| Excelentismo
señor Vicente Fox, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos;
Su excelencia el Secretario de las Naciones Unidas, Señor
Koffi Annan; Excelentísimos señores Presidentes, Jefes
de Estado, Jefes de Gobierno; Representantes de los pueblos del
mundo, Presidentes de los Organismos de Financiamiento Internacional.
Amigas y amigos.
Uno
de los regiomontanos más ilustres y uno de los más
grandes humanistas de América, ha sido sin duda el poeta
Alfonso Reyes, quien escribió su Romance de Monterrey, así
llamado, que lo escribió allá en el año 1911,
en medio de las turbulencias de la Revolución Mexicana, y
casi al mismo tiempo en que por aquí, por Monterrey, pasaron
las tropas, entre otras, de Francisco I. Madero y Pancho Villa.
En
aquel ilustre Romance de Monterrey, el poeta lanzó un verso
que he querido recoger aquí hoy, quizás estimulado
por nuestro hermano y amigo el presidente Fox, cuando hablamos muchísimo
de Monterrey. Casi un siglo después digo y cito: "Monterrey
de las montañas, que estás a par del río, no
se cómo no te amañas, y elevas a Dios un grito, porque
se enmiende la plana y te enderece el sentido y diga a la naturaleza
que desandes lo torcido". Fin de la cita del poeta aquél.
Desde
esta tarima, con el privilegio y el honor de dirigirme a todos los
pueblos del mundo, pido a todos los líderes y representantes
aquí reunidos, que elevemos a Dios un grito, para que, como
lo dijo Alfonso Reyes, enderecemos el sentido, y desandemos lo torcido.
Y
precisamente esa es la primera idea que quiero expresar aquí.
En mi condición de Presidente del Grupo de los Setenta y
Siete y China, y especialmente a nombre de todos lo pobres del planeta,
no sólo de los mil quinientos millones de pobres absolutos,
así llamados, del tercer y cuarto mundo, sino también,
por supuesto, incluyendo a los más de doscientos millones
de pobres que habitan en el primero y en el segundo mundos.
Muchos
de ellos están pendientes de esta reunión Cumbre.
Aunque estoy seguro que la gran mayoría de ellos, ni siquiera
saben que estamos aquí. Pero igual ellos, su suerte y su
vida dependen en buena manera de lo que aquí hemos comenzado
a debatir en el día de hoy.
Y
esta primera idea tiene que ver con una necesidad, así lo
creo, de que todos reconozcamos, pero no sólo en el papel,
no sólo en la palabra hablada o escrita, sino sobre todo,
en lo más profundo de nuestra conciencia, que el mundo no
sólo está torcido, más que eso, yo diría
como Eduardo Galeano, que el mundo está al revés,
que el mundo está patas arriba, y que además del grito
de Dios y del grito a Dios, nosotros los aquí reunidos, líderes
del mundo podemos y debemos hacer mucho para enderezarlo, para ponerlo
al derecho.
La
segunda idea tiene que ver precisamente con eso, tenemos que hacer,
no sólo decir y ¿qué mejor escenario que éste,
ocupado por líderes, jefes de Estado y de gobierno para tomar
verdaderas decisiones para transformar el mundo, diría más,
para salvarlo?, porque el mundo como va en mi criterio, no es viable
en el largo plazo, estamos destruyéndolo.
Hay
un mal ejemplo, tenemos muy malos ejemplos de cosas que hemos dicho,
que hemos escrito y que no hemos cumplido. Hubo hace diez años
la Cumbre de la Tierra, en Río de Janeiro, 1992. Hoy, una
evaluación que se ha hecho en los últimos años
indica que de aquella cumbre a este día de hoy, se han continuado
destrozando florestas tropicales, suelos que fueron fértiles
y hoy son desiertos, han desaparecido más de doscientas cincuenta
mil especies de animales y de plantas. ¡Se extinguieron!
La
atmósfera sigue intoxicándose y contaminándose,
el clima está sufriendo los más atroces cambios, como
lo reconocen los científicos en los últimos diez mil
años.
