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Manifiesto
del Partido Comunista de Venezuela al pueblo trabajador
El
pasado 13 de abril el pueblo venezolano, en combativa jornada cívico-militar,
derrotó el golpe fascista del imperialismo norteamericano
y sus aliados del bloque oligárquico. Esta importante victoria
del movimiento popular y la mayoría de los sectores patrióticos
de la Fuerza Armada Nacional, reestableció la vigencia de
la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela,
rescató la institucionalidad democrática, restituyó
a Chávez en la Presidencia de la República y desenmascaró
el carácter reaccionario, neoliberal y esencialmente fascista
del régimen encabezado por Carmona.
Era
la abierta tiranía del gran capital neoliberal, la que se
intentó imponer en el país el 11 de abril. Ha sido
el intento más serio de hacer realidad el plan que, desde
el mismo inicio del gobierno de Chávez, empezó a fraguar
la CIA y el Departamento de Estado norteamericano en alianza con
fuerzas políticas reaccionarias (Primero Justicia, Proyecto
Venezuela, Partido Unión, COPEI, Causa R, sectores de AD
y el MAS de Puchi, cúpulas de Fedecámaras y de la
ilegítima CTV), oportunistas seudo revolucionarios (Bandera
Roja) y núcleos antipatrióticos de la jerarquía
militar y eclesiástica.
Su
esencia reaccionaria, sustentada en un engañoso discurso
democrático supuestamente representativo de la "sociedad
civil", quedó evidenciada en las arbitrarias y represivas
medidas adoptadas por el dictador Carmona Estanga y las huestes
sionistas-fascistas que le secundaban. Quedaron claros sus objetivos
de hacer retroceder las conquistas populares de la revolución,
liquidando la Constitución Bolivariana y derogando las leyes
de la habilitante. El asesinato, allanamientos ilegales y vejatorios,
el ensañamiento contra los Círculos Bolivarianos y
la tortura fueron su sello distintivo. Asaltaron, destruyeron, incautaron
bienes y silenciaron medios alternativos de comunicación.
Con sus empresas de la información, en particular la televisión,
manipularon y tergiversaron la realidad, mintiendo descaradamente.
Asaltaron, con el sionista Capriles Radonsky a la cabeza, la Embajada
de la hermana República de Cuba.
El
sionismo internacional, la reacción anti cubana de Mas Canosa
y los paramilitares colombianos, jugaron relevante papel, junto
a las bandas parapoliciales de Peña, Capriles Radonsky, Leopoldo
López y Enrique Mendoza, en la premeditada provocación
asesina que segó la vida a decenas de compatriotas. Los francotiradores
eran para asesinar a Chávez o, en caso contrario, crear una
situación que justificara la insubordinación de parte
del generalato.
El
problema del Poder
La
confrontación no ha finalizado. Este es un nuevo episodio
del largo combate de clase que está en desarrollo. El problema
del poder no está resuelto.
La
contrarrevolución se reagrupa y continúa conspirando
para hacer retroceder el progreso social y democrático del
país. La lucha por una soberanía verdadera y por la
construcción de la Patria Grande latinoamericana, que se
abren como surcos profundos en la conciencia de los pueblos de nuestro
continente, chocan con las apetencias de dominación del imperialismo
norteamericano contenidas en el Plan Colombia, la Iniciativa Regional
Andina y el ALCA.
El bloque reaccionario busca transformar la derrota recibida de
manos del pueblo, en fuerza de presión pública e internacional
para evadir las sanciones, retomar la ofensiva, imponer una contrarreforma
legislativa y acumular fuerzas para otra intentona fascista, utilizando
de nuevo los instrumentos mediáticos y comprando adhesiones
en la Asamblea Nacional.
Diálogo
y amplitud sin impunidad
Reivindicamos el pleno respeto a las libertades democráticas,
a la vigencia de los derechos humanos y al debido proceso, a la
vez que exigimos firmeza en la aplicación de las sanciones
legales a que se hicieron acreedores todos quienes insurgieron contra
la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
¡Diálogo
sin impunidad! ¡Castigo ejemplar a los fascistas! ¡Defensa
de la Constitución para profundizar la revolución!
Estas son las exigencias del pueblo venezolano. No actuar en esta
dirección es contribuir a violar la Constitución,
en cuya defensa el bravo pueblo derrochó valor y regó
con su sangre heroica, una vez más, la tierra venezolana.
Decimos sí a la amplitud, al diálogo y la unidad nacional
para avanzar en la construcción de la patria buena, grande
y soberana. Para ampliar y consolidar las conquistas democráticas
del pueblo.
