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El
Movimiento Comunista mundial ha luchado y ha madurado en el período
pasado inmediato. Esta Conferencia se realiza en un momento sumamente
importante. El polvo ya se ha asentado y ahora es mayor que nunca
la base para avanzar de nueva cuenta a partir de las derrotas del
socialismo. Hay un nivel superior de unidad y existe también
la posibilidad de profundizarla en el futuro.
La
globalización de la economía capitalista mundial,
la crisis mundial del capitalismo y las aventuras militaristas emprendidas
por el imperialismo estadounidense han conducido hacia la agudización
de la lucha de clases, y esta agudización ha propiciado que
se forjen nuevos niveles de unidad de los comunistas y la clase
obrera. Esta Conferencia misma es una demostración de esa
nueva unidad en proceso de expansión. Debemos hallar todas
las oportunidades para reunirnos, para encontrarnos, para discutir
y actuar de manera unitaria.
El
imperialismo estadounidense se ha vuelto más descarado y
más agresivo. Su intención es crear un único
Estado-Nación mundial que esté sujeto a su dominio.
Además de su expansionismo económico utilizan la fuerza
militar con armamento de destrucción masivo nunca antes visto,
en su intento por ejercer la hegemonía mundial. La secretaria
de Estado de Estados Unidos, Madelaine Albright lo ha expresado
así: "si tenemos que usar la fuerza ¡es porque
somos América! Somos la Nación indispensable. Estamos
de pie. Vemos adelante, hacia el futuro".
Esta
concepción es la razón subyacente de la agresión
imperialista de Estados Unidos y el bombardeo a Yugoslavia. El bombardeo
a la Embajada de la República Popular China expuso al desnudo
la ahora ya admitida verdad de que ésta ha sido una guerra
del imperialismo estadounidense, dirigida por la Agencia Central
de Inteligencia (CIA), y que la Organización del Tratado
del Atlántico del Norte (OTAN) es sólo un delgado
antifaz que no logra su propósito de encubrir esta guerra
terrorista contra el pueblo de Yugoslavia. El imperialismo estadounidense
busca balcanizar a los Balcanes y ejercer su control sobre toda
Europa y se está valiendo de la OTAN para llevar adelante
su propósito con el máximo de beneficios y sentar
las bases para una posterior expansión hacia las ricas áreas
petrolíferas y minerales de Europa Oriental y Asia. Apenas
unos días después de que empezaran los bombardeos,
un vocero del Departamento de Estado de Estados Unidos cínicamente
proclamó a este país como un "poder europeo".
En
los Estados Unidos, como en todos los países, hay una indignación
masiva y una movilización generalizada en contra de la guerra.
Se han realizado actos públicos contra esa guerra de agresión
en múltiples lugares del país. Los sindicatos, las
organizaciones pacifistas, los grupos defensores de los derechos
civiles, las iglesias y millones de personas de todas las características
expresan su oposición a la guerra.
Esto
se ha reflejado en la votación en el Congreso de Estados
Unidos rechazando el uso de tropas terrestres. En el caso de la
guerra de Vietnam se requirieron cinco años para alcanzar
un grado de respuesta semejante. Gracias a la presión del
pueblo estadounidense y a las demostraciones que se han realizado
en todo el mundo, este nivel ahora se ha alcanzado en solamente
cinco semanas de guerra contra Yugoslavia.
Nuestro
partido ha sido una fuerza puntera en estos acontecimientos. Esta
guerra pronto impactó con fuerza afectando la calidad de
vida del pueblo estadounidense. Los miles de millones de dólares
que se gastaron en esta agresión fueron sustraídos
de los fondos para beneficio social. Los más dañados
fueron los ancianos y los niños. Se les fue privando de lo
indispensable para su sobrevivencia. La brutalidad de la política
exterior estadounidense ha marchado en paralelo con la brutal política
interior en contra de la clase obrera de Estados Unidos. Se ha ido
generado una atmósfera tal en la que la vida ya no se respeta.
A lo largo de todo el país la policía ejerce la violencia
y llega con facilidad al asesinato en contra de individuos del pueblo,
sobre todo en contra de afroamericanos y otras minorías raciales,
y de nacionalidades oprimidas.
