Ayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy
joropo siempre joropo pa recordar a un valiente
de los que nacen y mueren por defender inocentes
compañero luchador siempre puso el pecho al frente
obrero, artista, alfarero, educador, compañero
labriego conocedor del azadón y el machete
nunca tuvo mucho estudio pero qué hombre inteligente
Joropo a Manuel Marulanda Vélez -fragmento-
Compositora: Ruth Zafra
La
esquiva y difícil paz
Hace
más de dos años se inició un nuevo intento
por lograr la paz en Colombia a través del diálogo
en busca de la reconciliación y la reconstrucción
nacional.
Se
trata de reestructurar y transformar el Estado con soluciones económicas,
políticas, sociales, culturales y mediante acuerdos que requieren
de mucho tiempo, paciencia y habilidad para desarrollarlos.
Es
un proceso en el cual la mayoría de los colombianos, representados
en la guerrilla, reclama lo que el gobierno, el Estado, le ha quitado
durante años a la sociedad. No es firmar y entregarse, es
construir y reestructurar una nueva Colombia donde quepan todos
los colombianos.
Todo
lo anterior, con las especificidades de Colombia, lo hace un proceso
particular y diferente.
Por
decisión de las FARC-EP, el proceso esta congelado desde
el 14 de noviembre del año 2000, pues no consideran congruente
ni posible avanzar en el camino de la paz con un gobierno y un Estado
que no toma medidas serias y efectivas contra el paramilitarismo
que es el mecanismo de guerra sucia utilizado por el terrorismo
de Estado como política oficial.
El
31 de enero próximo, el gobierno debe prorrogar la zona desmilitarizada
sonde se realizan las conversaciones y antes de la misma fecha debería
anunciar medidas claras y efectivas contra el paramilitarismo.
Fuera
de la zona despejada lo que existe es la guerra producto de la ausencia
de los derechos sociales y económicos del pueblo y la represión
y opresión que le afecta. Los mismos fogoneros de esa guerra
insisten en utilizar hechos del propio conflicto armado, trágicos
por cierto, para obstaculizar el dialogo de paz, cuando lo que se
necesitan son compromisos concretos de solución de las causas
de la guerra.
El
gobierno colombiano está en la obligación de demostrar
su voluntad de continuar con el largo, difícil y complejo
proceso, que por su decisión se desarrolla en medio de la
guerra, una concesión que el gobierno hizo a los militares.
La
violencia que viven colombianos y colombianas desde 1948, marcada
por el asesinato del dirigente popular y liberal Jorge Eliécer
Gaitán, es responsabilidad del Estado, de los diferentes
Gobiernos y del Establecimiento o clase dominante colombianos y
del Imperio Estadounidense que impone las políticas que generan
dicha violencia. Esta razón permite afirmar que la bandera
de la paz sigue siendo del movimiento popular y revolucionario colombiano
que la enarbola con dignidad y valentía desde los inicios
de la confrontación.
Plan
Colombia
Para
quienes relativizan o se niegan a aceptar la dura realidad y niegan
la existencia del imperio estadounidense, ahora más fuerte
que nunca, en el mundo unipolar y globalizado, tienen la evidencia
de lo que se viene desarrollando en Colombia.
Hoy
el principal obstáculo para el proceso de paz es el mal llamado
Plan Colombia, que en su etapa inicial es un verdadero plan de guerra
contra el pueblo colombiano y sus organizaciones, que luego, como
se ha venido denunciando extenderá su máquina de guerra
a los países amazónicos y por último a toda
América Latina y el Caribe. Para el resto del mundo existen
planes similares, convirtiéndose en el mayor aliciente para
los militaristas de uniforme y civiles, que se lucran de la guerra
y consideran que la forma de acabar con las justas demandas de los
pueblos del mundo, de todos aquellos que luchan -desde lo legal
hasta lo insurgente- por sus derechos fundamentales, es arrasarlos
a sangre y fuego.
Históricamente
está demostrado que para el imperio la excusa es lo de menos,
basta una mirada a las agresiones de todo tipo, justificadas, según
ellos, por "la defensa de la democracia", "la lucha
contra el comunismo", "la defensa de la seguridad nacional",
"las intervenciones humanitarias".
Ahora,
utilizando la ya por nadie creída pero no por eso menos utilizada
lucha contra el narcotráfico, se diseña en los Estados
Unidos este plan para aumentar gradualmente su intervención
en Colombia y Latinoamérica.
