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EL NEOLIBERALISMO Y EL DETERIORO DE LAS CONDICIONES DE VIDA
DE LA CLASE TRABAJADORA EN AMÉRICA LATINA

Por Carmen CHINAS SALAZAR

La aplicación del neoliberalismo

El neoliberalismo, como "nueva" estrategia del capital financiero transnacional fue puesta en marcha por gobiernos profundamente reaccionarios, el de Ronald Reagan, en los Estados Unidos, y Margaret Tatcher, en Gran Bretaña. El neoliberalismo es la búsqueda de una salida a la crisis histórica del capitalismo; una nueva estrategia de supervivencia del capitalismo en su fase imperialista, adoptada e impuesta por el capital financiero transnacional luego de la atrofia de la estrategia keynesiana.

El neoliberalismo es sobre todo un instrumento ideológico al servicio del capital financiero transnacional que trata de orientar el proceso de la globalización para su beneficio. Sus propósitos son los de justificar su dominio económico y político en el mundo; respaldar argumentalmente sus posibilidades de saqueo sin freno, su libre ir y venir por todos los confines de la Tierra en un proceso depredador cuya magnitud no tiene precedentes.

La aplicación del neoliberalismo no es igual para los países desarrollados que para economías del tercer mundo. A nuestros países les exigen privatizarlo todo, porque su fin es el de apropiarse de nuestras principales fuentes de riqueza, y para eso la presencia de la propiedad estatal representa un impedimento. En cambio, al interior de las grandes potencias mantienen un grado importante de propiedad estatal. Nos plantean desregularlo todo, con el objeto de garantizar el libre flujo de sus capitales; en tanto ellos mantienen mecanismos proteccionistas a diversas ramas de la economía interna y frente a las importaciones.

El neoliberalismo pretende impedir que en nuestros países se establezcan políticas como la protección de la industria nacional; la fijación de requisitos para exportaciones e importaciones, y, sobre todo, el establecimiento de condiciones estrictas a la inversión extranjera. El capital financiero transnacional exige que el Estado no intervenga en la economía, no aplique una política de nacionalización de ramas básicas y que no se constituya en propietario de empresas, es decir, que no sea un productor directo de los bienes y servicios necesarios para impulsar el desarrollo económico independiente y el bienestar popular.

América Latina.

En América Latina, luego de un poco más de dos décadas de aplicación del modelo neoliberal las consecuencias para nuestros países han sido desastrosas: mayor pobreza, concentración de la riqueza en unas cuantas manos, desmantelamiento de Estados Nación, estancamiento de la economía, dependencia respecto del capital financiero trasnacional, privatizaciones, abandono del Estado a las políticas sociales, flexibilización laboral que se traduce en sacrificio de los trabajadores en aras de la productividad, incremento de la deuda externa, apertura indiscriminada al capital extranjero sobre todo al especulativo, bajos salarios y desempleo.

Los defensores del neoliberalismo y los organismos financieros internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, señalaban que aplicando las recetas del libre mercado, a partir de los años 90 los pueblos latinoamericanos y caribeños vivirían una etapa de crecimiento económico con equidad, sin embargo la realidad resultó muy distinta y nuestros pueblos padecen las consecuencias. En una investigación auspiciada por los Países Bajos , se señala que "las sociedades latinoamericanas se encuentran entre las más desiguales del mundo. En los ochenta el panorama distributivo de la región empeoró y en los noventa ha registrado un relativo estancamiento a altos niveles de inequidad distributiva".

Incremento de la pobreza.

Los balances sobre la economía latinoamericana de las últimas dos décadas comprueban el fracaso del neoliberalismo; según fuentes de la CEPAL y la Comunidad Andina, los sectores pobres, que hace una década concentraban ya el 70% de la población, ocho años después se elevaban a más del 77%; entre ellos, la indigencia pasó del 30 al 38% . El número de pobres en América Latina y el Caribe alcanza ya un 45% de la población total, suman 224 millones de personas, y de ellas 90 millones son indigentes. Más de la mitad del total de pobres e indigentes son niños y adolescentes. Entre el 20% y el 50% de las poblaciones urbanas de la región viven en condiciones desastrosas de hacinamiento masivo, pobreza extrema, violencia y marginalidad; no tienen acceso a servicios básicos de atención primaria de salud ni de saneamiento; en las áreas rurales más del 60% no dispone de ellos y el 50% carece de suministro de agua potable.