Las
declaraciones conjuntas formuladas por los partidos comunistas de
los Balcanes, los partidos comunistas de los países miembros
de la OTAN, los partidos comunistas de los países árabes,
los partidos comunistas y de izquierda de Europa y otros conjuntos
de partidos comunistas han sido factores importantes para generar
un sentimiento opuesto a la guerra. Esto demuestra la importancia
de la unidad y de la acción unitaria del movimiento comunista
mundial. Debiéramos emprender el examen sobre las posibilidades
de iniciar algún tipo de acciones coordinadas en contra de
la guerra. Ya es hora de poner en práctica la proposición
que formuló el año pasado el Partido Comunista de
Bielorrusia para convocar a una conferencia sobre la abolición
de la OTAN.
La
globalización de la economía mundial camina guiada
por la divisa de las máximas utilidades para los principales
países capitalistas. Existen entre las corporaciones transnacionales
estadounidenses varias que acumulan tanto poder que cualquiera de
ellas supera a países enteros, no solamente a países
en desarrollo sino incluso a países imperialistas. Su penetración
se ha concentrado sobre todo en la industria básica y pesada,
en el acero, los automóviles, la producción petrolera.
El capitalismo estadounidense se ha vuelto tan poderoso a causa
de la obtención de superutilidades provenientes de las privatizaciones
y del abatimiento de los niveles de vida del pueblo de los propios
Estados Unidos y de los demás países del mundo sobre
los cuales han impuesto su control. Ahora utiliza una parte de esas
excesivas utilidades para hacer empréstitos a través
del Fondo Monetario Internacional a los países que previamente
descapitalizó. Así, mientras el imperialismo estadounidense
ha sido el causante y el beneficiario a la vez de que se hayan hipotecado
todas estas economías, al mismo tiempo se ha valido de tales
hipotecas para someter a estos países a nuevas formas de
creciente saqueo y opresión que les son impuestos a través
del Fondo Monetario Internacional. Y todo esto conduce hacia una
mezcla de constantes crisis y conflictos, en la que la presencia
de las fuerzas militares estadounidenses alrededor del mundo sirve
al imperialismo estadounidense como fuerza represiva y, a la vez,
como cobradores de la deuda a favor del propio imperialismo.
Los
tratados comerciales como el TLC, antes el GATT, en su momento el
propuesto MAI, etcétera, son formulados con el propósito
de profundizar el control de las corporaciones transnacionales estadounidenses.
Los tratados comerciales, el uso intempestivo de la agresión
militar, las declaraciones prepotentes e irrespetuosas del Departamento
de Estado antes descritas, todo ello deja en claro que no existe
democracia en los procesos imperialistas. Su mensaje es "acepta
vivir en la esclavitud o ser destruido".
La
economía globalizada está impactando de manera profunda
sobre la clase obrera y el pueblo de Estados Unidos. La exportación
de capital ha traído como consecuencia la desindustrialización
de la economía. Además, hay un proceso continuo de
monopolización que se traduce en centenares de miles de trabajadores
que pierden su empleo. Las industrias que han cerrado sus puertas
han ocasionado la perdida de plazas. Se ha generado un desempleo
masivo y también un subempleo. Existen 21 millones de desempleados,
trabajadores de tiempo parcial y trabajadores temporales. 43 millones
de personas carecen de servicios médicos y protección
social de cualquier tipo. Hay cinco millones de personas carentes
de hogar. 37 millones de analfabetos. Uno de cada cinco niños
norteamericanos va a la cama cada noche sin haber satisfecho su
hambre. 80% de los adolescentes afroamericanos no pueden encontrar
ocupación. El gobierno cierra los ojos al florecimiento del
narcotráfico en el país. Las drogas le sirven para
mantener en actitud pasiva a contingentes cada vez mayores evitando
que se incorporen a la lucha para cambiar estas injustas condiciones.
Ha
habido cambios positivos, hechos nuevos en el movimiento sindical.
