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El
X Encuentro del Foro de Sao Pablo se realizó en La Habana,
Cuba entre los días 4 y 7 de diciembre de 2001, con la participación
de 518 delegados provenientes de 81 países de América
Latina y el Caribe, América del Norte, Europa, Asia, África,
Medio Oriente y Australia, representantes de 74 partidos y movimientos
políticos miembros y de 127 partidos y organizaciones invitados.
En
el contexto de un ambiente guerrerista y una crisis política,
económica, social y moral sin precedentes, el X Encuentro
ratifica su compromiso con las banderas de la independencia nacional,
la justicia social, la paz, la democracia y el internacionalismo;
reitera la disposición de redoblar su lucha por un proyecto
económico, social y político que se identifique con
esos principios, y por un orden internacional alternativo, que revierta
el carácter subordinado de nuestros países y responda
a los intereses de las grandes mayorías.
El
X Encuentro del FSP confirma la vitalidad, pertinencia y vigencia
de este espacio, que se identifica de izquierda, antiimperialista,
antineoliberal, contra todas las manifestaciones de colonialismo
y neocolonialismo, solidario, y participativo en la formulación
de proyectos alternativos para los pueblos de América Latina
y el Caribe, convencidos de que un mundo mejor es posible.
Este
X Encuentro ha tenido en Cuba un escenario de alto valor simbólico,
por lo que este país representa para la izquierda del continente,
por su dignidad, como ejemplo de resistencia y por su inclaudicable
compromiso con los principios que guían el Foro. Vaya el
agradecimiento de todos los participantes al pueblo cubano, por
la fraternal acogida que nos ha dispensado, y al Partido Comunista
de Cuba, por su capacidad organizativa y contribución, en
todos los aspectos, al éxito de esta reunión, que
se ha caracterizado por el clima fraternal, la disposición
constructiva de todas las delegaciones y el valioso contenido de
los aportes realizados.
Sirva
este reconocimiento igualmente al Grupo de Trabajo y a todas las
organizaciones que han contribuido a la preparación del X
Encuentro. De manera especial se reconoce la numerosa participación
de organizaciones del Caribe y la incorporación creciente
de nuevas organizaciones del área andina.
Contexto
Internacional
Existe
consenso en el análisis del contexto socioeconómico
y político que sirve de marco a este Encuentro, caracterizado
por el creciente control de la producción, la comercialización
de bienes y servicios, así como de los flujos financieros
por parte de un reducido número de países desarrollados
y de mega empresas transnacionales, que a su vez son los agentes
protagónicos del proceso de globalización neoliberal.
Este, lejos de propiciar una participación más homogénea
de los diferentes países en la economía mundial, ha
acentuado la diferenciación entre los desarrollados y su
periferia, ha marginado aún más a ésta, y ha
incrementado la polarización de la riqueza al interior de
ambos grupos de países.
Los
participantes en el X Encuentro debatieron particularmente la situación
económica y social de América Latina y el Caribe.
Resaltan los magros crecimientos logrados en la última década,
que están por debajo de sus necesidades y potencialidades,
y los débiles cimientos en los cuales se asientan, dada la
ausencia de sólidas bases endógenas para su sustentabilidad.
La
distribución de sus ingresos es la más regresiva del
mundo, acompañada de penosa lentitud en el progreso educacional
y científico técnico, inquietantes manifestaciones
de volatilidad, inseguridad económica, alarmantes flujos
migratorios, corrupción y violencia. La eliminación
de la pobreza se identificó como el mayor reto de la región,
especialmente sus manifestaciones en los segmentos poblacionales
más vulnerables: los niños, las mujeres, los adultos
mayores, y en el caso de los pueblos indígenas, por su doble
condición de indígenas y pobres.
Si
a los rasgos antes mencionados se añade el problema no resuelto
de la distribución de la tierra, el aumento de la brecha
que separa a América Latina y el Caribe de los países
desarrollados, la pérdida de participación relativa
de la región en la economía mundial, la insatisfacción
expresada por los ciudadanos y el creciente endeudamiento externo,
puede demostrarse que el neoliberalismo -dirigido a reforzar el
poder del capital financiero transnacional- contrariamente a lo
que proclama su discurso, tiene un carácter destructivo sobre
las economías y las sociedades, como lo evidencia su incapacidad
para reactivar la producción, generar empleo, elevar el ingreso
y revertir el proceso de marginación. Ello se traduce abiertamente
en una crisis del paradigma hegemónico y del llamado "pensamiento
único".
