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América
Latina y el Caribe enfrentan una nueva fase de la política
de Estados Unidos, más agresiva que nunca. Esta nueva fase
de agresión retoma los elementos del viejo monroísmo,
del panamericanismo arcaico; del gran garrote y las tesis del patio
trasero y del destino manifiesto. En fin, de todas las fases anteriores
que han dado continuidad a la política imperialista de Washington
contra nuestros pueblos. Pone al día todas sus viejas ambiciones
y se dispone a llevarlas a su fin último. Al apoderamiento
del continente todo, de su economía, de sus recursos naturales,
de sus habitantes, a un nivel más alto de lo hecho ya. Esta
es la amenaza que pende sobre nosotros y es a muy corto plazo.
Esta
nueva fase de la agresión imperialista fue puesta en marcha
en abril pasado, en Québec, y está proyectada a culminar
en el año 2005. Fue allí, en la llamada III Cumbre
de las Américas, donde George W. Bush, contando con la complicidad
de poco más de una treintena de otros jefes de gobierno de
la región1, dio la señal de salida a la llamada Área
de Libre Comercio de las Américas, ALCA. El asunto ha sido
presentado por sus publicistas con un rostro amable y hasta como
un producto deseable. Lo hacen para confundir e inmovilizar a los
pueblos, para que no se defiendan. Se nos ha dicho que se trata
sólo de un acuerdo continental para liberalizar el comercio,
es decir, para quitar todas las trabas y estorbos para el libre
fluir de mercancías entre todos nuestros países. Se
nos ha dicho también que esto será bueno para todos;
que traerá modernización, empleo y bienestar. Nada
más falso.
La
nueva fase de la agresión de los imperialistas tiene como
instrumento central el ALCA, pero no es el único. Para asegurar
la obtención de sus fines, lo acompañan con otros
varios planes, pactos o acuerdos de carácter regional y sectorial.
El Plan Colombia, el más terrible porque sus métodos
son sobre todo violentos. Porque aúna su franco injerencismo,
por parte de Washington, en los asuntos internos del hermano pueblo
colombiano, con otros rasgos, el belicismo y la contrainsurgencia.
Porque la amenaza de su despliegue militar va mucho más allá
de las fronteras de Colombia y se extiende a Ecuador, Perú,
Bolivia, Panamá y Brasil. Y, sobre todo, a Venezuela. Porque
es el ensayo de la variante militar para todo el continente, por
si les falla el recurso de la seudo democracia. Y porque añade
a todo lo anterior un serio peligro de destrucción del medio
ambiente, allí, en la Amazonía, pulmón del
mundo. El Plan Puebla Panamá, en segundo lugar, que pone
el acento sobre las cuestiones económicas. Que se propone
la entrega a las trasnacionales de los energéticos, la biodiversidad,
las culturas, todo, por la vía mercantil. Toda la enorme
riqueza de la región convertida en mercancía, en mecanismo
de lucro, de compra y venta, sin el menor pudor. Y que incorpora
a México, a su actual gobierno, en calidad del intermediario
que da la cara en nombre del patrón, para evitar que éste
cargue con el descrédito. Y en tercer lugar, el pacto energético
de América del Norte. Otro mecanismo de saqueo y sujeción.
Estratégico para Washington sobre todo hoy, cuando afronta
una severa crisis energética. Que le permitiría superarla
de inmediato, dejar de depender de la OPEP. Evitar el riesgo de
un problema en el Golfo Pérsico. Y evitar también,
y de modo muy destacado, el tener que depender de la Venezuela,
de hoy, con su política digna, independiente y bolivariana.
Y hay otros instrumentos, muchos más. Todos ellos son, a
fin de cuentas, sólo distintos eslabones de la misma cadena
con la que los yanquis nos quieren aherrojar. Y esta vez tienen
prisa, y mucha prisa, en consumar sus proyectos.
El
ALCA, su verdadera esencia.
¿Qué
es el ALCA?2 En primer lugar hay que precisar que no es sólo
un acuerdo para el comercio, va mucho más allá. Se
trata de un proyecto que de un modo u otro afecta todos los aspectos
de la vida económica, política, social y cultural
de nuestros pueblos.3.
En
segundo lugar, es un acuerdo que se negocia en privado. No se difunde
su verdadero contenido ni su trascendencia. Todo esto se oculta
de manera deliberada.
En
tercer lugar, es un acuerdo que carece de simetría. Al revés
de lo que ocurre en la Unión Europea, donde se han integrado
economías de tamaños parecidos, sucede que la de Estados
Unidos es casi 1000% mayor que la suma de todas las demás
de la región. En estos términos no se puede hablar
de sociedad sino de absorción.
En
cuarto lugar, el ALCA no es un acuerdo equitativo. Por el contrario,
concentra los beneficios de un solo lado, el del gran capital internacional,
y sacrifica más todavía a la población. En
varias esferas viene a ser una fase superior, culminante de lo que
ha sido todo el conjunto de las políticas neoliberales con
su caudal de desempleo, carestía, pobreza, injusticia y pérdida
de soberanía para nuestros pueblos.
En
quinto lugar, no persigue el desarrollo de nuestros países.
Lo que busca es someter más aun la economía de toda
la región, subordinarla de modo pleno.
En
sexto lugar, a través de este acuerdo Estados Unidos busca,
eso es cierto, el libre flujo de sus mercancías. Pero busca
con más afán todavía el libre flujo de sus
capitales. Quiere que vayan y vengan libérrimos desde Alaska
hasta la Tierra del Fuego. Pretende que entren, depreden y salgan,
sin control alguno. Y que vuelvan cuantas veces quieran para repetir
el saqueo.
En
séptimo lugar, por medio del ALCA la potencia del norte busca
establecer su control monopólico sobre los energéticos,
petróleo, gas, uranio, que escasean cada vez más en
su territorio. También sobre el agua, recurso vital que de
igual modo le va siendo ya escaso. Y sobre la biodiversidad, que
ha sido señalada como el negocio que habrá de ser
el más rentable del siglo XXI que se inicia.
En
octavo lugar, el ALCA pretende aislar a Cuba y aislarnos a todos
los demás de Cuba. No sólo de Cuba. Aislar a y aislarnos
de todo pueblo que fuera logrando construir una opción propia,
soberana, que pudiera abrir la perspectiva de romper con la dependencia.
Como Venezuela hoy. Por eso la llamada "cláusula democrática",
¡vaya su cínico gusto por dar por nombre a las cosas
el revés de lo que encierran!
En
noveno lugar, y muy vinculado con lo anterior, cerrar para siempre
la posibilidad de una integración de los latinoamericanos
y caribeños entre nosotros mismos. Busca cancelar los anhelos
de Simón Bolívar y de José Martí, y
de casi todos nuestros próceres.
En
décimo lugar, la nueva fase de la agresión imperialista
busca acabar con nuestras identidades culturales nacionales. Quiere
destruir nuestro perfil común, nuestro ser colectivo latinoamericano
y caribeño.
En
undécimo lugar, pretende uncir a todos los países
de nuestra región a los mandatos de los yanquis. Quiere acabar
con todo vestigio de soberanía, con toda posibilidad de autodeterminación.
Llevar hasta sus últimas consecuencias el viejo plan del
monroísmo de apropiarse de todo el continente, sus riquezas
naturales y sus pueblos.
Por
todo lo señalado es justa la definición de anexionista
que hizo Fidel Castro de este proyecto4. Y es oportuno el llamado
que hizo a combatirlo.
Este
proyecto anexionista, que surgió del núcleo duro del
imperialismo yanqui, obedece a dos razones:
a. es un instrumento vital para hacer frente a la crisis que afecta
al capitalismo en Estados Unidos, que pretende sortearla por la
vía de exportarla hacia nuestros países, como ya lo
ha hecho en ocasiones anteriores, y
b. es también un mecanismo para fortalecer su propia posición
en su lucha interimperialista contra la Unión Europea y Japón.
El
TLCAN, antecedente del ALCA. La experiencia de México.
El
ALCA tiene como antecedente inmediato el Tratado de Libre Comercio
de América del Norte, TLCAN, firmado por el gobierno de Carlos
Salinas de Gortari con Estados Unidos y Canadá5. Por cierto,
éste fue resuelto también de espaldas a nuestro pueblo.
