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La
contrarrevolución en Venezuela, a través de una oposición
histérica contra las medidas de reforma económica
del gobierno venezolano, hace un nuevo y desesperado intento de
agruparse en un frente contra el presidente venezolano, Hugo Chávez,
líder del actual proceso revolucionario. Un paro de actividades,
que la burguesía quisiera que sea general, programado para
el 10 de diciembre, posiblemente elevará la temperatura del
clima político y agudizará la confrontación
de clases entre los revolucionarios y los contrarrevolucionarios,
que el comandante Chávez bautizó como "los escuálidos".
El
paro del 10 de diciembre y otras acciones contrarrevolucionarias.
El paro, convocado para el 10 de diciembre por Fedecámaras,
es sólo un hecho coyuntural en una movilización general
de la burguesía nacional y extranjera en todos los frentes
durante los últimos tres años.
Antes
del paro mencionado, el 7 de diciembre, los partidos de la contrarrevolución
(Acción Democrática, Copei, Primero Justicia, Bandera
Roja, etc.), liderizados por los "cubanos gusanos", tienen
planificado realizar una marcha de 1 millón de personas hacia
Miraflores, la sede presidencial, para "sacar a Chávez
por la buena o por la mala de la presidencia".
Los
directores de Fedecámaras, la federación de empresarios
más reaccionarios y en su mayoría representantes de
empresas relacionadas con las transnacionales, votaron en forma
unánime el 19 de noviembre pasado para realizar un paro global
de actividades por doce horas, el 10 de diciembre.
Aunque
Fedecámaras está protestando un conjunto de medidas
económicas que consideran perjudiciales desde su punto de
vista clasista, debe quedar claro, que el paro es fundamentalmente
una acción política, para lograr la salida de Chávez,
la "neutralización" de las fuerzas revolucionarias,
y el cambio de la actual Constitución Bolivariana, que se
apoya en el pueblo.
El
recuerdo chileno
Por
ser una acción política contrarrevolucionaria, y no
una protesta puramente empresarial, se puede entender que otras
agrupaciones civiles de las capas medias, algunos falsos "dirigentes"
de la aristocracia obrera (CTV) y posiblemente uno y otro "enfermo
del infantilismo de izquierda" (Bandera Roja) se unirán
al paro, dando lugar a una confrontación de clases el 10
de diciembre próximo, que va a tener un efecto importante
en el futuro político inmediato de Venezuela. La contrarrevolución,
por falta de un programa político de oposición, trata
de provocar, a través de sabotajes, marchas de protesta,
colocación de bombas y paros, situaciones de intranquilidad
como excusa para declarar una supuesta ingobernabilidad del Estado
y pedir frente al Tribunal Supremo de Justicia la salida legal del
presidente Chávez.
El
paro es solamente un momento álgido en esta etapa de lucha
revolucionaria por un cambio político, económico y
social en Venezuela, que comenzó con la rebelión popular,
el llamado caracazo, en 1989.
De
todas maneras, tanto el 7 de diciembre como el 10 de diciembre la
contrarrevolución tiene la oportunidad de comprobar la fuerza
y cohesión del pueblo a la política del gobierno del
presidente Chávez y también la seguridad y profundidad
de la lealtad cívico-militar a la Constitución Bolivariana.
En definitiva, los sucesos del 7 y del 10 de diciembre podrán
determinar la nueva correlación de fuerzas.
Las
supuestas causas del paro
El
comandante Chávez anunció un conjunto de reformas
el 13 de noviembre, en una alocución presidencial. Las leyes
fueron instrumentadas por decreto presidencial, con una amplia consulta
popular y hasta a sectores opuestos al presidente Chávez,
incluyendo Fedecámaras.
Este
conjunto consiste en 49 leyes revolucionarias distintas, siendo
las más controversiales la Ley de Tierras, la Ley de Pesca
y la Ley de Hidrocarburos. La Ley de Tierras otorga al Estado el
poder de tomar tierras privadas y redistribuirlas, cuyos propietarios
no pueden respaldar la posesión de las tierras con los títulos
legales. Esta redistribución incluye también tierras
que sobrepasan 5,000 has. o se considere que son improductivas.
De igual manera otorga al Estado el poder de decidir el uso de la
tierra agrícola para lograr así una revolución
agraria que garanticeza el alimento al pueblo venezolano.