En
nada se contribuye a la construcción de la paz, por el contrario,
se agudizará la guerra con impredecibles consecuencias.
De
1964 al 2001 - un poco de historia, siempre ubica-
"...el 27 de mayo, en la floresta, sobre el Cañón
del Río Atá se produjo el primer combate, librado
por una guerrilla al mando del comandante Joselo. El sábado
30, en La Suiza, tuvo lugar un segundo encuentro oficial con una
guerrilla comandada por el inolvidable Isaías Pardo".
De
esta manera, obligados por las circunstancias, el 27 de mayo de
1964, en Marquetalia, nació en y para Colombia la organización
guerrillera Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC. como
respuesta de los colombianos -46 campesinos y 2 campesinas- provenientes
de violencias anteriores a la agresión del Estado liberal-conservador
que a nombre de la democracia saquean y se apropian del producto
nacional desde los tiempos de la independencia, Estado que desarrollo
una operación militar planeada y dirigida por el Pentágono
estadounidense llamada Operación de Seguridad Latinoamericana
-LASO- por sus iniciales en inglés.
Utilizaron
la excusa de la época "la lucha contra el comunismo
internacional", tal como ahora utilizan la excusa de la lucha
contra el narcotráfico, o la de las amenazas a la democracia
como ellos la entienden, la democracia de la oligarquía y
el Imperio en detrimento de los derechos de las mayorías,
o las supuestas intervenciones humanitarias o la defensa de la seguridad
nacional.
El
20 de julio de ese mismo año(1964), en asamblea de los heroicos
marquetalianos que resistían a la agresión oficial,
se aprobó el programa agrario de los guerrilleros, resumen
de la estrategia de lucha de las FARC, que en una de sus partes,
dice: "nosotros somos revolucionarios que luchamos por un cambio
de régimen. Pero queríamos y luchábamos por
ese cambio usando la vía menos dolorosa para nuestro pueblo:
la vía pacifica, la vía de la lucha democrática
de las masas, las vías legales que la constitución
de Colombia señala. Esa vía nos fue cerrada violentamente
y como somos revolucionarios que de una u otra manera jugaremos
el papel histórico que nos corresponde, obligados por las
circunstancias arriba anotadas, nos toco buscar la otra vía:
la vía revolucionaria armada para la lucha por el poder."
Esa
fue la consecuencia directa de la barbarie oficial: la ratificación
de su compromiso de lucha por parte del campesinado marquetaliano
y su decisión de empuñar las armas para combatir por
la conquista del poder político para ejercerlo en beneficio
popular. Por eso, es inaceptable que ahora se diga que la violencia
que viven los colombianos desde hace más de medio siglo es
consecuencia de la lucha guerrillera, cuando esta no es más
que una consecuencia, una respuesta del pueblo a la violencia sistemática
impuesta por el Estado, sus diferentes gobiernos, la clase dominante
y el imperio estadounidense.
Desde
antes de desatarse la guerra, ese núcleo inicial de lo que
ahora son las FARC-EP, ha planteado y sostiene que es necesario
buscar una salida diferente a la guerra, al grave conflicto económico,
social, político, cultural y armado que vive Colombia. Sin
embargo, las diversas propuestas para lograrlo han encontrado respuestas
militares en la idea de arrasar a sangre y fuego toda oposición
al sistema. La bandera de la paz sigue siendo del movimiento popular
y revolucionario colombiano.
En
mayo de 1966, la Segunda Conferencia del Bloque Sur oficializa la
conformación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia,
señalando, en la parte final de su declaración política,
lo siguiente: "frente a todo lo anterior, los destacamentos
guerrilleros del Bloque Sur, nos hemos unido en esta conferencia
y constituido las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (F.A.R.C.),
que iniciaran una nueva etapa de lucha y de unidad con todos los
revolucionarios de nuestro país, con todos los obreros, campesinos,
estudiantes e intelectuales, con todo nuestro pueblo, para impulsar
la lucha de las grandes masas hacia la insurrección popular
y la toma del poder para el pueblo."
