Logo Teoria y Practica Carlos Marx
 
  Regresar
   
  INDICE
  ULTIMO NUMERO
  ANTERIORES
  PAGINA PPS
 
 
VICENTE LOMBARDO TOLEDANO Y LA UNIDAD SINDICAL
Por Juan CAMPOS VEGA

Vicente Lombardo Toledano (1894-1968) fue un destacado dirigente del movimiento obrero mexicano, latinoamericano y mundial, que nació y se formó en una etapa de excepción de la vida de México y del mundo: la fase final del porfiriato, el inició y triunfo de la Revolución Mexicana y el establecimiento del primer Estado socialista en el mundo.

A lo largo de los 43 años que Lombardo Toledano dedicó al movimiento obrero, fue consecuente con los principios y con la línea política producto de su profundo conocimiento de la historia de México y del mundo y de la ideología de la clase obrera: el marxismo-leninismo.

Durante más de cuatro décadas de batallar ininterrumpido, mantuvo una conducta vertical y plena claridad sobre las tareas de cada momento, así como la forma de abordarlas, sin abandonar su postura clara e inflexible en torno a cuestiones que consideraba principios inamovibles de su actividad en el movimiento obrero.

Es necesario precisar que la concepción obrera lombardista -contraria a las actitudes reformistas de contubernio con la burguesía y a las anarcosindicalistas que llevan al sectarismo y que también hacen mucho daño al movimiento obrero- consistió en considerar a los sindicatos como frentes de masas, como frentes únicos en los que pueden y deben participar los trabajadores de todas las tendencias filosóficas, de todas las corrientes políticas y de todas las creencias religiosas, porque todos sufren la explotación. Esta concepción unitaria considera que para hacer posible la verdadera unidad es necesario no solamente admitir a esas expresiones, sino también incorporar a sus líderes a los organismos de dirección.

Lombardo Toledano precisó que los sindicatos son organizaciones para defender los intereses y los derechos de la clase obrera y para elevar el nivel de vida económico, social y cultural de los trabajadores, bajo cualquier sistema de la vida social. Sin embargo, también tenía claro que el movimiento sindical no debía ser apolítico, es decir, que no podía dejar de asumir una teoría respecto de la sociedad y del mundo en la que le había tocado vivir.

Por el contrario, para él, la lucha sindical exclusivamente por aspectos económicos era insuficiente, era necesario además de la lucha por conquistar mejores condiciones de vida para los trabajadores, convertir a los sindicatos en escuelas para preparar ideológicamente a sus afiliados, en los principios de la lucha de clases y el internacionalismo proletario, para convertirse en una fuerza capaz de contribuir a liquidar el régimen de explotación del trabajo asalariado.

La unidad sindical
Un aspecto medular del trabajo de Vicente Lombardo Toledano en el movimiento obrero, lo constituyó su espíritu unitario, lo que él consideró un problema táctico, derivado de una cuestión teórica. Estaba convencido de que la unidad era el factor fundamental para conquistar los objetivos de la clase obrera, y en todas las circunstancias, la antepuso como una tarea de primer orden.

El partía de la concepción marxista incluida en el Manifiesto del Partido Comunista que establece que del lado del obrero su única fuerza es su masa, pero que la fuerza de la masa se rompe por la desunión.

Así lo aplicó, por ejemplo, en el movimiento obrero mexicano dirigido por él que culminó con la constitución de la Central de Trabajadores de México (CTM), la única central en la historia del país que logró conjuntar en su seno, para trabajar en común, a los sindicatos de todas las corrientes.

Así fue concebida la organización sindical de los trabajadores latinoamericanos, la Confederación de Trabajadores de América Latina (CTAL) Por ello, gran parte de la labor de esta organización consistió en unir a los sindicatos en cada nación para constituir centrales nacionales -lo que se logró en la absoluta mayoría de los países latinoamericanos antes de que concluyera la Segunda Guerra Mundial-; unir a las centrales nacionales en el seno de la CTAL y encomendarle a ésta última, la labor de contribuir a la unidad de las organizaciones sindicales en el ámbito mundial.

El arraigado concepto de unidad en el trabajo sindical de Lombardo Toledano se manifestó una vez más en 1945 en el Congreso Obrero Mundial de Londres, en la polémica que sostuvo con Walter Citrine, el líder del Trade Union Congress (TUC), británico, que se oponía a la admisión de delegados que representaban al proletariado de países cuyos gobiernos habían sido aliados de Alemania, como Finlandia, Bulgaria, Rumania e Italia. Al respecto, Lombardo, convencido que el movimiento obrero internacional no debía discriminar a ninguna organización, expresó: "no podemos ni debemos apartarnos de los propósitos básicos de construir la unificación del proletariado mundial" 1.

