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Vicente
Lombardo Toledano (1894-1968) fue un destacado dirigente del movimiento
obrero mexicano, latinoamericano y mundial, que nació y se
formó en una etapa de excepción de la vida de México
y del mundo: la fase final del porfiriato, el inició y triunfo
de la Revolución Mexicana y el establecimiento del primer
Estado socialista en el mundo.
A
lo largo de los 43 años que Lombardo Toledano dedicó
al movimiento obrero, fue consecuente con los principios y con la
línea política producto de su profundo conocimiento
de la historia de México y del mundo y de la ideología
de la clase obrera: el marxismo-leninismo.
Durante
más de cuatro décadas de batallar ininterrumpido,
mantuvo una conducta vertical y plena claridad sobre las tareas
de cada momento, así como la forma de abordarlas, sin abandonar
su postura clara e inflexible en torno a cuestiones que consideraba
principios inamovibles de su actividad en el movimiento obrero.
Es
necesario precisar que la concepción obrera lombardista -contraria
a las actitudes reformistas de contubernio con la burguesía
y a las anarcosindicalistas que llevan al sectarismo y que también
hacen mucho daño al movimiento obrero- consistió en
considerar a los sindicatos como frentes de masas, como frentes
únicos en los que pueden y deben participar los trabajadores
de todas las tendencias filosóficas, de todas las corrientes
políticas y de todas las creencias religiosas, porque todos
sufren la explotación. Esta concepción unitaria considera
que para hacer posible la verdadera unidad es necesario no solamente
admitir a esas expresiones, sino también incorporar a sus
líderes a los organismos de dirección.
Lombardo
Toledano precisó que los sindicatos son organizaciones para
defender los intereses y los derechos de la clase obrera y para
elevar el nivel de vida económico, social y cultural de los
trabajadores, bajo cualquier sistema de la vida social. Sin embargo,
también tenía claro que el movimiento sindical no
debía ser apolítico, es decir, que no podía
dejar de asumir una teoría respecto de la sociedad y del
mundo en la que le había tocado vivir.
Por
el contrario, para él, la lucha sindical exclusivamente por
aspectos económicos era insuficiente, era necesario además
de la lucha por conquistar mejores condiciones de vida para los
trabajadores, convertir a los sindicatos en escuelas para preparar
ideológicamente a sus afiliados, en los principios de la
lucha de clases y el internacionalismo proletario, para convertirse
en una fuerza capaz de contribuir a liquidar el régimen de
explotación del trabajo asalariado.
La
unidad sindical
Un aspecto medular del trabajo de Vicente Lombardo Toledano en el
movimiento obrero, lo constituyó su espíritu unitario,
lo que él consideró un problema táctico, derivado
de una cuestión teórica. Estaba convencido de que
la unidad era el factor fundamental para conquistar los objetivos
de la clase obrera, y en todas las circunstancias, la antepuso como
una tarea de primer orden.
El
partía de la concepción marxista incluida en el Manifiesto
del Partido Comunista que establece que del lado del obrero su única
fuerza es su masa, pero que la fuerza de la masa se rompe por la
desunión.
Así
lo aplicó, por ejemplo, en el movimiento obrero mexicano
dirigido por él que culminó con la constitución
de la Central de Trabajadores de México (CTM), la única
central en la historia del país que logró conjuntar
en su seno, para trabajar en común, a los sindicatos de todas
las corrientes.
Así
fue concebida la organización sindical de los trabajadores
latinoamericanos, la Confederación de Trabajadores de América
Latina (CTAL) Por ello, gran parte de la labor de esta organización
consistió en unir a los sindicatos en cada nación
para constituir centrales nacionales -lo que se logró en
la absoluta mayoría de los países latinoamericanos
antes de que concluyera la Segunda Guerra Mundial-; unir a las centrales
nacionales en el seno de la CTAL y encomendarle a ésta última,
la labor de contribuir a la unidad de las organizaciones sindicales
en el ámbito mundial.