A partir de su entrada en vigor, el primero de enero de 1994, el
TLCAN pasó a ser el nuevo motor que dio impulso y pasó
a regir una nueva fase más alta y más profunda de
las políticas neoliberales que, en México, habían
sido puestas en marcha en 1982. Estos son sus resultados.6
Primero,
la economía se ha estancado. El producto ahora crece a la
mitad del ritmo en que crecía antes del TLCAN y de las políticas
neoliberales.
Segundo,
nuestro comercio depende cada vez más de un solo mercado,
el de Estados Unidos. Ya antes nuestra economía era en exceso
dependiente, pero esto se incrementó aun más.
Tercero,
los elogiadores del TLCAN dicen que "nuestras" exportaciones
han crecido y mucho, y es cierto. Sólo que ya no son nuestras,
es decir, dejaron de ser ventas al exterior hechas por empresas
nacionales. Pasaron a ser ventas de filiales y maquiladoras7 de
empresas transnacionales, sobre todo estadounidenses. El componente
nacional de valor agregado se redujo en muchos casos a apenas el
2%. En la mayoría de los casos se trata de ventas intra empresariales
trianguladas con el fin de evitar las cargas fiscales. En fin, ellos
hacen los negocios y, como parte de los mismos, nos dejan la facultad
de presumir con las estadísticas.
Cuarto,
las inversiones extranjeras fluyen en grandes cantidades. Este es
otro argumento de los que prefieren quienes elogian al TLCAN, y
otra vez tienen razón. Hay que aclarar que muchas de ellas
van al área especulativa y no a la productiva. Pero el hecho
más significativo a aclarar es que son muchos más
los recursos que salen que los que entran. Así ha sido sin
falta año con año desde que está en vigor el
tratado. Este saqueo se traduce en déficit crónico
en la balanza comercial y, por tanto, en anemia financiera ascendente.
Quinto,
el desempleo ha crecido y también la pobreza. Las estadísticas
no lo reflejan en toda su brutal magnitud porque recurren al maquillaje,
entre otros, del "empleo informal". El llamado empleo
informal, que en la realidad es desempleo, llega hoy en día
a la mitad de la población económicamente activa,
PEA.
Sexto.
También ha crecido la migración por hambre. El ejército
de compatriotas que huyen desesperados hacia el otro lado de la
frontera buscando trabajo aun a riesgo de sus vidas, es mayor que
nunca. En los últimos años, de 1994 acá, esa
cifra, en efecto, se ha disparado.
Y
el hecho es que Washington no otorga visas para los emigrantes en
busca de trabajo. Por el contrario, ellos, los yanquis, que se dicen
campeones del "mundo libre", han erigido una muralla a
lo largo de la frontera, y han creado mecanismos de vigilancia muy
rígida. Sus agentes migratorios a menudo actúan con
salvajismo al hacer las capturas. Además, se ha exacerbado
la actitud de racistas yanquis "de la sociedad civil"
que se organizan en grupos de cacería con armas de fuego,
y disparan a mansalva contra humanos por el "delito" de
ser emigrantes. Y gozan de impunidad, pues a la fecha no se han
dado casos de castigos adecuados.
Los
emigrantes mexicanos, por todos esos medios, son desplazados hacia
zonas de muy alto riesgo, donde tienen que enfrentar el peligro
de muerte si a pesar de todo persisten en su intento. Han de cruzar
ríos de corrientes traicioneras o aguas pantanosas o atravesar
desiertos inmensos con temperaturas que no son soportables.
Y son decenas de miles los que a pesar de todo persisten, porque
la sola alternativa, de quedarse en México, es el hambre.
La espantosa miseria. En esas condiciones la frontera norte de México
ha roto las marcas en el mundo en cuanto a pérdida de vidas.
En un solo año, el 2000, por ejemplo, 265 mexicanos murieron
allí. Todo esto gracias al TLCAN.
Séptimo,
decenas de miles de empresas nacionales quebraron frente a los mayores
capitales y la más moderna tecnología de las que llegaron
de fuera. Por otra parte, el sector agrario fue postrado del todo.
Octavo,
el mercado interno se estrechó al quedar fuera de él
millones de compatriotas empobrecidos al extremo.
Noveno,
los recursos se han concentrado cada vez más en un pequeño
grupo de privilegiados.
Décimo,
la deuda externa se ha duplicado y la interna también. Esto
a pesar de que se han dedicado recursos cuantiosos a su pago.
Undécimo.
Hemos perdido los mexicanos capacidad de determinar el rumbo de
la vida pública. Hoy, en efecto, las grandes decisiones se
toman en el exterior y esto es así cada día más,
en el Fondo Monetario Internacional, FMI, el Banco Mundial, BM,
la Organización Mundial de Comercio, OMC, y las empresas
llamadas calificadoras, como Standard and Poors y Moody's. Estas
han sustituido en los hechos las funciones de los poderes constitucionales.
La soberanía nacional se ha perdido junto con la soberanía
popular. La cedimos a favor de Washington, y las instancias ya señaladas.
Un indicador notable del aspecto político del TLCAN y sus
resultados en materia de soberanía, lo da la forma en que
lo valoró Washington. Al respecto, su entonces embajador
en México, James Jones, dijo que se trataba para su país
de "la más importante medida geopolítica".
Y el ex presidente Al Gore valoró al TLCAN como comparable
con la compra de Alaska y Lousiana.
Duodécimo,
al mismo tiempo se montó la gran farsa de un supuesto tránsito
a la democracia. La derrota del PRI, luego de setenta y un años
en el gobierno, se dijo, significaba un gran cambio democrático.
Y junto con eso, la victoria del PAN. Porque la causa de los grandes
males que aquejaron al pueblo, según esa imagen prefabricada,
no estaba en las políticas neoliberales de los últimos
tres sexenios, sino en los setenta y un años de PRI. Así
se encubría la realidad para proteger los intereses de los
imperialistas y la derecha. Y se involucraba en las culpas a gobiernos
de la burguesía que actuaron, sin embargo, con un sentido
patriótico y popular, como el de Cárdenas, por ejemplo.
Y otros, después de aquél. Esta falsificación
de la realidad constituyó otro caso más de dar "gato
por liebre"; de construir en el imaginario colectivo imágenes
distorsionadas para explicarse de manera equívoca lo que
en verdad sucede. En todo esto tiene amplia experiencia la derecha,
desde tiempos de Goebbels.
Lo
cierto es que no hubo cambio democrático alguno. En esencia,
lo que se instaló fue un mecanismo perverso que habría
de garantizar a los capitales transnacionales que todo seguiría
funcionando de acuerdo con sus intereses y cada día más
acentuadamente, cosa que en efecto ha sucedido. Ese mecanismo buscaba
asegurar la gobernabilidad, es decir, la inmovilidad del pueblo,
la no protesta contra los atropellos y despojos de los que se le
ha venido haciendo víctima, al tenerlo atrofiado por medio
de la ilusión de ese "cambio" que se anuncia, pero
que en la realidad no ocurre. No por lo menos en las cuestiones
de fondo, en las que afectan la vida misma del pueblo. No en las
esferas de lo económico, de lo político y lo social.
Cambio de individuos, de siglas y colores del supuesto partido gobernante,
eso sí. Pero nada más.
Este
asunto, el del falso tránsito a la democracia, no es un hecho
de excepción que haya ocurrido sólo en México.
Por el contrario, cada vez queda más claro que la llamada
democracia representativa que se ha venido imponiendo como regla
general en nuestra región no es tal democracia. Es una mera
caricatura. Un procedimiento que facilita al imperialismo la rotación
de los gobernantes a su servicio, la sustitución de los que
se desprestigian y dejan de serle útiles. La rotación
de los gerentes que sirven todos al mismo patrón. Un mecanismo
que deja a los ciudadanos votar en libertad, es cierto, pero que
al mismo tiempo asegura que ninguna cuestión de fondo se
modifique. Que no se ponga en riesgo el poder de los monopolios
y del capital financiero transnacional, que son quienes ya lo ejercen,
y cada vez más. Una ilusión sobre una supuesta contienda
entre opciones de "derecha", "centro" e "izquierda"
que en los hechos, son sólo carriles de una carretera que
van todos al mismo lugar. Alternancia sin alternativa. Con una falsa
"izquierda", por cierto, una de corte social demócrata,
que se presta al juego como mera comparsa, con el fin de lograr
posiciones y beneficios personales y de grupo.
