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Compatriotas:
Hace
exactamente 40 años, a esta misma hora, en este mismo sitio,
se proclamó el carácter socialista de la Revolución.
Acabábamos de enterrar a los caídos en el artero ataque
del amanecer del 15 de abril de 1961.
Los
aviones de bombardeo B-26 propiedad del gobierno de Estados Unidos
que nos agredieron tenían el color y las insignias de nuestra
modesta fuerza aérea. Las tres principales bases ubicadas
en Ciudad Libertad, San Antonio de los Baños y Santiago de
Cuba fueron atacadas aquel amanecer traicionero y sangriento. Las
naves aéreas atacantes traían 10,000 kilogramos de
bombas, 64 cohetes de 5 pulgadas y 23,040 balas calibre 50. En cuestión
de segundos los jóvenes artilleros, todavía en fase
de entrenamiento, respondieron con sus armas antiaéreas al
sorpresivo golpe. El enemigo sólo pudo destruir en tierra
tres aviones de combate.
Siete
compatriotas murieron y 53 personas fueron heridas, entre ellas
5 niños que vivían en los alrededores del aeropuerto
de Ciudad Libertad.
Los
aviones atacantes habían partido de una base ubicada en Nicaragua.
Uno de ellos fue derribado, dos tuvieron que realizar aterrizaje
forzoso en distintos sitios y todos los que regresaron a su punto
de partida habían recibido numerosos impactos de balas antiaéreas.
Al
finalizar los combates de Girón, el artero enemigo había
perdido 14 pilotos, entre ellos 4 norteamericanos, y el 62% de los
aviones suministrados por Estados Unidos.
La
Revolución, tras rechazar el ataque del 15 de abril, contaba
todavía con más aviones de combate que pilotos, los
cuales, 48 horas más tarde, al amanecer del día 17,
asestarían un golpe demoledor a las fuerzas invasoras. Esta
agresión aérea sirvió para percatarnos de la
inminencia de la invasión 36 horas antes del desembarco.
Todas las fuerzas fueron movilizadas y puestas en estado de alerta
total.
La
superpotencia iniciaba así su grosera y cobarde agresión
militar contra nuestro pequeño país, cometiendo una
flagrante violación del derecho internacional.
Como
era de esperarse, el poderoso aparato de publicidad y engaño
imperialista entró de inmediato en acción. ¿Qué
explicación de los hechos ofreció Estados Unidos al
mundo?
Para
ilustrar a las nuevas generaciones nacidas después, tomo
fragmentos de los propios cables que utilicé aquel 16 de
abril para denunciar la cínica conducta de los gobernantes
de ese país:
"Miami,
abril 15, UPI. Pilotos cubanos que escaparon de la Fuerza Aérea
de Fidel Castro, aterrizaron hoy en Florida con bombarderos de la
Segunda Guerra Mundial tras haber volado instalaciones militares
cubanas. [...] Uno de los bombarderos B-26 de la Fuerza Aérea
de Cuba aterrizó en el aeropuerto internacional de Miami
acribillado por el fuego de artillería antiaérea y
de ametralladoras, y con sólo uno de sus dos motores en funcionamiento.
Otro descendió en la estación aérea de la Marina
en Cayo Hueso; un tercer bombardero aterrizó en otro país
extranjero distinto al que habían proyectado originalmente
dirigirse después del ataque. Circulan versiones no confirmadas
de que otro avión se estrelló en el mar cerca de la
Isla Tortuga. La Marina de Estados Unidos investiga el caso. Los
pilotos, que pidieron no se divulgara su identidad, descendieron
de sus aviones vistiendo sus uniformes de maniobra e inmediatamente
solicitaron asilo en Estados Unidos".
Minutos
después, otro cable:
"Miami,
UPI. El piloto del bombardero que aterrizó en Miami explicó
que era uno de los 12 pilotos de B-26 que continuaron en la Fuerza
Aérea de Cuba. [... ] 'Mis camaradas despegaron más
temprano para atacar los aeródromos que habíamos dispuesto
castigar. Luego, y debido a que se me acababa el combustible, tuve
que tomar rumbo a Miami porque no estaba en condiciones de llegar
a nuestro destino convenido".
"Miami,
15, AP. Tres pilotos cubanos de bombarderos, temiendo ser traicionados
en sus planes para escapar del gobierno de Fidel Castro, huyeron
hoy a Estados Unidos después de ametrallar y bombardear los
aeropuertos en Santiago y La Habana.