El
arraigado concepto de unidad en el trabajo sindical de Lombardo
Toledano se manifestó una vez más en 1945 en el Congreso
Obrero Mundial de Londres, en la polémica que sostuvo con
Walter Citrine, el líder del Trade Union Congress (TUC),
británico, que se oponía a la admisión de delegados
que representaban al proletariado de países cuyos gobiernos
habían sido aliados de Alemania, como Finlandia, Bulgaria,
Rumania e Italia. Al respecto, Lombardo, convencido que el movimiento
obrero internacional no debía discriminar a ninguna organización,
expresó: "no podemos ni debemos apartarnos de los propósitos
básicos de construir la unificación del proletariado
mundial" 1.
De
estas y otras concepciones similares Lombardo formuló un
listado de actitudes que a su juicio eran contrarias a la unidad
sindical y que son las siguientes:
"La
que pretende hacer prevalecer una teoría filosófica,
imponiéndola a quienes tienen otra o no sustentan ninguna.
"La
que trata de arrastrar a los trabajadores en su conjunto, hacia
prácticas religiosas o políticas, cualesquiera que
éstas sean.
"La
que maneja el argumento falso de que la minoría tiene que
acatar los acuerdos de la mayoría en materia religiosa o
política.
"La
que con el pretexto de no permitir en el seno de un sindicato la
imposición de una doctrina política o religiosa, olvida
que, respetando los puntos de vista individuales, el proletariado
debe tener una teoría suya sobre la sociedad en que vive,
que le permita conocer la condición en que dentro de ella
se encuentra, y precisar los objetivos por los cuales lucha.
"La
que niega, en consecuencia, que los trabajadores deban preocuparse
por el porvenir y pretenden limitar su pensamiento y su conducta
al momento en que viven.
"La
que, aceptando las ideas de la burguesía, postula como un
deber de la clase obrera mantener el régimen de la propiedad
privada de los instrumentos de la producción económica.
"La
que impide la libre discusión en las asambleas generales
para tomar acuerdos o elegir a los comités directivos de
los sindicatos.
"La
que realiza compromisos con el empresario o patrón sin consulta
con todos los trabajadores y el acuerdo expreso de ellos.
"La
que acepta las indicaciones de las autoridades sin haberlas sometido
a la discusión de la asamblea del sindicato.
"La
que sanciona a la minoría o a cualquiera de sus componentes
por haber expuesto ideas o presentado proposiciones distintas a
las de la mayoría.
"La
que aconseja no actuar en el seno de los sindicatos alegando que
son 'blancos' o tienen directivas indeseables.
"La
que desconoce la autoridad de los dirigentes electos conforme a
los estatutos de la organización.
"La
que trata de alcanzar la directiva de una agrupación sindical
por el camino de la maniobra, de la amenaza, del chantaje o de la
presión moral.
"La
que impulsa la organización de sindicatos paralelos de la
misma actividad profesional o dentro de la misma industria.
"La
que ayuda a la creación de dos comités directivos
de una misma agrupación, con el fin de disputarle al comité
existente el mando, al margen de los estatutos del sindicato.
"La
que aconseja rechazar la acción conjunta con otras organizaciones
por sus demandas comunes, argumentando que no se debe tratar con
sindicatos reformistas o con líderes deshonestos o traidores.
"La
que levanta deliberadamente obstáculos para la unidad exigiendo,
como condición para ella, que primero se resuelvan las discrepancias,
colocando en segundo término los puntos en que pueden coincidir.
"La
que de una manera calculada crea impedimentos para la unidad, empleando
un lenguaje inadecuado o injuriando o calumniando a aquéllos
a quienes debe atraer hacia la acción común.
"La
que en lugar de jerarquizar en el orden de su importancia los objetivos
de la lucha, prefiere los secundarios a los principales.
