| El
Comité Central del Partido Popular Socialista de México
expresa su repudio y su enérgica condena a la conducta del
gobierno de Vicente Fox, en el marco de la Conferencia Internacional
sobre el Financiamiento del Desarrollo, efectuada en Monterrey.
Esos actos quebrantan el derecho internacional, violan la Constitución
de la República y vulneran la soberanía nacional.
Los
hechos
El
gobierno de Vicente Fox trató de impedir que el Presidente
del Consejo de Estado de Cuba, Comandante Fidel Castro, viniera
a dicha Conferencia, según se supo al hacerlo público
Cuba. Luego, al fracasar en ese intento, el gobierno de Fox pidió
al presidente Castro que se fuera el mismo día, antes de
que llegara Bush y de la encerrona vespertina, sin testigos, de
los jefes de gobierno, a la que se dio el curioso nombre de retiro.
El
gobierno de Cuba accedió, poniendo en práctica una
gran flexibilidad, por considerar que México ha sido un país
amigo a lo largo de la historia. Pero antes de retirarse, el presidente
Castro delegó su representación al máximo nivel
en el presidente de la Asamblea del Poder Popular de Cuba, Ricardo
Alarcón, y dijo enfático que esperaba que no se le
prohibiera asistir a ninguno de los eventos programados. Sin embargo,
el gobierno de Fox impidió también la asistencia de
Alarcón al llamado retiro.
Las
declaraciones y su confrontación con los hechos
Jorge
G. Castañeda, secretario de Relaciones Exteriores del gobierno
de Fox, negó que se hubieran recibido presiones o sugerencias
de cualquier tipo por parte de Estados Unidos. Fox mantuvo una versión
semejante.
Bush,
por su parte, también dijo que no hubo tales presiones sobre
el gobierno de México.
Pero
antes, Condoleezza Rice, la influyente asesora de Bush en Seguridad
Nacional, había dicho que Fidel Castro y su jefe, Bush, no
estarían juntos en la Conferencia de Monterrey. Sus declaraciones
fueron difundidas con amplitud. "Ya lo verán",
aseguró con suficiencia, como en efecto ocurrió. Este
hecho deja en claro, sin lugar a dudas, que el gobierno de Estados
Unidos no sólo tuvo esa pretensión frente a Fox, sino
que también obtuvo la seguridad, por parte de éste,
de que su exigencia sería acatada. Y desmiente las posteriores
declaraciones tanto de Bush, como de Fox y Castañeda.
Vicente
Fox y su canciller Castañeda, también rechazan que
se hubieran dado descortesías para con el gobierno de Cuba.
"El señor Fidel Castro vino a la Conferencia, se expresó
en ella y se fue a su país, y eso es todo", dijo Fox.
Pero
el hecho es que no se permitió la presencia de Cuba en el
llamado retiro. El gobierno de Fox tampoco ha podido desmentir la
denuncia de que nunca se invitó a Cuba a esa parte del evento,
ni antes del viaje de Fidel, ni cuando ya estaba presente en Monterrey,
ni a él ni a quien quedó con su representación
al frente de la delegación cubana, Alarcón. Con esa
conducta Fox y su canciller, al pretender negar validez a la versión
cubana, quedan exhibidos como embusteros.
Queda
claro que, en efecto, Washington quiso aislar a Cuba de un evento
de las Naciones Unidas, organización de la cual ésta
forma parte con plenos derechos. Y que el gobierno de Fox obedeció
e hizo todo lo que estuvo a su alcance para satisfacer ese deseo.
Violaciones
a la Constitución y al derecho internacional
La
Constitución de México establece los principios a
los que debe ceñirse el titular del Ejecutivo en la conducción
de la política exterior, en su artículo 89, fracción
X, entre éstos, la autodeterminación de los pueblos,
la igualdad jurídica de los Estados, la proscripción
de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales
y la no intervención. Todos estos mandatos son, a la
vez, normas vigentes que rigen las relaciones entre las naciones.
Todo esto lo atropelló el gobierno de Fox.
La
soberanía de México, vulnerada
México
se ha distinguido por una gallarda política exterior, siempre
apegada a elevados principios. Arranca con los Sentimientos
de la Nación, formulados por Morelos. Se confirma con
la conducta ejemplar del gigante de la Reforma, Benito Juárez,
paradigma de la autodeterminación y la no intervención,
ejemplo de la dignidad de los mexicanos. Y se consolida con su ejercicio
durante la etapa post revolucionaria. Sólo con la llegada
de los gobiernos neoliberales, después de 1982, se le empieza
a quebrantar. Sin embargo, nunca, ni siquiera con Ernesto Zedillo,
el peor de entre este grupo, hasta antes de Fox, se había
llegado a tales grados de deterioro. Porque para el pueblo y sus
dirigentes políticos está claro que existe correspondencia
entre la política interior y la exterior, que el ejercicio
de una política internacional independiente y soberana fortalece
la soberanía y la independencia política nacional
toda. Como, de igual manera, el ejercicio de una política
exterior entreguista, vulnera la soberanía y la independencia
política de México. Esto ha hecho el gobierno de Fox.
Su conducta carece de paralelo en la historia moderna de México.
Apenas resulta equiparable a la de aquel Antonio López de
Santa Anna, presto a vender una gran parte del territorio nacional,
a quien la propia Historia ha juzgado; o a aquellos notables que
fueron a Europa en busca de un emperador extranjero que gobernara
al país bajo el amparo de las bayonetas de la mayor potencia
de la época. ¡Que desvergüenza, de Fox y su canciller!
¡Cuánta indignidad!
¡VIVA
MEXICO!
Ciudad de México, 25 de marzo de 2002
Por el Comité Central,
Cuauhtémoc
Amezcua Dromundo
Secretario General.
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