Así
es como se presenta en los hechos todo este asunto de la llamada
democracia representativa; como una mera farsa a través de
la cual se despoja a los pueblos de la verdadera esencia de la democracia
que es la autodeterminación. Se les quita el derecho de construir
su propio destino, de tomar las grandes decisiones. Esto es así
porque de modo previo se han establecido los candados jurídicos,
económicos y mediáticos para que sólo puedan
llegar a los puestos de "representación" y de gobierno
aquellos que garanticen obediencia, no a sus pueblos, sino al imperialismo,
a través de las instancias que éste ha ido creando
para tal fin8. En el caso de México esta experiencia ha sido
dura, pero clara en su contenido. Y también en este ámbito,
como en otros, fue el TLCAN el mecanismo último para cambiar
la correlación de fuerzas que desembocó en esta farsa
de "democracia". Y que nos ha traído alto costo
social.
Resumiendo:
Veinte años de políticas neoliberales primero, y luego
sobre todo del TLCAN, dañaron a México. El país
pasó de tener un escaso desarrollo de su economía,
y de ser un país que luchaba por desenvolverla, a uno ya
sin economía propia, pues se la apropiaron y la dominan las
transnacionales. Pasó, por otra parte, de un país
con grandes injusticias, donde el pueblo luchaba por resolverlas
y ganaba victorias y lograba avances, a uno en el que el pueblo
ha sido maniatado en sus luchas. Más aun, se le han impuesto
retrocesos brutales en sus niveles de vida y de equidad social.
Pasó de un país con grandes rezagos en materia de
democracia, que avanzaba de modo penoso en este campo, a uno con
falsa democracia, de relumbrón, que encubre una real dictadura
del capital transnacional. También pasó de un país
semidependiente, que luchaba por su plena autonomía frente
al imperialismo yanqui, a uno subordinado del todo. De un país
que tenía su propia política exterior, independiente
y solidaria, y que se atrevía a decirle que no al imperialismo
en muchas de sus pretensiones, a uno que se adelanta a adivinar
los deseos del amo y se afana en complacerlo. Este es el espejo
en el que pueden verse los pueblos hermanos de Nuestra América.
Muy lamentable la visión, por cierto, pero verdadera.
El
ALCA y el papel del gobierno de México.
Se avecina una hora de grandes batallas. El imperialismo, por un
lado, echará mano de todo para salirse con la suya, para
aplastarnos. Los pueblos de la región estamos obligados a
una defensa firme y eficaz. Cada quién habrá de definirse
en estas luchas, de uno u otro lado. No habrá espacios para
la neutralidad.
Así
las cosas, ¿qué pueden esperar del actual gobierno
de México los pueblos hermanos de Nuestra América?
Conviene aclararlo, porque el asunto se presta a confusión.
Y Washington la fomenta, porque se beneficia de ella.
En
México, desde la llegada de Vicente Fox a la presidencia,
las políticas neoliberales no sólo continuaron sino
que se profundizaron. No podía ser de otra manera. Tanto
el perfil clasista del individuo como la fuerza política
a la que pertenece aseguraban que así habría de ser.
En efecto, Vicente Fox surgió de una familia de la burguesía
rural más atrasada desde el punto de vista de las ideas y,
por lo mismo, más reaccionaria. Por su formación escolar
y, sobre todo, profesional quedó imbuido de la filosofía
del servicio a las empresas transnacionales. Su vida activa ha estado
ligada a la refresquera Cocacola Company, de la que llegó
a ser gerente regional para América Latina.
Su
partido, el derechista Partido Acción Nacional, PAN, fue
fundado a finales de la década de los treinta por enviados
de la Falange española y del Nazismo alemán. Su tarea
era constituir una base para la Quinta Columna que propiciaría,
según sus planes, la toma de México por las fuerzas
del Nazifascismo. Eran los tiempos de la fase inicial de la Segunda
Guerra Mundial. Desde luego que también participaron en el
surgimiento del PAN las fuerzas de la reacción local. Eran
también los tiempos en que la Revolución Mexicana
estaba en vigoroso ascenso y estas fuerzas querían frenarlo.
Pretendían acabar con la reforma agraria y con las grandes
nacionalizaciones, como la de la industria petrolera. Les irritaba
todo eso. Y también les molestaba la firmeza ante el fascismo,
ideología que profesaban con calor. El presidente era Lázaro
Cárdenas.
El
Partido Acción Nacional ha cambiado, es cierto. Los fascistas
siguen allí, en sus filas, pero ya no son la corriente principal.
Fueron llegando otros grupos, todos de derecha. Uno importante,
desde sus inicios, fue el de la burguesía financiera. A éste
perteneció el patriarca del PAN, don Manuel Gómez
Morían. Otro grupo que llegó poco después fue
el de los demócrata cristianos, que logró afiliar
al PAN a esa internacional en la que todavía forma filas.
Y diversos grupos de empresarios, deseosos de defender sus intereses
de clase. Elementos de la burguesía rural, molestos por la
reforma agraria, que aun con titubeos siguió vigente hasta
fines de los setenta. De la burguesía urbana, irritados porque
los salarios siguieron creciendo en su participación social,
hasta esa misma época. Estos aducían que el gobierno
era comunista y que no daba las suficientes garantías a sus
inversiones. Elementos de la gran burguesía ligada al capital
exterior, escandalizados porque se seguían dando las nacionalizaciones.
Y sobre todo elementos de las organizaciones empresariales, como
la Confederación de Cámaras de Comercio, CONCANACO,
que fueron en muchos aspectos la avanzada de los intereses de clase
de la gran burguesía reaccionaria en su conjunto. De este
último grupo surgió, por ejemplo, Manuel de Jesús
Clouthier, a quien Fox reconoce como su guía en materia política.
Y representantes del capital transnacional, abogados y gerentes
de las grandes empresas yanquis, como el propio Fox.
El
PAN, hay que señalarlo, siempre combatió con energía
al PRI, hasta el momento de la llegada de los neoliberales. Nunca
lo atacó por sus aspectos negativos, que fueron muchos, sino
al revés, por los positivos. Siempre lo vio muy a la izquierda.
Todo cambió, sin embargo, a partir de los gobiernos de Miguel
de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo. Entonces
ya todo fueron coincidencias, alianzas y reconocimientos. Hasta
hoy.
Con
esos datos es fácil entender la conducta actual de Fox. Por
qué es que ha mostrado tanta actividad para cumplir la tarea
que Zedillo dejó pendiente. Sobre todo en cuanto a privatizar
las industrias petrolera y eléctrica, entre otras. Así
también para llevar adelante una reforma fiscal que aumente
y generalice el IVA, inclusive a medicinas y alimentos, que han
estado exentos. En fin, para dar continuidad a todas las líneas
de gobierno dispuestas por los centros del poder real que están
fuera del país. Centros a los que, queda claro, han servido
los cuatro, De la Madrid, Salinas, Zedillo y ahora Fox, al margen
del partido que los haya postulado o al cual pertenezcan. Y también
es fácil entender por qué fue que los grandes capitales
apoyaron a Fox. Sobre todo los capitales yanquis y los locales asociados
con aquéllos. Aunque precavidos, también tenían
una segunda opción: el candidato del PRI, Francisco Labastida,
aliado del grupo de Zedillo. Así, pasara lo que pasara, ellos
estaban seguros de la continuidad de las políticas que convienen
a sus intereses. Nada dejaron al azar.9
Fox
se ha caracterizado también por sus frecuentes giras por
el mundo. Lleva ocho en siete meses, y las ha hecho en calidad de
mercader, ofreciendo en venta al país entero al mejor postor.