"La
que confunde a los verdaderos enemigos de la clase obrera con sus
probables aliados y conduce a las organizaciones sindicales al aislamiento"
2.
La
lucha por la independencia económica y política
Lombardo Toledano, tanto en la lucha sindical mexicana como en la
continental y mundial, procuró vincular siempre las demandas
económicas de los trabajadores, con la lucha por los grandes
objetivos nacionales de independencia económica y política
respecto del imperialismo, particularmente del norteamericano.
Para
ello, impulsó la política de nacionalización
de las empresas fundamentales de la economía nacional sin
que ello lo llevara a alentar falsas ilusiones en la clase obrera.
Para
Lombardo estaba claro que no era posible erradicar el sistema capitalista
por la vía de las nacionalizaciones, pero al mismo tiempo
consideraba que este proceso contribuía a hacer avanzar al
proletariado y a los demás sectores populares en la lucha
por la definitiva independencia de la Nación, que él
consideraba etapa necesaria para sustituir al sistema capitalista
por una democracia del pueblo, antesala del régimen socialista.
Al
respecto, afirmaba que la diferencia substancial entre el socialismo
científico y la socialdemocracia estriba en que mientras
esta última "afirma que es posible reemplazar al régimen
capitalista por el socialista sin el poder y la hegemonía
del proletariado sobre la vida social, la doctrina marxista postula
la tesis de que, convertido el Estado burgués en Estado proletario,
es posible, y sólo entonces, socializar realmente los medios
de la producción económica" 3.
Clarificando
aún más su posición expresó que ningún
marxista-leninista se atrevería a sostener que se puede llegar
al socialismo a través de la nacionalización, sin
que la clase obrera tome el poder y sin que socialice los medios
de la producción económica y del cambio, sin embargo,
también afirmó que no se podía olvidar que
"Todas las formas de la propiedad que subordinan los intereses
de los particulares al interés colectivo, aunque sean sólo
formas jurídicas, contribuyen, sin duda, a acelerar el ritmo
de la crisis general del capitalismo, aun cuando mientras éste
llega a su último momento la plusvalía de la producción
social siga siendo aprovechada por los propietarios de los instrumentos
de la producción".
Convencido
de la justeza de sus planteamientos, Lombardo Toledano siempre brindó
su apoyo al gobierno de México cada vez que nacionalizaba
empresas que se encontraban en poder del capital extranjero -como
fue el caso del petróleo y el de la electricidad, por citar
solamente los ejemplos más relevantes- o cuando tomaba medidas
de carácter positivo, tanto para los intereses nacionales
como populares.
Por
este tipo de planteamientos y de conductas, Lombardo Toledano fue
acusado en múltiples ocasiones de estar al servicio de los
intereses del gobierno mexicano, tanto por la derecha que veía
afectados sus intereses económicos y políticos, como
por elementos ultraizquierdistas que nunca comprendieron la importancia
de esas medidas, ni el contenido revolucionario de sus propuestas.
Sin
embargo, el tiempo que acaba poniendo a cada quien en el lugar que
le corresponde, ha permitido que ante la embestida privatizadora,
aquéllos que combatieron a Lombardo desde la extrema izquierda,
se encuentren, en la actualidad, defendiendo junto con los lombardistas
las pocas empresas estatales que los gobiernos neoliberales insisten
en convertir en propiedad privada, particularmente del capital financiero
internacional.
De
este otro aspecto, Lombardo Toledano extrajo las siguientes enseñanzas
para el movimiento obrero:
"En
los países que luchan por su independencia nacional y en
los que disfrutan de ella, pero están sometidos económicamente
a las fuerzas del imperialismo, los sindicatos deben unir a sus
demandas económicas y sociales la lucha por la independencia
política nacional o por la emancipación económica
respecto del imperialismo.