Los dirigentes que durante la etapa de la guerra fría dominaron
la AFL-CIO por cuarenta años han sido derrotados y reemplazados
por otros dirigentes progresistas y más militantes. Además,
la nueva dirigencia ha modificado los Estatutos de la AFL-CIO, especialmente
aquellos mandatos que fueron establecidos en contra del Partido
Comunista y sus miembros para excluirlos de la vida laboral y de
la lucha y dirigencia sindicales. Las nuevas políticas se
basan en el sindicalismo que reconoce la lucha de clases como fundamental.
La huelga por solidaridad, la organización de los trabajadores
no organizados, la construcción de alianzas electorales entre
el movimiento sindical y otros sectores progresistas de la sociedad
son piedras angulares del nuevo sindicalismo que ha emergido.
El
movimiento sindical ha jugado un papel decisivo en la derrota de
las fuerzas de ultraderecha, profascistas en las elecciones de 1998.
Ha educado y organizado a millones de personas para que ejerzan
el voto en contra de la ultraderecha. La AFL-CIO también
se preparó para la batalla electoral del año 2000
con candidatos, alianzas y coaliciones, con la creación de
un fondo financiero para enfrentar a la ultraderecha y sus políticas
gubernamentales regresivas.
Los
movimientos huelguísticos en Estados Unidos ahora constituyen
luchas agudas y prolongadas. Ha habido huelgas en la industria del
acero, el carbón, la industria automotriz, el transporte
y muchas otras ramas. Los trabajadores se movilizan para acabar
con los contratos que contienen cláusulas lesivas a sus intereses,
que incluyen despidos de personal y reducciones a diversas conquistas
laborales. También se movilizan para lograr nuevas conquistas.
Apenas el miércoles pasado en la Ciudad de Nueva York, 50
mil trabajadores se manifestaron en Wall Street contra las privatizaciones,
la ola de despidos, la exportación de puestos de trabajo,
el trabajo infantil y todas las demás formas a través
de las cuales las corporaciones perjudican al pueblo trabajador.
Nuestro
partido y nuestro periódico el People's Weekly World han
sido parte integral de todas estas luchas. Los dirigentes del movimiento
sindical se refieren a nuestro periódico como periódico
de los trabajadores. Ha recibido reconocimientos por la cobertura
que da a las huelgas. Hemos desarrollado un nuevo vehículo
de propaganda, un programa de televisión de treinta minutos
titulado Transformando América ya se transmite en más
de veinte grandes ciudades.
Al
inicio de la década de los noventa los tiempos fueron tumultuosos
para el movimiento comunista mundial. Durante este período
tuvimos que luchar para mantener los principios del marxismo-leninismo
que constituyen el cimiento de nuestro partido. Miles de nuevos
miembros se han unido al partido en la etapa más reciente.
Esto es un reflejo del cambio que se ha venido dando en los patrones
del pensamiento social y de la declinación del anticomunismo.
Hay un desarrollo substancial del sentimiento antimonopolista, incluso
un disgusto social creciente frente a la actividad de los monopolios
y el daño que causan al pueblo.
El pueblo se da cuenta que el capitalismo no puede resolver sus
problemas ni la crisis que enfrenta en la vida diaria. Se da cuenta
que el único fin del sistema es la acumulación de
utilidades. Por lo tanto no considera viable aceptar este sistema
que nada bueno tiene que ofrecerle. Cada vez que nuevos elementos
del pueblo se incorporan al partido, se ven a sí mismos uniéndose
a una organización que actúa para cambiar las condiciones,
para mejorar la vida, para crear una sociedad más equitativa
en lo económico, en lo político y en lo social. Muchos
nuevos adherentes al partido no precisan todavía lo que es
el socialismo pero desean aprenderlo. Por lo tanto hemos puesto
el tema de la educación política, del conocimiento
del socialismo como solución a la crisis del capitalismo,
como la tarea prioritaria.
Estamos
entrando a un nuevo siglo. El imperialismo despliega sus esfuerzos
por controlar y someter toda la actividad humana a sus intereses,
imponer la guerra y cargar los costos a los pueblos. Esto conduce
a un conflicto directo con las aspiraciones, con los deseos y con
la dirección principal de la lucha de clases de los trabajadores
y los pueblos del mundo que buscan la paz, la construcción
pacífica, el desarrollo social y el socialismo. El siglo
XXI es nuestro siglo. Es el siglo del socialismo.
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