"Uno
de los dos bombarderos bimotores aterrizó en el aeropuerto
internacional de Miami, y el piloto refirió la forma en que
él y otros 3 de los 12 pilotos de aviones B- 6, que son los
que quedan en la Fuerza Aérea cubana, proyectaron durante
meses huir de Cuba. [...] Las autoridades de Inmigración
pusieron en custodia a los cubanos y confiscaron los aviones".
Confiscaron sus propios aviones.
"México,
D. F., 15, AP. El bombardeo de bases cubanas por aviones cubanos
desertores fue acogido aquí con muestras de agrado por la
mayor parte de los diarios, que se unieron con los grupos de cubanos
exiliados para decir que el bombardeo era el comienzo de un movimiento
de liberación del comunismo. [...] Entre los cubanos exiliados
se notaba gran actividad. Una fuente cubana comentó que el
nuevo gobierno cubano en el exilio se trasladará a Cuba a
poco de la primera ola de invasión contra el régimen
cubano de Fidel Castro, para establecer un Gobierno Provisional,
que se espera sea reconocido rápidamente por muchos países
latinoamericanos anticastristas. Amado Hernández Valdés,
del Frente Revolucionario Democrático Cubano aquí,
dijo que el momento de la liberación se acerca; declaró
que fueron cuatro las bases cubanas atacadas por los tres aviones
cubanos que desertaron".
Ambas
agencias dieron a la publicidad la siguiente noticia:
"Declaración
entregada por el doctor Miró Cardona: Un heroico golpe a
favor de la libertad cubana fue asestado esta mañana por
cierto número de oficiales de la Fuerza Aérea cubana.
Antes de volar con sus aviones a la libertad, estos verdaderos revolucionarios
trataron de destruir el mayor número posible de aviones militares
de Castro. El Consejo Revolucionario se enorgullece de anunciar
que sus planes fueron realizados con éxito, y que el Consejo
ha tenido contacto con ellos y ha estimulado a esos valientes pilotos.
Su acción es otro ejemplo de la desesperación a la
que los patriotas de todas las capas sociales pueden ser arrastrados
bajo la implacable tiranía de Castro. Mientras Castro y sus
partidarios tratan de convencer al mundo de que Cuba ha sido amenazada
de invasión desde el extranjero, este golpe a favor de la
libertad, como otros anteriores, fue asestado por cubanos residentes
en Cuba que se decidieron a luchar contra la tiranía y la
opresión o morir en el intento. Por razones de seguridad,
no se darán a conocer más detalles".
Miró
Cardona era precisamente el jefe del Gobierno Provisional que Estados
Unidos tenía recluido, en compañía de otros
cabecillas políticos, en la barraca de una base, con las
maletas preparadas y un avión listo para aterrizar con ellos
en la pista de Playa Girón tan pronto la cabeza de playa
estuviera asegurada.
El
cúmulo de mentiras no terminaba ahí. Las agencias
cablegráficas informaron ese mismo día en horas de
la tarde:
"El
embajador norteamericano ante Naciones Unidas Adlai Stevenson rechazó
las afirmaciones de Roa [...] y mostró a la Comisión
fotografías de United Press International que muestran dos
aviones que aterrizaron hoy en Florida después de haber participado
en la incursión contra tres ciudades cubanas. 'Tienen la
marca de la Fuerza Aérea de Castro en su cola, tienen la
estrella y las iniciales cubanas; son claramente visibles. Con gusto
exhibiré estas fotos'. Stevenson añadió que
los dos aviones en cuestión estaban piloteados por oficiales
de la Fuerza Aérea cubana y tripulados por hombres que desertaron
del régimen de Castro. 'Ningún personal de Estados
Unidos participó en el incidente de hoy, y no fueron de Estados
Unidos los aeroplanos, fueron aviones del propio Castro que despegaron
de sus propios campos".
Es
posible que las propias agencias cablegráficas hayan sido
engañadas por los ardides y las falsas versiones del gobierno
de Estados Unidos.
Puede
apreciarse con claridad cómo tal leyenda había sido
elaborada de antemano y transmitida a los pilotos: cada uno propalaba
con iguales detalles la misma mentira.
Del
frustrado presidente del Gobierno Provisional no podía esperarse
otra cosa que repetir la misma versión.
El
caso del embajador de Estados Unidos ante Naciones Unidas fue penoso.
Había sido candidato presidencial y gozaba de cierto prestigio
ante la opinión pública y los políticos de
ese país. Muchos estiman que fue engañado sin consideración
alguna.