De estas y otras concepciones similares Lombardo formuló un listado de actitudes que a su juicio eran contrarias a la unidad sindical y que son las siguientes:

"La que pretende hacer prevalecer una teoría filosófica, imponiéndola a quienes tienen otra o no sustentan ninguna.

"La que trata de arrastrar a los trabajadores en su conjunto, hacia prácticas religiosas o políticas, cualesquiera que éstas sean.

"La que maneja el argumento falso de que la minoría tiene que acatar los acuerdos de la mayoría en materia religiosa o política.

"La que con el pretexto de no permitir en el seno de un sindicato la imposición de una doctrina política o religiosa, olvida que, respetando los puntos de vista individuales, el proletariado debe tener una teoría suya sobre la sociedad en que vive, que le permita conocer la condición en que dentro de ella se encuentra, y precisar los objetivos por los cuales lucha.

"La que niega, en consecuencia, que los trabajadores deban preocuparse por el porvenir y pretenden limitar su pensamiento y su conducta al momento en que viven.

"La que, aceptando las ideas de la burguesía, postula como un deber de la clase obrera mantener el régimen de la propiedad privada de los instrumentos de la producción económica.

"La que impide la libre discusión en las asambleas generales para tomar acuerdos o elegir a los comités directivos de los sindicatos.

"La que realiza compromisos con el empresario o patrón sin consulta con todos los trabajadores y el acuerdo expreso de ellos.

"La que acepta las indicaciones de las autoridades sin haberlas sometido a la discusión de la asamblea del sindicato.

"La que sanciona a la minoría o a cualquiera de sus componentes por haber expuesto ideas o presentado proposiciones distintas a las de la mayoría.

"La que aconseja no actuar en el seno de los sindicatos alegando que son 'blancos' o tienen directivas indeseables.

"La que desconoce la autoridad de los dirigentes electos conforme a los estatutos de la organización.

"La que trata de alcanzar la directiva de una agrupación sindical por el camino de la maniobra, de la amenaza, del chantaje o de la presión moral.

"La que impulsa la organización de sindicatos paralelos de la misma actividad profesional o dentro de la misma industria.

"La que ayuda a la creación de dos comités directivos de una misma agrupación, con el fin de disputarle al comité existente el mando, al margen de los estatutos del sindicato.

"La que aconseja rechazar la acción conjunta con otras organizaciones por sus demandas comunes, argumentando que no se debe tratar con sindicatos reformistas o con líderes deshonestos o traidores.

"La que levanta deliberadamente obstáculos para la unidad exigiendo, como condición para ella, que primero se resuelvan las discrepancias, colocando en segundo término los puntos en que pueden coincidir.

"La que de una manera calculada crea impedimentos para la unidad, empleando un lenguaje inadecuado o injuriando o calumniando a aquéllos a quienes debe atraer hacia la acción común.

"La que en lugar de jerarquizar en el orden de su importancia los objetivos de la lucha, prefiere los secundarios a los principales.

"La que confunde a los verdaderos enemigos de la clase obrera con sus probables aliados y conduce a las organizaciones sindicales al aislamiento" 2.

La lucha por la independencia económica y política
Lombardo Toledano, tanto en la lucha sindical mexicana como en la continental y mundial, procuró vincular siempre las demandas económicas de los trabajadores, con la lucha por los grandes objetivos nacionales de independencia económica y política respecto del imperialismo, particularmente del norteamericano.

Para ello, impulsó la política de nacionalización de las empresas fundamentales de la economía nacional sin que ello lo llevara a alentar falsas ilusiones en la clase obrera.

Para Lombardo estaba claro que no era posible erradicar el sistema capitalista por la vía de las nacionalizaciones, pero al mismo tiempo consideraba que este proceso contribuía a hacer avanzar al proletariado y a los demás sectores populares en la lucha por la definitiva independencia de la Nación, que él consideraba etapa necesaria para sustituir al sistema capitalista por una democracia del pueblo, antesala del régimen socialista.