Un
proceso bolivariano relegitimado
Reivindicamos el carácter popular de las jornadas que lograron
restituir las instituciones democráticas. El pueblo de civil
desbordó con valentía los mecanismos de contención
represiva y mediática impuestos por la dictadura neoliberal
pro imperialista. Esta jornada elevó la conciencia política
de las masas, haciéndolas más exigentes frente a las
direcciones políticas del proceso.
También es de destacar el relevante papel de la solidaridad
internacional, tanto de América Latina, como de otros continentes,
para cuyos pueblos la Revolución Bolivariana es punto de
referencia en la construcción de un nuevo proyecto de sociedad.
Asimismo, el pueblo armado (FAN) ratificó su papel de garante
de la Constitución y la institucionalidad democrática.
Es esta inequívoca vocación constitucionalista su
única garantía para evadir tendencias reaccionarias
que, como producto de las contradicciones sociales, una y otra vez
surgirán en esa institución. Como dignos custodios
de las armas de la patria y defensores de la nación venezolana,
continuemos forjando el ejército de libertadores que nos
legó Bolívar, cuya esencia es incompatible con la
reaccionaria "doctrina de la seguridad nacional" yanqui.
La
resistencia y movilización victoriosa del pueblo civil y
militar, reafirma la legitimidad del proceso de cambios progresistas
y del liderazgo del presidente Chávez. Ello nos obliga a
considerar crítica y autocríticamente todas nuestras
actuaciones, asumiendo los correctivos a que hubiere lugar en la
dirección de efectivamente consolidar y profundizar la revolución.
Algunas propuestas
No es tiempo de triunfalismos. Es la hora de la organización
y la unidad popular. Las fuerzas democráticas, populares,
patrióticas y revolucionarias tenemos la obligación
histórica de garantizar la articulación orgánica
en base a una plataforma ideopolítica, organizativa y de
movilización que garantice:
1. Constituir mecanismos de coordinación en todos los niveles
e instancias, con el fin de lograr la cohesión y direccionalidad
unitaria de las acciones del movimiento popular y revolucionario;
a la vez, que fortalecemos el papel del Comando Político
de la Revolución.
2.
Desplegar una ofensiva internacional dirigida a denunciar la intervención
gringa en el fallido golpe militar. Declarar "persona non grata"
al embajador norteamericano en Venezuela, Charles Shapiro.
3.
Defender la Constitución para profundizar la revolución
democrática y popular.
4. Desarrollar una campaña contra la impunidad y por el castigo
ejemplar a los fascistas.
5. Fortalecer la unidad cívico-militar patriótica
y democrática.
6.
Consolidar y desarrollar la organización de los Círculos
Bolivarianos.
7. Presionar la Asamblea Nacional con la movilización popular,
para impedir la contrarreforma legislativa de las fundamentales
leyes sociales de la habilitante (Tierras y desarrollo agrario,
hidrocarburos, pesca, cooperativas, decreto de tierras urbanas,
etcétera). La defensa de la Ley de Tierras es un punto de
unidad y acción que debe potenciar el papel de la Coordinadora
Agraria Nacional Ezequiel Zamora (CANEZ).
8. Que las masacres cometidas contra el movimiento popular no queden
impunes.
9.
Que las empresas de información comprometidas en la conspiración,
sean sancionadas. Hay que presionar la aprobación de la Ley
de Contenidos y el establecimiento de una red de comunicación
popular y alternativa.
10. Que PDVSA se transforme en real instrumento al servicio del
desarrollo soberano del país.
11. Depurar las instituciones del Estado. Castigar la corrupción
de cualquier signo y época.
12. Desarrollar mecanismos reales de protagonismo, participación
popular, control social y corresponsabilidad en la gestión
de gobierno, avanzando en la construcción del poder popular
y local. La propuesta cooperativista no puede quedarse en el simple
enunciado.
13. Aplicar, en conjunción con la FBT y la CUTV, una política
que viabilice la reconstrucción y unidad orgánica
del movimiento de los trabajadores, sustentada en el sindicalismo
de clase. La Constituyente de los Trabajadores, la estabilidad laboral,
la seguridad social, la salud ocupacional, la Convención
Normativa Laboral por rama de actividad y la acción política
directa en los centros de trabajo, son aspectos del plan que nos
proponemos adelantar.
14.
Activar las instituciones responsables de formular políticas,
programas y planes dirigidos a la juventud venezolana, a la vez
que se impulse la reorganización del movimiento juvenil y
estudiantil. Asimismo, prestar más atención al importante
desarrollo del movimiento bolivariano de mujeres.
¡No
hay marcha atrás! ¡Diálogo sin impunidad!
II
Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Venezuela
(PCV)
Caracas, abril de 2002.
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