| Nosotros,
los abajo firmantes partidos comunistas, expresamos nuestro apoyo
incondicional a la carta de las 610 organizaciones -grupos en pro
de la paz y la protección del medioambiente, los sindicatos,
grupos religiosos y los parlamentarios del mundo entero- la cual le
pide al presidente Bush que no siga con el desarrollo de la llamada
"Defensa contra Proyectiles" y que los gobiernos de la OTAN,
Japón y Australia no colaboren con la propuesta defensa contra
proyectiles. La carta enviada a dichos gobiernos además exige
que se haga grandes reducciones en el número de proyectiles
y en el estado de alerta de los cohetes nucleares, tanto como la
eliminación total e inequívoca de las armas nucleares".
Estas exigencias expresan el deseo profundo de la gran mayoría
de la humanidad, lo cual nuestros partidos comunistas y obreros apoyamos
sin condiciones.
El
apoyo extensivo que ha recibido esta carta demuestra que los pueblos
del mundo anhelamos la eliminación de las armas nucleares.
Los gobiernos de Bush y sus aliados deben contestar a nuestras exigencias
con el abandono de su programa de defensa contra proyectiles, la
reducción profunda de cohetes nucleares y el avance rápido
hacia la eliminación de las armas nucleares de la Tierra.
Repetimos
de nuevo nuestra profunda oposición al afán del gobierno
de Bush por seguir con su programa de defensa contra proyectiles,
el cual le rendiría al complejo militar mundial corporatista
la capacidad del primer ataque. También destruiría
el Tratado PAB, cuya intención es impedir la capacidad del
primer ataque, socavaría otros tratados de control sobre
las armas y produciría una nueva carrera de armamentos nucleares.
Exigimos, además, fin a la calumnia contra las llamadas naciones
pillas, acusación que se usa como pretexto para
justificar la defensa contra proyectiles. Al respecto, nos oponemos
fuertemente a la agresividad militar aumentada de la administración
Bush contra China y Corea que amenaza la paz en el oriente tanto
como en el mundo entero.
Escondida
detrás de las propuestas para la defensa contra proyectiles
está la intención de la administración Bush
y el Pentágono de armar rápidamente el espacio exterior
con armas antisatélites y armas nucleares de rayo láser.
Se han gastado en los últimos años billones de dólares
en el desarrollo de estas armas nucleares de la llamada Guerra
de las Galaxias. Declaran descaradamente que su objetivo es
poner a los Estados Unidos en la posición de control absoluto
sobre el espacio exterior para poder controlar la Tierra
en beneficio de las inversiones corporatistas y su avaricia por
las ganancias máximas. De hecho, el programa Guerra
de las Galaxias ya está produciendo ganancia astronómicas
para las mismas corporaciones gigantescas que aseguran la política
agresiva de la administración Bush.
Llamamos
a todas las fuerzas de la paz a que se movilicen a impedir la introducción
de armamentos en el espacio exterior antes de que sea demasiado
tarde. Estamos con las naciones que a lo largo de décadas
han votado una vez tras otra en la Asamblea General de la ONU por
la prevención de una carrera armamentista en el espacio
exterior. En cada ocasión, los Estados Unidos se han
aislado como el único país que se opone a esta resolución.
Asimismo, durante décadas, los Estados Unidos han obstruido,
en la Conferencia sobre Desarme en Ginebra, las negociaciones para
un tratado que impida una carrera armamentista en el espacio exterior.
Exigimos fin a esta obstrucción. Un nuevo tratado debe ser
concluido y, en tanto, el tratado vigente sobre los usos pacíficos
del espacio exterior debe ser acatado completamente.
El
empuje del imperialismo estadounidense, bajo la presidencia robada
por Bush, para dominar al mundo entero, se está conduciendo
hacia la competencia interimperialista más aguda y el peligro
de más conflictos; una nueva carrera de armamentos; más
guerras regionales y hacia una situación donde un error de
cálculo puede causar un desastre. Este proceso tiene que
ser detenido por la clase obrera y los pueblos del mundo. Efectivamente,
está creciendo el movimiento, como se vio en la "batalla"
en Seattle y en Québec, Praga, Río de Janeiro y Bangkok,
que está uniendo los sindicatos y las fuerzas en pro de la
paz y la protección del medioambiente y otros, que logrará
la amplitud, la profundidad y el poder para desviar la dirección
destructiva.
Apoyamos
el llamado concluido por los partidos comunistas y obreros presentes
en la Conferencia de Atenas, Los Comunistas y el Movimiento Sindicalista,
a unirse con todas las fuerzas sindicales y progresistas para organizar
para el Día Internacional de los Trabajadores de 2002, huelgas
generales y manifestaciones masivas en contra del Programa de Defensa
Contra los Proyectiles, contra el Tratado del Cohete Antibalístico
y contra la militarización del espacio exterior.
Firman:
Partido
Comunista de Alemania
Partido
Comunista de Brasil
Partido
Comunista de Bretaña
Partido
Comunista de Canadá
Partido
Comunista de Chile
Partido
Comunista de Colombia
Partido
Comunista de Estados Unidos
Partido
Comunista de Grecia
Partido
Comunista de Iraq
Partido
Comunista Jordano
Partido
Popular Socialista de México
Partido
Progresista de la Clase Obrerera de Chipre (AKEL)
Partido
Socialista de Aotearoa (Nueva Zelanda)
Partido
Tudeh de Irán
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