El
Presidente de la República, Hugo Chávez, reiteró
este domingo en el marco del programa radial, Aló Presidente,
que "la revolución bolivariana no la detiene nadie".
En este sentido, expresó que el país continuará
en "movimiento", a pesar del paro cívico (10-D)
convocado por la cúpula empresarial. "Deben entender
que existe una Constitución que tiene que cumplirse y se
va a cumplir", dijo el primer mandatario. Agregó que
ningún sector del país puede defender el latifundio,
en consecuencia expresó que a través de la promulgación
de la Ley de Tierras "le llegó la hora a los más
pequeños (campesinos) para avanzar y crecer".
La
Ley de Pesca amplía la zona de protección costera
de 3 a 6 millas, donde no se permite la pesca de arrastre, lo cual
favorece a los pescadores artesanales y al equilibrio ecológico
marino.
La
Ley de Hidrocarburos revierte 20 años de liberalización
y privatización antipatrióticas en el sector petrolero.
De acuerdo con la nueva ley, se requiere mayoría gubernamental
en todas las nuevas "joint ventures" del sector petrolero
y se eleva la regalía a las compañías petroleras,
incluyendo las extranjeras -de 16.6% a 30%- para poder ampliar y
reforzar los programas sociales populares.
Las
reformas que fueron elaboradas por el gobierno, con ayuda de expertos
nacionales e internacionales, han sido muy criticadas por la burguesía
tanto en el país como en el exterior. Con el paro, la contrarrevolución
con su cabeza, Fedecámaras, pretende provocar manifestaciones
de repudio contra el comandante Chávez en Caracas y otras
ciudades.
No
todos participarán
Sin
embargo, y a pesar de las presiones de Fedecámaras, varias
organizaciones empresariales rechazaron el contenido fundamentalmente
político del paro y declararon que trabajarán normalmente
este día: el sector bancario, las empresas de construcción,
la mayoría del transporte, incluyendo el Metro, el sector
farmacéutico, el sector alimenticio, las telecomunicaciones,
los pequeños y medianos comerciantes, etc.
Pero
los revolucionarios estamos preparados...
El
Partido Comunista de Venezuela participa en la organización
y concientización de los trabajadores, campesinos, mujeres
y jóvenes, y en la planificación y acción revolucionaria,
que defenderá lo hasta ahora logrado y permitirá avanzar
a posiciones más definidas a favor del pueblo trabajador.
El
Partido Comunista de Venezuela aplaude el hecho de que el comandante
Chávez, a pesar de las presiones internas y externas, no
se retractó ni modificó las políticas de la
"Revolución Bolivariana".
Actualmente
un Comando Político Social, convocado por el presidente Chávez
y que incluye al Partido Comunista de Venezuela, está elaborando
y organizando una respuesta ofensiva a la provocación contrarrevolucionaria.
El
6 y el 7 de diciembre el Partido Comunista de Venezuela y las otras
fuerzas incorporadas al proceso revolucionario bolivariano tomarán
militantemente las calles de Caracas, especialmente alrededor de
Miraflores y otros sitios estratégicos, para enfrentar las
acciones y marchas provocadoras de la contrarrevolución,
que tiene tanto el apoyo de los medios privados de comunicación
como de la embajada yanqui.
El
8 de diciembre habrá una milenaria concentración indígena
en Caracas para defender a la Constitución Bolivariana, que
incorporó por primera vez en la historia de la República
los derechos de los aborígenes. Este día también
se llevarán simbólicamente los restos del guerrero
indígena Guaicaipuro al Panteón Nacional
El
10 de diciembre será oficialmente promulgada la Ley de Tierras
en un acto en la ciudad de Santa Inés, en el interior del
país. El mismo día habrá un toma de Caracas
por los campesinos de todo el país para apoyar activamente
la nueva Ley de Tierras y enfrentar cualquier intento desestabilizador
de la burguesía y de grupos anarquizados durante el paro
contrarrevolucionario.
El
17 de diciembre, en una gran movilización política
en Caracas, el Comandante Chávez juramentará a decenas
de miles de "Círculos Bolivarianos" en todo el
país.
Y
recordemos: ¡La Revolución Bolivariana es un proceso
democrático, pacífico y popular, con una estructura
organizativa cívico-militar, es decir, no es una revolución
desarmanda!
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