Luego
la 7 Conferencia Nacional de Guerrilleros, realizada en 1982, después
de un análisis sobre las circunstancias, el papel, el crecimiento
y desarrollo del movimiento guerrillero, decidió la transformación
de esa guerrilla en un ejército, el Ejército del Pueblo
y añadió esto al nombre adoptado. A partir de esa
decisión se convirtieron en las Fuerzas Armadas Revolucionarias
de Colombia - Ejército del Pueblo (FARC-EP)
Y
en el devenir histórico se han consolidado como una organización
político-militar con una clara definición marxista-leninista
- lo que pone los pelos de punta a la oligarquía y al Imperio-,
como pueblo en armas - son parte esencial e integral del pueblo
colombiano-. Hacen presencia en toda la geografía nacional,
con sus 7 Bloques de Frentes que agrupan a los 60 Frentes, estructura
urbanas en las principales ciudades del país y las guardias
del Secretariado.
Su
estructura es la siguiente:
a) ESCUADRA: Es la unidad básica y consta de doce (12) hombres.
b) GUERRILLA: Consta de dos (2) Escuadras.
c) COMPAÑIA: Consta de dos (2) Guerrillas.
d) COLUMNA: Consta de dos (2) Compañías o más.
e) FRENTE: Consta de más de una Columna.
f) Los Estados Mayores de Frente son designados por el Estado Mayor
Central.
g) BLOQUE DE FRENTES: Consta de cinco (5) o más Frentes.
Coordina y unifica
la actividad de los Frentes en una zona específica del país.
h) Los Estados Mayores de Bloque son designados por el Estado Mayor
Central o su Secretariado. Coordinan las áreas de los respectivos
Bloques.
i) El Estado Mayor Central es el organismo superior de dirección
y mando de las FARC-EP, en todos sus escalones. Sus acuerdos, órdenes
y determinaciones obligan a todo el movimiento y a todos sus integrantes.
El
mando nacional de las FARC-EP, elegido por la Conferencia Nacional
de Guerrilleros, es el Estado Mayor Central, del cual hace parte
el Secretariado Nacional compuesto por 7 miembros, entre ellos,
su máxima autoridad y Comandante en Jefe Manuel Marulanda
Vélez, los otros 6 integrantes son los Comandantes Raúl
Reyes, Alfonso Cano, Timoleón Jiménez, Iván
Márquez, Jorge Briceño y Efraín Guzmán.
Los más de 4 mil integrantes de la Unión Patriótica
y del Partido Comunista Colombiano asesinados, los miles de luchadores
populares y sociales masacrados, los casi dos millones de desplazados
internos y los miles de exiliados políticos, todo en desarrollo
del terrorismo de Estado y utilizando sus grupos paramilitares que
no son más que la extensión de guerra sucia de las
Fuerzas Armadas Oficiales, han convertido a las FARC-EP en la verdadera
oposición política al régimen. Armada porque
es la única posibilidad. Su lucha es justa porque son intérpretes
de un país intimidado por el terrorismo de Estado, porque
el sistema, el régimen y los diferentes gobiernos colombianos
y el imperio, no han dejado otra opción para la lucha política.
Hoy,
más de 36 años después, la misma oligarquía
liberal-conservadora, los mismos paramilitares, el alto mando del
mismo Ejército, con los mismos batallones militares ahora
conformados por mercenarios a sueldo y con asesoría de los
mismos gringos que ahora no se llaman cuerpos de paz, sino asesores
de la lucha antinarcóticos, la misma impunidad, las mismas
mentiras a la opinión pública, las mismas guaridas
del paramilitarismo. Todos juntos continúan fraguando los
golpes que les permitan asegurar más sus privilegios en contra
de los intereses populares. La disculpa es lo de menos, lo importante
para ellos es el objetivo de asegurar su poder, ampliar sus ganancias,
agrandar los linderos de sus haciendas y robarse impunemente todos
los recursos naturales.
Sobre
la beligerancia
Como
es conocido por todos, el reconocimiento de una fuerza como beligerante
no sólo contempla aspectos del Derecho en sus diferentes
vertientes, sino y con mucho peso en las decisiones, el aspecto
político. Por tales razones, no se ha avanzado en la juridicidad
de esta situación.
Sin
embargo, las FARC-EP se reivindican como una fuerza beligerante
que ejerce los legítimos derechos a la rebelión y
a la libre autodeterminación de los pueblos. Tienen todas
las condiciones para que se les reconozca como tal, de hecho y en
la práctica. Tácitamente el Estado colombiano ha dado
este reconocimiento en repetidas ocasiones.