Por otra parte, ha anunciado el fin de la tradicional política
exterior mexicana basada en los principios juaristas de no intervención
y autodeterminación de los pueblos. Quiere sustituirla por
otra ligada a los proyectos yanquis. Para eso puso como canciller
a Jorge G. Castañeda, amigo del senador racista yanqui Jesse
Helms. Ejemplo de su "nueva" política exterior
es éste: en la Comisión de Derechos Humanos, en Ginebra,
trató de negociar con otros gobiernos de la región
una moción que sancionara a Cuba por la supuesta violación
de los derechos humanos. Para fingir cierta "neutralidad",
propuso incluir en el mismo texto la solicitud de que cesara el
"embargo". Con esto, es claro que el gobierno de Fox le
hacía un gran servicio a Washington. Por fortuna fue vencida
la intención. Pero no fue fácil. Sólo una gran
presión popular logró frustrar ese propósito,
llevando al gobierno de Fox a la abstención. No dio para
más. Y eso que fueron muchos los sectores que se pronunciaron
solidarios con Cuba y con la no intervención. En ese mismo
sentido fue valioso sobre todo el pronunciamiento expreso de las
dos cámaras del Parlamento mexicano.
Conclusión:
servir a Estados Unidos y a su "amigo personal", George
W. Bush, esa es la misión de Fox. A realizarla dedica su
esfuerzo, con esmero. Por esa razón es que se ha convertido
en uno de los principales activistas a favor del Área de
Libre Comercio de las Américas, ALCA. Y para cumplir su cometido
llena de elogios el TLCAN, le rinde homenaje a diario. No importa
que lo haya firmado por un presidente postulado por el odiado PRI,
Carlos Salinas de Gortari, y no el "gobierno del cambio"
Y mucho menos que lo haya hecho, como ya se dijo, a espaldas del
pueblo.
El
Plan Colombia, militar, contrainsurgente, destructor del medio ambiente.
El
Plan Colombia amenaza el proceso de paz, la soberanía y la
autodeterminación del pueblo colombiano. Significa una abierta
intervención de Estados Unidos en los asuntos internos de
Colombia10. El documento ha sido difundido con una imagen falsa11.
Se le ha querido presentar como si hubiera surgido del gobierno
de Andrés Pastrana, pero eso no es verdad. Le fue enviado
desde el exterior, desde el Departamento de Estado de Estados Unidos,
para ser exactos. Más todavía, el texto le fue enviado
en inglés, sin cuidar siquiera el asunto de la traducción
al español. Esto, más que un error, parece ser una
muestra de prepotencia. Otro dato, el Plan Colombia primero fue
aprobado por el Congreso de Estados Unidos, antes que lo conociera
su homólogo de Colombia. Ni siquiera se guardaron las formas.
Al
Plan Colombia lo han querido presentar además como un proyecto
para combatir el narcotráfico, pero eso también es
falso. Tanto en el gobierno como en el ejército, pero sobre
todo entre los paramilitares están los vínculos con
las mafias de traficantes. Por los circuitos del capital financiero
internacional se mueven torrentes de recursos sucios. El Citibank
y la gran mayoría de las instituciones de la banca lavan
dinero y lo incorporan en tales torrentes. De otro modo, el sistema
capitalista actual se colapsaría. Estados Unidos en primer
término12. Por eso, no es el "narco" lo que Estados
Unidos ni el Plan Colombia combaten. Le declaran la guerra, eso
sí, a la guerrilla, porque no quieren admitir que libere
al pueblo de la sumisión colonial. Porque este es un plan
de guerra contrainsurgente. Y también le declaran la guerra
a las comunidades campesinas. Porque el Plan Colombia es antisocial
y excluyente, como toda la filosofía neoliberal.
La
guerrilla no quiere la guerra, aspira a la paz. A una paz digna.
A una sociedad libre, que viva con equidad. Aspira al progreso y
al bienestar. Por eso ha impulsado por todas las vías la
negociación en busca de la paz. Para construirla entre los
colombianos, sin injerencia del exterior13. El Plan Colombia tiende
a reventar la posibilidad de negociación. A cerrar la vía
de la paz. Pretende aplastar a la guerrilla y dinamitar los anhelos
del pueblo. El imperialismo es así.
Por
otra parte, erradicar el cultivo de la hoja de coca en esa región
de la Amazonía, si ese fuera el propósito, no exigiría
que se lancen químicos tóxicos altamente destructivos
del entorno ecológico y dañinos para la vida humana,
como lo plantea el Plan Colombia.
El
asunto es más sencillo. Siendo en su esencia un problema
social, debe corregirse con medidas sociales. La miseria es la causa
de que los campesinos pobres cultiven la hoja de coca con medios
rudimentarios, por cierto. Si se les proponen cultivos alternativos
que les permitan ganar el sustento, las comunidades lo aceptarán
de buen grado. Es más, ya antes se habían dedicado
a cultivos de otro tipo. Pero los precios del mercado fueron quebrados
por las transnacionales. Y los campesinos pobres ya no pudieron
vivir. Esta es parte de la tragedia de la economía de "libre"
mercado a la que nos vienen condenando.
Y eso, la sustitución de cultivos fue lo que propuso Manuel
Marulanda, en vez del Plan Colombia. En efecto, el legendario comandante
Tirofijo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC,
así lo planteó en la audiencia pública internacional
sobre el tema realizada en San Vicente del Caguán. Esto implicaría
invertir en la atención de necesidades sociales, señaló.
En todo caso, de haber recursos de origen externo, deberían
tener un destino como ese. Al revés, el Plan Colombia destina
millones de dólares en armamentos, batallones, y guerra química
y bacteriológica. Y todo esto amenaza con destruir el equilibrio
ecológico de la Amazonía, que es el principal pulmón
del mundo y, por lo mismo, se la ha declarado patrimonio de la humanidad.
Por eso, el Plan Colombia atenta contra toda la región y,
más todavía, contra todo el planeta y toda la humanidad.
El
Plan Colombia, como ya se dijo, surgió de Estados Unidos
y obedece a la estrategia de ese país. Al hecho de que dentro
de su proyecto de tomar a todo el continente en sus manos por la
vía del ALCA, no cabe la existencia de la guerrilla en parte
alguna. Por eso le es urgente aplastar a la revolución.
El
Plan Colombia, sin embargo, no se reduce al espacio de dentro de
las fronteras de ese país. Va mucho más allá.
Abarca la región andina en su conjunto. La razón de
este carácter regional tiene varios componentes. Por una
parte, radica en la situación de efervescencia social y política
que se vive en Ecuador, Perú y Bolivia. Washington ve con
recelo la perspectiva de grandes estallidos sociales y la posible
maduración de procesos revolucionarios en esos pueblos hermanos.
Y alarmado quiere bloquearlos por la vía de la militarización
y la represión. Pero también le irrita lo que sucede
en Venezuela. Su revolución pacífica bolivariana que
devuelve al pueblo el derecho de construir su propio destino tampoco
cabe en el proyecto yanqui de dominio y apropiación de todo
el continente. Y por eso también endereza la amenaza bélica
del Plan Colombia contra este otro hermano del sur.
El
Plan Colombia tiene, por último, un elemento disuasivo más
general. Tiene una especie de amenaza a todos nosotros, a todos
los pueblos de Nuestra América. Es el garrote que blande
el imperialismo para intimidarnos. Quiere advertir que en cualquier
lugar del continente o de las islas donde los pueblos no agachen
la cabeza, donde surja la revolución, ellos estarán
listos para aplastarla sin recato. El Plan Colombia es sobre todo
el eslabón violento de todo este plan yanqui de anexión.
El
Plan Puebla Panamá, PPP, y el nuevo papel subimperialista
asignado al gobierno de México.
Otro
eslabón del proyecto de subordinación continental
por los yanquis lo es el llamado Plan Puebla Panamá, PPP.
Igual que en los demás casos ya comentados, existe una imagen
pública que se quiere mostrar amable, distinta de sus verdaderos
fines.
El
origen del PPP. En este caso, lo primero que salta a la vista es
que fue lanzado por el que en ese tiempo era presidente electo Vicente
Fox, antes de su toma de posesión, durante su primera gira
por Centroamérica, como si fuera una iniciativa suya, original.
No hay tal, sin embargo. Dicho plan no se inició con Fox,
"el gobierno del cambio", sino que ya se le venía
trabajando en los tiempos de Ernesto Zedillo. Queda claro que en
esto como en todas las demás cosas que importan no hay cambio
alguno. Pero, lo que es más significativo, tampoco está
el origen de este proyecto en el sexenio de Zedillo. ¿De
dónde viene, entonces? Del Banco Mundial. Allí es
donde fue fraguado. Y tiene sus raíces más profundas
en el secular proyecto de dominio regional y "seguridad nacional"
de la Casa Blanca y el State Department. Desde estas instancias
les fue suministrado tanto a Zedillo como a Fox, en su momento.