Al respecto, afirmaba que la diferencia substancial entre el socialismo científico y la socialdemocracia estriba en que mientras esta última "afirma que es posible reemplazar al régimen capitalista por el socialista sin el poder y la hegemonía del proletariado sobre la vida social, la doctrina marxista postula la tesis de que, convertido el Estado burgués en Estado proletario, es posible, y sólo entonces, socializar realmente los medios de la producción económica" 3.

Clarificando aún más su posición expresó que ningún marxista-leninista se atrevería a sostener que se puede llegar al socialismo a través de la nacionalización, sin que la clase obrera tome el poder y sin que socialice los medios de la producción económica y del cambio, sin embargo, también afirmó que no se podía olvidar que "Todas las formas de la propiedad que subordinan los intereses de los particulares al interés colectivo, aunque sean sólo formas jurídicas, contribuyen, sin duda, a acelerar el ritmo de la crisis general del capitalismo, aun cuando mientras éste llega a su último momento la plusvalía de la producción social siga siendo aprovechada por los propietarios de los instrumentos de la producción".

Convencido de la justeza de sus planteamientos, Lombardo Toledano siempre brindó su apoyo al gobierno de México cada vez que nacionalizaba empresas que se encontraban en poder del capital extranjero -como fue el caso del petróleo y el de la electricidad, por citar solamente los ejemplos más relevantes- o cuando tomaba medidas de carácter positivo, tanto para los intereses nacionales como populares.

Por este tipo de planteamientos y de conductas, Lombardo Toledano fue acusado en múltiples ocasiones de estar al servicio de los intereses del gobierno mexicano, tanto por la derecha que veía afectados sus intereses económicos y políticos, como por elementos ultraizquierdistas que nunca comprendieron la importancia de esas medidas, ni el contenido revolucionario de sus propuestas.

Sin embargo, el tiempo que acaba poniendo a cada quien en el lugar que le corresponde, ha permitido que ante la embestida privatizadora, aquéllos que combatieron a Lombardo desde la extrema izquierda, se encuentren, en la actualidad, defendiendo junto con los lombardistas las pocas empresas estatales que los gobiernos neoliberales insisten en convertir en propiedad privada, particularmente del capital financiero internacional.

De este otro aspecto, Lombardo Toledano extrajo las siguientes enseñanzas para el movimiento obrero:

"En los países que luchan por su independencia nacional y en los que disfrutan de ella, pero están sometidos económicamente a las fuerzas del imperialismo, los sindicatos deben unir a sus demandas económicas y sociales la lucha por la independencia política nacional o por la emancipación económica respecto del imperialismo.

"En los países coloniales y semicoloniales es el imperialismo el que deforma la evolución económica, social, política y cultural de sus pueblos. Por tanto, los sindicatos deben enfrentarse al imperialismo que impide la libertad y el progreso independiente de sus naciones.

"En los países coloniales y semicoloniales, los sindicatos deben esforzarse por crear un frente nacional que agrupe a todas las fuerzas cuyos intereses son incompatibles con los del imperialismo.

"La clase obrera debe jugar un papel esencial en la creación y en la actividad del frente nacional, sin olvidar sus demandas y sus intereses de clase" 5.

"Si las reivindicaciones de clase de los trabajadores no se asocian… a las demandas del pueblo y a las exigencias de la liberación nacional, los éxitos de la clase obrera son transitorios y pueden anularse con facilidad" 6.

La lucha de clases
Lombardo Toledano, en todas las organizaciones sindicales en las que participó, logró incorporar principios y normas vinculadas a los intereses de la clase trabajadora. Logró establecer el reconocimiento de la lucha de clases como base de la acción del movimiento sindical, que se incluyera la democracia sindical en la vida de las organizaciones obreras y la necesidad de brindar educación política a los trabajadores. En todas las centrales que le correspondió dirigir actuó en el mismo sentido. También lo hizo así en las de carácter internacional.

A lo anterior, agregaba la necesaria independencia de los sindicatos del poder público, de las iglesias y de los patrones ya que consideraba que someterlos a esos intereses era nulificarlos como fuerza revolucionaria. Respecto de los partidos -sobre todo del de la clase obrera- opinaba que debían influir en los sindicatos, pero no como tales, entrometiéndose en su vida interna, sino a través de sus miembros que pertenecían a esas organizaciones obreras.