Toda
su normatividad está ajustada al Derecho Internacional Humanitario,
por ser un movimiento revolucionario que tiene como uno de sus pilares
lógicos el humanismo. Aunque no ha signado específicamente
todo lo relacionado a el, teniendo como referencia la legislación
internacional contenida en los Convenios de Ginebra del 12 de agosto
de 1949 y en especial con los Protocolos adicionales a estos.
Todas
las normas contempladas en los documentos fundamentales de la organización
se guían por los principios, la ética y la moral revolucionaria
y obligan a todos los integrantes, sin distinción ni excepciones.
Sus objetivos son de paz y justicia social y en defensa de los intereses
de las mayorías nacionales
Siendo
parte integral del pueblo del pueblo colombiano, considerándose
su ejército revolucionario, la razón de su lucha es
la solución de los problemas de todos los colombianos; por
tanto no es su política lesionar los interés y derechos
del pueblo.
Narcotráfico
"Solución
del fenómeno de producción, comercialización
y consumo de narcóticos y alucinógenos, entendido
ante todo como un grave problema social que no puede tratarse por
la vía militar, que requiere acuerdos con la participación
de la comunidad nacional e internacional y el compromiso de las
grandes potencias como principales fuentes de la demanda mundial
de los estupefacientes." Es el décimo punto de la propuesta
de plataforma para un gobierno de reconstrucción y reconciliación
nacional de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército
del Pueblo (FARC-EP) que consideran el narcotráfico como
un grave problema de Colombia y del mundo, con particular énfasis
en América Latina y el Caribe; pero saben que no es el fundamental.
En
repetidas ocasiones la organización ha declarado que no comparte,
no negocia, no tiene relación con el narcotráfico
y lo rechaza por principios y por ética, porque es incompatible
con la democracia y la convivencia ciudadana y porque genera corrupción,
impunidad, criminalidad, descomposición social, entre otras
cosas, afectando especialmente a los jóvenes del mundo.
Las
afirmaciones contrarias, hacen parte en la mayoría de los
casos del coro a las calumnias dirigidas a deslegitimar su justa
lucha y en otros, los menos, a la gran desinformación producto
de la manipulación de la información por parte de
los grandes medios impulsores de esa campaña, en defensa
lógica de los intereses de sus propietarios.
Lo
que les incomoda, es que no sirvan de policías rurales para
su falsa e hipócrita política antidrogas y que no
atropellen a los cultivadores de productos ilícitos arrasando
con ellos y sus escasos bienes, los consideran campesinos que viven
del producto de la tierra, pues la verdad sea dicha, eso es lo que
hacen, subsisten con los cultivos ilícitos.
La
organización guerrillera tampoco concilia con el doble juego
de, so pretexto de la lucha antidrogas, reprimir a los sectores
populares, criminalizar su protesta y simultáneamente lucrarse
de los inmensos beneficios de ese negocio, financiando sus campañas
electorales y promoviendo sus industrias y centros financieros.
Y mucho menos que el tema se manipule como lo viene haciendo el
Imperio estadounidense, para justificar agresiones injerencistas
e intervencionistas que afectan la soberanía de los pueblos
al tener que ceder sus mares territoriales, su espacio aéreo,
incluyendo la invasión a Panamá que se hizo hace más
de 10 años en nombre de esa supuesta lucha contra el narcotráfico.
La historia ha sido clara, su objetivo era otro y no los narcotraficantes
y su negocio.
"En
los tiempos de hoy, no es posible hablar por separado de tres peligrosos
fenómenos que amenazan el presente y el futuro de los pueblos
del continente, sometidos a las drásticas imposiciones del
capitalismo: el militarismo, el narcotráfico y el neoliberalismo.
Cruzados de la mano hacen realidad la aplicación despiadada
de las recetas del Fondo Monetario Internacional y de la Banca Mundial,
en beneficio de los intereses del gran capital. Lo que pone de presente,
la urgente convergencia de todas las fuerzas y tendencias amigas
del progreso, para liderar propuestas y acciones de presión
con masas e inteligencias que consigan cimentar los cambios de fondo
y obligue a reflexionar en profundidad sobre el peligro que contra
los intereses mas sentidos de los explotados significan las nuevas
armas utilizadas por el capitalismo en su consustancial labor de
explotar, excluir y aumentar la pobreza, el desempleo, el analfabetismo,
la muerte y la intimidación contra los desposeídos
que cada vez aumentan en cantidad y en necesidades de todo orden."
