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El
neoliberalismo y su acción en contra de México y su
clase obrera
Las políticas neoliberales datan en México de 1982.
A imponerlas se han dedicado los cuatro últimos gobiernos,
tres de ellos surgidos del PRI y el actual, del PAN. Esas políticas
han sido fatales para los mexicanos, sobre todo para la clase obrera.
La han condenado a un creciente desempleo, a salarios cada vez más
raquíticos. La han llevado a niveles de vida peores, a la
miseria, la insalubridad y la falta de acceso real a la educación
y la cultura.
Estos
gobiernos casi han acabado con el sector estatal de la economía,
que pasó de 1155 empresas a apenas unas doscientas. Las han
entregado a capitales privados, extranjeros los más, para
su lucro y beneficio.
Entre
otros actos que han puesto en marcha estos gobiernos se destaca
sobre todo la firma del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica
con Canadá y Estados Unidos, (NAFTA, por sus siglas en inglés)
Los daños que ha traído a la soberanía de México
y a su perspectiva de desarrollo como Nación han sido brutales.
Se ató al país a los designios yanquis y se ahondó
el proceso de sumisión de nuestra economía. El NAFTA
pasó a ser el nuevo motor de toda la política neoliberal
en México. Y ha llevado a la casi total liquidación
del Estado surgido de la Revolución Mexicana, comprometido
con el desarrollo independiente y con la defensa y protección
de los intereses de los obreros y los campesinos.
Del
NAFTA al ALCA. El papel de Fox en el proyecto anexionista yanqui
Lo que no alcanzaron en los primeros casi veinte años de
gobiernos neoliberales, ahora lo emprende el actual del presidente
Vicente Fox. Su partido, el derechista Partido Acción Nacional,
(PAN), fue fundado a finales de la década de los treinta
por enviados de la Falange española y del Nazismo alemán,
como base para la Quinta Columna que propiciaría, según
sus planes, la toma de México por las fuerzas del nazifascismo.
Eran los tiempos de la fase inicial de la Segunda Guerra Mundial.
Este
personaje, Fox, ha puesto su empeño en privatizar las industrias
petrolera y eléctrica, al tiempo que recorre el mundo como
mercader, ofreciendo en venta al país entero.
Además,
ha anunciado el fin de la tradicional política exterior mexicana
enemiga del intervensionismo, la que ha exigido el respeto a la
autodeterminación de los pueblos. Quiere sustituirla por
otra ligada a los proyectos yanquis. Sólo una gran presión
del pueblo, que incluyó también el pronunciamiento
expreso de ambas cámaras del Parlamento mexicano, impidió
el propósito de este gobierno de votar al lado de Estados
Unidos y sus siervos en contra de Cuba, en la Comisión de
Derechos Humanos en Ginebra, llevándolo a una abstención.
Además, Fox ha dicho que se propone intervenir con soldados
mexicanos en cualquier lugar del mundo, supeditándose también
en esto a los intereses de Washington.
Y
en ese mismo sentido, se ha convertido en un activista a favor del
Área de Libre Comercio de las Américas, plan que pretende
extender el NAFTA a todo el continente, y que ha sido denunciado
con justa razón por Fidel Castro como un proyecto con el
que Estados Unidos, en los hechos, pretende anexarse toda la región.
En
la experiencia de México, el NAFTA ha llevado a la quiebra
a decenas de miles de empresas nacionales que no pudieron sobrevivir
a la llegada de otras, extrajeras, con mayores capitales y tecnología
superior, que han venido en gran número para aumentar su
tasa de ganancias a costa de los salarios diez o doce veces menores
que pagan en México.
La
agresión contra los derechos y las conquistas laborales
Los grupos más reaccionarios de patrones y gobierno despliegan
una intensa campaña para reformar a fondo las leyes laborales.
Quieren desaparecer de la Constitución el principio de las
garantías sociales que reconoce los derechos de clase de
los trabajadores, para sustituirlo por otro que establezca estas
relaciones de modo individualista, para satisfacer los intereses
del gran capital transnacional. Quieren sustituir el principio de
la lucha de clases que da sustento a la organización y al
combate de los trabajadores por mejores condiciones de vida y de
trabajo, por la demagógica teoría de la armonía,
la conciliación y la colaboración entre empresarios
y trabajadores.
Con
ese mismo criterio pretenden que se anule en definitiva el derecho
de huelga, y se elimine sobre todo la huelga por solidaridad.
