| El
titular del Ejecutivo, Vicente Fox, se ha adelantado a anunciar
que el voto de la delegación mexicana en la Comisión
de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra será de apoyo al
Proyecto de Resolución que formalmente presentará
la delegación de Uruguay. Fox argumentó que no se
trata de una condena sino de un llamamiento; que no hay injerencia
alguna ni violación a la soberanía de Cuba; que es
un documento positivo que incluso Cuba debería aceptar. En
el mismo sentido argumentó el secretario de Relaciones Exteriores,
Jorge G. Castañeda, y agregó que los derechos humanos
son un valor universal y que no vale el argumento de la soberanía
para encubrir la violación de los mismos. Dijo también
que no es la primera vez que México vota en ese sentido;
que igual lo hizo en 1989. El secretario de Gobernación de
Fox, Santiago Creel, dijo al respecto que antes, durante los gobiernos
del PRI en México también se violaban los derechos
humanos pero que ahora ya no. Que por eso, para ser congruentes,
el gobierno de México manejaba el mismo lenguaje hacia adentro
y hacia fuera, y exigía que se dejen de violar en otros países.
Al
respecto, el Partido Popular Socialista de México expresa
su rechazo y su indignación.
El
proyecto que formalmente presenta la delegación de Uruguay
sí es un documento injerencista y violatorio de la soberanía
de Cuba. Más todavía, no lo elaboró Uruguay.
Fue redactado por el Departamento de Estado de Estados Unidos y
forma parte de la larga cadena de agresiones contra Cuba que dura
ya más de cuarenta años. En ese sentido, constituye
una falta de respeto también para el pueblo de Uruguay. Porque
ese gobierno cumple el vergonzoso papel de siervo y prestanombres
al presentar por encargo el citado texto.
Vicente Fox no ignora lo anterior. Sabe que es una orden de Washington.
Sabe que al apoyarla no lo hace en nombre del pueblo de México,
sino que también actúa como siervo de un gobierno
extranjero y que, por lo tanto, también viola la soberanía
de México. Sabe que viola nuestra Constitución. El
artículo 89, fracción X, lo faculta para conducir
la política exterior de nuestro país, pero lo constriñe
a que lo haga dentro de lineamientos concretos: el respeto a la
autodeterminación de los pueblos; la no intervención;
la igualdad jurídica de los Estados, entre otros. En modo
alguno lo faculta para emitir un voto como el que anuncia. Todo
eso lo saben también sus colaboradores Castañeda y
Creel.
El
documento que presenta la delegación de Uruguay como si fuera
suyo, y que Fox anuncia que apoyará, viola la soberanía
y también los derechos humanos del hermano pueblo cubano.
Es un falso argumento el de Castañeda. Finge ignorar que
justamente el derecho a la autodeterminación, a construir
cada pueblo su régimen social y político con plena
libertad, constituye el principal, el más elevado de los
derechos humanos. Contra ese derecho superior actúa Washington.
Y a su servicio, vergonzosamente los gobiernos de Uruguay y de México.
Miente
el secretario de Relaciones Exteriores. Jamás México
había emitido un voto parecido a éste. A lo peor que
había llegado cuando los gobiernos neoliberales alcanzaron
el mayor nivel de entreguismo fue al voto de abstención.
Porque lo que distinguía a México y le daba prestigio
en el escenario internacional era su gallardía e independencia
frente a los poderosos, que hoy abandona. Y su solidaridad y defensa
de los derechos de los débiles, siempre que los poderosos
los agredían. Muchos casos ejemplares registra la historia.
Frente a muchos atropellos concretos de la Alemania nazi, de la
Italia fascista y, desde luego, de Estados Unidos, el país
imperialista por excelencia.
Miente
el secretario de Gobernación. En México sí
se violan los derechos humanos. No se violan en Cuba. Su argumentación
es falaz y sólo trata de justificar una conducta de entreguismo
vergonzoso.
El
Congreso de la Unión, ambas cámaras, han demandado
al Ejecutivo que respete la Constitución. Que el voto en
Ginebra sea de denuncia contra las maniobras de Washington a las
que vergonzosamente se ha prestado Uruguay. Y en el peor de los
casos, de abstención. Lamentablemente la Constitución
no prevé un mecanismo para obligar al Ejecutivo a respetarla
en un caso como éste. Tampoco uno para castigar una violación
tan grave como la que se anuncia. Por hoy Fox y sus colaboradores
se escudan en la impunidad. Sin embargo, lo que no podrán
eludir es el juicio tremendo de la historia, como diría Juárez,
ni el repudio del pueblo de México, al que traicionan, y
cuya soberanía también violan al ponerse conscientemente
al servicio de un gobierno extranjero.
Ciudad de México, 18 de abril de 2002.
Por el Comité Central
Cuauhtémoc
Amezcua Dromundo
Secretario General.
1.
La presente declaración fue emitida el 18 de abril. El gobierno
del reaccionario Vicente Fox anunciaba anticipadamente que el voto
de la delegación mexicana en Ginebra sería apoyando
una moción cuya autoría se atribuyó al gobierno
de Uruguay. Una moción injerencista y violatoria de la soberanía
de Cuba. El gobierno de Fox desoía los llamados que le habían
hecho partidos políticos, entre ellos el PPS de México,
destacadas personalidades y las dos cámaras del Congreso
de la Unión. Por primera vez en la historia el gobierno de
México se sumaba a la agresión del imperialismo contra
Cuba.
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