| El
Comité Central del Partido Popular Socialista de México
expresa su enérgica condena al brutal golpe de Estado que
fuerzas castrenses impulsadas por la ultraderecha pretenden consumar
en contra del pueblo, la Constitución y los Poderes democráticamente
constituidos en la República Bolivariana de Venezuela.
Se dirige a la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión,
al Senado de la República, con la petición de que
se dirijan de inmediato a todas las instancias y foros internacionales
idóneos en denuncia de las acciones ilegales con las que,
por medio de la fuerza, se pretende bañar en sangre al pueblo
venezolano, con el fin de impedirle el ejercicio de su derecho a
la autodeterminación. Los diputados a la Asamblea Nacional
están perseguidos, privados de todos sus derechos por medio
de la fuerza.
A
todos los partidos miembros del Foro de Sao Paulo, a todos los partidos
integrantes de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos
de América Latina y el Caribe, COPPPAL, solicitándoles
atentamente se pronuncien al respecto con toda la energía
y prontitud que el caso demanda. Una vez más la vieja, trágica
historia se repite en nuestra región. Altos jefes del ejército
voltean las armas en contra de las instituciones que juraron defender.
Y en contra de su pueblo.
El
golpe de Estado contra el gobierno de Hugo Chávez trae a
la memoria otros, igualmente brutales, como el que derrocó
y asesinó al presidente Salvador Allende en Chile, Héroe
de Nuestra América, y el que derrocó y asesinó
a Francisco I. Madero en México, orquestado, por cierto,
en la embajada de Estados Unidos, según da testimonio la
historia. Tampoco en esto hay nada nuevo. Y tantos más, en
todos nuestros países podemos dar cuenta de hechos semejantes.
El presidente Hugo Chávez no ha renunciado ni ha salido del
país. Fue privado de la libertad por militares desleales.
Fue impedido por la fuerza de seguir cumpliendo con el mandato que
le dio y le ratificó el pueblo venezolano en las urnas. Se
le ha impedido que se exprese. Su vida corre peligro. Se ha impedido
que el vicepresidente Diosdado Cabello, asuma la titularidad del
Ejecutivo, según lo dispone la Constitución, en caso
de ausencia o incapacidad del presidente. Se ha impuesto como supuesto
"presidente provisional" a un individuo de la ultraderecha
empresarial, que formó parte activa de la conspiración
contra la legalidad, al margen de la Asamblea Nacional, instancia
ante la cual debería, en todo caso, rendir protesta. A los
integrantes de la Asamblea Nacional se les persigue. Se ha destituido
a los magistrados del Tribunal Superior. Sin excepción, todas
las instancias constitucionales están siendo atropelladas.
La fuerza pública reprime al pueblo. Se le impide la libertad
de expresión, de manifestación. Se quiere impedir
que salga a la calle a defender la legalidad, como lo está
haciendo, sin embargo. El peligro de una masacre es enorme.
Ya desde los primeros muertos fueron personas del pueblo que se
manifestaban en defensa de Chávez. Sus vidas segadas, en
el colmo del descaro, fueron usadas como pretexto para tratar de
justificar el golpe. Los francotiradores, en efecto, fueron apostados
por la conspiración. Es urgente detener la amenaza y revertir
los hechos. Detener la ilegalidad y salvaguardar el derecho del
hermano pueblo de Venezuela a la autodeterminación.
Ciudad
de México, 13 de abril de 2002.
Por el Comité Central,
Cuauhtémoc Amezcua Dromundo,
Secretario General.
1.
El presente llamamiento fue emitido por la mañana del 13
de abril, cuando el presidente Chávez estaba privado de la
libertad, los otros poderes del Estado habían sido declarados
disueltos y las fuerzas golpistas desataban el terror y la persecución
contra los diputados a la Asamblea Nacional, los ministros del gobierno
legítimo, los cuadros políticos chavistas y contra
el pueblo en general; sin embargo la movilización popular
ya se había iniciado.
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