"En
los países coloniales y semicoloniales es el imperialismo
el que deforma la evolución económica, social, política
y cultural de sus pueblos. Por tanto, los sindicatos deben enfrentarse
al imperialismo que impide la libertad y el progreso independiente
de sus naciones.
"En
los países coloniales y semicoloniales, los sindicatos deben
esforzarse por crear un frente nacional que agrupe a todas las fuerzas
cuyos intereses son incompatibles con los del imperialismo.
"La
clase obrera debe jugar un papel esencial en la creación
y en la actividad del frente nacional, sin olvidar sus demandas
y sus intereses de clase" 5.
"Si
las reivindicaciones de clase de los trabajadores no se asocian
a las demandas del pueblo y a las exigencias de la liberación
nacional, los éxitos de la clase obrera son transitorios
y pueden anularse con facilidad" 6.
La
lucha de clases
Lombardo Toledano, en todas las organizaciones sindicales en las
que participó, logró incorporar principios y normas
vinculadas a los intereses de la clase trabajadora. Logró
establecer el reconocimiento de la lucha de clases como base de
la acción del movimiento sindical, que se incluyera la democracia
sindical en la vida de las organizaciones obreras y la necesidad
de brindar educación política a los trabajadores.
En todas las centrales que le correspondió dirigir actuó
en el mismo sentido. También lo hizo así en las de
carácter internacional.
A
lo anterior, agregaba la necesaria independencia de los sindicatos
del poder público, de las iglesias y de los patrones ya que
consideraba que someterlos a esos intereses era nulificarlos como
fuerza revolucionaria. Respecto de los partidos -sobre todo del
de la clase obrera- opinaba que debían influir en los sindicatos,
pero no como tales, entrometiéndose en su vida interna, sino
a través de sus miembros que pertenecían a esas organizaciones
obreras.
De
esta aplicación consecuente de la ideología de la
clase obrera, Lombardo Toledano extrajo las siguientes conclusiones
que son de gran utilidad para clarificar la actitud clasista que
deben asumir siempre los trabajadores y sus organizaciones:
"Cuando
la clase obrera pierde su independencia ante la clase patronal o
ante el Estado, olvida que es la única clase social revolucionaria
y que no puede convertirse ni en reserva ni en instrumento de la
burguesía.
"Cuando
se proscribe en los sindicatos la democracia como práctica
de sus asambleas y como método para llegar a sus determinaciones,
esa medida contribuye a sostener dirigentes opuestos a sus intereses
inmediatos y a sus tareas históricas.
"Cuando
los sindicatos niegan el valor de la doctrina de la clase obrera
y se dedican exclusivamente a las reivindicaciones materiales, caen
en el economismo y pierden la perspectiva de las luchas de la clase
obrera.
"Cuando
los sindicatos se convierten en partidos políticos, postergan
sus funciones propias y crean la división en sus filas.
"Cuando
los sindicatos no forman sus cuadros y no los educan políticamente
de acuerdo con la doctrina de la clase obrera, lo mismo que a sus
elementos de base, permiten la influencia ideológica de la
burguesía en sus filas y sólo mantienen su unidad
en apariencia" 7.
El
internacionalismo proletario
Por último, es conveniente resaltar otro rasgo característico,
vinculado a la unidad, impulsado por Lombardo Toledano en todas
las organizaciones sindicales en las que participó: la solidaridad
de unos trabajadores con otros, dentro del país, y también
en el terreno internacional.
La
práctica del internacionalismo proletario, impulsada por
él, en el movimiento obrero mexicano, adquirió una
mayor relevancia a partir de la década de los años
treinta, ya que esa etapa coincidió con el inicio de las
agresiones fascistas a diversos países del mundo.
