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Buenos
días a todas y a todos, un abrazo fraternal; deseo saludar
especialmente a las compañeras y compañeros que han
venido a participar desde el interior del país y por supuesto
un saludo muy especial a los internacionalistas que nos acompañan
y que han venido a esforzarse junto con nosotros en el esclarecimiento
de estos temas tan importantes.
Yo
les agradezco en nombre del Partido Comunista, en nombre de Izquierda
Unida, este esfuerzo. Y francamente me parece que la contribución
que yo puedo hacer al comienzo del Seminario hay que limitarla sobre
todo a algunos comentarios que nos ubiquen en cómo consideramos
en Izquierda Unida, en el Partido Comunista, el momento político
en el que vamos a desarrollar esta actividad que se propone unir
intensamente, como lo decía recién Emilia Segota,
la directora de Cuadernos Marxistas, el trabajo teórico,
la recreación de nuestra potencia ideológica con la
acción política.
No
hay tal, aquí no ha habido tal gobierno de las fuerzas progresistas.
Estamos
en la Argentina gobernada desde hace un año y medio por el
gobierno de la Unión Cívica Radical y el FREPASO.
Queridos amigos con los que hemos compartido muchos otros momentos
de esfuerzos internacionalistas, de los cuales recuerdo particularmente
el último Foro de Sao Paulo realizado en Managua, en donde,
por error de la información y por errores de orientación,
la Secretaría General del Foro auspició un homenaje
al triunfo de las fuerzas progresistas en la Argentina y en Chile.
Debo
decirles que se ha cumplido lo que sostuvo la delegación
de la izquierda argentina en ese momento, dentro de la cual estaban
naturalmente el Partido Comunista e Izquierda Unida, planteando
que lo que había ganado en las elecciones de octubre del
año 1999 y que iba a asumir el gobierno en diciembre de ese
año, era una variante del régimen bipartidista que
a través de acuerdos de gobernabilidad y alternancia viene
aplicando el criminal modelo de concentración y exclusión
de la riqueza, y que la política menemista, más allá
de la popularizada consigna "del chao a Menem" iba a ser
continuada y profundizada. La vida ha transcurrido por este carril,
queridas compañeras y queridos compañeros, la alianza
de la UCR y el FREPASO defraudó, dio continuidad y profundización
al modelo neoliberal aplicado por Alfonsín y Menem.
Asistimos
a un salto de calidad en la crisis nacional en Argentina.
Y
en este momento en que hacemos el Seminario, lo que se verifica
es que bajo el impacto de una fortísima incidencia de la
crisis global del capitalismo, en este momento ya con escenario
en la primera y única superpotencia, es decir, en Estados
Unidos, impacta con tal fuerza en Argentina que asistimos en estas
horas, en estos días, a una situación de aceleración
y salto de calidad de la crisis nacional. Este salto de calidad
y aceleración se verifica en una profundización de
la crisis social en todos sus parámetros, en una profundización
de la crisis económica, en donde resaltan los tres años
de recesión persistente sin miras de terminar y una verdadera
situación de defol de Argentina, cesación de pagos
con el fracaso del show del blindaje y con un pronóstico
reservado para el tan mentado megacanje o refinanciación
de la deuda externa argentina, que a mi entender va a tener efecto
de corta duración, va a incrementar la deuda y va a generar
compromisos horribles para dentro de algunos años, y que
tiene como objetivo político sobre todo conseguir mejores
condiciones para el desarrollo de las políticas electorales
apuntadas a octubre, lo que naturalmente no podrá hacerse
al margen de una política de ajuste.
En
efecto, compañeras y compañeros, nos encontramos en
la Argentina donde se consolida la tendencia, por parte de las administraciones
neoliberales, a tratar la crisis nacional sobre la base del par
dialéctico ajuste y represión.
El
Estado argentino se va convirtiendo en virreinato.