Se
pueden lograr objetivos de más largo alcance dejando de lado
la influencia de los argumentos que sustentan al pensamiento dominante,
que limita el aprovechamiento de las fuerzas productivas porque
se opone a los cambios en las relaciones sociales exigidas por los
niveles actuales del desarrollo científico técnico.
Lo anterior está vinculado a la dependencia del imperialismo
y a la subordinación de las clases dominantes de cada país,
que imposibilitan resolver los problemas de nuestra región
sin modificar esas relaciones para avanzar hacia un proyecto alternativo.
Ninguna
propuesta distinta de sociedad, de construcción de Estados
Nacionales con desarrollos soberanos, podrá edificarse si
continúa la transferencia neta de riquezas hacia la banca
y los Estados imperialistas, por ello es necesario exigir el cese
de los procesos de privatización e impedir la escalada indiscriminada
de apropiación de los recursos estratégicos de la
región en beneficio del capital transnacional y sus aliados.
La
vertiginosa velocidad del proceso de globalización en curso,
-apoyada en el avance del progreso científico técnico
y la expansión de las nuevas tecnologías de la información
y las telecomunicaciones-, coincide con un orden económico
internacional y una organización de la sociedad que resultan
inaceptables y que distorsionan el propio desarrollo material de
la humanidad. Por ello luchamos por otra globalización: la
de la solidaridad, la justicia, la equidad, la vigencia plena de
la democracia, el respeto a la diversidad, a la autonomía,
a la identidad pluricultural y los derechos de los pueblos; aunque
también entendemos que lo fundamental está en la liberación
de cada país.
Los
atentados del 11 de septiembre de Nueva York, Washington y Pensylvania
han agravado la situación internacional, generando una nueva
coyuntura y abriendo un proceso de imprevisibles consecuencias.
El
Foro de Sao Paulo se solidarizó de inmediato con las víctimas
de esos actos criminales y reclamó el camino de la paz y
la justicia, como el único válido para derrotar al
terrorismo, reiterando su solidaridad con todos aquellos que sufren
sus consecuencias. Nosotros, partidos y movimientos pertenecientes
a pueblos que han sufrido y sufren los terribles efectos del terrorismo
de Estado, estamos contra todas las manifestaciones de terrorismo,
por razones éticas, morales, humanitarias y políticas.
Esos
lamentables acontecimientos propiciaron el marco para legitimar
una política, hasta entonces encubierta, expresada hoy en
los peligrosos términos de la Doctrina Bush: "o están
con nosotros o están con los terroristas". La recientemente
aprobada Ley por parte de Estados Unidos, titulada "Uniendo
y fortaleciendo a América proveyéndole las herramientas
apropiadas para interpretar y obstruir el terrorismo (USA Patriot
Act)" merece ser condenada por este Encuentro, no sólo
por los efectos inmediatos contra el pueblo de Estados Unidos, sino
también por el carácter extraterritorial de su aplicación,
la cual se inscribe en el propósito de establecer una legalidad
imperialista en perjuicio de nuestros pueblos. No aceptamos la opción
de esa disyuntiva que se nos plantea y rechazamos el papel de policías
del mundo que se autoadjudican los Estados Unidos.
Asimismo
estamos convencidos de que no es con acciones bélicas, ni
violando el derecho internacional, ni con despliegue militar a escala
planetaria que se combate al terrorismo. Que, por el contrario,
la doctrina Bush está generando un resurgimiento de la intolerancia,
racismo, xenofobia, discriminación y más víctimas
inocentes, además de la exacerbación de fundamentalismos
irracionales.
Rechazamos
todo intento de presentar como terroristas a los movimientos de
liberación nacional, al llamado movimiento antiglobalización,
a la izquierda, a los movimientos sociales y progresistas. Reafirmamos
el derecho de nuestros pueblos a saber la verdad y a lograr justicia
acerca de los terroristas de Estado que hoy continúan impunes.
En
el contexto de la denominada lucha antiterrorista la "Carta
Democrática de la OEA y la reactivación del TIAR"
se convierten en una camisa de fuerza para negar la soberanía
popular, controlar los procesos de cambio y legitimar eventuales
intervenciones, mediante mecanismos de bloqueo o acciones militares
colectivas.
En el actual escenario global el Plan Colombia asume un nuevo protagonismo
y funcionalidad a la estrategia norteamericana, intervencionista
en lo militar y neocolonial en lo económico y lo institucional.