El Informe de la CEPAL 2000, denominado "Equidad, desarrollo y ciudadanía" da cuenta de que no se cumplieron las expectativas de crecimiento esperadas para la década de los 90; se plantea que el cambio de orientación de las políticas públicas que conoció la región desde los años ochenta se caracterizó por la crítica a la visión universalista y a la responsabilidad exclusiva del sector público, al proponer la reducción del papel del Estado, la mayor participación de actores privados, la selectividad de las políticas hacia los sectores más pobres y el impulso de procesos de descentralización. La experiencia ha demostrado el poco éxito que ha tenido esta orientación en alcanzar sociedades más equitativas.

América Latina lleva ya dos décadas pérdidas, sin que se vislumbren hasta el momento posibilidades de recuperación económica de continuarse por esa vía, algunos datos del propio Informe 2000 de CEPAL pueden ilustrarlo de forma clara :

1) El crecimiento económico y el aumento de la productividad han sido frustrantes durante la última década. De hecho, sólo tres países de la región alcanzaron en ambas variables registros iguales o superiores a los de los tres decenios anteriores a la crisis de la deuda.

2) El crecimiento promedio de la región sigue siendo inferior no sólo a lo que hace falta para cerrar la brecha que nos separa de los países más desarrollados sino también a lo que la CEPAL ha considerado deseable y necesario para superar los graves problemas de pobreza que aquejan a la región. Los indicadores de deterioro de la calidad del empleo son aún más generalizados, según se aprecia en el aumento relativo del empleo en sectores de baja productividad, principalmente del sector informal, donde se han generado siete de cada diez puestos de trabajo en las zonas urbanas durante la década que termina.

3) Posiblemente no existe ningún país de la región donde se hayan reducido los niveles de desigualdad en relación con los imperantes hace tres décadas (cuando ya se contaba con mediciones para un número importante de países) y para muchos la desigualdad es mayor que entonces.

En ese aspecto, cabe destacar que el propio informe de CEPAL reconoce que Cuba ha mantenido la distribución del ingreso más equitativa de la región, pese a las tensiones que generó la profunda crisis económica que experimentó a comienzos de la década y el posterior proceso de reestructuración.

La situación laboral de los trabajadores.

El neoliberalismo ha traído como consecuencia bajos salarios, desempleo, pérdida de conquistas de carácter laboral, aumento del trabajo infantil e incremento del empleo informal. A esto se suman las "recomendaciones" del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial para que los países "flexibilicen" su legislación laboral, es decir, para que se abandone en los hechos el carácter social del derecho del trabajo.

El nulo crecimiento de la economía en la región llevó a un serio empeoramiento de las condiciones en el mercado de trabajo. La tasa de desempleo subió de 8.1% a 8.7%, nivel superior a los alcanzados durante la crisis de la deuda a comienzos de los años ochenta . Desde mediados de los años noventa, la tasa de desempleo regional ha mostrado un fuerte aumento. En 1999 este indicador tuvo nuevamente un marcado incremento, que lo llevó a superar incluso los niveles más altos de desempleo alcanzados en la década de 1980.

Las reformas económicas han exacerbado asimismo ciertos problemas antiguos y creado nuevos: se han mantenido las bajas tasas de inversión y crecimiento de la productividad en muchos países y sectores, ha habido escasa generación de empleos y los que se han creado son de baja calidad, no se ha logrado reducir los altos niveles de inequidad que tradicionalmente han caracterizado a la región, ha habido dificultades para integrar los sectores y empresas principales en las economías nacionales, se han ampliado los déficit comerciales y los países dependen más de los volátiles capitales externos.

Se preveía que las reformas tendrían un impacto positivo sobre el empleo, en virtud de un crecimiento más rápido del producto y un cambio hacia tecnologías de producción de mayor uso intensivo de mano de obra, en tanto también se proyectaba que la mayor demanda de mano de obra no calificada contribuiría a restar importancia a la calificación y mejorar la distribución del ingreso. Ninguna de estas expectativas se concretaron.

Al lento crecimiento del empleo durante los años noventa se sumó el deterioro de la calidad de los puestos de trabajo; se registró un desplazamiento del sector formal al informal donde, de acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), se encontraba cerca de 60% de los nuevos puestos creados en los países del proyecto.

Flexibilización laboral.

Con el modelo neoliberal, los principios fundamentales de la relación jurídica laboral como el de considerar al trabajo como derecho y deber social, la libertad de trabajo, la igualdad y la estabilidad en el empleo, el contrato colectivo de trabajo, contrato ley, el derecho de huelga, derecho a la sindicalización y otras conquistas históricas de carácter laboral que han sido fruto de la lucha de los obreros, en la actualidad están siendo amenazadas y en muchos casos en los hechos ya se han abandonado. Los instrumentos de control financiero imponen políticas a los países subdesarrollados, en las que prevalecen la protección por parte del Estado de los intereses de los enormes capitales nacionales y extranjeros, en detrimento de los derechos de la clase obrera y su impacto en la calidad de vida.