Quieren
debilitar y destruir a los sindicatos que no se plieguen a sus políticas,
mediante una serie de reformas en las relaciones laborales y con
la atomización de la jornada de trabajo. Además demandan
eliminar la cláusula de exclusión y suprimir la sindicalización
obligatoria dejando a ésta como una decisión voluntaria
e individual que permita la existencia de "trabajadores libres"
al mismo tiempo que presionan para que desaparezca la jornada de
trabajo de 8 horas, sustituyéndola por el contrato individual
y el pago de salario por hora.
Plantean
la desaparición del salario mínimo y la total subordinación
de los obreros al dominio de las empresas mediante el establecimiento
del cese de empleo cuando incurra el trabajador en faltas que a
juicio del patrón lo ameriten, y asimismo, formular la desaparición
del escalafón por antigüedad mediante el exclusivo reconocimiento
de la capacidad y la productividad para efectos de ascensos.
En
este esquema, desaparecería la intervención del Estado,
al cual la Constitución le impone el deber de tutelar a las
clases explotadas y defender sus derechos. Estas y otras proposiciones
del sector patronal y el gobierno reaccionario ya han sido expuestas
y han sido aceptadas por líderes colaboracionistas y reformistas
a los que nada les importa excepto conservar sus posiciones sindicales
y políticas.
El
Partido Popular Socialista de México ha denunciado todas
estas nefastas pretensiones y las ha rechazado, porque se oponen
a los derechos y objetivos de la clase trabajadora, así como
a las tesis revolucionarias que aún conserva la Constitución
de México que, en su tiempo, fuera reconocida como una de
las más avanzadas de entre los países capitalistas.
Reconstruir
y defender el sindicalismo independiente, democrático y unitario
Para
el Partido Popular Socialista de México la teoría
certera de los sindicatos es la que se basa en la lucha de clases,
la que concibe a las organizaciones sindicales de los trabajadores
como instrumentos de combate por sus demandas inmediatas y por la
defensa del proyecto nacional que otorgue al país independencia
económica y plena soberanía. La que señala
el carácter de frente único de las organizaciones
sindicales y su necesaria independencia y autonomía respecto
de los partidos políticos, del gobierno y de los patrones.
Por
ello considera que hoy más que nunca, frente al embate furioso
de la reacción contra los derechos sociales, los trabajadores
todos tenemos que luchar por las demandas que consoliden y amplíen
nuestras conquistas y por fortalecer nuestras luchas y objetivos,
y que en esta tarea a los comunistas nos compete la mayor responsabilidad.
Durante
todo el embate de los neoliberales y la derecha contra los trabajadores
y la Nación, el sindicalismo oficialista, que ha sido casi
hegemónico, ha apoyado sin resistencia el abandono del proyecto
de desarrollo nacional con independencia y su sustitución
por las políticas neoliberales, proceso del cual ha sido
cómplice. Por eso se puede afirmar que el panorama actual
del sindicalismo en México es lamentable. Las centrales que
han surgido en períodos más recientes utilizan un
lenguaje crítico frente a las viejas centrales, muy desprestigiadas,
pero en su conducta no se distinguen de ellas.
Sólo
unos pocos sindicatos actúan con independencia del gobierno
y de los patrones y defienden los intereses de los trabajadores,
constituyendo verdaderas excepciones. Diríase que nada queda
de lo que fuera el glorioso y combativo movimiento sindical revolucionario
de México de la época de Vicente Lombardo Toledano,
que llenara la historia con páginas brillantes de luchas
victoriosas.
La
conclusión obligada es que la reconstrucción del sindicalismo
revolucionario y su defensa es una tarea urgente e inaplazable de
la clase trabajadora y, sobre todo, de los comunistas.
Esta
tarea de reconstrucción de la unidad y la combatividad del
movimiento sindical estaría inconclusa si a su vez las organizaciones
avanzadas de América Latina y Caribeña no se entrelazan,
y si no lo hacen también con las de todo el orbe. Debemos
considerar que la tarea de reconstruir la unidad y la combatividad
del sindicalismo latinoamericano, caribeño y mundial está
en el orden del día. Porque el movimiento sindical está
llamado a desempeñar una función de la mayor importancia
en la lucha contra el imperialismo y en defensa de los intereses
superiores de la clase obrera y de los pueblos del mundo.
1.
Ponencia enviada al Encuentro Internacional de Partidos Comunistas
y Obreros La acción de los comunistas en el movimiento obrero
sindical. Atenas, Grecia, junio 22 al 24 de 2001.
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