Ajuste
y represión, lo que establece un bajo margen de maniobra
para Cavallo y el gobierno de De la Rúa, en un marco de creciente
sumisión y profundización del estado colonial de Argentina,
frente a Estados Unidos, no sólo entendido esto como sumisión
al Fondo Monetario, al Banco Mundial, a los dictados de las transnacionales,
sino como la transformación del Estado argentino en un apéndice
activo de la política exterior de Estados Unidos, lo que
se ha verificado en el acto criminal del voto contra Cuba en las
Naciones Unidas, y que la vida indicará se seguirá
verificando en la transformación de la Argentina en una plataforma
de preparación de todos los elementos agresivos del Plan
Colombia, así como de la utilización del gobierno,
particularmente su cancillería, como factor de presión
para lo que ha sido denunciado por el camarada Fidel Castro en su
discurso del 1° de mayo en la Plaza de la Revolución,
como un verdadero plan de anexión de América Latina
a la potencia norteamericana, vía lo que se conoce como el
ALCA.
¿Cómo
están las cosas compañeras y compañeros, al
interior de los grupos gobernantes? Sin duda hay tensiones, incertidumbres
y fuertes contradicciones. Hay grandes esfuerzos por garantizar
la gobernabilidad que se traducen en llamados a la unidad nacional
y en avances en la conformación de una especie de partido
único del modelo, así lo llamé yo en una primera
etapa, ahora lo llamamos partido único del sistema, con un
eje muy evidente alrededor de la persona de Cavallo, en un país
donde realmente el gobierno no está en la Casa Rosada ni
en el Parlamento, sino que sus personeros cumplen, y es bueno decirlo
ahora en momentos en que estamos celebrando la Revolución
de Mayo, cumplen el papel de virreyes, porque el verdadero gobierno
está en las transnacionales y particularmente en las acciones
de intromisión que a veces de manera secreta, a veces de
manera privada y a veces de manera pública, como ha ocurrido
con el caso de la Ley que se planteó en la Legislatura de
Buenos Aires, el que gobierna realmente es el embajador norteamericano.
La
falsa democracia representativa fue hipervalorada en Argentina.
Podemos
denunciar y lo hacemos claramente que se han instalado fuertes tendencias
al sur del continente de democracias de baja intensidad, democracias
restringidas, sujetas al imperio norteamericano, ésta ha
sido la realidad de las democracias burguesas representativas que
fueron lógicamente hipervaloradas en una Argentina que venía
de una dictadura de terrorismo de Estado.
Hoy
entran en crisis absoluta a partir de algunos fenómenos como,
en primer lugar, la concesión de facultades extraordinarias
al gobierno nacional que están concentradas en Cavallo, que
acaba de declarar que las acciones tomadas en los últimos
dos meses, de manera regular al gobierno le hubiesen llevado dos
años. Facultades extraordinarias que naturalmente han transformado
al hermoso Parlamento argentino en un accidente arquitectónico
hermoso, pero accidente arquitectónico al fin, situado a
pocas cuadras del lugar donde estamos sesionando.
Pero
no conformes con eso han realizado una verdadera obra maestra de
manufactura en el consenso, y siendo la Argentina un país
en donde ha descendido el delito seguido de muerte, de asesinato,
la exhibición multiplicada en la prensa de todos los casos
abominables ha instalado la idea de que es un país en donde
hay inseguridad, no por falta de trabajo, no por falta de educación,
de salud, de perspectiva, de seguridad social, sino de inseguridad
social por el incremento del delito contra la pequeña propiedad,
el delito, digamos, que le está permitido al pobre, por supuesto
para encubrir y tender una cortina de humo en torno del gran delito,
del gran robo, de la gran depredación que el capitalismo
y el neoliberalismo están haciendo con este país.
El
aparato represivo se recrudece.
Por
este camino acaban de sancionar las facultades especiales para la
Policía Federal. La policía puede ahora registrar
incluidas las personas y los vehículos sin permiso judicial.