Con la llamada "flexibilización laboral" se expresa una tendencia al deterioro de las condiciones de trabajo y de seguridad laboral, y de reducción del pago de obligaciones previsionales, con el propósito de reducir los costos laborales. Este tipo de medidas no da lugar a ganancias sostenibles de productividad y empleo, e incluso sus efectos sobre la rentabilidad pueden ser sólo temporales. Aún más, en la medida en que el establecimiento y la mantención de condiciones laborales básicas adquiera progresivamente más importancia como criterio de acceso a importantes mercados externos, quedará cada vez más en evidencia el carácter espurio de las supuestas ganancias en términos de costos.

La Organización Internacional del Trabajo en su boletín número OIT/98/37 de fecha lunes 26 de octubre de 1998, plantea que con la flexibilización laboral puede haber "un mejor funcionamiento de las empresas, aumento de la productividad y descenso de los costos salariales", así como una tendencia a acortar las horas de trabajo. Entre los aspectos negativos el informe destaca el aumento del trabajo a tiempo parcial, la reducción de la retribución de las horas extraordinarias, mayor inestabilidad en el empleo y más "horas insociales" (es decir, trabajo nocturno, trabajo durante fines de semana y largos turnos durante períodos de mucho trabajo)".

La privatización de la seguridad social.

El derecho a un sistema íntegro de seguridad social, en donde un trabajador y su familia se encuentren asegurados ante cualquier riesgo laboral, enfermedad, urgencia médica y un retiro decoroso, ha sido una de las mayores conquistas de la clase obrera en el mundo; sin embargo este derecho ha tenido un proceso de cambios en donde se vislumbra una clara tendencia hacia la privatización, aplicando, conforme a las políticas de libre mercado o neoliberales, la reducción paulatina de la protección y responsabilidad estatal de garantizar los derechos sociales y el bienestar. El cambio de la política social se ha realizado mediante una propuesta en donde el bienestar social pertenece al ámbito de lo privado, la salud sólo interesa en términos de capital humano o de inversión rentable, y la acción pública como lo ha señalado la propia Organización de las Naciones Unidas, se limita al combate a la pobreza extrema.

El llamado "padre de las privatizaciones", el Dr. José Piñeira quien instrumentó el modelo chileno de privatización de pensiones y asesoró a México y Estados Unidos en el mismo sentido, ejemplifica claramente el carácter individualista del proyecto neoliberal para la seguridad social; en el documento la Revolución de las Pensiones en Chile señaló que "ante el fracaso del sistema de pensiones manejado por el Estado, la lección final es que las únicas revoluciones con éxito son aquellas que confían en el individuo y en las maravillas que el individuo puede hacer cuando es libre. Las pensiones han dejado de ser un problema gubernamental, despolitizando así a un gran sector de la economía y permitiendo a los individuos tener mayor control sobre sus vidas. El defecto estructural ha sido eliminado y el futuro de las pensiones depende del comportamiento individual y del desarrollo de los mercados".

El régimen de la seguridad social se encuentra regulado dentro del amplio concepto que constituyen los derechos sociales, no es un acto de caridad o beneficencia, sino la justa retribución a los trabajadores por su esfuerzo, debiendo ser una función pública; sin embargo, se ha impuesto una política económica en el mundo que privilegia a los grandes volúmenes de capital antes que ver hacia la problemática social. Al privatizarse el sistema de pensiones se rompe con el carácter colectivo, social y solidario del derecho de la seguridad social para volverse un problema individual de cada trabajador. Entre los países que han implementado el modelo privatizado o semiprivatizado de pensiones se encuentran: Bolivia, Chile, El Salvador, México, Colombia, Perú, Argentina y Uruguay.

El esquema privado no ha resuelto el problema de las pensiones, incluso en países desarrollados donde se ha implementado este esquema existe el riesgo del fracaso. En un estudio de la OIT se concluye que el sistema de pensiones de los Estados Unidos -y en menor medida el sistema del Reino Unido- entraña más riesgos para sus miembros que los sistemas de los países de Europa occidental, debido a que los sistemas de estos dos países se basan en mayor medida en programas para sectores profesionales determinados y de financiación privada que en un sistema financiado por completo por el gobierno.

La situación de la niñez.

Las distintas naciones y organismos especializados en el mundo, han planteado desde hace más de 70 años la necesidad de proporcionar al niño una protección especial, pues el niño, por su "falta de madurez física y mental, necesita protección y cuidados especiales, incluso la debida protección legal, tanto antes como después del nacimiento" , pero con la aplicación del neoliberalismo y el abandono del Estado a las políticas sociales, los problemas de la niñez se han agravado.