Podrían
recogerse múltiples expresiones de su actividad en este frente,
e inclusive los agradecimientos de quienes recibieron de las organizaciones
sindicales dirigidas por Lombardo Toledano muestras fehacientes
de internacionalismo proletario, baste como ejemplo el agradecimiento
expresado en 1988 a la CTAL y a su dirigente, por Luis Carlos Prestes,
fundador y dirigente del Partido Comunista Brasileño y de
la Confederación de Trabajadores de Brasil, quien fue víctima
junto con su familia de las atrocidades del nazifascismo. En aquella
ocasión Prestes señaló: "ahora que se
conmemora el 50 aniversario de la Confederación de Trabajadores
de América Latina, es el momento más propicio para
agradecer las insistentes manifestaciones de solidaridad y los esfuerzos
oficiales hechos a favor de mi amnistía cuando estuve encarcelado
en aislamiento total. Las palabras de Lombardo Toledano a favor
de la libertad de Olga mi compañera y de mi hija recién
nacida conmovieron a todos los pueblos de América Latina
y sin duda, esta insistencia de Lombardo Toledano contribuyó
a la libertad de los presos políticos de Brasil en abril
de 1945" 8.
Las
condiciones actuales
Hemos hecho un breve recuento de algunos de los principios que orientaron
el trabajo sindical de Vicente Lombardo Toledano, principios que
condujeron su participación en la lucha por la unidad de
los trabajadores de su país, de América Latina y del
mundo entero, de principios que orientaron no sólo la vida
sindical, sino también la vida política de este destacado
dirigente marxista-leninista de la clase obrera mexicana, continental
y mundial.
Pero
esta labor no la hemos realizado por el simple placer de recordar
esas etapas gloriosas ni esos principios indispensables para la
buena marcha del movimiento obrero, sino para tratar de extraer
las enseñanzas que nos permitan enfrentar con éxito
las tareas de nuestro tiempo, un tiempo complicado, que está
marcado por la globalización neoliberal impuesta por el capital
financiero internacional y los organismos y gobiernos que actúan
a su servicio, por lo que sus efectos han sido desastrosos, contrarios
a los intereses nacionales y populares, contrarios a los intereses
de la clase obrera y de sus organizaciones de clase.
Por ello, debemos preguntarnos si la experiencia acumulada por Lombardo
Toledano puede ser utilizada en el momento presente, en que los
descubrimientos en el campo de la ciencia y de la técnica
han generado profundos cambios en la producción, en el intercambio
comercial, el funcionamiento de las comunicaciones y en las formas
de financiamiento, que se han convertido en procesos que rebasan
los marcos nacionales y que modifican, en general, la marcha de
la sociedad y que caracterizan al mundo de nuestro tiempo.
¿Es
vigente el ideario de Lombardo Toledano?
Podríamos empezar por preguntarnos si sigue siendo válida
la lucha por la unidad del movimiento obrero internacional.
Antes
de respondernos esta primera pregunta, es necesario considerar que
en la actualidad el imperialismo ha diseñado e impulsado
diversas estrategias dirigidas a dividir a los sindicatos, a crear
organismos paralelos, pero buscando, finalmente, eliminarlos.
El
imperialismo y las organizaciones que actúan a su servicio
se han propuesto impulsar la llamada "libertad sindical",
como lo han hecho en múltiples ocasiones a lo largo de la
historia.
Solamente
que ahora, en lugar de crear organizaciones "libres",
pretenden imponer el criterio de que esa libertad consiste en el
derecho de cada trabajador a afiliarse al sindicato de su preferencia,
en el caso de la existencia de varias organizaciones gremiales en
una misma empresa o rama industrial; de crear nuevos sindicatos
donde éstos ya existen; e inclusive, de no afiliarse a ninguna
organización sindical, todo ello con la finalidad de debilitar
la fuerza de los trabajadores que se basa, fundamentalmente, en
su unidad.