Decimos que esto va a incrementar la violación de las garantías
individuales, va a incrementar la tortura policial, va a incrementar
los fenómenos de gatillos fáciles, que desde el año
84 a la fecha han cobrado mil víctimas. Y estoy hablando
de gatillo alegre, no estoy hablando de enfrentamientos, no estoy
hablando de confrontación entre fuerzas policiales y eventuales
delincuentes, estoy hablando de gatillo alegre, mil víctimas
fundamentalmente jóvenes y sobre todo pobres.
A
todo esto hay que agregarle la judicialización de los conflictos
sociales. En Argentina tenemos 2,800 luchadores, protagonistas de
huelgas, de cortes de ruta, de distintas acciones en defensa de
distintos derechos judicializados, encausados, y en una maniobra
antipopular ejemplarizadora, la justicia de la provincia de Rosario
acaba de condenar por el delito de pedir comida a Emilio Alí,
a seis años de prisión.
Si
a todo esto le sumamos el intento de recomponer al ejército
como fuerza represiva, cosa evidente en la celebración del
último Día del Ejército, con la presencia de
jefes militares represivos sumamente conocidos y otros menos conocidos,
seguramente podemos hablar claramente de una tendencia al autoritarismo,
a la instalación de una dictadura bajo formas civiles y a
la resurrección del terrorismo estatal, lo que significa
la agresión brutal a la familia de Hebe Bonafini.
La
clase trabajadora y el pueblo se ponen en pie de lucha.
Felizmente,
compañeros, podemos informarles que hay otra tendencia. Otra
tendencia en la Argentina actual es la tendencia al crecimiento
del conflicto social, de la resistencia popular; obreros de distintos
sectores, de este sujeto social se han lanzado a la lucha y a la
movilización y, por lo menos en un caso, ya hubo una victoria
después de quince días de cortes y ocupación
de rutas. Y un caso importante es esta lucha de los trabajadores
de Aerolíneas Argentinas, en donde se conjuga una lucha de
gremios obreros, de reclamo de satisfacción a problemas salariales,
pero también se conjuga con la defensa de la existencia de
la empresa y pone en evidencia lo negativo de las privatizaciones
en Argentina.
Ante
esta imagen de una crisis del modelo, del sistema, una crisis de
gobierno y la crisis de un régimen desprestigiado que cuenta
con un consenso negativo o con un disenso en crecimiento, podría
decirse que la crisis se generaliza y se profundiza y es verdad.
Hacia
la urgente construcción de una alternativa popular, anticapitalista
y revolucionaria.
Pero
compañeras y compañeros, no serían completos
ni responsables estos comentarios, si no dijéramos que todo
esto se verifica, y la gravedad que tiene para el pueblo argentino,
en momentos en que hay la carencia de una alternativa de carácter
popular, anticapitalista, revolucionaria que acorrale y que estreche
el margen de maniobra del régimen y se plantee tareas de
cambios profundos, de cambios en el terreno del gobierno, en el
terreno del poder para hacer las recuperaciones y los cambios estructurales
revolucionarios que son necesarios.
La
carencia de alternativa política es el principal problema
del pueblo, de los sectores populares argentinos. Y al mismo tiempo
esa carencia es la que determina los márgenes de maniobra
del régimen y de los partidos de gobierno.
Sin
embargo, como les decía hace un momento, vivimos y estamos
con la sensación y queremos compartirla con ustedes, de que
tenemos una gran oportunidad, una gran oportunidad de actuar intensamente
y resolver en estos días, en estos meses, en estos años,
los primeros tramos fundamentales de la creación de esta
alternativa política popular y cambiar o empezar a cambiar
drásticamente la correlación hasta ahora negativa
de fuerzas entre derecha e izquierda en Argentina.
¿Serán
ilusiones o es una posibilidad real? ¿Se puede resolver lo
que no se resolvió en Argentina durante todo el siglo XX
teniendo en cuenta que el Partido Socialista, del cual proviene
nuestro partido, fue fundado en 1896 y que ya desde antes había
tendencias anarquistas y anticapitalistas de diversa índole
actuando en este país? ¿Será posible resolver
lo que no hemos podido resolver a lo largo de más de cien
años? Creo que sí, que existe una posibilidad real.