La Organización de las Naciones Unidas para la Niñez (UNICEF) en el Estado Mundial de la Infancia de 1997, señaló que "desafortunadamente, el desarrollo económico de los últimos decenios ha contribuido a incrementar la desigualdad y la pobreza. El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) respondieron imponiendo a los países endeudados, a cambio de una garantía sobre los préstamos, un conjunto de medidas de política económica, conocido como programa de ajuste estructural (...) Muy a menudo, los recortes del gasto público recayeron en la salud y la educación, los subsidios alimentarios y los servicios sociales, que paliaban las necesidades más elementales de los pobres. La experiencia directa muestra que en la mayoría de los países son los pobres y sus hijos quienes pagan de forma desproporcionada el costo real del ajuste. La pobreza no es una situación eterna. Se refuerza o se debilita por las acciones y las oportunidades económicas y políticas".

Las consecuencias de la pobreza en la primera infancia.

Cuando la pobreza castiga a una familia, los integrantes más vulnerables y afectados son los niños, cuyo derecho a la supervivencia, el crecimiento y el desarrollo corre peligro. Cuatro de cada 10 niños nacidos actualmente en los países en desarrollo viven en condiciones de extrema pobreza. Esa pobreza condiciona todos los aspectos de sus vidas, desde la desnutrición y la carencia de agua potable y saneamiento adecuado hasta la esperanza de vida. Asimismo, la pobreza es la principal causa subyacente de millones de muertes prevenibles y la razón por la que los niños están desnutridos, no asisten a la escuela y son víctimas de abusos y explotación.

El comandante Fidel Castro, en la inauguración de la X Cumbre Iberoamericana denunció la grave situación en que se encuentra la niñez latinoamericana, señalando que en el año 2000 aproximadamente el 36% del total de niños menores de dos años estaba en situación de alto riesgo alimentario. En las zonas rurales esta amenaza afecta a una proporción aún mayor, alrededor del 46%, debido a la generalizada precariedad de las condiciones sanitarias y a las mayores dificultades de la población para acceder a los servicios públicos de salud. Como una verdadera plaga prolifera el trabajo infantil. Cerca de 20 millones de niños menores de 15 años están trabajando. Más de la mitad de estos trabajadores infantiles son niñas, y la gran mayoría realiza labores que ni siquiera son reconocidas ni se toman en cuenta en las estadísticas oficiales.

Por una propuesta alternativa.

Nuestra América, América Latina, Indoamérica, esa identidad común de naciones que comparten su historia, su cultura e idiosincracia, que tiene problemas y enemigos comunes; que se enfrentó al colonialismo, a las constantes intervenciones de potencias, y que por un "destino manifiesto" debe defenderse de las agresiones del imperialismo norteamericano, también comparte una gran tradición de lucha y de intentos por lograr la unidad latinoamericana de manera independiente y soberana.

El sueño de Bolívar y Martí para crear la Nueva América, la gran Patria Latinoamericana, sigue vigente. Hombres destacados como Vicente Lombardo Toledano, José Carlos Mariátegui, Artigas, Sandino y muchos próceres de nuestras naciones más, han defendido esta aspiración que es necesaria hoy más que nunca, ante las consecuencias de la aplicación del modelo neoliberal.

Una alternativa latinoamericanista y caribeña debe ser la de una integración de la región no subordinada a los intereses del gran capital financiero, con una base igualitaria y de cooperación benéfica (como el acuerdo Energético de Caracas) y no bajo el modelo neoliberal como ha sucedido con el NAFTA, el G3 y otros.

Debe proponerse un modelo de desarrollo que permita una mayor distribución de la riqueza, que desarrolle las fuerzas productivas para impulsar el crecimiento económico de la región para distribuir el producto social con equidad, que revierta la política de privatizaciones.

La alternativa latinoamericanista no sólo debe "eliminar las aristas más filosas del neoliberalismo" como proponen quienes hablan de una supuesta tercera vía, sino retomar el papel del Estado para luchar por nuestra independencia y soberanía respecto de las potencias hegemónicas e impida el saqueo de nuestros recursos.

En materia democrática, debe dejarse atrás la simulación a la que conducen la supuesta "alternancia en el poder" y la transición democrática bajo el modelo neoliberal, pues los procesos electorales se han mercantilizado y se convierten en mercancía al servicio de los intereses y estrategia del gran capital. Debe proponerse una democracia distinta, donde el pueblo sea el que mande y los gobiernos sirvan a los intereses populares; que la democracia sea una forma de vida sustentada en el creciente bienestar económico, social y cultural del pueblo.

Una propuesta alternativa debe proponerse transformar la sociedad hacia estadios más avanzados en donde no exista la explotación del hombre por el hombre.

   
 
  Teoría y Práctica. Organo de Teoría y Política
del Comité Central del Partido Popular Socialista de México
   

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