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EL SINDICALISMO, LOS PARTIDOS POLITICOS Y LAS LUCHAS DEL PUEBLO
Por Oscar ALVARADO ALCANTARA

En la segunda mitad del siglo XVIII el hombre dio un salto enorme. Causa, la revolución industrial. De los talleres artesanales, de los talleres familiares y los obrajes en que laboraban los trabajadores de ese siglo, pasaron a las fábricas, éstas reúnen varios centenares de operarios y en poco tiempo, millares de personas.

Los empresarios, dueños de las fábricas, no contaron con el enorme problema que toda esta gente generaría en sus nuevos centros de trabajo, y, una vez creados, menos pensaron en darles solución. Grandes poblaciones se encuentran en las ciudades.

Los obreros viven en sótanos totalmente insalubres, en condiciones inhumanas, a esto hay que agregar, largas jornadas de trabajo, salarios de miseria y nula libertad personal.

De esta manera los trabajadores se dan cuenta que sólo unidos haciendo un frente común, mejorarán sus demandas y en consecuencia, sus niveles de vida. Así surgen los sindicatos.

A mediados del siglo XIX, en toda Europa los sindicatos se multiplican, la razón es que la industria crece en forma constante y los obreros buscan, aparte de mejorar sus condiciones salariales, un lugar en la estructura social.

En México, las condiciones que vive el país bajo la dictadura de Porfirio Díaz, no permiten una organización de trabajadores hasta que el sistema político es derrocado.

Las organizaciones de obreros empiezan a surgir después de 1910, conforme la Revolución Mexicana va cambiando las estructuras económicas del país, basadas fundamentalmente en la concentración de la tierra en pocas manos.

Así, en este contexto se levanta la figura férrea, decidida de un hombre nacido el 16 de julio de 1894 en Teziutlán, Puebla: Vicente Lombardo Toledano.

Siendo adolescente, le toca vivir los grandes cambios de distintos regímenes que envejecían en el mundo y en la humanidad flotaba ya un ambiente de renovación.

La vorágine del imperialismo seguía su expansión con esa misión de abuso, fijando el coloniaje y modificando el mapa mundial para su beneficio y despertando la idea de la primera conflagración mundial, México era víctima, además, de colonia económica de varias potencias del mundo. Jamás un pueblo había vivido en carne propia la sujeción y opresión, como el nuestro en esos años de dictadura porfirista. Los trabajadores dejaban su vida en las fábricas y en las minas, víctimas de una oligarquía que devastaba, saqueaba y malversaba las riquezas naturales del suelo y del subsuelo, además terminaba con la vida de la gente joven, convirtiéndola en capital financiero que se fugaba.

La democracia política prácticamente desapareció hasta del lenguaje ya que la dictadura porfirista marginaba y aplastaba al pueblo con una frase casi invulnerable "poca política y mucha administración".

Vicente Lombardo Toledano, es un hombre de la Revolución Mexicana, porque ella le hizo entender el drama de nuestro pueblo, le abrió los horizontes para afiliarse al pueblo trabajador y le mostró la vía que tenía el pueblo de México para seguir avanzando en el sentido de la independencia nacional y del progreso social.

El mismo lo expresó en alguna ocasión: "comencé a pensar en México el día en que estalló la Revolución".

Vicente Lombardo Toledano es en nombre de su tiempo y de más allá de su tiempo. La época que le toco vivir lo forjó, le dio perfectamente la perspectiva de un nuevo tiempo en la historia: la de una sociedad superior, en la que desaparezca de la realidad y de la conciencia de la humanidad, la visión de Thomas Hobbes, de que: "el hombre es el lobo del hombre".

Las revoluciones son las que mejoran la educación política. Sin lugar a dudas la Revolución Mexicana dio profundas lecciones a Lombardo sobre lo que estaba sufriendo su país y su pueblo. Por eso al relacionarse con la clase obrera en 1917 a través de la Universidad Popular, descubre paso a paso su campo de lucha. Su militancia en el movimiento obrero lo encausó hacia la búsqueda de nuevas armas teóricas.