Han
transcurrido 40 años. Sin embargo, los métodos de
mentiras y engaños del imperio y sus aliados mercenarios
permanecen inalterables. Cuando hace apenas 4 años comenzaron
a estallar bombas en los hoteles de la capital, financiadas por
la Fundación Cubano-Americana y enviadas a Cuba desde Centroamérica
por sangrientos terroristas, la versión que divulgaron fue
que se trataba de acciones de los miembros de los servicios de Seguridad
del Estado de Cuba que estaban descontentos con la Revolución.
Ya
próximo a finalizar el discurso que pronuncié hace
40 años, dije: "Lo que no pueden perdonarnos los imperialistas
es que estemos aquí. Lo que no pueden perdonarnos es la dignidad,
la entereza, el valor, la firmeza ideológica, el espíritu
de sacrificio y el espíritu revolucionario del pueblo de
Cuba, y que hayamos hecho una Revolución Socialista. ¡Esa
Revolución Socialista la defendemos con esos fusiles!"
(Aplausos y exclamaciones de: "¡Viva Fidel!") "¡Esa
Revolución Socialista la defendemos con el valor con que
ayer nuestros artilleros antiaéreos acribillaron a balazos
a los aviones agresores! ¡No la defendemos con mercenarios;
la defendemos con los hombres y mujeres del pueblo!"
"¿Acaso
las armas las tienen los millonarios?" (Exclamaciones de: "¡No!")
"¿Acaso
las armas las tienen los hijitos de los ricos?" (Exclamaciones
de: "¡No!") Así dije entonces y así
responden ustedes ahora.
"¿Acaso
las armas las tienen los mayorales?" (Exclamaciones de: "¡No!")
"¿Quién
tiene las armas?" (Exclamaciones de: "¡El pueblo
de Cuba!")
"¿Qué
manos son esas que levantan esas armas?" (Exclamaciones de:
"¡El pueblo!")
"¿Son
manos de señoritos?" (Exclamaciones de: "¡No!")
"¿Son
manos de ricos?" (Exclamaciones de: "¡No!")
"¿Son
manos de explotadores?" (Exclamaciones de: "¡No!")
"¿Qué
manos son esas que levantan esas armas?" (Exclamaciones de:
"¡El pueblo!")
"¿No
son manos obreras, no son manos campesinas, no son manos endurecidas
por el trabajo, no son manos creadoras, no son manos humildes del
pueblo?" (Exclamaciones de: "¡Sí!")
"¿Y
cuál es la mayoría del pueblo, los millonarios o los
obreros" (Exclamaciones de: "¡Los obreros!");
"los explotadores o los explotados" (Exclamaciones de:
"¡Los explotados!"); "los privilegiados o los
humildes?" (Exclamaciones de: "¡Los humildes!")
"¿Las
tienen los privilegiados?" (Exclamaciones de: "¡No!")
"¿Las
tienen los humildes?" (Exclamaciones de: "¡Sí!")
"¿Son
minoría los privilegiados?" (Exclamaciones de: "¡Sí!")
"¿Son
mayoría los humildes?" (Exclamaciones de: "¡Sí!")
"¿Es
democrática una Revolución en que los humildes tienen
las armas?" (Exclamaciones de: "¡Sí!")
"Compañeros
obreros y campesinos: ¡Esta es la Revolución Socialista
y democrática de los humildes, con los humildes y para los
humildes!" (Aplausos y exclamaciones de: "¡Viva
el Comandante en Jefe!") "¡Y por esta Revolución
de los humildes, por los humildes y para los humildes estamos dispuestos
a dar la vida!
"El
ataque de ayer, que costó 7 vidas heroicas, tuvo el propósito
de destruir nuestros aviones en tierra; mas fracasaron, sólo
destruyeron tres aviones, y el grueso de los aviones enemigos fue
averiado o abatido".
Compatriotas
de ayer, de hoy y de mañana:
En
Girón nuestro pueblo patriota y heroico, que había
madurado extraordinariamente en apenas dos años de enfrentamiento
al poderoso imperio, sin temor ni vacilación alguna combatió
por el socialismo.
Atrás
quedó aplastada para siempre la peregrina idea de que los
sufrimientos soportados, la sangre y las lágrimas derramadas
durante casi cien años de lucha por la independencia y la
justicia contra el colonialismo español y su modelo esclavista
de explotación, y más tarde contra el dominio imperialista
y los gobiernos corruptos y sanguinarios impuestos a Cuba por Estados
Unidos, eran para reconstruir una sociedad neocolonialista, capitalista
y burguesa. Se hizo indispensable la búsqueda de objetivos
mucho más elevados en el desarrollo político y social
de Cuba.