La
Cumbre del Milenio la hicimos hace año y medio. Hicimos una
declaración, habría que preguntarse año y medio
después ¿qué hemos hecho para comenzar a cumplir
esas nobles metas que nos establecíamos para el año
dos mil quince de reducir la pobreza a la mitad, que todos los niños
y las niñas tengan educación gratuita, que todos tengan
derecho a la vida, derecho a la salud? ¿Acaso hemos tomado
decisiones transcendentales en año y medio? No las hemos
visto por ningún lado, verdaderas decisiones que cambien
al mundo, aún no se han tomado.
La
tercera idea, hablamos de financiamiento para el desarrollo ¿de
qué tipo de desarrollo estamos hablando? Eso tenemos que
definirlo, y bien oportuna la Cumbre de Johannesburgo en los próximos
meses, porque ciertamente muchas veces, el modelo desarrollista
del norte, ha sido en algunas ocasiones causa del subdesarrollo
del sur.
Se
ha demostrado por ejemplo que, si todo el mundo adquiriese el nivel
de vida de los países más desarrollados del mundo,
harían falta diez planetas similares a la Tierra para poder
sostener la vida de los seres del planeta. Así que es conveniente
que nosotros decidamos muy bien hacia donde vamos. ¿De qué
desarrollo estamos hablando?, ¿qué es lo que vamos
a financiar?, ¿qué es lo que vamos a desarrollar?
Sin
duda que Naciones Unidas ha estado orientando el desarrollo. El
Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, es un instrumento
maravilloso, que recomendamos seguir con atención a los jefes
de gobierno, a los jefes de Estado. Sin duda que ese es el desarrollo
que tenemos que financiar con urgencia y atender con urgencia, el
desarrollo humano.
Como
lo sabemos el PNUD, lo ha establecido con mucha precisión,
tres variables fundamentales para el desarrollo humano. Primero,
la esperanza de vida, la salud. Segundo, la educación, la
matrícula escolar y la calidad de la educación, y
Tercero, el nivel de ingreso real de la familia. Son tres variables
sobre las cuales hay que trabajar muy duro, pero ahora mismo, no
mañana.
La
cuarta idea, que quiero dejar aquí, es una pregunta ¿qué
es lo que vamos a hacer? Hay algunas ideas muy positivas en el Consenso
de Monterrey, pero creo que tenemos que darle visión de tiempo
y de espacio. Hay que comenzar por lo más prioritario, lo
más urgente. Recomendábamos desde Venezuela en la
Cumbre del Milenio y en la Cumbre de las Américas, declarar
una emergencia social.
Decíamos
en América, pero creo que es válido en el mundo. Es
necesario que nosotros reconozcamos que el mundo está en
una gravísima emergencia social y que lo declaremos y que
actuemos en consecuencia, se me ocurre proponer que así como
existe el Fondo Monetario Internacional, que hay que entender, no
es la herramienta necesaria para esta batalla, por la vida de miles
de millones de personas, ¡no!, no nació para eso.
Propongo
que nosotros discutamos urgentemente la creación de nuevas
herramientas, ¿por qué no pensar en un Fondo Humanitario
Internacional? Cambiaríamos sólo algunas letritas
de monetario a humanitario. ¿Cómo alimentaríamos
ese Fondo Humanitario Internacional, pero ahora mismo?. Un porcentaje
de la deuda externa, ¡pero ahora mismo!, no se trata del alivio
de la deuda, ¡no! esos son pañitos de agua, ante una
enfermedad muy grave, mortal para los pueblos pobres del planeta.
Un porcentaje de diez por ciento de la deuda externa del mundo en
desarrollo, del mundo de los pobres, se pudiera dirigir ahora mismo
a salvar miles de millones de vidas. Un porcentaje de los gastos
militares, un diez por ciento de los gastos militares del mundo,
salvaría a miles de millones de personas.
Si
se dejaran de construir tanques de guerra y aviones y bombas inteligentes,
etcétera, creo que con eso salvaríamos muchas vidas
de inmediato, un porcentaje de las confiscaciones al narcotráfico,
a la corrupción internacional y algo muy importante que se
ha estado debatiendo, pero nunca se ha decidido, un impuesto mundial
a las transacciones especulativas y a los paraísos fiscales
que existen en el planeta.
Pero
es momento de tomar decisiones, no sólo de hablar, hay que
hacer y es una emergencia la que tenemos en el mundo. No voy a extenderme
más, sólo hago un reconocimiento al Grupo de los Setenta
y Siete y China para llegar después de profundas deliberaciones
a un consenso que hemos traído acá, pero detrás
de ese consenso hay verdades.