El
nuevo subimperialismo mexicano. Sin embargo, por razones de estrategia
los autores del plan han decidido no aparecer en público.
Prefieren no dar la cara y poner al frente a Vicente Fox, el "amigo
de Bush". Le han asignado el papel protagónico central
en este asunto. Lo van convirtiendo en una especie de virrey o capataz
para toda esta región. Tal parece que quieren aprovechar
la experiencia gerencial de Fox en la Cocacola Company, que también
fue regional. Y su disposición para jugar un papel de comparsa
del imperialismo, un rol subimperialista con el que ahora se quiere
etiquetar a México. Y esto es paradójico y ofensivo,
sobre todo por tratarse de un país que en otros tiempos se
distinguió por su firme solidaridad con las luchas antiimperialistas
de nuestros pueblos hermanos. Aquí recibimos con los brazos
abiertos a las varias oleadas de luchadores exiliados, hasta antes
de la llegada de los neoliberales al gobierno.
La
conexión entre el PPP y el Plan Colombia. El Plan Puebla
Panamá se complementa con el Plan Colombia en términos
económicos y de geopolítica. Y hasta físicamente,
puesto que ambos se conectan. Se trata, a través de estos
dos instrumentos, de correr la frontera yanqui desde el Río
Bravo hasta la región andina.
Las
diferencias. Pero tienen sus diferencias. El Plan Puebla Panamá
no pone el acento en lo bélico sino en lo comercial. Esto
porque las condiciones de la zona son distintas. No existe por ahora
la efervescente situación de Perú, Ecuador y Bolivia.
No hay aquí un proceso en marcha como el de la República
Bolivariana de Venezuela. Y no están las FARC. No hay un
pueblo en armas ni una guerrilla revolucionaria a la que les sea
urgente aplastar. En la región hay injusticias graves, miseria,
abusos, riqueza en pocas manos. Y un muy valioso potencial de experiencia
en la lucha tanto por la vía armada como la pacífica,
que encarnan cuadros fogueados y organizaciones con bases numerosas.
Son los casos, por ejemplo, del Frente Farabundo Martí para
la Liberación Nacional, FMLN, en El Salvador, del Frente
Sandinista de Liberación Nacional, FSLN, en Nicaragua, de
la Unión Revolucionaria Nacional Guatemalteca, URNG, pero
por hoy están inmersas en la lucha electoral. El conflicto
de Chiapas, muy difundido, no les merece un tratamiento semejante.
No lo toman en cuenta. Le dan más bien el trato que tipificó
el canciller de Fox, Jorge G. Castañeda: "a una guerra
de mentiras le opondremos una paz de mentiras". El PPP tiene,
con respecto del Plan Colombia, diferencias en el método
pero identidad en el fin.
El
PPP, su primera prioridad. El PPP, según lo presentan sus
impulsores visibles, viene a ser un paraíso para los grandes
capitales del mundo. Y así lo ofrecen14. El plan tiene sobre
todo un carácter gestor de la inversión privada. Esta
es su primera prioridad y así lo reconoce el documento base.
Para tal fin promoverá obras de infraestructura, con cargo
a recursos públicos. Esta es la segunda prioridad. Los gastos
fuertes y no rentables deben correr a cargo de los gobiernos de
la región y los beneficios han de ser para los capitalistas
particulares, tal como lo establece la esencia de este régimen
social -el régimen capitalista-, sobre todo en esta versión
neoliberal que es brutal en muy alto grado. Y como tercera prioridad
se propone llevar a cabo acciones que tiendan a garantizar la seguridad
jurídica de los inversionistas y sus bienes.
Correr
la frontera desde el Río Bravo hasta la región andina.
Es un hecho conocido que la mitad más al norte del territorio
de México ya se ha llenado de maquiladoras. Lo que ahora
se les propone a los capitalistas yanquis y de otras partes es la
otra mitad, situada al sur y sureste. "Se quieren reducir los
contrastes entre el norte y el sur de México", se dice
en el documento base de modo sibilino. Y también dice que
se quiere "darle una nueva dinámica económica
a la región". Extensa región, por cierto, que
abarca nueve estados de la República Mexicana, Puebla, Veracruz,
Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana
Roo. Su población en conjunto es de 28 millones de habitantes.
Y en el paquete se incluyen siete naciones enteras, Guatemala, Belice,
Nicaragua, Honduras, El Salvador, Costa Rica y Panamá, a
las que se da igual tratamiento que a los estados que forman parte
del territorio nacional de México. Como si su status jurídico
y político fuera igual. No se ha mostrado el menor respecto
a la soberanía de estos países hermanos, por parte
del gobierno de Fox. Ni siquiera de fingido. La población
de la zona llega a 37 millones que, sumada a la del sur y sureste
de México harían un mercado de 65 millones de habitantes.
Y con la probabilidad de llegar a 92 millones en el año 2025,
hacia el cual se hacen las proyecciones.
La
gran ventaja, fuerza de trabajo barata. El documento base, oficial
del gobierno de México, que más parece un promocional,
o un manual de ventas, ofrece una ventaja principal: mano de obra
abundante, "con costos competitivos a nivel mundial".
Esto se plantea como el principal atractivo. De este modo se ofrece
a los capitalistas la oportunidad de aprovecharse de la pobreza
extrema de los habitantes de la región, y de que lleven a
cabo su explotación al máximo. Se les ofrece por esa
vía aumentar su tasa de ganancia. Se les ofrece "hacer
buenos negocios", lucrar a costa de los pueblos y los recursos
naturales en una zona muy rica en energéticos, petróleo,
gas, uranio y corrientes de agua. Y muy rica también por
su biodiversidad, que es la segunda mayor, luego de la Amazonía.
Todo
lo corrompe, todo lo vuelve mercancía. También hay
otras ventajas que ofrece el paquete a quienes quieran comprar y
tengan con qué. Como ésta: "posición geográfica
privilegiada, localizada entre los tres grandes bloques comerciales
(Norteamérica, Europa y Asia)". O como ésta otra:
"los procesos de democratización en los países
de la región están fortaleciéndose". O
ésta más: "acuerdos comerciales de libre comercio
entre los países de la región y con otros fuera de
la región". O como ésta: "avances en acuerdos
de integración entre México y los países centroamericanos
en algunas áreas de infraestructura (electricidad y transporte)".
Porque todo esto es mercancía, según el punto de vista
del capitalismo rapaz. También la posición geográfica,
la democracia y la integración.
El
papel del BID. Y siguen las mercancías en la oferta del Plan
Puebla Panamá a los señores capitalistas. El paquete
incluye "posibilidades de financiamiento de proyectos a través
de la banca de desarrollo". Porque, en efecto, el Banco Interamericano
de Desarrollo, BID, tiene ya el compromiso de aportar 4 mil millones
de dólares. Y otra mercancía atractiva: la "existencia
de los puertos de Coatzacoalcos y Salina Cruz (México), con
vocación para enlace con el mercado de Estados Unidos, Europa
y Asia, y del Puerto Colón (Panamá), con características
actuales de competitividad a nivel mundial".
Los
energéticos y la biodiversidad. El documento base sigue enumerando
otras ventajas para el que compre. Entre ellas de modo destacado
la cuestión de los energéticos y la biodiversidad.
En esta zona está, dice el texto, el "corredor en construcción
entre Chiapas y Matamoros, con ampliación a Guatemala, que
podrá comunicar a la región con el mercado estadounidense".
Y la "interconexión eléctrica centroamericana
en proceso". Y hay además, "recursos naturales
abundantes en la región, con extraordinaria biodiversidad
(Corredor Biológico Mesoamericano), con posibilidad de prestar
servicios ambientales globales vinculados al 'efecto invernadero".
Todos estos anuncios se volvieron puntos de acuerdo, en la reciente
gira de Fox a Panamá y El Salvador, en junio de 2001. Y los
firmaron los presidentes. Igual que ocurrió en Québec.
Pero aquí no hubo un Hugo Chávez que pusiera la dignidad
por delante.
En
el capitalismo todo tiene precio. En la página Web del PPP
se anuncian también: "cualidades únicas a nivel
mundial para el turismo ecológico y cultural de calidad".
"Suelo abundante y con calidad competitiva a nivel mundial".