Era
necesario y era posible. Lo hicimos en el momento histórico
exacto y preciso, ni un minuto antes ni un minuto después,
y fuimos lo suficientemente audaces para intentarlo.
Cuando
vemos al sur del Río Grande todo un conjunto de países
balcanizados, aunque todos con la misma lengua, cultura, raíces
históricas y étnicas, a punto de ser devorados por
la poderosa, expansionista e insaciable potencia del norte revuelto
y brutal que nos desprecia, los cubanos podemos exclamar: ¡Glorioso
mil veces fue aquel día en que aquí se proclamó
el carácter socialista de la Revolución Cubana! (Aplausos
y exclamaciones de: "¡Fidel, Fidel, Fidel!"). Hoy
tal vez habría sido demasiado tarde. La victoria del Primero
de Enero de 1959 ofreció la excepcional oportunidad de hacerlo.
Sin
el socialismo no habríamos podido reducir a cero el nivel
de analfabetismo.
Sin
el socialismo no tendríamos escuelas y maestros para todos
los niños sin excepción alguna, hasta en los más
apartados rincones del país, ni escuelas especiales para
todos los que las requieren, ni el ciento por ciento de escolarización
en la primaria, ni el 98.8% en la secundaria; ni escuelas vocacionales
de ciencias exactas, ni preuniversitarios, ni Camilitos, EIDES y
pre EIDES, ni de técnicos y profesores de educación
física y deportes, ni escuelas de oficios, ni institutos
tecnológicos y politécnicos de enseñanza profesional,
ni facultades para la educación obrero-campesina, ni escuelas
de idiomas, ni de arte, en todas las provincias del país.
Sin
el socialismo Cuba no tendría hoy 700,000 graduados universitarios,
15 institutos superiores pedagógicos, 22 facultades de medicina;
un total de 51 centros de enseñanza superior, más
12 filiales y facultades independientes, con 137,000 estudiantes
universitarios.
Sin
el socialismo no tendríamos 67,500 médicos, más
de 250,000 profesores y maestros; 34,000 profesores de educación
física y deportes, el mayor número per cápita
de las tres categorías entre todos los países del
mundo.
Sin
el socialismo no sería el deporte un derecho del pueblo,
ni Cuba ganaría más medallas de oro per cápita
en los Juegos Olímpicos que cualquier otro país.
Sin
el socialismo no hubiéramos podido alcanzar el alto nivel
de cultura política que poseemos hoy.
Sin
el socialismo no contaríamos con 30,133 médicos de
la familia; 436 policlínicos; 275 hospitales clínico-quirúrgicos,
pediátricos, maternos y de especialidades y 13 institutos
especializados de medicina.
Sin
el socialismo no habría en nuestra Patria 133 centros de
investigaciones científicas y decenas de miles de investigadores
científicos, masters y doctores en ciencias.
Sin
el socialismo 1,012,000 jubilados, 325,500 pensionados y 120,000
ciudadanos que reciben asistencia social, no estarían recibiendo,
sin excepción alguna, los beneficios de la seguridad social,
ni ésta abarcaría a la totalidad de los ciudadanos
que, cuando la necesitan, pueden acudir a ella.
Sin
el socialismo 163,000 campesinos no serían dueños
de sus tierras, que explotan como parcelas individuales propias
o en forma de Cooperativas de Producción Agropecuaria, ni
252 000 trabajadores agrícolas serían dueños
de las instalaciones, los equipos y las cosechas en Unidades Básicas
de Producción Cooperativa.
Sin
el socialismo el 85% de los núcleos familiares no serían
ya dueños de sus viviendas, no se habría electrificado
el 95% del país, ni el agua potable alcanzaría al
95.3% de la población; ni habrían sido construidos
48,540 kilómetros de carreteras, ni existirían 1,005
presas y embalses, que retienen casi todas las aguas que pueden
ser embalsadas para uso agrícola, industrial y doméstico.
Sin
el socialismo la mortalidad infantil no estaría por debajo
de 8 por cada 1,000 nacidos vivos; nuestros niños no estarían
protegidos por vacunas contra 13 enfermedades, ni las expectativas
de vida al nacer de nuestros ciudadanos serían de 76 años;
no tendríamos un índice de SIDA de 0.03%, que contrasta
con el 0.6% de Estados Unidos y otros países desarrollados
y ricos, ni se hubiera contado con más de 575,000 donaciones
voluntarias de sangre en el año 2000.
