Contra
toda forma de continuismo político y económico,
reforma profunda del sistema de representación política
y ruptura con el FMI y sus recetas neoliberales
Las
heroicas jornadas de lucha popular del 19 y 20 de diciembre han
conquistado una gran victoria: el gobierno de De la Rúa ha
sido obligado a renunciar en medio de un baño de sangre contra
los luchadores populares -a quienes la democracia argentina les
debe el homenaje que se merecen por su sacrificio- y para quienes
reclamamos justicia: basta de impunidad, castigo a los culpables
de la represión, libertad inmediata a los miles de detenidos
de estas horas y a todos los presos políticos de la Argentina
entre quienes resaltamos a Castells, Alí, Bértola
y Quinteros.
La
crisis que sufrimos es la última escena de una larga serie
de fracasos, de las políticas del ajuste perpetuo, entrega
y represión que inauguraron los militares golpistas en 1976
y continuaron la Unión Civica Radical, el Partido Justicialista
y la Alianza UCR/FREPASO desde 1983.
La
caída del gobierno de la Alianza demuestra el agotamiento
de un sistema económico, social y político que el
pueblo repudió el 14 de octubre en las urnas mediante el
Voto Bronca y el respaldo a la Izquierda; y que rechazó en
las calles con la mayor movilización popular realizada en
los últimos años, hecho altamente auspicioso que confirma
la maduración de las condiciones para construir una nueva
fuerza política en la Argentina que represente a los millones
de argentinos agredidos por el capitalismo.
Nada
más legitimo y democrático que el pueblo en las calles
tome en sus manos la discusión y la conquista de soluciones
para los graves problemas que sufre.
Que
nadie se atreva a traicionar el mandato popular de cambio.
Que
nadie se atreva a intentar el continuismo de un rumbo económico,
de una situación social, de un mecanismo de representación
política que ha fracasado estruendosamente y que el pueblo
rechaza de un modo amplio y decidido.
El
Partido Comunista en Izquierda Unida, que denunció tempranamente
el carácter del gobierno de la Alianza y la catástrofe
hacia la que nos encaminábamos, interpretando la voluntad
popular expresada en la movilización popular de estos días,
propone al conjunto de las fuerzas de izquierda, sociales y políticas,
luchar en común por una propuesta única a presentar
ante la Asamblea Legislativa basada en los siguientes puntos:
1.
Renovación total del sistema político argentino en
un plazo de 90 días: elección de Presidente y Vice,
de los Gobernadores y Vice de todas las provincias, de todas las
Legislaturas Provinciales y todos los ámbitos legislativos
municipales.
2.
Convocatoria simultánea a elección de diputados constituyentes
a los fines de reformar el sistema político argentino bajo
los principios que defendió Izquierda Unida en la Reforma
Constituyente recientemente realizada en la provincia de Córdoba
de los cuales destacamos:
a)
ampliación de la representación popular con el criterio
de un representante cada veinte mil votos;
b)
reducción del gasto de la política con la fijación
de una retribución a los legisladores y funcionarios que
en ningún caso podrá exceder el salario de un maestro
de grado con 20 años de antigüedad;
c) caducidad de todos los mandatos de quienes violen sus promesas
electorales que deberán presentarse por escrito, y registradas
legalmente; todos deberán rendir cuenta semestralmente del
cumplimiento de sus mandatos;
d) supresión del régimen presidencialista y reemplazo
por uno parlamentario de Cámara Unica.
3.
Ante la gravedad de la crisis y el hecho de que la Asamblea Legislativa
es el ámbito de gobierno con capacidad de tomar medidas de
emergencia proponemos:
a) no pagar la deuda;
b) reestatizar los fondos de las AFJP y reimplantar los aportes
patronales previsionales;
c) nacionalizar la banca y el comercio exterior;
d) salario social mínimo equivalente a la canasta familiar
para ocupados y desocupados;
e) impuesto de emergencia a los grandes grupos económicos,
las empresas privatizadas y a los negocios financieros;
f) nacionalización de las empresas privatizadas por Menem,
tales como Repsol, las telefónicas y todas las demás;
g) declarar una emergencia social y dotarlo de un presupuesto de
emergencia para comedores populares en todas las escuelas públicas;
h) crédito de fomento condonación de deudas a los
pequeños productores urbanos y rurales.
Es
urgente también cortar la política de "lamebotas"
del imperrialismo: basta de alineamiento automático en la
cruzada terrorista de los Estados Unidos, basta de bases militares
y aliento al Plan Colombia. El pueblo en las calles ha reclamado
recuperar la soberanía popular y la dignidad nacional.
La
gravedad de la hora exige un cambio total.
Las
fuerzas políticas tradicionales de la Argentina, radicales
y peronistas, han mostrado su incapacidad de proponer un cambio
de este calibre.
Es
la hora de la izquierda, y por ello, es imperioso la unidad de todas
ellas, para juntos, impulsar la constitución de una verdadera
Alternativa Política que conquiste la liberación nacional,
la justicia social, y la felicidad de nuestro pueblo.
El
pueblo argentino demostró que tiene capacidad para pelear
y derrotar a quienes asumen el proyecto de dominación imperial,
si le damos a esa fuerza la organización y la perspectiva
política necesarias, llegará el tiempo en que no sólo
podamos derrotar, sino que podamos sustituir los gobiernos corruptos
por uno de nuevo tipo basado en el poder popular.
Un
poder popular que se puede comenzar a construir en las asambleas
barriales, regionales y provinciales que permitan llegar a una gran
asamblea nacional que discuta un programa popular ante la crisis
y que incluso pueda constituir un verdadero gabinete alternativo
que enfrente cada medida del gobierno con una propuesta pensada
desde una lógica de defender al pueblo contra la agresión
del Imperio y sus secuaces locales.
Un
proceso asambleario que permita superar la limitación histórica
del movimiento popular en la Argentina, y que, al dotarlo de una
alternativa política acerque la hora de la victoria. De la
liberación nacional, la redistribución de la riqueza,
la justicia social y la democracia verdadera. Del socialismo en
la Argentina, única solución real a la crisis que
sufre la nación.
Partido Comunista en Izquierda Unida.
Buenos Aires, 21 de diciembre de 2001
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Título de la redacción de Teoría y Práctica
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