Esta
realidad, relativamente encubierta hasta el 11 de septiembre, se
complementa con la presencia de las bases militares norteamericanas,
cuyas actividades contribuyen a sostener las políticas económicas
y sociales de los países donde se han convertido en ejércitos
de ocupación y desde donde apoyan acciones de contrainsurgencia
y represión. Se erigen así en una constante amenaza
para los regímenes que defienden proyectos políticos
contrarios a los intereses del imperialismo. El debilitamiento político
de Estados Unidos, se intenta contrarrestar con la apelación
a la supremacía militar.
Dentro
de la estrategia integral de dominación se pretende presentar
al Plan Colombia, y su complemento la Iniciativa Regional Andina
y al Plan Puebla-Panamá como proyectos de desarrollo y humanitarios,
siendo su verdadero trasfondo el control y apropiación de
los recursos estratégicos, energéticos y de biodiversidad.
Para complementar estos objetivos pretenden la dolarización
de las economías regionales y la eliminación de toda
respuesta popular desde la social hasta la insurgente. El X Foro
reafirma su apoyo a la salida política de los conflictos
armados de la región, y reclama el derecho de sus pueblos
a decidir sus destinos en pleno ejercicio de sus autonomías.
Respaldamos
firmemente el derecho inalienable a la autodeterminación
e independencia de los pueblos latinoamericanos y caribeños
sometidos a la dominación colonial (Puerto Rico, Guadalupe,
Martinica, San Martín, Guayana Francesa y las Antillas Holandesas).
Apoyamos el llamamiento hecho por la ONU a eliminar esa oprobiosa
y anacrónica forma de dominación al proclamar el período
2000-2010 como la Segunda Década por la Erradicación
Total del Colonialismo. Durante este año se ha intensificado
en Puerto Rico la lucha por sacar a la marina de guerra de Estados
Unidos de la Isla Municipio de Vieques, lucha que cuenta con la
simpatía y admiración de nuestros pueblos, y a la
cual el Foro de Sao Paulo reitera su más completo apoyo.
Las
crecientes protestas contra el actual orden, que rechaza la mercantilización
globalizada, impuesta a todas las esferas, y que ha comenzado a
resquebrajar el triunfalismo neoliberal y también su omnipotencia,
han obligando a las principales potencias capitalistas y a los organismos
internacionales a edulcorar sus lenguajes y propuestas porque las
masivas movilizaciones para combatir las políticas emanadas
de esos centros hegemónicos no han podido ser desconocidas,
ni subestimadas.
La
fortaleza demostrada por las Cumbres de los Pueblos, el Foro Social
Mundial de Porto Alegre y otras acciones, evidencian también
que el Foro de Sao Paulo, como espacio abierto y plural de coordinación
de iniciativas políticas de las fuerzas progresistas y de
izquierda de nuestra América, tiene ante sí una nueva
etapa de trabajo. Necesitamos generalizar la resistencia, profundizar
la propuesta, desarrollar la conciencia de toda la sociedad civil
y potenciar el poder contestatario y la capacidad negociadora de
las organizaciones sociales, de las redes, movimientos y partidos
que se oponen al neoliberalismo.
El
objetivo de acumular fuerzas, visto como un proceso, está
vigente para nuestro Foro; debemos continuar siendo un referente
para la lucha por la defensa de los legítimos intereses de
las mayorías, organizadas o no; y debemos potenciar nuestra
incidencia sobre la estrategia y las acciones de los movimientos
sociales y populares de la región latinoamericana y caribeña,
al tiempo que continuamos ampliando y fortaleciendo las relaciones
con partidos progresistas y de izquierda de otras latitudes. Estas
alianzas resultan esenciales para avanzar en la búsqueda
de alternativas al orden internacional vigente.
Desafíos
para la izquierda
Frente
a los retos y a la responsabilidad histórica que tiene el
conjunto de la izquierda es imprescindible desarrollar una serie
de acciones que contribuyan a la definición de objetivos
estratégicos, lo cual es posible a partir de construir la
unidad en todos sus espacios de acción y respetar la diversidad
regional existente al interior de nuestros países.
Asistimos
a importantes avances de las fuerzas de izquierda y progresistas,
actuando solas o como parte de amplias coaliciones, en varios países
de nuestro continente, con importantes resultados electorales, y
en algunos de ellos con posibilidades reales de acceder a gobiernos
nacionales y locales en los próximos años, por vía
de la acumulación electoral y por el camino de las luchas
populares más diversas.
Es
indispensable articular reflexiones, construir consensos y propiciar
acciones que involucren a la militancia partidaria de mujeres y
hombres con el movimiento social y la lucha de los pueblos indígenas,
en un proceso que construya tejidos de poder alternativo, respetando
sus procesos y autonomías.