Así lo afirmó el comandante Raúl Reyes, miembro
del Secretariado Nacional del Estado Mayor Central y Jefe de la
Comisión Internacional de las FARC-EP. Muestra clara de la
dimensión y seriedad con que se aborda el tema.
La
propuesta de desarrollar un plan piloto para erradicar los cultivos
ilícitos en el municipio de Cartagena del Chaira, Caquetá,
sobre la base de crear condiciones necesarias para el desarrollo
de cultivos alternativos que garanticen la vida a los campesinos,
condiciones que pasan por el desarrollo de la infraestructura vial.
Sistemas de mercadeo. Subsidios a la producción y al mercado.
Está en la mesa, pero no depende de las FARC-EP ni de los
campesinos. La Comunidad Internacional con los gringos a la cabeza
la han desconocido, pues no les interesa realmente solucionar el
problema de la producción de hoja de coca, sino mantener
la excusa para agredir a los colombianos y desarrollar su estrategia
contrainsurgente.
Al
lado de la población civil, la guerrilla ha desarrollado
algunas experiencias de construcción de obras de infraestructura
económica, principalmente puentes y carreteras, en las zonas
aludidas. Y han manifestado su disposición de desarrollar
una batalla contra el narcotráfico y sus consecuencias, partiendo
de propuestas viables, que pasen por beneficiar a las mayorías
nacionales, a los sectores populares; haciendo énfasis en
los aspectos sociales, económicos y políticos y no
en la represión dirigida a estas mayorías, a estos
sectores populares , que están lejos de ser narcotraficantes
y sólo subsisten de actividades relacionadas con las drogas,
pues no lo pueden hacer de otra manera; mientras los verdaderos
narcotraficantes, los que sacan las millonarias ganancias están
tranquilos porque han desarrollado con el poder del dinero -corrupción
e impunidad- sus redes de protección.
Hay
que buscar el ahogado río abajo, donde es probable encontrarlo
y no río arriba, donde sirve de excusa, pero nunca de solución.
En el problema mundial del narcotráfico, estos campesinos
tienen una responsabilidad muy limitada. La producción de
hoja de coca, que sólo se convierte en flagelo de la humanidad,
donde empieza el gran negocio, cuando se mezcla con los químicos
que producen en el primer mundo y luego convertida en cocaína,
en los grandes laboratorios de los narcotraficantes, se transporta
a los países consumidores, especialmente Estados Unidos y
los países desarrollados de Europa, donde se distribuye y
también se lava y recicla el inmenso caudal de ganancia que
genera en el prestigioso circuito financiero internacional.
La
propuesta del canje de prisioneros de guerra
La
existencia de más de quinientos miembros de las Fuerzas Armadas
Oficiales y de la Policía Nacional como prisioneros de guerra
, en poder de la guerrilla, que les garantiza de acuerdo a las normas
y principios de la guerra su vida e integridad física y moral,
es producto de la agudización y desarrollo de la guerra,
al lado de la cualificación del accionar militar de las FARC-EP.
También en las cárceles del Estado existen cientos
de guerrilleros, prisioneros de guerra, y miles de luchadores sociales
y populares presos políticos, a los cuales no se les reconoce
esta categoría. Como ha sido reiteradamente comprobado por
organismos especializados, a ellos no se les respetan sus derechos.
Basados
en esta realidad y de acuerdo a la legislación internacional
y los acuerdos de Ginebra y sus Protocolos, las FARC-EP propone
a los 3 poderes del Estado colombiano -Ejecutivo, Legislativo y
Judicial- que tramiten una legislación permanente, que permita
la realización del canje de prisioneros. Expresan así
su voluntad para poner fin a la difícil situación
en que se encuentran esos colombianos y sus familias.
A
finales de Noviembre del año pasado, las FARC-EP propuso
al gobierno colombiano un intercambio humanitario de Prisioneros
de guerra enfermos, pero la negligencia y enredos burocráticos
y legalistas han impedido que se realice.
Ya
la organización guerrillera anunció que de manera
libre, espontánea y humanitaria, liberará después
del intercambio otro importante número de prisioneros. Sin
embargo la propuesta de solución definitiva a través
de la ley de canje, el intercambio humanitario o el traslado a un
tercer país de todos los prisioneros, mientras la situación
se define, sigue en espera de respuesta positiva del gobierno colombiano.
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