Lombardo es soldado del ejército invencible del proletariado, aunque el término moleste a los actuales dueños del poder, su vida la entregó a la lucha por la clase obrera. Para influir en su destino, debía estar en donde estaban los obreros, su militancia en la CROM fue guiada por principios y no por líneas oportunistas circunstanciales.

La clase obrera es la clase social revolucionaria por excelencia, la que con sus manos y su cerebro crea la riqueza con la transformación de la naturaleza.

La historia de la organización de la clase obrera, es la historia contemporánea de la lucha revolucionaria de la sociedad.
Por su contenido, la lucha de la clase obrera es: política, económica e ideológica.

Por su forma, esta lucha se realiza a través del partido político de la clase obrera y en el plano internacional en el reforzamiento de su carácter unitario.

Los sindicatos son organizaciones de masas de frente único, donde en forma voluntaria se agrupan los trabajadores para, independientemente de sus opiniones políticas, creencias religiosas, su raza o sexo, luchar por reivindicaciones comunes a sus intereses de clase y defender sus derechos, bajo cualquier sistema de la vida social.

Los sindicatos son centros de organización de la clase obrera, de agrupamiento y cohesión de sus fuerzas, así como escuelas de educación de clase. Son ejes de la organización de la clase obrera que se prepara, con sus luchas, para la emancipación de todo el pueblo; por lo que apoyan todo movimiento político o social que se encamine a ese fin.

Es en el curso de la etapa armada de la Revolución Mexicana, que el movimiento obrero adquiere un carácter nacional, desde el punto de vista organizativo.

En todo el curso del presente siglo, el movimiento obrero de México ha estado ligado a las luchas políticas nacionales, de tal forma que, independientemente de los principios en que ha sustentado sus acciones, el sindicalismo ha tenido que ofrecer una respuesta política ante diversos acontecimientos históricos.

Como en otros países, las líneas sindicales, que han influido en la orientación de las luchas de la clase obrera en México, son: el anarco sindicalismo, el reformismo y el sindicalismo revolucionario.

El anarco sindicalismo sostiene la táctica de la acción directa, reivindica la espontaneidad de las masas y niega la lucha en el terreno político, para limitarla al aspecto económico.

El reformismo postula el avance gradual de los cambios en la sociedad, limita la lucha sindical a las meras reivindicaciones económicas-, es oportunista, niega la lucha revolucionaria y con ello, protege la supervivencia del régimen capitalista de la producción.

El sindicalismo revolucionario sustenta el principio de la lucha de clases, supera el economicismo de las luchas sindicales y reivindica las causas fundamentales del pueblo. Considera a la huelga y a las batallas contra los patrones como etapas de preparación para la lucha por el poder político, lo que hace de los sindicatos una fuerza revolucionaria.

En un país como el nuestro, en circunstancias actuales y siendo un país dependiente, se acentúan en forma efímera las victorias económicas, por lo que las luchas sindicales de la clase obrera necesita ser, al mismo tiempo, por las reclamaciones populares y nacionales.

Sin embargo, a pesar de los avances alcanzados durante los últimos años, en lo programático y en su combatividad, la clase obrera enfrenta obstáculos en el desarrollo de sus acciones, que cumplirán el ya de por sí difícil camino hacia el progreso social.

El movimiento sindical de la actualidad tiene ante sí un problema fundamental, el problema de su unidad.

Mientras no se alcance la unidad del movimiento obrero, seguirá padeciendo: antidemocracia, corrupción, olvido de la lucha de clase, pérdida del poder de compra de los salarios y el estancamiento de la conciencia de clase.