De esta aplicación consecuente de la ideología de la clase obrera, Lombardo Toledano extrajo las siguientes conclusiones que son de gran utilidad para clarificar la actitud clasista que deben asumir siempre los trabajadores y sus organizaciones:

"Cuando la clase obrera pierde su independencia ante la clase patronal o ante el Estado, olvida que es la única clase social revolucionaria y que no puede convertirse ni en reserva ni en instrumento de la burguesía.

"Cuando se proscribe en los sindicatos la democracia como práctica de sus asambleas y como método para llegar a sus determinaciones, esa medida contribuye a sostener dirigentes opuestos a sus intereses inmediatos y a sus tareas históricas.

"Cuando los sindicatos niegan el valor de la doctrina de la clase obrera y se dedican exclusivamente a las reivindicaciones materiales, caen en el economismo y pierden la perspectiva de las luchas de la clase obrera.

"Cuando los sindicatos se convierten en partidos políticos, postergan sus funciones propias y crean la división en sus filas.

"Cuando los sindicatos no forman sus cuadros y no los educan políticamente de acuerdo con la doctrina de la clase obrera, lo mismo que a sus elementos de base, permiten la influencia ideológica de la burguesía en sus filas y sólo mantienen su unidad en apariencia" 7.

El internacionalismo proletario
Por último, es conveniente resaltar otro rasgo característico, vinculado a la unidad, impulsado por Lombardo Toledano en todas las organizaciones sindicales en las que participó: la solidaridad de unos trabajadores con otros, dentro del país, y también en el terreno internacional.

La práctica del internacionalismo proletario, impulsada por él, en el movimiento obrero mexicano, adquirió una mayor relevancia a partir de la década de los años treinta, ya que esa etapa coincidió con el inicio de las agresiones fascistas a diversos países del mundo.

Podrían recogerse múltiples expresiones de su actividad en este frente, e inclusive los agradecimientos de quienes recibieron de las organizaciones sindicales dirigidas por Lombardo Toledano muestras fehacientes de internacionalismo proletario, baste como ejemplo el agradecimiento expresado en 1988 a la CTAL y a su dirigente, por Luis Carlos Prestes, fundador y dirigente del Partido Comunista Brasileño y de la Confederación de Trabajadores de Brasil, quien fue víctima junto con su familia de las atrocidades del nazifascismo. En aquella ocasión Prestes señaló: "ahora que se conmemora el 50 aniversario de la Confederación de Trabajadores de América Latina, es el momento más propicio para agradecer las insistentes manifestaciones de solidaridad y los esfuerzos oficiales hechos a favor de mi amnistía cuando estuve encarcelado en aislamiento total. Las palabras de Lombardo Toledano a favor de la libertad de Olga mi compañera y de mi hija recién nacida conmovieron a todos los pueblos de América Latina y sin duda, esta insistencia de Lombardo Toledano contribuyó a la libertad de los presos políticos de Brasil en abril de 1945" 8.

Las condiciones actuales
Hemos hecho un breve recuento de algunos de los principios que orientaron el trabajo sindical de Vicente Lombardo Toledano, principios que condujeron su participación en la lucha por la unidad de los trabajadores de su país, de América Latina y del mundo entero, de principios que orientaron no sólo la vida sindical, sino también la vida política de este destacado dirigente marxista-leninista de la clase obrera mexicana, continental y mundial.

Pero esta labor no la hemos realizado por el simple placer de recordar esas etapas gloriosas ni esos principios indispensables para la buena marcha del movimiento obrero, sino para tratar de extraer las enseñanzas que nos permitan enfrentar con éxito las tareas de nuestro tiempo, un tiempo complicado, que está marcado por la globalización neoliberal impuesta por el capital financiero internacional y los organismos y gobiernos que actúan a su servicio, por lo que sus efectos han sido desastrosos, contrarios a los intereses nacionales y populares, contrarios a los intereses de la clase obrera y de sus organizaciones de clase.
Por ello, debemos preguntarnos si la experiencia acumulada por Lombardo Toledano puede ser utilizada en el momento presente, en que los descubrimientos en el campo de la ciencia y de la técnica han generado profundos cambios en la producción, en el intercambio comercial, el funcionamiento de las comunicaciones y en las formas de financiamiento, que se han convertido en procesos que rebasan los marcos nacionales y que modifican, en general, la marcha de la sociedad y que caracterizan al mundo de nuestro tiempo.

¿Es vigente el ideario de Lombardo Toledano?
Podríamos empezar por preguntarnos si sigue siendo válida la lucha por la unidad del movimiento obrero internacional.