Sin
el socialismo no podríamos prometer, como lo estamos haciendo
ya, trabajo decoroso para el ciento por ciento de los jóvenes,
con la única condición de que estén preparados,
ni estarían desarrollándose los programas mediante
los cuales todos tendrán la oportunidad de estarlo.
Sin
el socialismo los trabajadores manuales e intelectuales, productores
de los bienes materiales y espirituales indispensables para la vida
de nuestra especie, no habrían ocupado jamás el papel
de vanguardia que con justicia les corresponde en la sociedad humana.
Sin
el socialismo las mujeres cubanas, ayer discriminadas y relegadas
a trabajos humillantes, no constituirían hoy el 65% de la
fuerza técnica del país, ni disfrutarían del
principio de igual salario para igual trabajo, que no se aplica
en la casi totalidad de los países capitalistas desarrollados.
Sin
el socialismo no existirían las organizaciones de masas:
de obreros y trabajadores, de campesinos, de mujeres, de vecinos
organizados en Comités de Defensa de la Revolución,
de pioneros, de estudiantes del nivel medio superior, universitarios,
y de Combatientes de la Revolución Cubana, que comprenden
la gran masa de nuestro pueblo y desempeñan un papel decisivo
en el proceso revolucionario y en la participación verdaderamente
democrática de todos los ciudadanos en la dirección
y los destinos del país.
Sin
el socialismo no habría sido posible una sociedad sin mendigos
abandonados en las calles, sin niños descalzos o pidiendo
limosnas, o ausentes de las escuelas, trabajando para vivir, o siendo
objeto de explotación sexual, o utilizados como instrumentos
para la comisión de delitos, o integrando pandillas, tal
como ocurre en otras partes del mundo, incluidos los Estados Unidos.
Sin
el socialismo Cuba no ocuparía hoy un lugar destacado en
su lucha creciente, tenaz y sostenida por la preservación
del medio ambiente.
Sin
el socialismo el patrimonio cultural estaría indefenso, sometido
a saqueo o destrucción; las partes históricas de las
ciudades más antiguas de Cuba habrían sido sustituidas
por edificios ajenos totalmente al entorno arquitectónico.
La parte más antigua de nuestra capital, que hoy los visitantes
admiran cada vez más por el esmero con que se restaura y
conserva, no existiría. La grosera edificación construida
detrás del Palacio de los Capitanes Generales, donde una
centenaria instalación universitaria fue destruida para edificar
en su lugar un helipuerto, es la mejor prueba de lo que estoy afirmando.
Sin
el socialismo no habríamos sido capaces de resistir la aplastante
influencia extraña que se impone progresivamente a muchos
pueblos del mundo, ni seríamos testigos del pujante movimiento
cultural y artístico que se está desarrollando hoy
en nuestra Patria: el Instituto Superior de Arte, prestigiosa institución
creada por la Revolución, se restaura y amplía; se
imparten valiosos conocimientos en 43 Escuelas de Arte Vocacionales
y Profesionales en todo el país, que se incrementarán
en un futuro próximo; 4,000 jóvenes acaban de ingresar
en el primer curso de 15 escuelas de instructores de arte (Exclamaciones),
con capacidad para más de 15,000 alumnos, creadas el pasado
año, donde se graduarán, además, como bachilleres
en humanidades. Un número igual de 4,000 jóvenes ingresará
cada nuevo curso.
Tenemos
ya 306 Casas de Cultura funcionando; 292 museos; 368 bibliotecas
públicas abiertas a la población y 181 galerías
de arte.
Sin
el socialismo no habría hoy Universidad para Todos, cuyos
primeros programas se inician con un impactante efecto y como una
gran promesa en la búsqueda de una cultura general integral
que convertirá a los cubanos en el pueblo más culto
del mundo.
Trescientos
Joven Club de computación ya están funcionando y 20,000
computadoras se están distribuyendo ya en las escuelas secundarias
y de nivel medio superior. Los conocimientos de computación
se masificarán y serán impartidos desde el preescolar
hasta el último curso de nivel universitario.
Larga
e interminable sería la lista de comparaciones y contrastes,
pero hay algunas que no puedo dejar de mencionar por su valor patriótico,
internacionalista y humano:
Sin
socialismo Cuba no habría podido resistir 42 años
la hostilidad, el bloqueo y la guerra económica del imperialismo,
mucho menos un período especial de 10 años no concluido
todavía; no habría podido revalorizar su moneda, de
150 pesos por un dólar en 1994, a sólo 20 por un dólar
en 1999, logro no alcanzado por país alguno; ni hubiese sido
posible, en medio de increíbles dificultades, iniciar un
crecimiento económico modesto, pero sostenido y sólido.