El
consenso no puede ser absoluto, no hay consensos absolutos, es imposible,
hay algunas ideas importantes, se nos pide que cada país
debe tomar la iniciativa nacional de movilizar recursos para el
desarrollo. Eso es cierto, relativamente. Hay un conjunto de países
en el mundo, en el cual habitan unos quinientas millones de personas
que no tiene capacidad propia para nada, de movilizar un centavo
para el desarrollo. Esa es la realidad que tenemos en el mundo.
Por
otra parte, se pide que se movilicen recursos internacionales, el
segundo tema de esta Conferencia y de este Consenso -hay que cambiar
el cómo- para movilizar recursos internacionales, es necesario
cambiar el condicionamiento. El Fondo Monetario Internacional por
ejemplo, está en revisión, dice su presidente, lo
celebramos. Los paquetes estructurales del Fondo Monetario Internacional
han sido muchas veces veneno mortal para nuestros pueblos.
Los
llamados ajustes estructurales, han producido rebeliones, guerras,
golpes de Estado, incertidumbre y muerte a los pueblos del Tercer
Mundo y a los pueblos del cuarto mundo, eso hay que revisarlo de
modo urgente, y hay que darle tratamiento diferenciado a los países
del mundo en función de su grado de desarrollo o de subdesarrollo.
(En
este aparte el presidente de México, Vicente Fox, recuerda
al presidente Chávez que concluye su tiempo. El presidente
Chávez le contesta):
Sí,
termino, Vicente, prometo terminar en un minuto, pero los presidentes
de los Institutos Financieros se pasaron del tiempo también,
¿verdad?. Hablaron bastante, creo que los jefes de Estado
venimos aquí y tenemos muchas cosas que decir también.
Lamento mucho responderte de esta manera, vengo a conversar y hablar
además a nombre del Grupo de los Setenta y Siete (G-77) más
China, y tenemos bastantes cosas que decir, pero en un minuto termino,
lo prometo, prometido, pido el grito a Dios.
Luego
el comercio internacional: ¿hasta cuando el primer mundo
va seguir subsidiando su agricultura?, mil millones de dólares
diarios, es el subsidio a la agricultura en el Primer Mundo. Y nos
exigen a nosotros que no subsidiemos.
Eso no sólo es injusto, es inmoral. Hace falta también
una nueva arquitectura ética en el mundo. ¿Cómo
se va a exigir lo que no se cumple? ¿Se va a pregonar lo
que no se hace? Exigimos desde el Mundo del Sur, que cesen los subsidios
groseros a la producción en el Primer Mundo. Y por último,
bueno, vamos a cumplir con el cero punto siete por ciento del PIB,
acordado hace más de treinta años, lo cual nos daría
unos doscientos mil millones de dólares aproximadamente,
bastantes recursos o suficientes recursos para el desarrollo humano,
lo mismo que la deuda externa.
Ciertamente
para muchos pueblos del mundo la deuda externa, es impagable. Venezuela
ha pagado en tres años, trece mil millones dólares
a pesar de nuestra pobreza, de nuestro desastre y estamos pagando
la deuda y la asumimos, pero no es igual para muchos otros pueblos
del mundo.
El
sur ha pagado en los últimos años, ochocientos mil
millones de dólares en deuda al norte, en intereses y en
capital ochocientos mil millones más y la deuda sigue siendo
igual, no desciende, más bien se ha incrementado. Es un monstruo
extraño ese, el de la deuda, se paga y se paga y no baja
sino que sigue creciendo. Así que todas estas ideas a nombre
de los pueblos del sur. Me ha tocado el privilegio, y lo agradezco,
de dar estas palabras para la critica, para buscar el consenso dentro
de las diferencias y marchar todos con el Espíritu de Monterrey,
con el Espíritu de México, con el Espíritu
de la justicia, con el Espíritu de Simón Bolívar,
hagamos triunfar la justicia y triunfará la libertad, perdónenme
ustedes, pero muchísimas gracias.
(1) Discurso pronunciado por el
Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo
Chávez Frías, en la Conferencia Internacional sobre
el Financiamiento para el Desarrollo, Ciudad de Monterrey, México,
21 de marzo de 2002. |