El
argumento esgrimido por los organismos financiados y dirigidos por
el imperialismo, es que ello permite sustituir o desplazar a los
viejos líderes corruptos o las prácticas que han calificado
de corporativas, mientras que la realidad nos demuestra cada día,
que lo que en verdad se pretende es dividir y enfrentar a los trabajadores
para aniquilar sus organizaciones sindicales y facilitar de esa
manera los propósitos permanentemente presentes del imperio:
el saqueo de nuestras economías, de nuestros recursos naturales
y, particularmente, la explotación desmedida de nuestra mano
de obra barata.
Una
segunda interrogante estaría enfocada a establecer si continúa
siendo necesaria la vinculación de los sindicatos con la
lucha de nuestros pueblos por su segunda y definitiva independencia.
Al
respecto, es necesario denunciar que la política neoliberal
impuesta por los organismos financieros del imperialismo: el Fondo
Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), consistentes
en la privatización de empresas estatales para entregarlas
al capital privado, particularmente al capital extranjero, y la
suscripción de tratados de libre comercio como el TLC de
Norteamérica y el ALCA que quieren implantar en 2005 en toda
América, excepción honrosa de Cuba, han provocado,
en apenas unos cuantos años, un notable incremento de la
dependencia de nuestros países respecto de la economía
enferma de los Estados Unidos, por lo que se producen consecuencias
sumamente negativas en nuestro crecimiento económico -que
ha descendido en forma inmediata- solamente por los efectos de la
desaceleración de la economía norteamericana.
A
lo anterior se suma el notable aumento de la industria maquiladora
que se enriquece a costa de la explotación desmedida de la
mano de obra barata de nuestros trabajadores, de su negativa a respetar
la legislación laboral y a la casi nula incorporación
de insumos nacionales, todo lo cual tiene efectos negativos tanto
para la micro, pequeña y mediana industria de nuestros países
como para los trabajadores que cada vez se enfrentan a mayores dificultades
para ocuparse en la industria lo que los convierte en trabajadores
del sector informal de la economía o francamente en desempleados.
Todo
lo anterior pone de manifiesto la irremediable vinculación
entre el desarrollo económico independiente del país
y las posibilidades reales de empleo para los trabajadores, o su
contraparte: una mayor dependencia y vulnerabilidad de la economía,
con su secuela de pobreza, miseria, desempleo, insalubridad y marginación.
Vicente
Lombardo Toledano en 1956 ya alertaba de los peligros que representaba
el interés del imperialismo por revivir el liberalismo, al
respecto decía "la resurrección de la doctrina
de la libertad económica se halla en su apogeo especialmente
en los países coloniales y semicoloniales y, entre éstos,
en los de la América Latina, porque los monopolios norteamericanos
necesitan destruir las restricciones que en algunos de ellos existen
para poder controlarlos mejor" 9.
La
tercera cuestión tiene que ver con un problema de carácter
ideológico: la lucha de clases.
Parece
mentira que después de casi 150 años de que Carlos
Marx le escribiera a Joseph Weidemeyer que él no tenía
el mérito de haber descubierto la existencia de las clases
en la sociedad moderna, ni de haber descubierto su lucha, que los
historiadores burgueses habían, mucho antes que él,
expuesto el desarrollo histórico de la lucha de clases, y
los economistas burgueses la anatomía económica de
las clases, todavía los ideólogos al servicio del
gran capital se sigan esforzando por tratar de combatir la existencia
de lucha de clases, por tratar de convencer al pueblo, a los trabajadores,
que la inevitable lucha de clases debe ser sustituida por la conciliación
de las mismas.
Por
último, lo relativo al internacionalismo proletario también
tiene una larga historia, no podemos olvidar que la tan mencionada
globalización es un proceso que se inició con el sistema
capitalista mismo y que al respecto en el Manifiesto del Partido
Comunista se establece que la gran industria de principios del capitalismo
creó el mercado mundial, imprimió un gran impulso
al comercio y a las comunicaciones y dio a la producción
y al consumo un sello cosmopolita que destruyó las industrias
nacionales y las sustituyó por otras que utilizaban materias
primas de países lejanos y cuyos productos se vendían
en todas partes del mundo, que había sustituido el mercado
nacional por una red de comercio internacional que unía a
todas las naciones por vínculos de interdependencia.