De
las crisis han salido grandes movimientos políticos y sociales.
La
dictadura, más Alfonsín, más Menem, más
de la Rúa, más el FREPASO, han llevado al país
a la crisis más grande de la historia que es, como se decía,
una crisis de todo el capitalismo argentino. Y de las crisis en
la Argentina han salido grandes movimientos políticos y sociales.
De la crisis de principios de siglo surgió el irigoyenismo
expresando las tendencias positivas que había, contra el
poder conservador, en sectores populares y capas medias. De la crisis
del año treinta surgió una fuerza que realmente condujo
el proyecto capitalista, industrialista y de Estado de bienestar
en la Argentina que fue el peronismo.
Hoy,
creemos que es posible de esta crisis hacer una nueva fuerza de
izquierda, revolucionaria, socialista. Una fuerza que según
vemos nosotros la realidad, se está gestando desde los piquetes,
desde las huelgas, desde las movilizaciones, desde las luchas en
todos los sectores, en todos los sectores explotados pero también
en los sectores no explotados que componen el sujeto social actual
oprimido, marginado, vilipendiado por este capitalismo atroz. Está
incubándose, entendemos, una izquierda de masas, popular,
democrática y de profunda definición anticapitalista
y prosocialista en este proceso del mundo. Naturalmente esto alienta,
estimula y plantea grandes desafíos y exigencias que entendemos,
eventos como éste nos ayudarán a cumplimentar y a
resolver.
Quiero
decir en primer lugar, que en este partido tenemos muy claro que
la crisis, por profunda que sea, no trae de por sí la revolución.
Y el régimen, tenemos claro que tiene la carta de la derechización,
pero también tiene las cartas de crear falsas o nuevas ilusiones
sobre falsas salidas. Son hábiles para generar falsas opciones
que al poco andar capturan la buena intención de muchísimas
personas, transformándola en decepción y frustración
más temprano que tarde.
Yo
creo que la crisis del régimen de dominación los hace
juntarse en un partido único del sistema, que abarca al justicialismo,
al radicalismo al FREPASO y al cavallismo. Pero también creo
que es muy importante decir que en estos años muy rápidamente
hemos podido ver la crisis y el fracaso de las llamadas opciones
socialdemócratas, de las llamadas opciones de tercera vía,
no sólo fracasadas en Europa; en esta tercera vía
concebida ya no como tercer camino entre el socialismo y el capitalismo,
de la que surgieron los Estados de bienestar, sino surgida entre
los Estados de bienestar y el neoliberalismo en la actualidad.
La
tercera vía socialdemócrata, muleta del neoliberalismo.
En
la Argentina la centro-izquierda, hasta ahora compañeros
esa es nuestra experiencia, ha servido como muleta para superar
las heridas y desgastes de los partidos del sistema. Así
el FREPASO, surgió y actuó como la muleta que reparó
las heridas sufridas por el radicalismo con el Pacto de Olivos y
le permitió convertirse en un elemento apto para el ejercicio
de una nueva etapa de gobierno.
Hoy,
entendemos nosotros, se están creando nuevas propuestas,
centro-progresistas, centro-populistas, especies de FREPASOS, que
podrían ser nuevas muletas para uno u otro polo del bipartidismo.
Muletas nuevas para el radicalismo, muletas nuevas para remendar
el vapuleado perfil de sensibilidad social que ha perdido completamente
el peronismo.
En
esto yo creo que los debates que están planteados sobre el
tema de la tercera vía nos van a ayudar mucho en todo el
continente, pero particularmente vamos a ser beneficiados. Por supuesto
también entendemos que para construir una fuerza de izquierda
como la que se necesita en Argentina hace falta no sólo pensar
en la unidad de las fuerzas de izquierda entendidas como partidos
políticos.
La
urgente y necesaria unidad de la izquierda.