Si
estas propuestas no encuentran eco y sujetos político-sociales
para imponerse en la esfera política, tampoco podrán
triunfar. En última instancia los proyectos colectivos sólo
triunfarán si se expresan en decisiones políticas
que cambien el Estado, construyan alianzas regionales y establezcan
una política internacional que apunte a un cambio en la correlación
de fuerzas y a la democratización de las instancias de decisión
en el ámbito mundial.
Adicionalmente
es un imperativo que la izquierda y el movimiento social den cuenta
de los cambios e impactos de la globalización neoliberal
en el tejido societal, lo cual permitiría identificar otros
aliados que el propio proceso de exclusión y explotación
económica ha generado, y que hasta hace poco no podían
ser considerados como tales. Llamamos la atención especialmente
a la necesidad de la participación de los jóvenes
y garantizar su representación en las instancias de decisión.
Este
camino implica no sólo oponerse al neoliberalismo, sino la
acumulación de las fuerzas del cambio, y proponer e implementar
alternativas en la construcción de un nuevo modelo social
para alcanzar un gobierno nacional, popular, democrático
y antiimperialista. Los Partidos del Foro de Sao Paulo asumen el
compromiso de desarrollar estrategias, programas y políticas
públicas dirigidas a fomentar la igualdad de derechos y oportunidades
entre los géneros. Al mismo tiempo promover la discusión
sobre la identidad y derechos de los pueblos indígenas que
incluye la eliminación de concepciones y prácticas
discriminatorias que aún persisten en el seno de nuestras
organizaciones y partidos.
Debemos
generar prácticas de democracia participativa, adoptando
mecanismos que posibiliten la participación popular en las
decisiones de gobierno, promoviendo de esta manera la construcción
de la ciudadanía.
Tras
cumplirse una fructífera década del Foro de Sao Paulo,
estamos ante el desafío de una nueva etapa: plantear las
grandes líneas de la propuesta alternativa -que se concretará
en cada país de acuerdo a las peculiaridades nacionales y
las condiciones específicas-, aprovechando la experiencia
que la izquierda ha adquirido.
Hacemos
hincapié en la transformación política, en
convergencia con las demandas sociales, y como vía imprescindible
para alcanzarlas. Esta reivindicación de lo político
es una responsabilidad que los partidos y las organizaciones del
Foro de Sao Paulo debemos asumir plenamente, en una época
histórica en que esa actividad ha sido desprestigiada por
la corrupción, el clientelismo y políticas sociales
y económicas que le han dado la espalda a los pueblos.
El
proyecto alternativo
Dos
condiciones son esenciales para la puesta en marcha y sustentabilidad
de este proyecto:
a)
La prioridad de los objetivos sociales en oposición a la
condición de elementos residuales a la cual han sido relegados
por las políticas neoliberales.
b)
La recuperación de los espacios de soberanía económica
y política en las relaciones con los países centrales
y los núcleos de decisión de la economía
global.
Entre
los ejes principales de un proyecto alternativo figuran el rescate
del desarrollo y la soberanía; el impulso a los procesos
de integración regional como forma de inserción en
la economía mundial; la construcción de auténticas
democracias participativas, considerando el papel creciente de la
mujer y los jóvenes, la secular y profunda lucha de los pueblos
indígenas y la lucha contra todas las formas de explotación,
opresión económica y enajenación de los ciudadanos.
Estamos
por la defensa de todas las formas de propiedad social existentes
en nuestra región (cooperativa, estatal, áreas de
propiedad de los trabajadores, comunitaria, originaria, etc) y por
el desarrollo de formas de economía popular que permitan
tanto estrategias de sobre vivencia, de ejercicio de la democracia
económica, de respeto real a la biodiversidad, como la construcción
de redes de comercialización alternativa y consumo ético.
El
referente principal de cualquier proyecto emancipatorio no es el
crecimiento, sino el desarrollo, en una perspectiva multidimensional,
que erija a las mujeres y hombres y no al dinero como el principal
sujeto de ese proceso; propicie las condiciones para el crecimiento
estable y sostenido; impulse cambios estructurales, la equidad en
la distribución de la riqueza; garantice igualdad de oportunidades
en el acceso a los servicios sociales; preserve el medio ambiente,
y respete la realidad pluricultural y multiétnica de nuestros
pueblos.