Se oponen a la unidad, el gremialismo, los intereses políticos personales de algunos dirigentes, el vanguardismo y el sectarismo que obstaculizan el trabajo unitario. La línea de la aventura y la provocación conduce al enfrentamiento con el Estado y con las direcciones sindicales reformistas, con el pretexto de la democratización. Esta corriente representada por los de ultra izquierda, utilizando demandas de los trabajadores, precipita sus acciones sin medir consecuencias con el fin de rebasar a las direcciones, crear comités paralelos y propiciar conflictos políticos permanentes que conducen a la división. Ignorando premeditadamente, la correlación de las fuerzas, minimizando las del adversario y exaltando la espontaneidad de las masas.

De su parte, los líderes oportunistas o reformistas, en su afán de conservar las direcciones sindicales, manejan demagógicamente los problemas de los trabajadores y niegan la relación que tienen con las luchas sociales del pueblo. Sofocan la vida democrática y se entregan al poder público, a los patrones, o hacen de los sindicatos apéndices de los partidos políticos.

El sindicalismo revolucionario combate a la aventura y la provocación así como todo aquello que pretende reducir la acción de los trabajadores al mero campo de las reivindicaciones económicas.

El sindicalismo revolucionario, funde al movimiento obrero en la lucha del pueblo por terminar con la injusta distribución de la riqueza y con la subordinación de México respecto del extranjero.

El sindicalismo revolucionario es un movimiento que forma parte de la lucha por alcanzar la liberación definitiva del pueblo.

El sindicalismo revolucionario defiende la independencia de los sindicatos con relación al patrón, para preservar los intereses de los trabajadores; respecto del poder público para no perder la orientación clasista de las luchas, y respecto de los partidos políticos, para que no se conviertan en fuente de sectarismo o de ambiciones políticas.

El sindicalismo revolucionario plantea la lucha por la democracia sindical, como herramienta incomparable para alcanzar las mejores decisiones y traza los caminos que garanticen el triunfo de las reivindicaciones de los trabajadores.

También impulsa la lucha por la unidad y su permanente fortalecimiento, como un resultado sistemático de la discusión y las acciones organizadas de los trabajadores en su lucha contra el patrón.

Las condiciones actuales revisten características cuya compleja interpretación está influyendo en los matices que necesita adoptar la lucha del movimiento obrero.

Ante todo estos hechos ¿qué ha sucedido en el campo de la lucha política y social y al interior de las filas del movimiento obrero?

En primer término, se ha enconado la lucha de clases y la confrontación política entre el campo democrático antiimperialista y las fuerzas proimperialistas de la derecha y la reacción.

Habiendo reagrupado sus fuerzas, los dirigentes patronales se han lanzado a fondo para rectificar rumbo surgido de la Revolución Mexicana por el que venía avanzando México, en lucha por su plena independencia y soberanía y por crear las bases para la construcción, en su momento, de una sociedad superior, socialistas y comunista. Con la implantación del neoliberalismo dependiente, el imperialismo y la gran burguesía han cambiado la correlación de fuerzas a su favor; los últimos gobiernos han entregado la riqueza del país y, todavía no conformes, pretenden privatizar las industrias eléctrica y petrolera.

La Constitución de 1917 recogió en varios de sus artículos el sentido nacionalista con objeto de limitar y en algunos casos excluir la injerencia del capital extranjero y sus agentes en nuestra vida política y económica. Facultado, sobre todo, por el artículo 27 constitucional, que le daba la base para intervenir de manera directa en la economía, en calidad de promotor y agente activo de la misma, el gobierno mexicano emprendió el camino del capitalismo de Estado que, en nuestro caso, nada tuvo que ver con el keynesianismo, ya que hasta cronológicamente surgió antes. Así, el gobierno no sólo reconstruyó caminos y presas; fomentó la educación popular, sino que respondió a las necesidades de los campesinos repartiendo la tierra. Cabe aclarar que las grandes transformaciones en la economía para acelerar un desarrollo independiente en un país que se encontrara en las condiciones que tenía México no estaban por esas fechas definidas ni teórica ni jurídicamente.