"Multiculturalismo y riqueza de usos y costumbres tradicionales
de las etnias, para enriquecer la creatividad regional". Lo
dicho, en el sistema capitalista todo es mercancía. Todo
puede ser comprado y vendido. Todo tiene precio. Ya lo había
explicado Marx desde hace más de siglo y medio.
El
PPP, los documentos discretos. Todo lo anterior se dice tal cual
en el documento oficial del gobierno de México que, como
se dijo, está redactado para vender. Pero existen otros textos
también surgidos de las oficinas de los cercanos colaboradores
de Fox. El Enfoque regional, tomos 1 y 2, y el Enfoque ejecutivo,
por ejemplo. Estos textos fueron elaborados por el llamado "equipo
de transición" del presidente Fox15 entre julio y noviembre
de 2000. Se trata de versiones adaptadas de los estudios previos
hechos en Washington por el Departamento del Tesoro y otras instancias
de gobierno, y por el Banco Mundial. Y otro documento más,
el Programa de los 100 días del PPP, fechado en enero de
2001, ya con Fox en pleno ejercicio. Estos documentos hablan de
lo mismo pero son mucho más francos y explícitos,
quizá porque a diferencia del texto oficial, estos otros
no son para vender. Porque, en efecto, un gobierno de empresarios,
según ha definido Fox al suyo, produce promocionales publicitarios
o manuales de ventas en calidad de documentos oficiales, porque
entiende que su tarea es la de vender al país. Y en este
caso, vender también a otros países, nuestros vecinos.
Aunque al salir a luz y volverse polémico el tema, ahora
el gobierno de Fox les niega validez oficial a estos otros textos
porque le enredan la mercadotecnia. Sin embargo no ha podido negar
su autoría ni su autenticidad.16
Y desde luego, al Plan Puebla Panamá se le vincula con otros
proyectos del Banco Mundial y de otras instancias del imperialismo,
como el de privatizar el petróleo y la energía eléctrica
en México. De este tema hablaremos a continuación.
El
Pacto energético de América del Norte.
La
pugna por el petróleo mexicano viene de tiempo atrás.
Empresas extranjeras se apoderaron de esta riqueza natural a causa
de la conducta entreguista del régimen del general Porfirio
Díaz. El viejo soldado de la lucha contra la invasión
francesa devino en dictador. Pero eso no fue lo peor, sino el hecho
de que se convirtió en instrumento al servicio de la expansión
imperialista del capital extranjero, a costa de la Nación.
Igual que los neoliberales de hoy.
La
necesidad de recuperar el dominio del petróleo para la Nación
fue uno de los asuntos centrales que se le plantearon a las fuerzas
avanzadas de principios del siglo XX. Por eso fue que al triunfo
de la Revolución Mexicana este tema obtuvo la atención
del Constituyente de 1917. Estuvo presente, en concreto, al debatirse
el artículo 27, junto con otro tema también toral,
el de la Reforma Agraria. Y esto fue así porque ambos se
ligaban a una cuestión de fondo, la cuestión de la
propiedad y, en particular, la propiedad privada. ¿Debía
ser ésta considerada en la nueva norma como un derecho natural
e inalienable de la persona humana, tal y como reza un principio
básico de la filosofía burguesa? ¿La propiedad
privada debería ser el elemento supremo en el nuevo derecho
mexicano? O bien, ¿debería la propiedad tener una
definición de otro carácter, más bien vinculada
a un interés superior? Dentro de este debate se comprendía,
desde luego, la propiedad de los yacimientos de hidrocarburos. Y
también la propiedad de las tierras. De la forma en que se
resolviera dependería el tratamiento que se pudiera dar al
asunto del petróleo en manos de empresas extranjeras. Pero
también, por otro lado, al tema de la Reforma Agraria, que
era una demanda urgente de los campesinos y una exigencia concreta
de la Revolución.
La
anterior Constitución, del año de 1857, sólo
decía al respecto en su artículo 23 que la propiedad
es "inviolable". Se daba por sentado que de lo que allí
se hablaba era de la propiedad privada, pues no se concebía
la existencia de ningún otro tipo de propiedad. Se trataba,
claro está, de un texto que era en su esencia acorde con
las tesis liberales. La nueva, en cambio, se alejó del criterio
burgués. Ya desde la iniciativa de Carranza, no obstante
el carácter moderado de la corriente que éste encarnaba,
propuso al Congreso este texto: "La propiedad de tierras y
aguas comprendidas dentro de los límites del territorio nacional,
corresponde originalmente a la Nación..."17 Y dejó
a la propiedad privada en un segundo plano, en calidad de mera concesión
que otorga el Estado. Y más en concreto, sobre el tema que
nos ocupa, el texto también fue claro. Planteó lo
siguiente: "Corresponde a la Nación el dominio directo
de todos los minerales [...] el petróleo y todos los carburos
de hidrógeno sólidos, líquidos o gaseosos".
El dictamen recogió esos mismos criterios y los llevó
al pleno, el cual los aprobó18. Todavía hoy esos textos
están vigentes, por cierto, a pesar de las reformas regresivas
que se han hecho en los últimos años. Por eso es que
los elementos más negativos hacen campaña por una
nueva Constitución para México. Quieren dar marcha
atrás a ésta y a otras normas avanzadas que conserva
la actual. Les estorban a los neoliberales para consumar su proyecto
entreguista.
Tan
luego se aprobó esta norma empezó una nueva fase de
la lucha. Las empresas petroleras y sus gobiernos quisieron desconocer
su legitimidad. Incluso hicieron todo lo que pudieron para revertirla.
Hubo cínicos actos injerencistas con ese fin. Intentaron
golpes de fuerza, asonadas y revueltas. Ejercieron presiones de
todo tipo sobre los nuevos gobiernos mexicanos. Querían aprovechar
la debilidad de éstos, sobre todo a causa de que la economía
nacional estaba casi destruida luego de una larga y cruenta lucha
armada. La derecha local, como siempre ocurre, actuó en franca
alianza con esas fuerzas externas. Y si bien no lograron que se
derogara la norma constitucional, sí pudieron evitar que
se promulgara la Ley reglamentaria en materia del petróleo
durante mucho tiempo. Con ello evitaban la plena vigencia de lo
establecido en la Ley suprema.
Es
claro que toda esta batalla lo era en esencia por la soberanía
nacional. Era ésta la que estaba en entredicho. ¿Tenía
la Nación mexicana el derecho de legislar de manera libre
y soberana o tenía que actuar sumisa ante poderes externos?
¿Podía o no disponer de sus propios recursos? Esto
era el centro del debate. Y esto mismo lo es hoy todavía,
por cierto. Aunque no siempre lo abordan con franqueza los partidarios
de la sumisión a los intereses del capital transnacional.
A veces prefieren darle la vuelta, recurrir a subterfugios. Evitan
dar la cara.
Veintiún
años después, en 1938, vino a culminar la nueva etapa
de la lucha, que se inició al aprobarse la Constitución,
en 1917. Hasta entonces pudieron ser derrotadas las empresas petroleras
y todas las fuerzas que estaban de su lado. Este fue un logro de
la expropiación y la nacionalización de la industria
petrolera, que decretó el presidente Lázaro Cárdenas.
En esta larga lucha, al final victoriosa, la clase obrera fue el
actor fundamental. Y el estratega central fue un dirigente obrero,
pensador y político revolucionario, Vicente Lombardo Toledano.19
Y
de inmediato se inició otra etapa de lucha más, ahora
en defensa del petróleo, que desde entonces han querido retomar
en sus manos las transnacionales. Nunca han cejado en ese intento.
Sin embargo, en los años recientes han agudizado su ofensiva.
Sobre todo a raíz de que han madurado varios factores. Estos
son, entre otros, los siguientes:
En
el mundo: a) La ausencia de alguna fuerza que contrapese a la del
imperialismo. b) La expansión del capitalismo neoliberal
a la que llamaron "globalización". c) La crisis
general del sistema capitalista, en proceso de agudización.
d) La lucha feroz que se da entre los tres bloques regionales del
capitalismo que encabezan las principales potencias imperialistas,
Japón, Alemania y Estados Unidos.