Respecto
a los procesos de integración regional el Foro está
claramente a favor de reorientarlos y profundizarlos para avanzar
hacia un nivel superior de integración, una verdadera Comunidad
Latinoamericana de Naciones y pueblos originarios o indígenas.
Pero
hoy nuestra América está sometida a la amenaza de
desarticular los precarios intentos de integración en marcha
debido a lo cual el Foro se pronuncia por rechazar el proyecto geoestratégico
de dominación concebido a través del ALCA, debido
a que:
-
Profundiza el modelo neoliberal que ha prevalecido en los últimos
años, con nefasto resultado para los pueblos latinoamericanos.
- Pretende una apertura total e inmediata de las economías
latinoamericanas y caribeñas en un momento de profunda crisis
económica y social de la región.
- Ofrece
garantías absolutas sólo a los intereses corporativos
del gran capital, especialmente a las empresas transnacionales
norteamericanas, por encima de los Estados nacionales.
- Significa
una mayor restricción de la soberanía sobre las
políticas económicas nacionales y limita aún
más el ejercicio del poder político por parte de
los gobiernos y las posibilidades de desarrollo endógeno
de la región.
- Viola
derechos de los pueblos recogidos en nuestras Constituciones.
- No
toma en consideración las grandes disparidades entre los
países firmantes, poniendo énfasis en la reciprocidad
y no en la preferencialidad.
- Impacta
muy negativamente los mercados laborales, precariza aún
más las condiciones de trabajo, debilita el aseguramiento
alimentario y acelera la desarticulación del sector agropecuario.
- Atenta
aún más contra las identidades pluriculturales y
los derechos de los pueblos indígenas.
- Incrementa
la sobreexplotación y produce la desapropiación
de nuestros recursos naturales y de las reservas de biodiversidad
y agrava el deterioro medioambiental.
- Por
razones de diferendos históricos entre los que se cuenta
la ausencia de ética de Estados Unidos ante sus compromisos
internacionales.
El
Foro levanta como alternativa al ALCA el desarrollo y potenciación
de los procesos de integración reales de América Latina
y el Caribe y la convergencia entre ellos, trascendiendo los aspectos
comerciales y la lógica neoliberal que sustenta los Acuerdos
de Libre Comercio, y focalizándolos hacia los objetivos del
desarrollo sustentable y la intervinculación de las sociedades,
lo cual supone resaltar la dimensión política como
pilar de estos proyectos. Esta integración debe ser dotada
de mecanismos para enfrentar las desigualdades prevalecientes entre
los países; y al interior de éstos, entre los diferentes
grupos sociales, promoviendo la equidad de géneros y el reconocimiento
de la identidad y los derechos de los pueblos indígenas.
Adicionalmente deben prestar atención a la cooperación
productiva y tecnológica, así como al fortalecimiento
de la independencia monetaria, enfrentando el creciente proceso
de dolarización.
Promovemos
un proyecto de integración con fuerte participación
del Estado y control del mundo del trabajo, que permita proyectos
comunes que apunten a nuevas formas de producción y propiedad,
así como a una distribución equitativa de la riqueza.
Proponemos la creación de bancas interestatales de desarrollo,
proyectos energéticos conjuntos y pactos de productores que
favorezcan la industrialización de productos agrícolas
y mineros a escala global. Se trata de una integración horizontal,
respetuosa de las dimensiones regionales y capaz de ser impulsada
con acciones de lucha comunes en cada subregión y entre ellas.
Sostenemos
que todo proyecto regional que involucre a nuestros países
deberá ser ampliamente informado, discutido y avalado previamente
por la ciudadanía, los pueblos indígenas en sus propias
formas de discusión y por los sectores sociales y fuerzas
políticas de cada país. El Foro considera fundamental
la incorporación creciente de las mujeres y los jóvenes,
de sus organizaciones y movimientos como una fuerza decisiva en
este proceso.
Ningún
proyecto de desarrollo e integración es viable en nuestra
región sin remover el obstáculo que interpone la deuda
externa, por lo cual este Foro se ha pronunciado por la creación
de un Pacto de Deudores que defienda el derecho de cada país
de negociar o no pagar la deuda externa ilegitima y fraudulenta.
Avanzar
en la recuperación y desarrollo del pensamiento emancipador
en nuestra América.
Los
partidos y movimientos integrantes del Foro de Sao Paulo reafirmamos
nuestro compromiso con los principios humanistas que han defendido
nuestros héroes y mártires. Nuestra lucha es por la
transformación política, económica y social
y también una batalla de ideas por un mundo mejor.
La
Habana, Cuba, 7 de diciembre de 2001
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