Podemos afirmar que entre los primeros documentos que trazaron un programa nacional revolucionario para reconstruir al país sobre las bases de la independencia nacional y el progreso social, está el programa de la CROM depurada (Confederación Regional Obrera Mexicana), que elaboró Vicente Lombardo Toledano en 1932. En este documento, junto a las demandas de clase de los trabajadores, económicas y sociales, y a la proclamación de los principios que debían regir la vida y la lucha de los sindicatos en México, se incluyó también la exigencia de dar un vigoroso impulso a la Reforma Agraria; establecer restricciones y limitaciones al capital extranjero con el fin de desalojarlo de las ramas fundamentales de la economía y establecer como una obligación del Estado hacerse cargo de manera directa de estas últimas.

Este programa de la CROM depurada encierra ya tácitamente la función social del sindicato en las condiciones de un país como México, con dos objetivos esenciales: 1) mejoramiento de las condiciones de vida de la clase obrera, lo que se traduce en demandas concretas a sus patrones particulares o estatales, y 2) movilización para que México crezca, se desarrolle y prospere sin sometimiento a los intereses extranjeros.

En 1941 se efectuó el Congreso económico de la CTM (Confederación de Trabajadores de México). Un nuevo gobierno iniciaba sus funciones en el país, el de Lázaro Cárdenas, y fuera de él la Segunda Guerra Mundial se extendía. Una de las resoluciones de la CTM en este Congreso fue: es deber de la clase obrera revolucionaria, reforzar la intervención del Estado democrático mexicano y la autoridad del propio Estado en la dirección de la economía nacional, como la forma mejor de levantar la estructura económica revolucionaria, por encima de la estructura que representa el capital privado, evitando la dispersión de las fuerzas materiales de los sectores progresistas del país.

De acuerdo con estos mismos propósitos, la CTM consideró que el desarrollo de la economía nacional en sus ramas principales debía hacerse de acuerdo con un plan, que debían estar a cargo del Estado y, por lo tanto, se hacía indispensable su nacionalización. Fue así como desde las grandes centrales sindicales surgieron los conceptos medulares del capitalismo de Estado como vía nacional revolucionaria de desarrollo que podría conducir a la plena independencia economía y política de México y asentar las bases para la ulterior construcción de una sociedad socialista y comunista. El papel de Vicente Lombardo Toledano fue fundamental en todo este proceso.

En tiempos actuales, con la correlación de fuerzas imperante en el mundo; cuando unas cuantas potencias, Estados Unidos, Alemania y Japón, de hecho se han repartido al mundo, convirtiendo a los países de América Latina y Caribeña, Asia y Africa, e incluso a los ex países socialistas de Europa del Este, en inmensas maquiladoras, fuentes de materias primas y fuerza de trabajo baratas, y han condenado a nuestros pueblos a la sobreexplotación a la miseria y a la desesperanza, ¿qué papel debe jugar el sindicalismo, ante este panorama mundial?

Debe luchar por la más amplia unidad: unidad en el seno del sindicalismo que evite su fragmentación; unidad del movimiento sindical con otras fuerzas y sectores de la población que estén dispuestos a enfrentar las políticas neoliberales en todos sus aspectos; que estén dispuestos a enarbolar la lucha por la soberanía y la unidad de los pueblos de América Latina y el Caribe.

Debe estar dispuesto a enarbolar un programa que no sólo comprenda las demandas inmediatas de los trabajadores para mejorar sus condiciones de vida, sino también otras que impulsen la posibilidad del desarrollo económico sin subordinación al capital financiero internacional ni a las agencias del imperialismo; un programa que respete y fortalezca la identidad cultural común de los pueblos de Nuestra América. Un programa con esas características en su esencia fue trazado ya por el movimiento sindical revolucionario mexicano y latinoamericano desde las décadas de los treintas y los cuarentas. Existen documentos valiosos que deben ser reexaminados, actualizados y enriquecidos. He ahí una tarea inmediata.

   
 
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