En
Estados Unidos: a) La llamada crisis de los energéticos.
b) La declinación de sus reservas. c) Las crecientes dificultades
que tienen para acceder con libertad a los yacimientos del Golfo
Pérsico. d) Las limitaciones que enfrentan para manipular
los precios en el mercado mundial, a su gusto, como en otros tiempos.
e) El regreso a la Casa Blanca de la alianza entre los monopolios
petroleros y el complejo militar industrial, grupos a los que sirve
el Partido Republicano en general y, en particular, la familia Bush.
En
lo regional, en Nuestra América: a) La conducta digna del
presidente Hugo Chávez Frías, que les hace perder
la perspectiva de seguir obteniendo el petróleo venezolano
sin condiciones. b) El éxito que lograron en cuanto a su
proyecto de llevar a la presidencia de México a un elemento
que les sea incondicional, más todavía que los tres
anteriores: Vicente Fox.
Todos
estos factores se conjugan hoy, cuando Washington ha lanzado esta
nueva fase de su agresión contra todos nuestros países.
Esta, a la que han dado por nombre Área de Libre Comercio
para las Américas.
Algunas expresiones de la nueva ofensiva para apoderase del petróleo
mexicano son éstas:
Primera.
Bush, en su país, ha hablado en repetidas ocasiones del tema
de la crisis de los energéticos. Ha dicho que frente a ese
problema Estados Unidos no puede seguir dependiendo del extranjero,
porque eso es incierto. Que en lo sucesivo "debemos depender
de nuestro propio petróleo", expresión en la
que incluye el que no es de su país, sino de México.
En concreto, el 20 de marzo dijo que "el gas que se encuentre
en México es hemisférico...". Y añadió
que "una buena política de energía es una que
entienda que tenemos energía en nuestro hemisferio".
Por su parte Spencer Abraham, secretario de Energía de Bush,
agregó que "el acceso a la energía es el cimiento
de nuestra seguridad nacional".
Segunda.
Al concluir los trabajos de la tercera Cumbre de las Américas,
en Québec, los jefes de gobiernos de los tres países
integrantes del TLCAN dieron una noticia aparte. En efecto, de modo
paralelo al arranque del ALCA, Chretien, Bush y Fox anunciaron el
inicio formal de los trabajos para conformar un pacto o acuerdo
trilateral de cooperación energética. Dijeron que,
en este ámbito, es evidente que las tres economías
se complementan, dado que Estados Unidos es un importador neto de
hidrocarburos y energía eléctrica, mientras que Canadá
y México son exportadores.
Tercera.
Ya antes, en la reunión que sostuvieron George W. Bush y
Vicente Fox en el rancho de éste, en San Cristóbal,
Guanajuato, México, en diciembre de 2000, ambos se habían
referido al asunto. Y Bush había declarado que éste
es prioritario para su gobierno. Lo cierto es que Bush quiere tener
el petróleo mexicano en sus manos y bajo su control. Es parte
de su negocio personal y familiar, como también del de Dick
Cheney, el vicepresidente. Pero más importante todavía,
no quiere depender al respecto de la OPEP.
Cuarta.
George Baker, directivo de la empresa yanqui México Energy
Intelligence, dijo que Bush podría ofrecer fondos a México
para convertir a PEMEX en la mejor empresa petrolera del mundo.
Cínico el tipo, dijo que "por supuesto, esa tendría
que ser una propuesta del presidente Fox", dado que no correspondía
tal planteamiento público a Bush. Cheney, por su parte, declaró
que México debe generar más gas natural para exportarlo
a Estados Unidos.20
Quinta.
Fox, durante su campaña como candidato a la presidencia,
en varias ocasiones tocó el tema de la energía eléctrica
y el petróleo. Las primeras veces habló con franqueza
de que su gobierno privatizaría ambas industrias, dado que
el Estado ha demostrado su ineptitud y corrupción al manejarlas.
Pero cuando vio que había un rechazo a esa propuesta en la
mayoría de la población, cambió su discurso
al respecto. No para romper con su compromiso inicial, sino para
adaptar lo que decía al auditorio con el que se encontrara.
Frente a públicos populares, se declaraba en contra de privatizar,
pero cuando hablaba con empresarios, sobre todo extranjeros, insistía
en su proyecto original. Aunque también empezó a hacer
un juego de palabras que no ha abandonado hasta hoy. Dice que está
en contra de privatizar, pero que es urgente que se "abran
estas industrias al capital privado, sobre todo el extranjero".
En sus giras al exterior éste ha sido el tema dominante,
sobre todo en zonas de alto desarrollo capitalista. La promesa de
"abrir" los energéticos a la inversión.
Y el llamado a que fluyan ya los capitales a ese rentable negocio21.
La campaña de Fox, por cierto, fue dispendiosa y contó
con recursos financieros excesivos. El hecho fue notorio, por lo
que se le denunció por violar los topes de gastos que fijan
las leyes mexicanas. Y por recibir recursos del extranjero, lo que
está prohibido de modo expreso. Y corrió la especie
de que la parte medular de tales recursos vinieron de las transnacionales
del petróleo, que le daban pleno respaldo, puesto que era
su hombre. No obstante, los órganos encargados de estos asuntos,
que están en manos de la derecha, hicieron caso omiso de
tales denuncias.
Sexta.
El Banco Mundial, BM, hace tiempo que dio línea al respecto.
México debe eliminar barreras que estorban los flujos de
capital privado en el área de la energía, ha dicho.
Y ha insistido en que no existe "razón válida"
para mantener el monopolio de PEMEX.
Séptima.
Entre los compromisos que estableció el gobierno anterior,
de Ernesto Zedillo, con el Fondo Monetario Internacional, FMI, también
figuraron éstos. En particular, el de privatizar la energía
eléctrica. Así se comprometió cuando negoció
y obtuvo el apoyo de gran magnitud, cincuenta mil millones de dólares,
para hacer frente a la crisis de los llamados "errores de diciembre".
Esto fue a inicios de 1995. Por eso, Zedillo buscó que el
Congreso le aprobara reformar la Constitución en la materia,
el artículo 27. Pero no lo logró. La movilización
popular fue decisiva, al grado de que Zedillo no tuvo el apoyo ni
aun de su propio partido, el PRI.
Octava.
Fox, sin embargo, ha retomado el tema y ya hace campaña muy
activa para que se apruebe lo que llama "apertura al capital
privado" de la industria eléctrica. Esto a pesar de
que no ha enviado su propia iniciativa al Congreso. Aduce que es
un requisito para que México avance hacia una economía
del "primer mundo". Añade que él es un "presidente
legítimo", puesto que derrotó al PRI, y que por
eso tiene autoridad para exigir que se le apoye en propuestas como
ésa. Que él no quiso ser presidente "para que
todo siguiera igual", para que el país siguiera "hundido
en la mediocridad".
Novena.
El presidente de la Cámara Americana de Comercio, Thomas
Donohue, exigió en un acto público a Fox y al Congreso
mexicano que abandonen "obsoletas preocupaciones" sobre
la soberanía, con respecto de la inversión privada
externa en energéticos. Y amenazó directo: "si
no, los capitales se van a ir a otro lado". Fox estaba allí,
presente. ¿Cuál fue su respuesta? Le dijo que su función,
como gobernante, "es asegurar que ustedes tengan éxito.
No estorbar, porque sabemos bien que los empleos, el desarrollo
económico, el crecimiento, la generación de riqueza
la hacen ustedes, que han invertido en el país". Esta
es la talla del señor Fox. ¿Tiene algo que ver, acaso,
con México, con su soberanía y con su pueblo?
Comentario
final.
La
nueva fase de la ofensiva del imperialismo yanqui está en
marcha. La definición de anexionista que hizo de ella el
comandante Fidel Castro, es justa. Vienen por todo. Su instrumento
central es el Acuerdo de libre Comercio de las Américas,
ALCA. Pero tiene otros mecanismos. El Plan Colombia, muy peligroso
para todos sobre todo por sus componentes militar y de destrucción
del medio ambiente. El Plan Puebla Panamá, tan ingerencista
como el citado antes, y que pone en venta todo, energéticos,
biodiversidad, pueblos, culturas, valores. El Pacto Energético
de América del Norte, con alto valor para la estrategia geopolítica
de los yanquis, y que pretende la total capitulación de México.
La amenaza es brutal. Pocos momentos de nuestra historia han sido
tan dramáticos como los que hoy vivimos.