Antes de respondernos esta primera pregunta, es necesario considerar que en la actualidad el imperialismo ha diseñado e impulsado diversas estrategias dirigidas a dividir a los sindicatos, a crear organismos paralelos, pero buscando, finalmente, eliminarlos.

El imperialismo y las organizaciones que actúan a su servicio se han propuesto impulsar la llamada "libertad sindical", como lo han hecho en múltiples ocasiones a lo largo de la historia.

Solamente que ahora, en lugar de crear organizaciones "libres", pretenden imponer el criterio de que esa libertad consiste en el derecho de cada trabajador a afiliarse al sindicato de su preferencia, en el caso de la existencia de varias organizaciones gremiales en una misma empresa o rama industrial; de crear nuevos sindicatos donde éstos ya existen; e inclusive, de no afiliarse a ninguna organización sindical, todo ello con la finalidad de debilitar la fuerza de los trabajadores que se basa, fundamentalmente, en su unidad.

El argumento esgrimido por los organismos financiados y dirigidos por el imperialismo, es que ello permite sustituir o desplazar a los viejos líderes corruptos o las prácticas que han calificado de corporativas, mientras que la realidad nos demuestra cada día, que lo que en verdad se pretende es dividir y enfrentar a los trabajadores para aniquilar sus organizaciones sindicales y facilitar de esa manera los propósitos permanentemente presentes del imperio: el saqueo de nuestras economías, de nuestros recursos naturales y, particularmente, la explotación desmedida de nuestra mano de obra barata.

Una segunda interrogante estaría enfocada a establecer si continúa siendo necesaria la vinculación de los sindicatos con la lucha de nuestros pueblos por su segunda y definitiva independencia.

Al respecto, es necesario denunciar que la política neoliberal impuesta por los organismos financieros del imperialismo: el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), consistentes en la privatización de empresas estatales para entregarlas al capital privado, particularmente al capital extranjero, y la suscripción de tratados de libre comercio como el TLC de Norteamérica y el ALCA que quieren implantar en 2005 en toda América, excepción honrosa de Cuba, han provocado, en apenas unos cuantos años, un notable incremento de la dependencia de nuestros países respecto de la economía enferma de los Estados Unidos, por lo que se producen consecuencias sumamente negativas en nuestro crecimiento económico -que ha descendido en forma inmediata- solamente por los efectos de la desaceleración de la economía norteamericana.

A lo anterior se suma el notable aumento de la industria maquiladora que se enriquece a costa de la explotación desmedida de la mano de obra barata de nuestros trabajadores, de su negativa a respetar la legislación laboral y a la casi nula incorporación de insumos nacionales, todo lo cual tiene efectos negativos tanto para la micro, pequeña y mediana industria de nuestros países como para los trabajadores que cada vez se enfrentan a mayores dificultades para ocuparse en la industria lo que los convierte en trabajadores del sector informal de la economía o francamente en desempleados.

Todo lo anterior pone de manifiesto la irremediable vinculación entre el desarrollo económico independiente del país y las posibilidades reales de empleo para los trabajadores, o su contraparte: una mayor dependencia y vulnerabilidad de la economía, con su secuela de pobreza, miseria, desempleo, insalubridad y marginación.

Vicente Lombardo Toledano en 1956 ya alertaba de los peligros que representaba el interés del imperialismo por revivir el liberalismo, al respecto decía "la resurrección de la doctrina de la libertad económica se halla en su apogeo especialmente en los países coloniales y semicoloniales y, entre éstos, en los de la América Latina, porque los monopolios norteamericanos necesitan destruir las restricciones que en algunos de ellos existen para poder controlarlos mejor" 9.

La tercera cuestión tiene que ver con un problema de carácter ideológico: la lucha de clases.

Parece mentira que después de casi 150 años de que Carlos Marx le escribiera a Joseph Weidemeyer que él no tenía el mérito de haber descubierto la existencia de las clases en la sociedad moderna, ni de haber descubierto su lucha, que los historiadores burgueses habían, mucho antes que él, expuesto el desarrollo histórico de la lucha de clases, y los economistas burgueses la anatomía económica de las clases, todavía los ideólogos al servicio del gran capital se sigan esforzando por tratar de combatir la existencia de lucha de clases, por tratar de convencer al pueblo, a los trabajadores, que la inevitable lucha de clases debe ser sustituida por la conciliación de las mismas.

