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A
la personan despreocupada de lo que pasa en el mundo actual o aquélla
que pensaba en la inviolabilidad de los sistemas de inteligencia
de Estados Unidos, después de los condenables atentados del
11 de septiembre, su opinión ha cambiado, y junto con ella
todo el mundo nos preguntamos:
¿Realmente
fallaron? Si fue así, las razones quizás nunca las
acepten los gobernantes de Estados Unidos o, quizás, jamás
lo dirán, por ello se empeñan en señalar a
un personaje, curiosamente un ex agente suyo, una obra suya, y con
él, de paso, aunque digan otra cosa, a los pueblos y naciones
de origen árabe, que se encuentran en el corazón del
Asía Central, lugar geográficamente privilegiado,
con fronteras con naciones de la ex Unión Soviética,
China, India y Pakistán, que tienen armas nucleares.
Cabría
especular, si fallaron los sistemas fue porque se sentían
tan inmunes que no existían sistemas de prevención,
porque era tal su arrogancia que simplemente no veían esa
posibilidad. La otra posibilidad, más lógica, es que
los terroristas contaron con apoyo interno.
Todo
falló, o quizás, hicieron que fallara, y ahora hay
que señalar al culpable, y señalan al que más
les molesta porque no lo han podido localizar entre el desierto
y las cuevas de ese país con un pueblo tan miserable, y al
mismo tiempo, con el pretexto de los actos terroristas se autonombran
defensores de la "libertad" y combatientes de "los
malvados", para preparar una posible guerra de exterminio.
Si
así fuera, no pueden, ni podrían justificar nunca,
lo que pretenden llevar a cabo, asesinar al pueblo afgano sólo
porque ellos, los yanquis, ya decidieron que ahí se esconde
el hombre al que han señalado como el autor intelectual y
con él hay que acabar a ese pueblo que nada tiene que ver
con estos atentados y a otros países árabes, todos
petroleros, de donde saldrían los ductos para llevar los
energéticos a Europa.
Lo
grave es que no se atreven -las autoridades-a señalar que
en su país hay grupos ultraderechistas cada vez más
numerosos, los grupos pro-nazis que hay en Estados Unidos, armados
como el propio ejército, que muy probablemente pudieron haber
sido los que planearon, financiaron y realizaron con ayuda de alguien
dentro del sistema de inteligencia yanqui, los atentados terroristas
de Nueva York y Washington y de esta forma dar un giro a la economía
estadounidense que se encontraba a punto del colapso.
En
la medida que pasan los días se va haciendo cada vez más
claro, que el problema es interno. Bush llegó a la presidencia,
habiendo perdido las elecciones, lo cual evidenció que tienen
un sistema político en el que gobiernan los grupos de poder
económico y Bush tiene que cumplir sus compromisos con ellos.
Creo
que es necesario tener presente que "así como a la etapa
económica de la libre concurrencia corresponde la forma política
de la democracia burguesa, así también a la etapa
económica de los monopolios corresponde la reacción
política", es decir que hay una mayor concentración
del capital y también mayor concentración del poder
político.
Y
esa concentración de capital y de poder político por
la reacción, por la ultraderecha, en la etapa de los monopolios,
es la dictadura del capital financiero, y la forma agresiva, la
forma violenta del monopolio financiero, es el fascismo.
A
éste, al fascismo, han llegado ya los Estados Unidos, por
eso su ambición por dominar al mundo y quien se opone a ellos
o no sea sumiso a sus dictados e intereses, es enemigo, y será
arrasado como cómplice de los terroristas.
La
prepotencia, el racismo y la discriminación hacia determinados
pueblos que las propias autoridades gubernamentales yanquis están
impulsando en su pueblo, sumados a los grupos que ya existen, como
los que organizan la cacería de mexicanos indocumentados,
forman parte de una política fascista para apuntalar la guerra
genocida que Estados Unidos está a punto de iniciar.
También
vale la pena señalar la ignominiosa actitud de la Organización
de las Naciones Unidas, primero guardando silencio y después
haciéndose eco de lo que dice Bush, exige la entrega de Bin
Laden, el señalado por Estados Unidos como autor de los atentados
y por ello pretexto para el inicio de la guerra.
Entretanto
continúan los criminales bombardeos a Irak, sin olvidar lo
que hicieron en Yugoslavia y continúan haciendo en Macedonia,
por mencionar solamente los últimos sin olvidar a Vietnam,
Corea , Panamá, Granada y muchos más, sin que la ONU
exija e impida que Estados Unidos continúe con estos asesinatos
masivos para los que, por supuesto, nadie les ha reconocido derecho,
ni mucho menos autoridad para hacerlo, sin embargo he aquí
algunas expresiones intimidatorias que reflejan lo que son los Estados
Unidos.
George
W. Bush afirma:
"Combatiremos
el terrorismo dentro y fuera del país". Lo que significa
que no respetarán a ninguna nación. "Juro
liberar al mundo de los malvados". Vale
preguntar ¿quién nos liberará de ellos?
Dick
Cheney afirma:
Esta
guerra "será un negocio perverso, peligroso y desagradable".
Esta
guerra será larga y sucia. Con
cinismo reconocen que ellos son perversos y sucios.
Estados
Unidos quiere, utilizando la "información" que
dan a través de todos los medios posibles, sobre todo de
la televisión, pero también de la radio y de la prensa,
que casualmente estuvieron presentes desde el choque del primer
avión, para difundir la destrucción de las torres
gemelas, para inducir a la opinión pública y hacer
que el mundo acepte que ellos son los "buenos" y que por
ello combatirán a los "malvados" y por otro lado
afirman que la guerra es "un negocio".
Claro
que para los yanquis la guerra sí es "un negocio perverso
y peligroso" puesto que Ronald Rumsfeld, secretario de la Defensa
no descarta, declarando de la manera más irresponsable "el
uso de armas nucleares y métodos no convencionales"
que significarían la destrucción no sólo de
los países árabes sino de nuestro planeta y de quienes
lo habitamos.
Las
protestas en contra de esta política bélica de revancha
empiezan a presentarse en todo el mundo y México debe, hoy
más que nunca, actuar de acuerdo a su tradicional política
exterior, la que nos ha dado firmeza, prestigio y respeto ante la
comunidad internacional: solución pacífica de controversias,
y respeto a la autodeterminación de los pueblos.
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