Sin
el socialismo Cuba no sería hoy el único país
del mundo que no necesita del comercio con Estados Unidos para sobrevivir,
e incluso avanzar, tanto en el terreno económico como en
el terreno social. En este último campo, es en la actualidad
imposible que ni siquiera los países más ricos e industrializados
puedan emular con Cuba.
Somos
uno de los pocos países del mundo que no pertenece ni quiere
pertenecer al Fondo Monetario Internacional, convertido en celoso
guardián de los intereses del imperio. Nada de lo que he
referido habría sido posible atados de pies y manos a esa
tenebrosa institución de Bretón Woods, que arruina
políticamente a los que tienen que acudir a ella, desestabiliza
y destruye gobiernos, y de la que no pueden escapar los que están
atados al doble yugo del FMI y del neoliberalismo, ambos expresión
del injusto e irracional orden económico impuesto al mundo.
Sin
el socialismo cada ciudadano no tendría el mismo derecho
a recibir gratuitamente cualquier servicio de educación y
salud, cueste lo que cueste, y sin que para ello jamás alguien
le pregunte cuáles son sus ideas religiosas o políticas.
Sin
el socialismo no tendríamos un país sin drogas, prostíbulos,
casinos de juego, delincuencia organizada, desaparecidos, Escuadrones
de la Muerte, linchamientos ni ejecuciones extrajudiciales.
Sin
el socialismo las familias cubanas no podrían ver crecer
a sus hijos sanos, instruidos, preparados, sin temor a que alguien
los induzca a la droga, o al vicio, o puedan morir en sus escuelas
a manos de sus propios compañeros.
Sin
el socialismo Cuba no sería, como lo es hoy, la más
sólida barrera en el hemisferio contra el tráfico
de drogas, en beneficio incluso de la sociedad norteamericana.
Sin el socialismo Cuba no sería un país en el que
durante 42 años no se ha conocido la represión, ni
la brutalidad policial, tan común en Europa y otras partes
donde carros antimotines, hombres con extrañas escafandras
que parecen llegados de otro planeta, con escudos, bastones y balas
de goma, gas lacrimógeno, gas pimienta u otros medios, arremeten
contra la población. A los occidentales les cuesta trabajo
comprender por qué en Cuba no ocurre nada parecido. No tienen
siquiera la menor idea de lo que es capaz de aportarle a la sociedad
humana la unidad, la conciencia política, la solidaridad,
el desinterés y el desprendimiento, el patriotismo, los valores
morales y los compromisos que emanan de la educación, la
cultura y toda la justicia que aporta una verdadera Revolución.
Sin
el socialismo cientos de miles de cubanos no habrían cumplido
misiones internacionalistas, ni nuestra Patria habría podido
aportar un solo grano de arena en la lucha contra el colonialismo
en Africa, ni sus hijos habrían derramado una sola gota de
su sangre combatiendo contra las fuerzas al parecer invencibles
del oprobioso sistema del apartheid, el racismo y el fascismo.
Ni
uno solo de los que entonces comerciaban e invertían y hoy
poseen grandes riquezas en Sudáfrica y otros países
de ese continente donde Cuba no buscó, ni posee ni desea
una sola pulgada de tierra aportó la más mínima
cuota de sacrificio. Ni siquiera la enorme distancia que nos separa
de Africa fue obstáculo insalvable para el espíritu
solidario de la pequeña isla bloqueada y hostigada.
Sin
el socialismo más de 40,000 trabajadores de la salud no habrían
prestado su noble colaboración internacionalista en más
de 90 países, ni se estarían llevando a cabo hoy planes
integrales de salud en 16 países de América Latina,
el Caribe y Africa gracias al inmenso capital humano creado por
la Revolución.
Sin
el socialismo no habrían sido graduados en universidades
cubanas 15,600 estudiantes procedentes del Tercer Mundo, ni en la
actualidad estarían cursando estudios superiores en Cuba
11,000 estudiantes procedentes de esos países.
Sin
el socialismo no existiría hoy la prestigiosa Escuela Latinoamericana
de Ciencias Médicas, donde estudian en la actualidad jóvenes
de 24 países y 63 etnias indígenas, ni estarían
ingresando en ella más de dos mil nuevos estudiantes cada
año.