Frente
a esta circunstancia, los pueblos de América Latina y Caribeña
estamos obligados ahora a dar un salto histórico en defensa
propia. La hora de la lucha a fondo, sin titubeos, ha llegado. Nuestra
supervivencia y libertad están en juego. Y la herencia de
nuestros próceres. Tenemos que hacer frente a la amenaza
y revertir la tendencia. Tenemos el deber de dejar a las nuevas
generaciones una América Nuestra libre y soberana. Para lograrlo,
lo primero es que podamos comprender la magnitud del riesgo, que
no nos dejemos confundir, porque en este "arte" tienen
experiencia y probada habilidad el imperialismo y la derecha. Y
luego, que tengamos la capacidad de unir esfuerzos y de articular
acciones. Para ambas tareas el tiempo es corto. La hoja de la guillotina
está al caer.
1
De los treinta y cuatro jefes de gobierno asistentes, sólo
el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo
Chávez Frías, supo estar a la altura de su responsabilidad
histórica. Fue el único, en efecto, que dejó
constancia de su desacuerdo con la llamada cláusula democrática
que exalta la llamada democracia representativa como un valor superior,
y la pone como condición de pertenencia al ALCA; y también
dejó constancia de que en el caso de Venezuela será
el pueblo quien, en un plebiscito, diga la última palabra
sobre el ingreso o no de ese país. Su conducta contrastó
con la de los demás asistentes, dócil frente a Bush.
Cuba no fue invitada, como tampoco lo ha sido a las dos cumbres
anteriores, esto como parte de la política segregacionista
de los yanquis contra ese pueblo hermano en represalia porque ejerce
su autodeterminación a plenitud.
2
La información oficial sobre el ALCA que está disponible
y que, por cierto, no toca las cuestiones de esencia, puede consultarse
en la página web http://www.ftaa-alca.org/
3
Para ampliar las fuentes de examen crítico fundamentado sobre
el ALCA se recomienda ver Urbina Santos y Carmen Chinas, El ALCA
como estrategia de subordinación. También Diez razones
para decirle no al ALCA, documento de la Central de Trabajadores
Argentinos. Es recomendable asimismo la Declaración de la
segunda cumbre de los pueblos de las Américas, ¡No
al ALCA! ¡Otra América es posible!, fechada en Québec,
Canadá, el 19 de abril pasado. Los tres documentos se pueden
consultar en la página web del Partido Popular Socialista
de México, http://www.geocities.com/ppsmexico/alca/. Otros
trabajos valiosos pueden hallarse en la página web http://www.noalalca.org/castellano/analisis.shtml/
del Instituto de Investigaciones Pedagógicas Marina Vilte
de la Confederación de Trabajadores de la Educación
de la República Argentina.
4
Castro Fidel. Evitemos la anexión, discurso pronunciado el
1º de mayo en la Plaza de la Revolución, en La Habana.
Publicado en este mismo número de Teoría y Práctica.
5
La información oficial sobre el TLCAN puede consultarse en
la página web http://www.sec-tlcan-mex.org/spanish/nafta/
y otras varias afines e inmediatas.
6
Para un análisis más amplio con respecto de los efectos
del TLCAN sobre el pueblo de México, ver Campos Vega, Juan,
"El mercado externo, parte medular de la estrategia de integración
subordinada de la economía mexicana al imperialismo",
en Teoría y práctica número 3, septiembre de
2000, pp. 5-12. También es de recomendarse el trabajo del
intelectual cubano, doctor en ciencias económicas y director
del Centro de Investigaciones sobre la Economía Mundial,
que con el título de "ALCA: proyecto de integración
entre el tiburón y las sardinas" se publica en la página
web del Partido Popular Socialista de México, http://www.geocities.com/ppsmexico/alca/
7
Un tratamiento más amplio sobre este tema se desarrolla en
Tovar Montañez, Jorge, "Las maquiladoras en México",
en Teoría y práctica, número 1, marzo de 2000,
pp. 15-29.
8
Sobre este tema, ver Campos Vega Juan y José Santos Cervantes,
"La dictadura de la clase propietaria, esencia de los modernos
sistemas democráticos de partidos", en Teoría
y Práctica número 4, enero de 2001, pp. 5-25. También
resulta muy ilustrativo conocer la experiencia de la República
de Argentina al respecto, que se trata en Echegaray, Patricio, "La
crisis global del capitalismo y su violento impacto en Argentina",
en este mismo número de Teoría y Práctica.
9
Todo esto fue caracterizado de manera oportuna. Ver al respecto
"En torno a la sucesión presidencial, manifiesto del
Partido Popular Socialista al pueblo de México", en
Teoría y Práctica número 2, junio de 2000,
pp. 69-71, y "Falso que el PPS apoye al candidato del PRI",
entrevista hecha por el colectivo de reporteros de la revista Debate
Legislativo al Secretario General del PPS, Cuauhtémoc Amezcua
Dromundo, y publicada en el número 22 de dicha revista, en
mayo de 2000, reproducida en el número 2 de Teoría
y práctica, pp. 5-7.
10
Ver la "Declaración de la segunda reunión de
partidos y organizaciones revolucionarias de América Latina",
en Teoría y práctica, número 3, septiembre
de 2000.
11
La información oficial sobre el Plan Colombia puede consultarse
en la siguiente página web del Departamento de Estado de
Estados Unidos http://www.usinfo.state.gov/espanol/colombia/. El
texto íntegro del documento oficial también fue publicado
por la revista Utopías, del Partido Comunista de España,
número 186, Vol. IV, 2000, pp. 13-36.
12
Para mayor información sobre este asunto, ver Petras, James,
"Dinero negro: fundamento del crecimiento y del imperio de
los Estados Unidos", en Correos para la emancipación,
Año III, Número 86, 2 de mayo de 2001.
13
Ver al respecto, Calarcá, Marco León, "La bandera
de la paz sigue siendo del movimiento popular y revolucionario colombiano",
en Teoría y práctica, número 5, abril de 2001,
pp. 42-49. Ver también la página web de las FARC,
http://www.farc-ep.org/.
14
La información oficial que está disponible sobre el
Plan Puebla Panamá puede encontrarse en el llamado documento
base, en la página web del gobierno de México. Hay
que decir, sin embargo, que se trata de un documento breve, esquemático
e inútil para sustentar un estudio serio. Su estructura es
la típica de una presentación comercial, como la que
utilizan los vendedores de cualquier tipo de mercancía. Nada
tiene que ver con un documento económico y social. http://www.ppp.presidencia.gob.mx.
15
Fue el grupo de colaboradores cercanos a Fox y de toda su confianza
que prepararon todo lo necesario para su posterior toma de posesión
del cargo presidencial, una especie de gabinete previo. Por cierto,
la gran mayoría de sus integrantes luego fueron ratificados.
16
El prestigiado periodista Carlos Fazio publicó en La jornada
un amplio reportaje sobre el Plan Puebla Panamá en el que
da cuenta de varias de las indiscreciones de los documentos citados.
Ver La Jornada, 28 de mayo de 2001, pp. 10-11.
17
Para acceder a una amplia recopilación sobre este tema, ver
Derechos del pueblo mexicano. México a través de sus
constituciones. Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.
México. Cuarta edición, 1994. Tomo IV.
18
Forman parte todavía hoy del artículo 27 constitucional
vigente, ello a pesar de las varias reformas regresivas que han
introducido los neoliberales.
19
Ver Amezcua Dromundo, Cuauhtémoc, "Soberanía
y petróleo", en Teoría y práctica, número
5, abril de 2001. Para acceder a fuentes de primera mano sobre la
larga lucha por el rescate y defensa del petróleo mexicano,
ver Lombardo Toledano, Vicente, Defensa del petróleo. México.
Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales
VLT. 2000.
20
Ver Fazio, Carlos. "La norteamericanización energética,
viejo proyecto geoestratégico de EU", en La Jornada,
12 de mayo de 2001, pp. 12-13.
21
El Congreso mexicano ha aprobado varias veces mociones de censura
al presidente Fox, porque anda ofreciendo en venta lo que no es
suyo e incluso está protegido por la Constitución.
Fox, cínico, hace caso omiso y atribuye tales llamados de
atención a conductas obsoletas de la época del estatismo,
del populismo y del paternalismo autoritario, anteriores a la democratización.
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