Es
verdad que la fragmentación de la izquierda en diversas fuerzas
y grupos políticos genera una especie de debilidad basal
que le impide jugar su rol. Entendemos que hay que apuntar a la
unidad mirando a la izquierda en todo lo que ha sido su creación
cultural a lo largo del siglo, que está expresada hoy en
partidos políticos, pero que está expresada también
en numerosas personalidades intelectuales independientes de clara
orientación de izquierda, está expresada en grupos,
está expresada en luchadores sociales por distintos gremios,
está expresada en la más vasta variedad de movimientos
que por sus calificaciones están enfrentando políticas
de gobierno, del modelo y del sistema capitalista hoy en la Argentina.
Pero
también entendemos que para avanzar en esta nueva fuerza
política capaz de abrir paso a una confrontación apuntada
a abatir al gobierno, a abatir al sistema y a generar una perspectiva
socialista en la Argentina, hace falta que la propia izquierda,
que los partidos de izquierda, que las fuerzas de izquierda organizadas
remonten sus propias debilidades, que se levanten contra las luchas
de capilla, que se rebelen contra el canibalismo que ha imperado
y que de alguna manera sigue imperando en la izquierda argentina
y que al decir del Che no refleja otra cosa que una débil
voluntad, una débil vocación por combatir en la lucha
de clases real y disputar de manera real el poder.
Por
eso entendemos que este Seminario será un aporte, un llamado
a la unidad de la izquierda entendida como una amplia cultura existente
en este país de lucha y rebelión por la justicia y
la dignidad del hombre.
Los
tiempos corren en favor nuestro.
Nos
sentimos alentados porque verificamos que los tiempos han cambiado
y han cambiado muy rápidamente. Si hay algo que recuerdo
en este momento es que cuando nos reunimos, incluso muchos de los
que estamos aquí, en Rosario, creo que en el año 1994,
para realizar el Primer Seminario de la Revista América Libre,
92, en un mes de junio, celebrando un aniversario del nacimiento
del Che, un amigo muy querido, Luis Eduardo Bringas, nos convocaba
a abandonar el luto, a no llorar más sobre la leche derramada,
a superar el estado de frustración, de decepción y
desánimo ideológico que había generado la desarticulación
de la Unión Soviética, del llamado socialismo real
y que había, por otro lado, generado la ofensiva contrarrevolucionaria
capitalista basada en los planteos del fin de la historia, del fin
del socialismo, del fin de las revoluciones.
Hoy,
compañeros, a poco andar, no han pasado tantos años
en términos históricos, la crisis la tienen ellos
y muy grave; no han podido resolver ninguno de los problemas que
dijeron que iban a resolver y que era posible resolver habida cuenta
de la caída del peligro comunista que se encontraba como
un obstáculo para la solución de los problemas de
la humanidad. Todos los problemas han sido agravados no sólo
en lo económico, no sólo en lo social, sino que se
ha establecido la impotencia civilizatoria del capitalismo como
forma económico social, pero también su crisis como
régimen de dominación planteando a la humanidad un
futuro absolutamente sombrío sobre todo para cuando dentro
de pocos años se duplique la población mundial sobre
la Tierra.
Esta
realidad, este fracaso habilita y legitima las discusiones no sólo
de confrontación contra el modelo neoliberal, sino de confrontación
contra el sistema capitalista; habilita y legítima el planteo
de su superación, habilita y legitima que nos instalemos
con una visión renovada del socialismo y de la revolución,
como venimos planteando, como venimos construyendo y estoy seguro
que seguiremos profundizando en esta jornada de Buenos Aires.
Muchas
gracias compañeros.
1
Título y subtítulos de la redacción de Teoría
y Práctica.
(2)
Intervención al dar inicio el Seminario Internacional "Crisis,
Revolución y Socialismo", convocado por Cuadernos Marxistas,
revista teórica del Partido Comunista de la Argentina. 31
de mayo de 2001. Versión magnetofónica y transcripción
de Teoría y Práctica.
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