Sin
el socialismo no se habría inaugurado ni existiría
tampoco la Escuela Internacional de Deportes y Educación
Física, con capacidad de 1,500 alumnos, donde hoy cursan
el primer año 588 jóvenes de 50 países.
Sin
el socialismo no habrían sido atendidos en Cuba 19,000 niños
y adultos de las tres Repúblicas afectadas en el accidente
nuclear de Chernobil, ocurrido en 1986, la mayoría de ellos
atendidos en pleno período especial, y 53 personas dañadas
por el accidente radiológico del Estado de Goiás en
Brasil.
Lo
que hemos compartido con otros pueblos no nos ha impedido que uno
solo de nuestros compatriotas haya tenido la posibilidad de formar
parte de los millones de técnicos de nivel medio y profesionales
universitarios con que cuenta hoy Cuba. Ello demuestra que con poco
se puede hacer mucho y que con mucho menos recursos que los que
hoy gasta el mundo en publicidad comercial, armas, drogas y gastos
excesivamente suntuarios, se podría hacer todo.
Sin
el socialismo Cuba, aunque sin pretenderlo, no se habría
convertido en ejemplo para muchas personas en el mundo y en el vocero
leal y constante de las causas más justas; un pequeño
país que goza del envidiable privilegio de ser casi el único
que en cualquier foro o tribuna internacional puede denunciar con
entera libertad, sin temor alguno a represalias y agresiones, el
orden económico injusto y la política insaciable y
rapaz, hipócrita e inmoral del gobierno de la superpotencia
hegemónica.
Sin
el socialismo Cuba no habría podido resistir la hostilidad
de nueve presidentes de Estados Unidos que, con excepción
de Carter debo decirlo con toda honestidad fueron hostiles o sumamente
agresivos y hostiles contra nuestra Patria. Habría que añadir
al que acaba de acceder al trono presidencial que, a juzgar por
los primeros pasos dados en la esfera internacional y el lenguaje
de sus asesores y sus aliados de la mafia terrorista de Miami, se
evidencia que podríamos estar ante una administración
belicosa y carente totalmente de ética.
Un
día como hoy sería bueno recordar aquella frase inmortal
del Titán de Bronce: "¡Quien intente apoderarse
de Cuba, sólo recogerá el polvo de su suelo anegado
en
sangre, si no perece en la contienda!" (Exclamaciones y aplausos.)
El pueblo cubano de hoy, heredero de su pensamiento, junto al de
José Martí y al de toda la legión de héroes
que trazaron el largo camino recorrido hasta ahora, está
en condiciones de afirmar que los que intenten apoderarse de Cuba
no recogerían hoy ni siquiera el polvo de nuestro suelo anegado
en sangre, porque no tendrían otra alternativa que perecer
en la contienda. (Aplausos y exclamaciones de: "¡Fidel,
Fidel, Fidel!").
Como
dije ya, las naciones latinoamericanas, en este instante histórico,
están a punto de ser devoradas por Estados Unidos, convertido
hoy en superpotencia hegemónica. En los próximos días,
del 20 al 22 de abril, tendrá lugar una Reunión Cumbre
hemisférica en Québec. Allí, la superpotencia
hegemónica tratará de dictar las condiciones de rendición
a los gobiernos de América Latina. Los documentos para un
Tratado de Libre Comercio entre los países del hemisferio
han sido aceleradamente elaborados. Estados Unidos desea adelantar
el festín, los privilegios que pretende cerrarán el
paso a la competencia comercial y las inversiones de Europa y de
los países industrializados de Asia. La estrategia es impedir
a toda costa que el MERCOSUR se consolide y que la integración
de los países de Sudamérica se desarrolle de modo
que con mucha mayor fuerza puedan negociar con Estados Unidos.
El
gobierno de ese país prefiere negociar por separado con cada
uno de ellos, explotando la debilidad económica, el desarrollo
desigual existente, las contradicciones entre éstos, y la
situación desesperada que implica una enorme deuda externa
que los asfixia.
Dadas
las relaciones de total dependencia con Estados Unidos y los organismos
financieros internacionales, algunos no están en condiciones
de ofrecer resistencia; otros no están conscientes del peligro
de absorción que los amenaza, o no desean ofrecer resistencia
alguna. Pero no todos están dispuestos a ser simplemente
devorados, y habrá resistencia.
