significar la contribución de la educación para el desarrollo integral del individuo y para proporcionarle las habilidades, destrezas y conocimientos que le permitan integrarse productivamente a la sociedad.

- Desde el punto de vista colectivo, calidad puede significar la contribución de la educación a la promoción de la equidad social.

- Para Silvia Schmelkes, la calidad de la educación tiene que ver con su relevancia, eficiencia, eficacia y equidad.

Pero, por otra parte, si por calidad entendemos el cumplimiento de los objetivos, cabe preguntarse ¿cuáles objetivos son los que deben cumplirse? ¿los del gobierno? ¿los de los padres? ¿los de los alumnos? ¿los de los profesores? ¿los de los empresarios? ¿los de las iglesias? ¿los de algún partido político? ¿una amalgama de todos ellos? Si el Consejo Directivo del Consejo Nacional de Evaluación se integra como se describe arriba, la respuesta es clara, se trata de que se cumplan los objetivos de los empresarios y del capital trasnacional, no los objetivos históricos de la Nación, ni los relativos a formar hombres libres que desarrollen plenamente sus capacidades.

Luego, está demostrado que la aplicación de dichas medidas sólo ha servido para beneficiar a los empresarios metidos a educadores y a los intereses de los organismos financieros internacionales, no a las grandes masas populares que aspiran a mejores niveles de vida a través de la educación.

Además, dice la Confederación de Educadores Americanos, "se ha utilizado (en varios países latinoamericanos) a la categoría calidad como un instrumento de legitimación para aplicar premios y castigos en la tarea de disciplinar a la comunidad educativa para que acepte la reforma". Las pruebas nacionales de evaluación están comenzando a servir para seleccionar y disminuir los alumnos que pasan de un nivel del sistema a otro y para limitar el ingreso a la enseñanza media y superior, para justificar la disminución de la planta docente y para sostener la caducidad de la formación de los educadores haciéndolos responsables de las consecuencias nefastas de esta reforma. La evaluación realizada por evaluadores externos -concluye la CEA- no desemboca en una mayor inversión de recursos económicos y humanos ... (sino en)... la reducción del servicio educacional.

En suma, podemos afirmar que los sistemas educativos de América Latina han declinado en sus indicadores a partir de la aplicación de las políticas neoliberales: han aumentado sustancialmente los índices de analfabetismo y deserción escolar en países donde eran tradicionalmente tan bajos como los de los países más desarrollados, asimismo, los resultados de las pruebas de calidad han declinado significativamente a partir de la aplicación de las políticas neoconservadoras, según estudios en Costa Rica y Argentina, entre otros, los Estados nacionales se han retirado paulatinamente de la prestación de los servicios educativos, de manera especial en los niveles medio y superior. ¿Eso queremos para México?

Para completar el cuadro hay que decir que, en nuestro país, los gobiernos de las entidades federativas son quienes prestan directamente el servicio educativo, pero poco pueden hacer para oponerse a los afanes privatizadores del gobierno, ya que los apoyos especiales para los sistemas educativos y las escuelas mismas serán determinados en base a los resultados de la evaluación que se realice a los centros escolares y del "valor agregado" logrado.

Es momento de que asumamos como Nación plenamente nuestra soberanía y de que decidamos por nosotros mismos el futuro de México y de los mexicanos, sin imposiciones del extranjero. Es tiempo de que diseñemos un modelo educativo mexicano que forme a un tipo de hombre pleno, feliz, socialmente útil y productivo, viendo siempre el interés de la Nación y no sólo los de unos cuantos y también de defender intransigentemente los derechos de los trabajadores de la educación y el carácter nacional y único del sindicato de maestros.

   
 
  Teoría y Práctica. Organo de Teoría y Política
del Comité Central del Partido Popular Socialista de México
   

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