Por
tal motivo, la respuesta que los jefes del proletariado internacional,
Carlos Marx y Federico Engels, dieron a la internacionalización
del capital fue la organización internacional de los trabajadores
que se refleja con toda claridad en el lema con el que concluye
el Manifiesto, ¡Proletarios de todos los países uníos!,
lema que hoy es más necesario y actual que hace siglo y medio.
Por
todo lo anterior, la única respuesta posible a esas cuatro
interrogantes consiste en afirmar que la unidad nacional, continental
e internacional de la clase obrera y del movimiento obrero es más
actual y necesaria que nunca; que no es posible pensar siquiera,
ya no digamos en resolver los problemas de los trabajadores, sino
simplemente en enfrentar al enemigo común de nuestros pueblos:
el imperialismo, si no luchamos al mismo tiempo por la solución
de nuestros problemas nacionales, continentales y mundiales, si
no enfrentamos la globalización neoliberal para sustituirla
por otra basada en la solidaridad; que para ello, necesariamente
tendremos que basar nuestra acción en la lucha de clases,
porque es el único camino que puede permitir el avance de
las luchas obreras y que la necesaria solidaridad y el internacionalismo
proletario es la única respuesta válida para enfrentar
al capital financiero que a pesar de sus intereses diversos, actúa
en forma conjunta cuando se trata de defender el sistema de explotación.
En
el terreno de lo concreto se hace necesario que la clase trabajadora
-independientemente de la diversidad de posiciones políticas,
filosóficas y religiosas que caracterizan hoy al movimiento
sindical latinoamericano y mundial y a las divergencias de criterios
existentes entre muchas organizaciones, incluso dentro de un mismo
país- se organice para luchar en contra de la política
económica y laboral de corte neoliberal y para retomar el
camino del sindicalismo revolucionario para que sus organizaciones
gremiales vuelvan a ser instrumentos de clase en defensa de sus
intereses. En resumen, para que el movimiento obrero recupere su
papel de vanguardia de la lucha de nuestro pueblos.
1.
Vicente Lombardo Toledano y V. Vidali, , Por un mundo mejor. Diario
de una organización obrera durante la Segunda Guerra Mundial.
México, ediciones de la Confederación de Trabajadores
de América Latina, 1948, pp. 916-917
2.
Vicente Lombardo Toledano. Teoría y práctica del movimiento
sindical mexicano. México, Universidad Obrera de México,
tercera edición, 1981, pp. 100 a 102
3.
Vicente Lombardo Toledano,. Moscú o Pekín. La vía
mexicana hacia el socialismo. México, ediciones del Partido
Popular Socialista, 1963, p. 75
4.
Vicente Lombardo Toledano. Moscú o Pekín
op.
cit. pp. 127-128
5.
Vicente Lombardo Toledano. Teoría y Práctica del
op. cit. pp. 44-45
6.
Vicente Lombardo Toledano. Teoría y Práctica del
op. cit. p. 96
7.
Vicente Lombardo Toledano. Teoría y Práctica del
op. cit. pp. 94-95
8.
Luis Carlos Prestes. "Reflexiones", en Cincuenta aniversario
de la Confederación de Trabajadores de América Latina
1938/1988. Memoria del VII Seminario Internacional de Estudios Filosóficos.
México, Centro de Estudios Filosóficos, Políticos
y Sociales Vicente Lombardo Toledano, 1990, p. 14.
9.
Vicente Lombardo Toledano. "El liberalismo económico,
máscara de los monopolios", en Escritos en Siempre!
México, Centro de Estudios Filosóficos, Políticos
y Sociales Vicente Lombardo Toledano, 1990, Tomo III, Vol. II, p.
470
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