Por
su parte, los pueblos allí representados, gran parte de ellos
sumidos en la ignorancia, extrema pobreza y desesperación,
no tendrán participación alguna en las decisiones
y mirarán desde lejos unas negociaciones cuyos objetivos,
contenido y consecuencias no están en condiciones de conocer
y mucho menos de comprender. Crear conciencia, denunciar la voracidad
imperialista y el riesgo que están corriendo los pueblos
de América Latina y el Caribe tal vez sea hoy la tarea más
urgente de los líderes políticos y sociales, de economistas
e intelectuales progresistas, de todas las fuerzas de izquierda.
Quienes
nos percatamos de las realidades sociales, de la gravedad y el carácter
insoluble de los problemas, que nunca podrán resolverse por
aquella vía y serán cada vez más dramáticos,
sabemos que América Latina y el Caribe pueden ser devorados,
pero no podrán ser digeridos. Más tarde o más
temprano, como el personaje bíblico, de una forma u otra,
escaparían del vientre de la ballena. Y el pueblo cubano
los esperaría desde fuera, puesto que hace rato aprendió
a nadar en aguas turbias y conoce que, en tanto sus condiciones
de vida no mejoren radicalmente, los pueblos del Tercer Mundo se
harán cada vez más ingobernables y forzarán
las soluciones necesarias.
Un
día como hoy, al hacer el recuento de la obra de la Revolución,
lo asombroso es descubrir que estamos lejos de haber alcanzado toda
la justicia necesaria y posible.
Los
años transcurridos han enriquecido extraordinariamente nuestra
experiencia y conocimientos desde entonces. Cuatro décadas
de luchas frente a enormes dificultades han fortalecido nuestras
convicciones, nuestra confianza en el hombre y sus infinitas posibilidades.
El
socialismo que hoy concebimos es muy superior a nuestros sueños
de entonces. El período especial nos obligó a retroceder
un trecho del camino recorrido. Surgieron dolorosas desigualdades.
Los más sufridos, los más entregados por encima de
todo a la causa revolucionaria, nuestros más leales trabajadores
manuales e intelectuales, el pueblo más humilde y fiel, los
revolucionarios más conscientes, comprendieron esa circunstancia
inevitable, y como siempre sucedió y siempre habrá
de suceder en los tiempos difíciles, echaron sobre sus hombros
el peso principal de la tarea de salvar la Patria y el socialismo
a cualquier precio. (Exclamaciones).
Mas
no sólo alcanzaremos metas mucho más altas que las
que habíamos alcanzado, sino que las superaremos. Ya hoy
marchamos hacia objetivos con los cuales no habríamos podido
soñar hace 40 años, menos aún en la durísima
etapa que comenzó hace 10 años, de la cual emergemos
victoriosos. Un nuevo amanecer comienza a iluminar nuestro futuro;
un futuro que será más brillante, un socialismo que
será más acabado, una obra revolucionaria que será
más prometedora y profunda.
Hoy
no venimos a conmemorar el 40 aniversario de la proclamación
del carácter socialista de la Revolución; hemos venido
a ratificarlo, hemos venido a volver a jurar.
Utilizando
exactamente las mismas palabras de aquel inolvidable día
hace 40 años, les pregunto: "Obreros y campesinos, hombres
y mujeres humildes de la Patria, ¿juran defender hasta la
última gota de sangre esta Revolución de los humildes,
por los humildes y para los humildes?" (Exclamaciones de: "¡Juramos!")
"Aquí,
frente a la tumba de los compañeros caídos; aquí,
junto a los restos de los jóvenes heroicos, hijos de obreros
e hijos de familias humildes" a lo que añado hoy dos
frases: en memoria de todos los caídos por la Patria y la
justicia desde hace 133 años, en nombre de los que dieron
sus vidas por la humanidad en heroicas misiones internacionalistas,
"reafirmemos nuestra decisión de que al igual que ellos
pusieron su pecho a las balas, al igual que ellos dieron sus vidas,
vengan cuando vengan los mercenarios, todos nosotros, orgullosos
de nuestra Revolución, orgullosos de defender esta Revolución
de los humildes, por los humildes y para los humildes, no vacilaremos,
frente a quienes sean, en defenderla hasta nuestra última
gota de sangre".
¡Hasta
la Victoria Siempre!
¡Patria
o Muerte!
¡Venceremos!
1
Título original.
2
Discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz,
Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista
de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en
el acto en conmemoración del aniversario 40 de la proclamación
del carácter socialista de la Revolución, efectuado
el 16 de abril de 2001. "Año de la Revolución
victoriosa en el nuevo milenio". (Versiones Taquigráficas
- Consejo de Estado
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