Por último, lo relativo al internacionalismo proletario también tiene una larga historia, no podemos olvidar que la tan mencionada globalización es un proceso que se inició con el sistema capitalista mismo y que al respecto en el Manifiesto del Partido Comunista se establece que la gran industria de principios del capitalismo creó el mercado mundial, imprimió un gran impulso al comercio y a las comunicaciones y dio a la producción y al consumo un sello cosmopolita que destruyó las industrias nacionales y las sustituyó por otras que utilizaban materias primas de países lejanos y cuyos productos se vendían en todas partes del mundo, que había sustituido el mercado nacional por una red de comercio internacional que unía a todas las naciones por vínculos de interdependencia.

Por tal motivo, la respuesta que los jefes del proletariado internacional, Carlos Marx y Federico Engels, dieron a la internacionalización del capital fue la organización internacional de los trabajadores que se refleja con toda claridad en el lema con el que concluye el Manifiesto, ¡Proletarios de todos los países uníos!, lema que hoy es más necesario y actual que hace siglo y medio.

Por todo lo anterior, la única respuesta posible a esas cuatro interrogantes consiste en afirmar que la unidad nacional, continental e internacional de la clase obrera y del movimiento obrero es más actual y necesaria que nunca; que no es posible pensar siquiera, ya no digamos en resolver los problemas de los trabajadores, sino simplemente en enfrentar al enemigo común de nuestros pueblos: el imperialismo, si no luchamos al mismo tiempo por la solución de nuestros problemas nacionales, continentales y mundiales, si no enfrentamos la globalización neoliberal para sustituirla por otra basada en la solidaridad; que para ello, necesariamente tendremos que basar nuestra acción en la lucha de clases, porque es el único camino que puede permitir el avance de las luchas obreras y que la necesaria solidaridad y el internacionalismo proletario es la única respuesta válida para enfrentar al capital financiero que a pesar de sus intereses diversos, actúa en forma conjunta cuando se trata de defender el sistema de explotación.

En el terreno de lo concreto se hace necesario que la clase trabajadora -independientemente de la diversidad de posiciones políticas, filosóficas y religiosas que caracterizan hoy al movimiento sindical latinoamericano y mundial y a las divergencias de criterios existentes entre muchas organizaciones, incluso dentro de un mismo país- se organice para luchar en contra de la política económica y laboral de corte neoliberal y para retomar el camino del sindicalismo revolucionario para que sus organizaciones gremiales vuelvan a ser instrumentos de clase en defensa de sus intereses. En resumen, para que el movimiento obrero recupere su papel de vanguardia de la lucha de nuestro pueblos.


1. Vicente Lombardo Toledano y V. Vidali, , Por un mundo mejor. Diario de una organización obrera durante la Segunda Guerra Mundial. México, ediciones de la Confederación de Trabajadores de América Latina, 1948, pp. 916-917

2. Vicente Lombardo Toledano. Teoría y práctica del movimiento sindical mexicano. México, Universidad Obrera de México, tercera edición, 1981, pp. 100 a 102

3. Vicente Lombardo Toledano,. Moscú o Pekín. La vía mexicana hacia el socialismo. México, ediciones del Partido Popular Socialista, 1963, p. 75

4. Vicente Lombardo Toledano. Moscú o Pekín… op. cit. pp. 127-128

5. Vicente Lombardo Toledano. Teoría y Práctica del… op. cit. pp. 44-45

6. Vicente Lombardo Toledano. Teoría y Práctica del… op. cit. p. 96

7. Vicente Lombardo Toledano. Teoría y Práctica del… op. cit. pp. 94-95

8. Luis Carlos Prestes. "Reflexiones", en Cincuenta aniversario de la Confederación de Trabajadores de América Latina 1938/1988. Memoria del VII Seminario Internacional de Estudios Filosóficos. México, Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano, 1990, p. 14.

9. Vicente Lombardo Toledano. "El liberalismo económico, máscara de los monopolios", en Escritos en Siempre! México, Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales Vicente Lombardo Toledano, 1990, Tomo III, Vol. II, p. 470

 
     
  Teoría y Práctica. Organo de Teoría y Política
del Comité Central del Partido Popular Socialista de México
   

www.geocities.com/teoriaypractica

 
 

| SUBIR | INDICE | ULTIMO | ANTERIORES | PAGINA PPS |

ppsmexico@yahoo.com


www.geocities.com/ppsmexico


(C) Teoría y Práctica. Partido Popular Socialista. México. 2000